Ágio es un valor adicional cobrado en operaciones financieras.
El ágio, como experiencia vivida por gran parte de la población, marcó el inicio del fracaso del Plan Cruzado, idealizado por el gobierno de José Sarney. El consumo exarcebado de la población fue una consecuencia del congelamento de los precios. Esa característica marcante del Plan Cruzado valoraba progresivamente el poder de compraventa de los brasileños.
Sin embargo, la despeito de esa supuesta mejoría, los empresarios estaban lucrando cada vez menos debido a la rápida devaluación de sus productos. El resultado de eso fue el desabastecimento generalizado que vació las pratelerias de todos los recintos comerciales del país.
No tardou por lo tanto para que el ágio apareciera como valor adicional a ser cobrado sobre el precio congelado. Eso significaba, en la práctica, lo retorno de la inflación.
El ágio es opuesto al deságio, que se basa en la depreciação del valor de faz, en general de títulos públicos, con el intuito de pagarse por el mismo un valor abajo del valor constante en el mismo.
Ese término también es usado para designar la parte ya pagada de un bien financiado. Ejemplo: una persona compra un inmóvil financiado en el valor de 200 mil, hasta una determinada data ella paga 50 Mil. Si otra persona sea comprar ese bien deberá pagar el ágio (50 mil) para el dueño anterior y 150 mil para la financiera.