El nacionalismo gallego es una corriente politica que reinvindica el reconocimiento de Galicia como nación. Vicente Riesgo en su Teoría del nacionalismo gallego lo definió así:
ES también un movimiento social, con sus dimensiones culturales y politicas . Los historiadores reconocen al largo de los siglos, desde la prehistoria incluso nuestra epoca, la formacion de un pueblo gallego y de su peculiar unidad[2]. La corriente política a la que se refiere el nacionalismo gallego nace la finales del siglo XIX con movimientos culturales que luego fueron a los pocos dando el paso a partidos politicos.
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Dentro del nacionalismo gallego podemos encontrar dos corrientes ideológicas principales:
Estas dos corrientes, sin embargo, tienen puntos en común como son la defensa de la lengua (defendiendo algunos el reintegracionismo) y cultura gallega, el reconocimiento de Galicia como nación y la defensa de la integración de los ayuntamientos galegofalantes de Asturias y Castela y León en la Comunidad Autónoma Gallega (se vea Irredentismo gallego). Por otra parte cabe resaltar el hecho de que, al contrario con el que sucede en el País Vasco y Cataluña, en Galicia predomina el nacionalismo de izquierdas, desde posiciones que van desde la izquierda radical (Primera Linha) hasta posiciones moderadas de centro-izquierda (BNG).
El nacimiento del nacionalismo gallego propiamente dicho dase con las Irmandades del habla, pero antes hubo otros tres movimientos sin los cuáles no es donado imaginar la existencia del nacionalismo gallego. El galeguismo nacionalista conocerá su completo desarrollo con la creación del Partido Galeguista en 1931.
Se afirma que una cierta tendencia nacionalista existió siempre en la conciencia del pueblo gallego. Desde los albores de la civilización, Galicia ha sido una región muy reacia a la asimilación política o cultural por parte de otros pueblos. Fueron los gallegos, junto a astures y cántabros los últimos obstáculos a los que Roma tuvo que enfrentarse para la "pacificación" total de Hispania [3].
Durante la Edad Media, Galicia conoció un período de independencia en el que los continuos enfrentamientos entre las distintas casas nobiliarias configuró un periodo que en muchas ocasiones llegaba la anarquía y que no finalizó hasta que fue asimilado su control por la Corona de Castela por medio de los Reyes Católicos, que apoyaron en un principio las Revueltas Irmandiñas, iniciadas por la baja nobleza y el campesiñado asulagado por la presión económica y social de la que eran objeto por parte de la nobleza preponderante, como medio para eliminar y controlar los nobles levantiscos y que remataron sustituíndo el sistema nobiliario con nobles foráneos o atrayendo a la corte a los nobles afíns su causa[4], la madres de otras medidas de reforma política con el objeto de ejercer un mejor control sobre el territorio.
Los años oscuros de Galicia comenzaron y el gallego y la conciencia de nación sobrevivió en las aldeas, mientras las clases altas y la burguesía adoptaron, maioritariamente, el castellano como elemento diferenciador social.
Dentro de los precursores podemos señalar tres movimientos:
El provincialismo es un movimiento que nace en 1840 para defender la integridade del territorio de Galicia. Esta integridade se veía amenazada por mor de un proyecto de división del estado en provincias que se había comenzado a elaborar tras la muerte de Fernando VII. Los provincialistas querían que Galicia fuera una sola provincia y que no fuera dividida en las cuatro que hoy conocemos.
Hay dos etapas en el movimiento provincialista: una que va de 1840 a 1846 y otra que va de 1854 a 1865 . La primera etapa se caracteriza por ser un período muy activo cultural y politicamente. ES en este período cuando los provincialistas se suman al pronunciamento del comandante Miguel Solís, que acabará con el fusilamento de los Mártires de Carral[5]. El segundo provincialismo es básicamente cultural, y es con él cuando se produce el Rexurdimento literario de Galiza.
