Palacio de la Moncloa
Periodistas aguardando a las puertas del
Palacio de la Moncloa en una recepción de Rodríguez Zapatero en la navidad de 2006
Residencia del Presidente del Gobierno de España 
El Palacio de la Moncloa, en Madrid, es desde 1977 la sed central de la Presidencia del Gobierno de España y la residencia oficial del Presidente del Gobierno y su familia. Se encuentra situado en las aforas de Madrid y cerca por todo un complejo gubernamental que incluye, en torno al Pazo original y a sus jardines, edificios varios de más reciente construcción, fundamentalmente la Vicepresidencia Primera del Gobierno y Ministerio de la Presidencia, y las oficiñas de la Portavocía del Gobierno, incluidas la Sala de Prensa y demás dependencias principales. Todos los edificios del complejo presidencial están comunicados entre sí a través del búnker subterráneo que se construyó bajo el mandato de Felipe González como prevención de seguridad para el Gobierno. Dentro del complejo, el Pazo y sus jardines están vallados y aislados externamente del resto, la excepción del pequeño pavillón construido para albergar el Consejo de Ministros y algunos despachos y salones funcionais, y que se halla en el recinto incluso del Pazo.
El Pazo se encuentra, pues, situado en el conjunto gubernamental denominado Complejo de la Moncloa que está situado en la Avenida Puerta de Hierro.
Reseña histórica
Fue construido en 1642 y perteneció al Virrey del Perú Don Melchor Antonio Portocarrero y Lasso de la Vega, 3º Conde de Monclova, de cuyo nombre deriva el actual del pazo, que fue casi destruido por completo durante la Guerra Civil española.
Anteriormente, la sed de la Presidencia del Gobierno ubicábase en el centro de Madrid , en el Paseo de la Castellana nº 3, desde donde la trasladó en 1976 el primero Presidente del Gobierno de la democracia moderna, Adolfo Suárez, fundamentalmente, y dada su reservada ubicación, por motivos de seguridad.
Vivienda presidencial
- Adolfo Suárez , su primero inquilino de la democracia española, mandó construir una pista de tenis , arreglar la piscina y llenar la residencia de teléfonos.
- Leopoldo Calvo Sotelo, además de eliminar todos los aparatos telefónicos y buscar un lugar preferente para su piano, habilitou la tercera planta con nuevas habitaciones para sus hijos, y quitó todos los cinciros que había en la residencia.
- Felipe González y Carmen Romero apenas tocaron la casa. Felipe González decía que era como un pazo de nata montada con toques de purpurina. Construyó la unos pasos de la residencia un pequeño pavillón funcional donde se celebran los Consejos de Ministros todos los viernes, así como reuniones informais de trabajo o encuentros oficiales, y donde trabajan a diario el Presidente y su equipo más directo, en un entorno decorativo más moderno y práctico, adornado con numerosos cuadros de Miró y algunas otras obras de arte moderno. De este modo, González prescindió de hecho de las dependencias funcionais de la Presidencia en el Pazo, que quedó reducido a la función cotidiana de residencia presidencial. De este modo, el antiguo salón del Consejo de Ministos recuperó su función de comedor principal, y se crearon nuevas estancias, como el Salón de Columnas, ubicado en el patio principal del Pazo, que se cubrió la tal efecto. Adaptada la vivienda, González se dedicó con especial cuidado al jardín. Aparte de su conocida afición a los bonsáis y a las piedras talladas de Extremadura , cultivó una pequeña huerta y, más amplamente, implantou y cultivó bellas especies vexetais que vinieron la complementar el conjunto de los jardines del Pazo, conocidos ya por su discreta elegancia.
- José María Aznar, una vez instalado, reformó y actualizou el uso residencial de la segunda planta del Pazo, y mandó construir una pista de padel y pintar todas las habitaciones. Habilitou en el tercero andar una sala de juegos para sus hijos.Ana Botella sentenció: "ES inhabitable para una familia normal".
- José Luis Rodríguez Zapatero. La reforma más radical vino de manos de Sonsoles Espinosa, mujer del Presidente del Gobierno, quien, poco conforme con el aspecto de las estancias, recurrió la conocidos decoradores que le recomendaron sustituír por completo el mobiliario por modernos y muebles de diseño actual. El resultado fue un ambiente ecléctico en el que se conjugan las estancias originales de un entorno pacego e institucional, con una decoración muy moderna y escogida, en tonos grises y blancos y, en definitiva, un ambiente de estilo internacional o Bauhaus acomodado en un véselo palacete neoclásico. Por último se introdujeron numerosas obras de arte contemporáneo y escultóricas, pero manteniéndose los muebles y objetos singulares del conjunto clásico original, del que cabe destacar la vieja mesa de despacho del General Narváez, regalada por Juan Carlos I a Adolfo Suárez.
Ligazóns externas