| Homo sapiens | ||||||||||||
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| Nombre científico | ||||||||||||
| '''''Homo sapiens sapiens''''' | ||||||||||||
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Los seres humanos (a veces llamados xenericamente hombres, aunque ese término pode significar también varón) son una especie de ser vivos ; desde el punto de vista biológico, se caracterizan por pertenecer a la especie Homo sapiens, de la orden de los primates, la única sobrevivente del género Homo.
El nombre científico expresa también otros de los rasgos que se consideran definitorios de la especie, más allá de sus peculiaridades biológicas: sapiens significa sabio o capaz de conocer, y es justo la capacidad del ser humano de realizar operaciones conceptuales y simbólicas muy complejas —que incluyen, como por ejemplo, el uso de sistemas lingüísticos muy sofisticados, el argumento abstracto y las capacidades de introspección y especulación — uno de sus rasgos más destacados; posiblemente esta complexidade, fundada neuroloxicamente en un desarrollo desusado del cerebro, sea también una de las razones de las muy complejas estructuras sociales que lo ser humano desarrolló, y que forman una de las bases de su cultura, abarcando desde entidades locales, como las familias, hasta organizaciones de extensión casi global, como naciones , empresas y comunidades académicas, religiosas y de muchas otras clases. Las creencias, normas e instituciones a las que estas dieron pie forman la base del exuberante patrimonio cultural de la humanidad.
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Para exemplificar la taxonomía correspondiente a la especie humana se pode expresar que, por estar dotado de columna vertebral (o raque), el Homo sapiens sapiens se incluye en el filo o filum de los cordados o chordata; por estar la columna vertebral osificada y segmentada pertenece al subfilo de los vertebrados; por el hecho de que la proxenitora da de mamar a las creías o prole pertenece la especie Homo sapiens sapiens a la clase de los mamíferos o mammalia ; por ser su xestación (naturalmente) intrauterina, dentro de una placenta (que es la evolución de la "cáscara" de los huevos), la especie homo sapiens sapiens se incluye en la subclase de los euterios o placentarios . La orden a la que pertenece es la de los primates, la infraorde es la de los catarrinos, la familia es la de los homínidos u hominidae, el género homo (es la única especie actual de tal género), y la especie sapiens, existiendo asimismo una sola subespecie actual, también apelada sapiens, en tal caso, como subespecie, es que se habla de Homo sapiens sapiens. Las pretendidas "razas" no son sino que lixeirísimas variaciones fisiotípicas correspondientes a los diferentes orígenes étnicos de las distintas poblaciones, de hecho todo ser humano es "mestizo", aunque predominen determinados rasgos aparentes. En antropoloxía, algunos clasifican las ligeras variaciones fisiotípicas características de determinadas poblaciones, con el concepto deme.
En principio, en cuanto perteneciente a la infraorde de los catarrinos, el Homo sapiens sapiens parece tener su antecesor , junto con todos los primates catarrinos, en un período que va de los 50 a 33 millones de años antes del presente (AP), uno de los primeros catarrinos, quizá el primero, es el propliopithecus,incluyendo al Ægyptopithecus, en este sentido, lo ser humano actual, al igual que primates del " Véselo Mundo" con características más primitivas, probablemente descienda de esa antigua especie.
El género Homo surgiría hace unos 7 a 6 millones de años en África, cuando dicho continente se encontró afectado por una progresiva desecación que redujo las áreas de bosques y selvas . Como adaptación al bioma de sabana aparecieron primates capaces de bipedestación, esto es de caminar facilmente de modo bípede y mantenerse erguidos bipedamenente. Tal capacidad e innovación evolutiva tuvo consecuencias fundamentales, como por ejemplo, la bipedestación implica una posición de la pelve, que hace que las crías nazcan "prematuras": en efecto, el parto humano es denominado ventral acodillado ya que existe casi un ángulo recto entre la cavidade abdominal y la vaxina que en el pube de la mujer es casi frontal, si en todos los otros mamíferos a llamada canal de parto es muy breve, en cambio en las hembras de homo sapiens es relativamente muy prolongado y sinuoso, esto hace dificultosos los partos. Como se verá más adelante, esto fue fundamental en la evolución de nuestra especie.