A partir de 1865 , y hasta 1875, se desarrolla el federalismo gallego, que conseguirá su cumbre con la Primera República Española. Los federalistas propugnaban que Galicia ficase como un cantón dentro del estado español y que fuera regida por su propia Constitución cantonal. Esta etapa, no obstante no es demasiado importante y no perviviu de ninguna forma[6].
Este período dura entre 1875 y 1907 (aprox), ainda que hoy en día hay políticos que siguen a mantenerlo. En este período dase una reestruturación cultural e ideológica, en la que sectores tradicionalistas y conservadores adoptan las ideas galeguistas. Su acontecimiento destacado es la fundación de la Asociación Regionalista Gallega, y tendrá cómo líderes principales a Manuel Murguía y Alfredo Brañas. Remata con la fundación de la Real Academia Gallega y el paso a las Irmandades del habla.
El ideario galeguista que había surgido con el provincialismo y que se había desarrollado con el rexionalismo es recogido en el siglo XX por las Irmandades del habla, asociación de corte sociocultural fundada en 1916 y por la que pasaron galeguistas como Antón Vilar Ponte, Vicente Riesgo y Ramón Cabanillas. Podemos situar el comienzo del nacionalismo gallego propiamente dicho en la asamblea que las Irmandades celebran en Lugo en 1918, en la que se manifiesta:
En esta Iª Asamblea se concluye reivindicar una autonomía total para Galicia, hacia una federación de naciones de la península; la cooficialidade del gallego y del castellano en Galicia y un puesto para Galicia en la Sociedad de Naciones.
En 1922 se celebra en Monforte otra Asamblea de las Irmandades del habla. Allí se manifestaron las diferencias entre las dos corrientes dentro de la organización: la que propuñaba mayor participación en la política y la que defendía continuar en la línea cultural. Decantándose a favor de la segunda, se inicia una etapa de corte cultural en la que tiene mucha importancia el Grupo Nosotros. Se funda en esta época el Seminario de Estudios Gallegos[8]. La dictadura de Primo de Rivera supuso un parón de 6 años en la actividad política de los grupos galeguistas.
En América también hubo alguna agrupación nacionalista, como el caso de la Junta Nazonalista Gallega de la Habana o la Sociedad Nazonalista Pondal en Buenos Aires.
En 1929 nace la ORGA de Santiago Casar Quiroga, una organización gallega de corte autonomista, republicano y de izquierdas, aunque en realidad de base burguesa. Fue la fuerza impulsora de Pacto de Lestrove (marzo 1930) y de la creación de la Federación Republicana Gallega. Esta consiguió un importante éxito electoral en las elecciones constituíntes de 1931, siendo la fuerza hexemónica en Galicia con 15 diputados. Entre ellos claros nacionalistas como Antón Vilar Ponte, Ramón Suárez Picallo o el propio Ramón Otero Pedrayo integrado a través del Partido Nazonalista Repubricán, de implantación orensana. En 1933, pasaría a denominarse Partido Republicano Gallego que acabaría en la esfera de la Izquierda Republicana de Manuel Azaña.
En 1931 nace el Partido Galeguista, en realidad unión de varios grupos nacionalistas tanto de izquierdas como de derechas, que hace su el programa de las Irmandades. Estuvo liderazgo por Castelao y Alexandre Bóveda. El PG tuvo un éxito notable: en cuatro años pasó de 700 a 6.000 afiliados, de tener 30 grupos locales a 150, y de 54.000 a 300.000 votos. Su objetivo final era la creación de una república federal con un estado gallego federado. Sin embargo, su meta inmediata fue la consecución de un Estatuto de Autonomía para Galicia. Uno de los grandes logros del partido fue lo de conquerir que Galicia fuera acogida en el IX Congreso de Nacionalidades Europeas de 1933 , organismo adxunto de la Sociedad de Naciones (germen de la actual ONU). La declaración presentada por la delegación gallega, que fue admitida, decía:
El PG, en principio un partido te aglutínar, debió aliarse con la Frente Popular, debido a la postura antiautonomista de los grupos de la derecha española. Este hecho provoca dos escisións: Derecha Galeguista de Pontevedra (Xosé Filgueira Valverde) y Derecha Galeguista de Ourense (Vicente Riesgo). Estas escisións serán muy criticadas por Castelao. Este había conseguido acta de diputado ya en 1931, y dentro de la Frente Popular en 1936, con Vilar Ponte y Suárez Picallo.
