Viriato (180 la.C. - 139 la.C.) fue uno de los líderes de la tribu lusitana que se enfrentó a los romanos en la Península Ibérica. Fue traicionado por un puñado de seguidores por dinero. Con todo, después de morir Viriato, sus seguidores fueron muertos o escravizados.
Viriato, un pastor y cazador nos Montes Herminios (actual Serra de la Estrella), en la Lusitania, fue elegido jefe de los lusitanos. Después de defender vitoriosamente sus montañas, Viriato se lanzó decididamente en una guerra ofensiva. Entra triunfante en la Hispania Citerior, (división romana de la Península Ibérica en dos provincias, Citerior y Ulterior , separadas por una línea perpendicular al río Ebro y que pasaba por el saltus Castulonensis (la actual Serra Morena, en Andalucía), y lanza ataques sobre las ciudades que reconocen el gobierno de Roma .
En 147 la.C. se oponen a la rendición de los lusitanos la Caigo Vetilio que los tendría cerca en el valle del Betis, en la Turdetania. Más tarde derrotaría los romanos en el desfiladero de Ronda, que separa la planicie del Guadalquivir de la costa marítima de la Andalucía, donde vendría a muerte al propio Vetilio. Más tarde, nueva victoria contra las fuerzas de Caigo Plaucio, tomando Segóbriga y las fuerzas de Claudio Unimano que, en 146 la.C. era el gobernador de la Hispania Citerior. En el año siguiente las tropas de Viriato voltan a derrotar los romanos comandados por Caigo Níxidio.
Aún en ese año, Fabio Máximo, hermano de Escipión el Africano, es nombrado cónsul de la Hispania Citerior y encargado de la campaña contra Viriato siéndole, para eso, suministradas dos lexións. Después de algunas derrotas, Viriato consigue recuperar y, en 143 la.C. vuelta a derrotar los romanos, empujándolos para Córdoba. Al mismo tiempo, las tropas celtibéricas revoltábanse contra los romanos iniciando una lucha que sólo terminaría por vuelta de 133 la.C. con la caída de Numancia .
En 140 la.C. Viriato infrinxe una derrota decisiva a Fabio Máximo Serviliano, nuevo cónsul, donde habían muerto en combate cerca de tres mil romanos. Serviliano consigue mantener la vida ofreciendo promesas y garantías de la autonomía de los Lusitanos y Viriato decide no lo matar. Al llegar la Roma a noticia de ese tratado, fue considerado humillante para poderla romano y el Senado vuelta atrás, declarando guerra contra los Lusitanos.
Así, Roma envía nuevo general, Servilio Escipión que tenía el apoyo de las tropas de Popilio Las leen. Este renueva los combates con Viriato, ya enfraquecido de las luchas, y lo fuerza a pedir la paz, obligándolo a entregar algunos compañeros, como Astolpas, su sogro. Envía, en este proceso, tres comisarios de su confianza, Audas, Ditalco y Minuros. Escipión recurrió al soborno de los compañeros de Viriato, que asesinaron el gran jefe mientras dormía.
Después de su asesinato, Décimo Xunio Bruto pode marchar para lo noroeste de la Península, atravesando el río Doro y subyugando a Galiza .