Los primeros representantes de la línea evolutiva que resultó del género Homo son los Sahelanthropus tchadiensis, y los Orrorin tugenensis, los cuáles se gistinguiron de los demás catarrinos.
El Sahelanthropus tchadiensis -alrededor de 7 millones de años antes del presente- parece ser uno lo eres del cual derivan los gorilas, los chimpancés y los Orrorin tugenensis.
En efecto los Orrorin tugenensis -de 6 a 5 millones de años antes del presente- parecen ser una derivación de los chimpancés. El Orrorin (por dar un ejemplo) semellaba un chimpancé capacitado para la bipedestación. Desde los Orrorin tugenensis se produjo una evolución por etapas que dio origen a varias otras especies. Al día de la fecha (agosto de 2005) lo reciente descubrimiento -también en África- del cranio de un homínido cuya datación parece remontarse a los 7 millones de años antes del presente, sugiere una época de separación de la liñaxe que resultaría en el Homo sapiens sapiens aún precedente a la aparición del Sahelanthropus tchadiensis.
De un modo abreviado el árbol filoxenética o "xenealóxica" del Homo sapiens sapiens parece, con altísimas probabilidades, ser la siguiente:
Para observar las características, área de difusión, filiacións y fechas aproximadas de aparición, períodos de existencia y fechas estimativas de extinción de cada una de las especies precedentes a la humana actual, corresponde remitirse a sus respectivos artículos.
Conviene aclarar que en la actualidad se tiene a casi plena certeza de que el Homo sapiens neanderthaliensis u Hombre de Neandertal no es ancestro del ser humano actual, sino una especie de línea evolutiva paralela derivada también del Homo erectus a través del lo eres conocido como Homo heidelbergensis. Estas especies fueron competidoras de la especie Homo sapiens sapiens y, todo parece indicarlo, extinguidas por la competencia con nuestra especie (aún en África los guerreros suelen comer "carne salvaje", así se llama en especial a la carne de los chimpancés y, sobre todo de los gorilas, dado que es común a creencia de que al ingerir su carne se adquiere su fuerza -un chimpancé adulto sano tiene la fuerza de cinco humanos adultos sanos-, por lo que se pode suponer que nuestros ancestros buscaron alimentarse de los mucho más fuertes homo sapiens neanderthalensis). Se existió alguna mestizaxe entre la especie Homo sapiens sapiens y la especie Homo sapiens neanderthalensis, como lo sugirió el mosaico de Petralona y alguno otro sucesorio fósil, en tal caso lo aporte a la especie humana actual fue, en el genético, inferior al 5% (un arqueólogo y paleoantropólogo que defendía la hipótesis de una fuerte mixoxénese de las dos especies fue descubierto como falsificador de "pruebas"; en efecto, existe actualmente casi total escepticismo ante la idea de que ambas especies sean interfértiles). En cuanto al llamado hombre de Cro-Magnon te eres como otros fósiles, corresponde a la actual especie Homo sapiens sapiens.
Polo dicho se pode afirmar que el Homo sapiens sapiens es una subespecie del Homo sapiens, siendo sus parientes vivos más próximos los grandes simios (conjunto en el cual se incluye), los monos antropoides como el gorila, el chimpancé, el bonobo, el orangután o el xibón.
Demostración palmar del "parentesco" es que un mapeo del xenoma humano actual indica que el Homo sapiens sapiens comparte casi el 99% de los genes con el chimpancé y con el bonobo. Para mayor precisión; el xenoma de cualquier individuo de nuestra especie tiene una diferencia de sólo el 0,27% respeto al xenoma de los pan troglodytes (chimpancés) y de 0,65% respeto al xenoma de los gorilas. Ínfima diferencia cuantitativa, y antes bien, amplio salto cualitativo.
El Homo sapiens sapiens aparecería en la África nororiental hace unos 450.000 años, al como mínimo unos 400.000 años. Ahora bien, tal fecha de origen es relativa ya que en paleoantropoloxía se denomina "Homo sapiens" la todo fósil humano de 500.000 <años con un neurocranio o una capacidad encefálica mayor a la de un Homo erectus.