Con el triunfo de las izquierdas en las elecciones de 1936, se celebra el 28 de junio un referéndum sobre el estatuto de autonomía. Votó el 74,52% de la población y un 99,05% de este se pronunció afirmativamente. Tras esto, viajó la Madrid una comisión de diputados de Galicia para presentarle a las cortes el estatuto. Sin embargo, la sublevación militar del 18 de julio y la ocupación de Galicia ponerlo bando sublevado hizo inviable la aplicación de dicho estatuto.
Durante la dictadura de Francisco Franco todo el movimiento relacionado con el nacionalismo y la lengua gallega fue duramente reprimido. Dirigentes nacionalistas cómo Alexandre Bóveda y Ánxel Casal (alcalde de Santiago de Compostela), fueron fusilados[10][11], y la mayor parte del nacionalismo se trasladó al exilio. ES justo en el exilio americano donde se crea el Consejo de Galiza, en 1944, formado por cuatro diputados gallegos: Castelao (su primero presidente), Ramón Suárez Picallo, Antón Alonso Ríos y Elpidio Villaverde. En este incluso año pubícase en Buenos Aires una obra crucial para el nacionalismo gallego republicano, el Siempre en Galiza de Castelao.
El año 1950 constituye el fin de una etapa del nacionalismo gallego, a la de la oposición política al régimen franquista, que esmorece tras la muerte de Castelao en ese año y, ante la permanencia inamovible del régimen, la disolución del Partido Galeguista. Así, se pasará la una nueva estrategia, la vía culturalista, de la que es expoñente la Editorial Galaxia, fundada en el incluso año 1950. Sin embargo, la finales de la década de los 50 se volvió a retomar el pulso político, sumado a la actividad cultural que se venía desarrollando.
Nace en 1963 el Partido Socialista Gallego, promovido por Ramón Pino, que nunca militará en él. El PSG se limita a la actividad cultural y de formación de sus miembros para evitar atraer sobre sí la atención del estado. Profesaba un marxismo abierto a las nuevas tendencias de la izquierda europea. Su líder, Xosé Manuel Beiras, en su obra El retraso económico de Galicia, realizó una diagnose de la economía gallega como una nación periférica que sofría de un neocolonialismo socioeconómico que explicaba su subdesenvolvemento. Esta obra tendría una gran difusión en la juventud universitaria.
El 25 de julio de 1964 , nace la Unión del Pueblo Gallego. Pretende rachar con el culturalismo en el que se refugió el galeguismo durante la dictadura franquista. Tenía sus pilares ideológicos en el marxismo leninismo, analizaba la realidad gallega considerándola una nación proletaria en el contexto internacional, vencellándose así a los movimientos de liberación nacional del tercero mundo. Proclamaba abertamente el derecho a la autodeterminación y la concepción política de una Galicia soberana (poder popular) dueña de sus destinos, pero sin reivindicar el separatismo. En coherencia con estos planteamientos, pasó a la acción social directa buscando afincar el nacionalismo a través de los conflictos sociales y la agitación con el fin de agudizar las contradicciones de la dictadura y del capitalismo que, segundo entendían, en la Galiza tenía una fasquía nidiamente colonial. Su primera puesta en escena fueron los tercios de asalto en Castrelo de Miño. Siendo inicialmente una frente patriótica, en 1966 se transforma en partido. En 1971 créela los Comités de Ayuda a la Lucha Labradora (antecedente de las Comisiones Labradoras), y en 1973 créela Estudiantes Revolucionarios Gallegos[12].