El que es indiscutible es que en la misma África nororiental se datan irrefutablemente fósiles de nuestra especie que provienen de un período de entre 300.000 a 130.000 años.
Todos los ser humanos descienden de una misma Eva mitocondrial o Y.M., esto quiere decir que, segundo los rastreos del llamado ADNm o ADN mitocondrial (que sólo se transmite a través de las madres), toda la humanidad tiene una antecesora común que viviría en el nordeste de África (en territorios que corresponden a los actuales estados de Etiopía y Kenya ) hace entre 400.000 y 200.000 años. En cuanto al "Adán" básico, aun no está precisado se fue o no coetáneo de la Y.M. segundo los equipos de Cavalli Sforza; mientras una mutación -probablemente la translocación de un segmento de genes- originó la una Y.M., la aparición (también por mutación y selección exitosa de los 'mutantes') de machos de Homo sapiens sapiens a partir de la liñaxe de los Homo erectus fue algo más gradual, quizá la aparición de un macho plenamente Homo sapiens sapiens demandaría más de tres generaciones.
Muchos indicios derivados de muy recientes investigaciones sugieren que la de por sí exigua población de Homo sapiens sapiens hace unos 74.000 años se redujo al borde de la extinción al producirse la explosión del volcán Toba, volcán situado en la isla de Sumatra , cuyo explosión dejó como rastro el lago Toba. Tal erupción-explosión tuvo una fuerza 3.000 veces superior a la erupción del volcán Monte Santa Helena, esto significa que gran parte del planeta se vio cubierto por nubes de ceniza volcánica que afectaron negativamente a las poblaciones de diversas especies incluidas la humana, segundo esta hipótesis llamada entre la comunidad científica Catástrofe de Toba, la población de Homo sapiens sapiens se redujo a solo alrededor de 1000 individuos. Si esto es cierto, significaría que el 'pool' genético de la especie se había restringido de tal modo que se potenciaría la unidad genética de la especie humana.
Por todo el dicho quieta demostradamente cierto el monoxenismo de la especie humana y, consecuentemente, descartado el polixenismo -el polixenismo servía de "argumento" a teorías racistas-.
Hasta hoy (junio de 2005 ) junto a los hallados arqueolóxicos, el principal indicador de la expansión del ser humano polo planeta es el dicho ADNm (v. Supra), aunque se está investigando el cromosoma Y, que es característico de los machos, para lograr mayores precisiones.
Las datacións actuales dan las siguientes fechas:
Consecuencias de la expansión:
La expansión por Europa coincide con la extinción de su coetáneo de entonces (el hombre de Neandertal) -hace unos 40.000/30.000 años-.
Al largo de la historia se fueron desarrollando distintas concepciones míticas, religiosas, filosóficas, y científicas respeto del Hombre, cada una con su propia explicación sobre nuestro origen, trascendencia, y misión en la vida:
Aspectos morfolóxicos que distinguen al Homo sapiens sapiens de los otros primates.
Ya mencionamos un rasgo obvio; la bipedestación. Pero tal obviedade requiere explicaciones; ya se mencionó que un proceso de desertización de África, ocurrido hace unos 8 a 7 millones de años antes del presente significó una presión evolutiva, de modo que tuvieron éxito en la adaptación al ambiente de sabana semiárida grupos de primates que podían marchar en posición bípede. Más aún, en un medio cálido y con fuerte heliofania (fuerte luz solar, fuerte radiación ultravioleta e infravermella) una de las mejores soluciones adaptativas son la marcha bípede y la progresiva reducción de la capa pilosa, esto evita el excesivo requentamento del cuerpo, hace 150.000 años el norte de África volvió a sufrir una intensa desertización lo cual significó otra gran presión evolutiva cómo para que se fijaran los rasgos principales de la especie Homo sapiens sapiens.
Para lograr la postura y marcha erecta tuvieron que aparecer importantes modificaciones: la columna vertebral bastante recta en los simios, en el homo sapiens sapiens y nos sus ancestros bípedes adquirió curvaturas que permiten soportar mejor el peso de la parte superior del cuerpo, tales curvaturas tienen un efecto "muelle". Por lo demás la columna vertebral pudo erguirse casi 90º a la altura de la pelve, si se compara con un chimpancé se nota que al carecer este primate de la curva lumbar, su cuerpo resulta empujado hacia adelante polo propio peso; en la raque humana el centro de gravedad se desplazó, de modo que el centro de gravedad de todo el cuerpo se sitúa arriba del soporte que constituyen los pies, al tener el Homo sapiens sapiens una cabeza relativamente grande el centro de gravedad corporal es bastante inestable (y hace que al intentar nadar, el humano tienda a hundirse "de cabeza"). Otro detalle; las vértebras humanas son más circulares que las de los simios, esto les permite soportar mejor el peso vertical. La pelve se debió ensanchar; pero no lo suficiente como para que la especie tenga partos fáciles (esto se verá con más detalle). Eso fue fundamental en la evolución de nuestra especie. Los huesos ilíacos de la región pelviana en los Homo sapiens sapiens (e inmediatos antecesores) "habían visto" hacia el interior de la pelve, esto le permite soportar mejor el peso de los órganos al estar en posición erecta.
La citada modificación de la pelve implica una diminución importante en la velocidad posible de la carrera por parte de los humanos.
Para facilitar la bipedestación, el foramen magnum (u orificio occipital polo cual la médula espinal pasa del cranio a la raque) se desplazó; mientras en los simios el foramen magnum se sitúa en la parte posterior del cranio, en el Homo sapiens sapiens (y nos sus ancestros directos) el foramen magnun se movió casi hacia la base del cranio.
También para la bipedestación hubo otros cambios morfolóxicos muy importantes y evidentes, particularmente en los miembros y articulacións. Los miembros inferiores se volvieron más firmes, el fémur humano se inclina hacia dentro, de modo que le posibilita la marcha sin necesidad de girar casi todo el cuerpo; la articulación de la rodilla se volvió casi omnidireccional (esto es, casi pode moverse en diversas direcciones), aunque nos monos -como por ejemplo el chimpancé- existe una mayor flexibilidade de la articulación de la rodilla, es para un mejor desplazamiento por las copas de los árboles, es así que el humano a diferencia de sus parientes más próximos no marcha con las rodillas dobladas.
Nos humanos los pies alongáronse, particularmente en el talón, reduciéndose algo los dedos y dejando de ser opoñible el "polgar", en líneas generales el pie perdió casi totalmente la capacidad de prehensión. Se sabe, en efecto, que el pie humano dejó de estar capacitado para aferrarse (cual se fuera una mano) a las ramas, pasando en cambio a tener una función importante en el soporte de todo el cuerpo. El dedo mayor del pie tiene una función vital para lograr el equilibrio del Homo sapiens sapiens durante la marcha y la postura erecta; en efecto, el polgar del "pie" de un chimpancé es transversal, lo que permite al simio aferrarse más facilmente de las ramas, en cambio el "polgar" del pie humano, al estar aliñado, facilita el equilibrio y el impulso hacia adelante al marchar o correr. Los huesos de los miembros inferiores son relativamente rectos en comparación con los de otros primates.
Todos los dichos cambios son las primeras modificaciones importantes que aparecen en la filoxénese de las especies que constituyen la línea evolutiva que desemboca en el Homo sapiens sapiens. Todos los cambios reseñados sucedieron en un período relativamente breve (aunque se mida en millones de años), esto explica la susceptibilidade de nuestra especie a aficiones en la columna vertebral y en la circulación sanguínea y linfática (como por ejemplo, el corazón recibe -relativamente- "poca" sangre).
La postura bípeda dejó "libres" los miembros superiores que ya no tienen que cumplir la función de "patas" (excepto nos niños muy pequeños) ni la de braquiación; es decir, el desplazamiento de rama en rama con los brazos, aun cuando la actual especie humana, de la cintura hacia arriba mantenga una complexión de tipo arborícola.