Con la llegada de la democracia, entre los galeguistas se tienta resucitar el galeguismo de centro. En 1975 aparecen Unión Democrática e Izquierda Democrática, que se juntan en el Partido Popular Gallego. De inspiración europeísta y democristiana, aglutinó la un grupo de notables que padeció la presión de los reformistas del régimen y acabó siendo un viveiro de políticos para las potentes fuerzas estatales que se estaban a formar. El caso paradigmático sería Xerardo Fernández Albor, captado por Manuel Fraga Iribarne para ensayar una Alianza Popular de corte regionalista. Notables del propio régimen fundarán el Partido Gallego Independiente, pero sucumbirán a la oferta de Adolfo Suárez de participar en la dirección de la UCD en Galicia para darle una orientación moderadamente autonomista. Cuando UCD pasa de coalición a partido, se disolverán en él los partidos galeguistas de Xosé Luis Meilán Gil y Euloxio Gómez Franqueira.
En 1975, se crea la Asamblea Nacional Popular Gallega, una organización de masas y asamblearia con vocación de integrar partidos y personas sin militancia buscando la implantación social del nacionalismo de izquierdas. Con una estrategia de agitación social y una estética revolucionaria, la sociedad gallega de pequeños campesinos y pequeño burgueses fue impermeable la oferta, que acabó teledirixida desde la UPG. Esta trabajaba ya en la constitución del Bloque Nacional Popular Gallego para concurrir a las primeras citas electorales.
Por su parte, en 1978 se refundir el Partido Galeguista[13].
En el centro izquierda aparece el Partido Gallego Social-Demócrata en 1974, al que hace falta sumar el Partido Socialista Gallego citado anteriormente. La izquierda sigue a estar representada principalmente por la UPG.
En 1976, por propuesta de la UPG, creara el Consejo de Fuerzas Políticas Gallegas, del que forman parte a UPG , PSG, PGSD y los carlistas y el Movimiento Comunista de Galicia.
En las primeras elecciones del post-franquismo (1979), el nacionalismo se presenta fragmentado y con posiciones rupturistas que asustan al electorado más moderado dentro de un instante de grande incertidume política. Consiguió algo más del 10 por cien de los votos, siendo las fuerzas más votadas el Bloque Nacional Popular Gallego con el 5,86 por cien y la coalición Unidad Gallega (Partido Galeguista, Partido Socialista Gallego y Partido Obrero Gallego) con el 5,54 por cien. No obtuvo escaños. Esto dejaba al nacionalismo gallego en posiciones de marxinación en el proceso de reforma democrática y fuera de todos los muelles institucionales para su crecimiento. Galicia irá la remolque de Cataluña y el País Vasco.
Galicia obtiene su Estatuto de Autonomía el 6 de abril de 1981 [14], quedando definida cómo nacionalidad histórica, al nivel de Cataluña y País Vasco. El nacionalismo automarxinárase del proceso estatutario, aunque el Partido Obrero Gallego de Camilo Nogueira (una escisión de la UPG), y el Partido Galeguista habían trabajado en el consensuado Estatuto de los dieciséis, que las direcciones políticas madrileñas de las fuerzas estatales acabaron rechazando.
En las primeras elecciones autonómicas, el nacionalismo vuelve a presentarse dividido. El Bloque Nacional Popular Gallego en coalición con un PSG, ya sin Beiras, obtiene 3 escaños y el 6 por cien de los votos. Esto fue considerado un éxito dada la ausencia de instrumentos institucionales y comunicativos con los que contaba el nacionalismo radical. Este había consolidado una división crónica con fuerzas como Galicia Ceibe que defendían la lucha desde fuera del sistema y un claro independentismo. Algunos grupúsculos optaron por la lucha armada siguiendo la senda de Moncho Reboiras que fuera asesinado por la policía franquista. El BNPG se mantuvo firme en su opción pacífica y favorable a la participación en los procesos electorales. Pero el esfuerzo de la coalición BNPG-PSG se vería frustrado cuando sus diputados fueron expulsados del Parlamento gallego por negarse a jurar la Constitución española de 1978.