Esta liberación de los miembros superiores fue, en su inicio, una adaptación excelente al bioma de sabana; al marchar de manera bípede y con los brazos libres, los ancestros del homo sapiens sapiens podían recoger más facilmente su comida; raíces, frutos, hojas, insectos, huevos, réptiles pequeños, roedores y prea -en efecto, muchos indicios hacen suponer como altisimamente probable que nuestros ancestros fueran en gran medida preeiros, y practicaran la modalidad llamada cleptoparasitismo, esto es: robaban las presas recién cazadas por especies netamente carnívoras, para tal práctica, nuestros ancestros debían actuar en bandas, organizadamente.
Los miembros superiores, -siempre en relación con otras especies- se acortaron. Estos miembros superiores al quedar liberados de tales funciones, se pudieron especializar en funciones netamente humanas. El polgar opoñible es una característica heredada de los primates más antiguos, pero se en estos la función principal fue la de aferrarse a las ramas y en segundo lugar aprehender las frutas o insectos que servían de alimento, en la línea evolutiva que desemboca en nuestra especie a motilidade de la mano, y en particular de los dedos de esta, se hizo gradualmente más precisa y delicada lo que facilitó la elaboración de artefactos, aun (junio de 2005) no se tiene conocimiento respeto al punto en que la línea evolutiva comenzó a crear artefactos, es seguro que ya hace más de 2 millones de años el Homo habilis realizaba rudos instrumentos que utilizaba asiduamente (en todo caso, los chimpancés, en estado silvestre, confeccionan "herramientas" de piedra, madera y hueso muy rudimentarias). El desarrollo de la capacidad de pronación en la articulación de la muñeca también fue importantísimo para la capacidad de elaborar artefactos.
El humano hereda de los primates y los prosimios a visión estereoscópica y pancromática (capacidad de ver "todos" los colores del espectro visible); los ojos en la parte delantera de la cabeza posibilitan la visión estereoscópica pero si esa característica surge en los prosimios como una adaptación para moverse mejor durante la noche o en ambientes sombríos como los de las xunglas, en el Homo sapiens sapiens tal función cobra otro valor; facilita la mirada a distancia, el outear horizontes, en este aspecto el sentido de la vista es bastante más agudo nos humanos que nos otros primates y en los prosimios. Esto facilitará el hecho polo cual el Homo sapiens sapiens sea un ser altamente visual (como por ejemplo las comunicaciones mediante la mímica), facilitará asimismo el imaginario.
Pese al conjunto de modificaciones morfolóxicas antes reseñadas, desde el punto de vista de la anatomía comparada, llama la atención una cuestión: el Homo sapiens sapiens es un animal relativamente poco especializado. En efecto, gran parte de las especies animales lograron algún tipo de especialización anatómica (como por ejemplo los artiodáctilos poseen pezuños que les permiten correr en las chairas despejadas), pero las especializacións, que suelen ser una excelente adaptación a uno determinado bioma, llevan el casi cierto riesgo de la desaparición de la especie especializada y asociada la tal bioma se este se modifica.
La ausencia de tales especializacións anatómicas facilitó a los humanos una plasticidade, una adaptabilidade inusitada entre las demás especies de vertebrados para adecuarse a muy diversas condiciones ambientales.
Más aún, aunque parezca paradójico, el Homo sapiens sapiens corporalmente tiene características "primitivas" en relación la otros primates. ¿Cómo se explica esto?: en efecto, la estructura cranial de un Homo sapiens sapiens adulto se aproxima más a la de la cria de un chimpancé que a la de un chimpancé adulto: el rostro es achatado ("ortognato" o de "bajo índice facial") y es casi inexistente el thorus supraorbitario -en la humanidad actual sólo se encuentran vestigios de thorus en las poblaciones llamadas australoides-. De otro modo se pode decir que los arcos superciliares del Homo sapiens sapiens son "infantiles"...delicados, el rostro aplanado o lixeiramente prognato.
El "primitivismo" de la estructura cranial de todo Homo sapiens sapiens -se verá más adelante- resultará importantísimo para la evolución de la especie, en particular será muy importante tal "primitivismo" para el proceso evolutivo llamado cerebración.
Antes de seguir con el conjunto de modificaciones morfolóxicas que caracterizan a nuestra especie, conviene notar algo también "evidente": el Homo sapiens sapiens es, por su anatomía, practicamente el animal más vulnerable de todos se se encuentra en condiciones naturales.
Asociado al hecho ponerlo cual morfoloxicamente lo ser humano tiene características que lo aproximan a las de una creía de un chimpancé, se encuentra el 'ortognatismo', que suponen, entre otras cuestiones, que los dientes del Homo sapiens sapiens son relativamente pequeños y poco especializados, las mandíbulas, por esto, abreviáronse y se hicieron más delicadas, falta -además- en ellas el diastema u orificio donde encajan los 'cairos'. La debilidad de las mandíbulas humanas hazlas casi totalmente inútiles para la defensa a 'dentadas' ante un predador y, asimismo, son muy deficientes para poder consumir gran parte del alimento en su estado natural, lo que es uno de los muchos "déficits" corporales que llevan al humano a vivir en una sociedad organizada.
El ser humano es así un 'ser social' (zoon politikon, «animal político») como le llamó Aristóteles). Pero estamos adelantándonos, la organización social humana requiere un capítulo propio más adelante.
El Homo sapiens sapiens parece ser una "acumulación de defectos", y, como respuesta satisfactoria la todos ellos la única solución evolutiva que tuvo es su complexísimo sistema nervioso central, pero se hablará de este más adelante.
Otro defecto: muy probablemente cuando los ancestros del Homo sapiens sapiens vivían en selvas comiendo frutos, bagas y hojas, abundantes en vitamina #n>, pudieron perder la capacidad genética, que tiene la mayoría de los animales, de sintetizar en su propio organismo tal vitamina; ya antes parecen perder la capacidad de digerir la celulosa. Tales pérdidas durante la evolución implicaron sutiles pero importantes determinacións: cuando las selvas originales se redujeron o, por crecimiento demográfico, resultaron superpoboadas, los primitivos homínidos (y luego los humanos) se vieron forzados a recorrer importantes distancias, migrar, para obtener nuevas fuentes de nutrientes (como por ejemplo de la citada vitamina C).
Hablar de la aparición del lenguaje humano, lenguaje simbólico por lógica parecería implicar que hay que hablar previamente de la cerebración, y eso es bastante cierto, pero el lenguaje humano simbólica tiene sus antecedentes en momentos y cambios morfolóxicos que son previos a cambios importantes en la 'estructura' del sistema nervioso central. Para exemplificar esto: los chimpancés pueden realizar un croquis, un croquis primario, de lenguaje simbólico basándose en la mímica (de un modo semejante a un sistema muy simple de comunicación para xordomudos).
Ahora bien, el lenguaje simbólico por excelencia es la basada en los significantes acústicos, y para que una especie tenga la capacidad de articular sonidos discretos, se requieren más innovaciones morfolóxicas, algunas de ellas muy probablemente anteriores al desarrollo de un cerebro lo suficientemente complejo como para pensar de modo simbólico. En efecto observemos la orofarinxe y la larinxe : en los mamíferos -la excepción del humano- a larinxe se encuentra en la parte alta de la garganta, de modo que la epiglote cierra la tráquea de un modo estanco al beber e ingerir comida. En cambio, en el Homo sapiens sapiens, la larinxe se sitúa más abajo, lo que permite a las cuerdas vogais a producción de sonidos más claro diferenciados y -en general- variados pero, al no poder ocluír completamente a epiglote, la respiración y la inxesta deben alternarse para que el sujeto no se ahogue. El acurtamento del prognatismo que se compensa con una elevación de la bóveda palatina facilitan el lenguaje oral. Otro elemento de relevante importancia será la posición y estructura del hioides, su gracilidade y motilidade permitirán un lenguaje oral lo suficientemente articulada.