El Partido Galeguista, con cerca del 4 % de los votos no obtenía representación. Así pues, la única fuerza que quedaba activa en el nuevo marco autonómico fue, en la primera lexislatura, Izquierda Gallega, heredera del Partido Obrero Gallego, con el único diputado Camilo Nogueira y el 4 por cien de los votos, con una tendencia a crecer contrastada en posteriores comicios de ámbito diverso.
Las contradiccións de UCD en el proceso estatutario, daban paso la una AP galeguizada victoriosa y ponían de manifiesto, segundo todos los analistas, que había espacio para un nacionalismo de centro. El primero intento ya el protagonizara a coalición Unidad Gallega, que integraba al Partido Galeguista y otras fuerzas más a la izquierda, con un importante respaldo en las ciudades en las primeras elecciones municipales, llegando a conseguir la alcaldía de la Coruña. Nembargantes, esta coalición no fue duradeira.
En las elecciones autonómicas de 1985, Coalición Gallega se estrenaba brillantemente con el 13 por cien de los votos y y 11 escaños, frenaba el crecimiento de la derecha española en Galicia y se convertía en llave. Sus diputados no estuvieron la altura y, incapaces de resistir la presión de las fuerzas estatales, cayeron en divisiones y subdivisións hasta aceptar el desembarco del líder real de Alianza Popular en Galicia, Xosé Luís Barreiro Rivas, tras su intento de derrocar desde dentro de la Junta de Galicia a Fernández Albor.
Nacería un gobierno autonómico tripartito con dos partidos nacionalistas: Coalición Gallega (ahora en máns de Barreiro Rivas) y el Partido Nacionalista Gallego, PNG, ineficazmente dirigido por lo que había sido candidato de Coalicíón Gallega Pablo González Marinas. La Presidencia de la Junta era para el PSdeG, dentro de un instante en que este propiciaba la reconversión industrial, las cuotas lácteas, la rebaja autonómica de la LOAPA, los recortes en la frota y un recurso de inconstitucionalidad contra la ley de normalización lingüística aprobada por unanimidade en el Parlamento de Galicia. Tales peripecias serían castigadas electoralmente en los comicios autonómicos de 1989.
En ellos el Bloque Nacionalista Gallego, ya claro proclive al trabajo institucional, iniciaba una carrera ascendente que parecía imparable elección tras elección, ocupando espacios de centro izquierda de la mano de Beiras. El nacionalismo democrático había perdido 10 años de historia en su automarxinación, pero acabaría siendo la segunda fuerza política en Galicia y la más clara oposición en los repetidos mandatos de Fraga. Este aupábase al Gobierno de Galicia tras una ajustada victoria de su coalición (PP-CdG), donde se incorporaban sectores descontentos de Coalición Gallega a través de una nueva fuerza galeguista de centrodereita Centristas de Galicia, cuyo líder Victorino Núñez, Presidente de la Deputación de Ourense, pasaría a ser el Presidente del Parlamento de Galicia.
Los restos menos ideoloxizados de Coalición Gallega ensayarían candidaturas en comicios locales con éxito discreto (Converxencia Democrática Gallega con 137 concejales en las elecciones municipales de 1991), o nulo (Democracia Gallega, con 36 concejales en las de 1999). Otros se integrarían, a través del Partido Nacionalista Gallego, en el BNG.
La única fuerza actual con presencia en el Parlamento Gallego que se define cómo nacionalista es el Bloque Nacionalista Gallego, posicionado en una izquierda moderada, con Anxo Quintana a la cabeza. Este conoció un considerable aumento de los votos en los años recientes, llegando incluso a ser, con Xosé Manuel Beiras, la segunda fuerza política de Galicia, por delante del Partido Socialista de Galicia. Su techo electoral lo consiguió en las elecciones autonómicas de 1997 en las que obtuvo más de 395.000 votos y un porcentaje del 25%, obteniendo 18 diputados. Llegó, asimismo, tras los comicios municipales de 1999, a contar con las alcaldías de ciudades como Vigo (con Lois Pérez Castrillo), Pontevedra y Ferrol . Contó además con un eurodeputado, tres parlamentarios en el Congreso y un senador de designación autonómica.