Estudios realizados en la cova de Atapuerca (España) evidencian que el llamado Homo antecessor hace unos 800.000 años ya tenía la capacidad -por lo menos en su aparato fonador- para emitir un lenguaje oral lo suficientemente articulada como para ser considerada simbólica, aunque la consuetudinaria fabricación de utensilios (por rudos que fueran) por parte del Homo habilis hace unos 2 millones de años, sugiere que en estos ya existía un lenguaje oral articulada muy rudimentaria, pero lo suficientemente eficaz como para transmitir la suficiente información a la enseñanza/aprendizaje (learning) para la confección de los rudos artefactos.
Además de todas las condiciones imprescindibles para la aparición de un lenguaje simbólico, se debe hacer mención de la aparición del gen FOXP2 que resulta básico para la posibilidad de tal lenguaje.
La cerebración y la corticalización son temas que requieren por sí artículos propios. Aquí cumple comentar el mínimo indispensable para comprender la evolución humana.
La cerebración como la corticalización son fenómenos biológicos muy anteriores a la aparición de los homínidos, antes bien en estos, y en especial en el Homo sapiens sapiens, la cerebración y la corticalización adquieren un grado superlativo (ata el punto que Theilard de Chardin enunció una curiosa teoría, la de la noosfera y nooxénese , esto es: teoría del pensar inteligente, que se basa en la evolución del cerebro).
El cerebro del Homo sapiens sapiens, en relación a la masa corporal, es uno de los mayores si no el mayor. Más llamativo es el consumo de energía metabólica (como por ejemplo la producida por la "combustión" de la glicosa) que requiere el cerebro: un 20% de toda la energía corporal, y aún cuando la longitud de los intestinos humanos evidencian el inmediato origen vexetariana de la especie, los intestinos humanos son bastante más cortos que los de los demás primates. El aumento de la capacidad cranial facilitó al género Homo el acceso la una dieta que permitió la reducción de la masa intestinal (entre otros órganos) y así disponer e invertir más energía para un cerebro grande y complejo.
La psicoloxía evolutiva tiene fundadas razones para suponer que dentro de las especies de la misma línea evolutiva que el Homo sapiens sapiens existió (y en la especie suele persistir) una selección en favor de los espécímenes con un cerebro más desarrollado (por principio, estos serían -se suponen- los más capacitados para sobrevivir en la "lucha por la existencia").
Líneas arriba se mencionó que el Homo sapiens sapiens es casi con toda seguridad a especie más vulnerable cuando vive en plena naturaleza; la única solución posible fue a desarrollar un cerebro grande y con una 'estructura' compleja para poder dar respuestas complejas a los problemas que se le presentan.
Para posibilitar la existencia de un cerebro grande y complejo, fue necesario en primero lugar el incremento de la capacidad cranial (o más exactamente la capacidad neurocranial). Entre los australopithecus el volumen del cerebro oscilaba entre los 400 y 500 cc, en el Homo erectus oscilaba entre los 850 a 900 cc, en el actual Homo sapiens sapiens el volumen oscila entre los 1000 a 2000 cc, siendo la media global actual de 1350 cc, antes bien no basta un incremento del volumen, sino cómo se disponen; esto es, cómo está dispuesta la "estructura" del sistema nervioso central y del cerebro en particular. Más o menos, los Homo sapiens neanderthalensis pudieron tener un cerebro de mayor tamaño que el de nuestra especie, pero la morfoloxía de su cranio demuestra que la "estructura" cerebral era muy diferente: con escasa frente, los 'neandertalenses' tenían poco desarrollados los lóbulos prefrontais y, en especial, muy poco desarrollados los lóbulos frontais. El cranio del Homo sapiens sapiens no sólo tiene una frente adelantada (sobre el rostro), sino que es también más alto en el occipucio (cranio muy abovedado), esto permite el desarrollo de los lóbulos prefrontais y frontais: de todos los mamíferos, el homo sapiens sapiens es el único que tiene la faz situada bajo los lóbulos frontais.
Antes bien, aun más importante para la evolución del encéfalo parecen ser las mutacións (cada vez más aceleradas) en el posicionamento del esfenoides.
Se hizo mención en el apartado dedicado a la aparición del lenguaje articulada de la importancia del gen FOXP2; dicho gen es el encargado del desarrollo de las áreas del lenguaje y de las áreas de síntesis (las áreas de síntesis se encuentran en el córtex de los lóbulos prefrontais y, sobre todo, frontais). El aumento del cerebro y su especialización permitió la aparición de la llamada lateralización, esto es: una diferencia muy importante entre el hemisferio izquierdo y el hemisferio derecho del cerebro. El hemisferio izquierdo ha desarrollado en su córtex áreas específicas que posibilitan el lenguaje simbólico basada en significantes acústicos: el área de Wernicke y el área de Broca.
ES casi seguro que ya hace 200.000 años los sujetos de la especie Homo sapiens sapiens tenían un potencial intelectual equivalente al de la actualidad, pero para que se activara tal potencial tardaron milenios: el primero registro de conducta artística conocido datade hace sólo unos 75.000 años, los primeros grafismos y expresiones netamente simbólicas, fuera del lenguaje hablado, datan de hace sólo 40.000 a 35.000 años,...las primeras escritas ("memoria segunda" como bien las llama Roland Barthes) dátanse hace 5.500 o 5.000 años, en el Valle del Nilo al en la Mesopotamia asiática.
Se dijo, también líneas antes, que el Homo sapiens sapiens mantiene características de estructura cranial "primitivas" ya que recuerdan a las de una creía de chimpancé, en efecto, tal morfoloxía es la que permite tener la frente sobre el rostro y los lóbulos frontais desarrollados.
La cabeza del Homo sapiens sapiens, para contener tal cerebro, es muy grande; aún en el feto y en el neonato, razón principal por la cual los partos son difíciles, sumada a la disposición de la pelve.
Una solución parcial la esto es la prematuración o heterocronía: el neonato humano está muy incompletamente desarrollado en el momento del parto; pode decirse (con algo de metáfora ) que la xestación en el ser humano no se restringe a los ya de por sí prolongados nueve meses intrauterinos, sino que se prolonga extrauterinamente incluso, por lo menos, los cuatro primeros años, en efecto el infante está completamente desvalido durante años, tan es así que entre los 2 a 4 años es cuando tiene lo suficientemente desarrolladas las áreas visuais del cerebro como para tener una percepción visual de su propio ser (Estadio del espejo descubierto por Jacques Lacan en la década de 1930 y acreditado por Gordon Gallup en 1971. Ahora bien, si el Homo sapiens sapiens tarda mucho en poder tener una percepción plena de su imago corporal es interesante saber que es uno de los pocos animales que se percibe al ver su imagen reflejada (sólo se nota esta capacidad en bonobos, chimpancés, y quizá en gorilas, orangutáns y golfiños).
Tal es la prematuración del Homo sapiens sapiens, que mientras un chimpancé neonato tiene una capacidad cerebral de un 65% de la de un chimpancé adulto, o la capacidad de los Australopithecus affarensis era en el parto de un 50% respeto de su edad adulta, en el Homo sapiens sapiens 'niño' tal capacidad no supera al 25% de la capacidad que tendrá a los 45 años (a los 45 años aproximadamente es cuando se desarrolla totalmente el cerebro humano).
Pero no basta el desarrollo cronológico; para que el cerebro humano se "despliegue" o desarrolle, requiere de estimulación y afecto , de otro modo la organización de algunas de las áreas del cerebro pode quedar atrofiada.
| Evolución humana |
| Hominidi |
| Sahelanthropus tchadensis - Orrorin tugenensis |
| Ardipithecus: La. kadabba - La. ramidus |
| Australopitecinos |
| Australopithecus : La. afarensis - La. africanus - La. anamensis - La. bahrelghazali - La. garhi |
| Paranthropus: P. aethiopicus - P. boisei - P. robustus |
| Humanos y Proto-humanos. |
| Kenyanthropus platyops |
| Homo: H. habilis - H. rudolfensis - H. ergaster - H. erectus - H. floresiensis - H. antecessor - H. heidelbergensis - H. neanderthalensis - H. sapiens idaltu - H. rhodesiensis - H. cepranensis - H. georgicus - H. sapiens sapiens |