Pero el cambio de siglo marca una lenta caída. En las elecciones gallegas del 2005, pasó ya a ser la tercera fuerza política con 13 diputados, la misma representación que había obtenido doce años antes (1993).
En las elecciones municipales de mayo de 2007, el BNG consigue el 19,19 por cien de los sufraxios. Con un mensaje rural, lejos de la imagen rebelde e intelectual de los años noventa, agudiza su continua caída en las ciudades que compensa con contundentes victorias en villas medias como Monforte , Arzúa, Roble, Bueu, Teo o El Porriño desputando espacios sociales que eran en el pasado reciente detengo del Partido Popular de Manuel Fraga Iribarne. El abandono por parte del Partido Popular de su tradicional retórica galeguista y rural, hace que el BNG ocupe espacios que amortecen la huida del voto urbano y juvenil que lo caracterizó.
En la opción de centro se presentó Tierra Gallega que consiguió superar la barrera del 2 por ciento y algunos éxitos muy localizados. El recién refundado por segunda vez Partido Galeguista, perdidas sus raigames históricas, colleitou un claro fracaso.
En la línea independentista, los partidos con más fuerza son la Frente Popular Gallega y Nudos-Unidad Popular.
El nacionalismo gallego ha experimentado un notable crecimiento en los años recientes, pasando el voto nacionalista de un 9% a más de un 25% la finales de los años noventa. Aparecieron muchas organizaciones juveniles que apoyan el independentismo gallego, y, a pesar de ser muy numerosas, carecen de éxito y poder político real. Entre estas, a más fuerte es la Frente Popular Gallega. Por su parte, Nudos-Unidad Popular ha organizado campañas para la jubilación de los restos de la simbología del régimen franquista que aún quedan en Galicia.
El nacionalismo gallego de izquierdas consiguió un hito histórico tras las elecciones autonómicas del 2005. Por primera vez, a pesar de haber experimentado un descenso de los votos y de escaños, un partido nacionalista gallego de izquierdas, el BNG, logró formar parte del gobierno, ocupando su dirigente Anxo Quintana el cargo de Vicepresidente de la Junta de Galicia y las consellarías de Medio Rural, Innovación e Industria, Cultura y Vivienda[15]. En esta lexislatura se aprueban importantes proyectos para lo galeguismo, como son la creación de una red de galescolas o la completa reactivación de la selección gallega de fútbol, que pasó ponerlo su "bautismo de fuego" en un partido amistoso contra la selección de Uruguai el sábado 29 de diciembre de 2005[16], siendo el resultado 3 - 2 a favor de Galicia.
Con la reforma del Estatuto de Autonomía, los nacionalistas tientan conseguir mayores cuotas de autogoberno en materias como la Pesca, la Justicia, Policía autonómica, las concas fluviais, asistencia social de la inmigración, la ordenación del litoral, medio ambiente, industria, la administración local (vaciando de contenido las Deputacións) o el idioma gallego, equiparando su status jurídico al castellano[17].
Proponen, asimismo, incorporar un listado de derechos cívicos consonte las nuevas tendencias sociales y un modelo de financiación autonómica que reverter en Galicia el valor añadido generado polos sus sectores productivos.
Para ellos tiene especial trascendencia introducir en el preámbulo una mención a Galicia como nación. El PSdeG, a través del Presidente de la Junta Emilio Pérez Touriño, avogou por la introducción del tenérmelo "nación común de los gallegos" inspirada en el Himno gallego que hace mención a la Nazón de Breogán. Aun así, es difícil que sea incluido debido a la necesidad normativa de contar con los votos del PP para sacar adelante la reforma[18].