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Monte Pindo

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La Moa con sus 627 metros de altitud es la cumbre del Monte Pindo

El Monte Pindo (también conocido como La Moa), es un macizo granítico de 627 metros de altura que se encuentra en el ayuntamiento coruñés de Carnota .

Existen numerosas leyendas sobre este monte a lo que los historiadores románticos denominaron como El Olimpo celta.

El Monte Pindo forma un espacio natural junto con la playa de Carnota el espacio natural Carnota-Monte Pindo catalogado como Lugar de Importancia Comunitaria y que se encuentra incluido en la Red Naturalidad 2000. El espacio tiene una superficie de 4.629 ha. y abarca a los ayuntamientos de Carnota , Mazaricos, Cene y Dumbría , entre las reías de Corcubión y la de Muros y Noia.

Índice

Historia y leyenda

Montes del Pindo

El Monte Pindo domina las tierras del Fin del Mundo; el hogar de las deidades gallegas refleja en su rosa vestidura granítica luz y sombra sobre mar y gentes del Finisterrae. Mucho corren los cuentos, leyendas e historias sobre este lugar, que llegaron la subscitalo interés en figuras gallegas de los más variados campos.

Nuestros antergos sólo supieron explicar la vizosa y curiosa xeomorfoloxía del Monte Pindo, inzada de relieves en bolos de granito , mediante historias de deidades, esculturas, o monstruos y gigantes míticos, y leyendas que llenaron de ilusión y fachenda a los habitantes de estas tierras, que trasmitiron de padres a hijos durante siglos cuentos de tesoros fabulosos, belísimas princesas, rutas secretas, serpientes de siete cabezas, fadas encantadas, sacrificios y ritos de fecundidade -que al parecer prevalecieron hasta tiempos muy recientes-... que dieron forma a la tradición que sitúa en este lugar el monte sagrado de los celtas gallegos. Obviando las leyendas, lo que sí se encontraron son numerosos restos arqueolóxicos, como petróglifos , enseres de bronce y lo que parecen ser los restos de una antigua ermita.

Las leyendas tampoco se olvidaron de la vecina parada del Xallas, pues dise que tras de esta fervenza única en Europa por caer sus aguas directamente sobre el agua salgada del mar, existe una puerta mágica guardada por brujas que llevará abajo del río al joven que se atreva a pasar, pudiendo luego casar con una bella princesa encantada y posuir una enorme fortuna.

Del que sí podemos estar seguros es que en el siglo X Sisnando (obispo de Iria Flavia) ordenó la construcción del Castillo de Sano Xurxo en las orillas del monte, para proteger estas tierras de los continuos ataques de los piratas medievales. Diversas familias nobles de Galiza lo habitaron hasta que el castillo fue destruido en el año 1467 en las Revueltas Irmandiñas. Se dice que hace cincuenta años aún se podían ver parte de sus muros, deshechos por los buscadores de tesoros.

Supostamente, otros dos castillos se encontrarían en este entorno, aunque no se conservan restos materiales determinantes ni documentación analisábel, mas una inscripción en latí en una piedra aillada de la testigo de toda una época: "Reyes, obispos, presbíteros, todos por poder recibidos de Dios, excomulgaron aquí este castillo". Esta inscripción, aun hoy visible, hace referencia a la excomuñón que en el año 1130 lanzó el arcebispo Xelmírez contra el Conde de Traba, por tener prisionero en su castillo al Arcediano de Trastámara.

Geología y naturaleza

Lagarto de las silvas (Lacerta schreiberi) en el Monte Pindo

El Monte Pindo es una inmensa mole de granito rosa cuyo cumbre (llamado A Moa) consigue los 627 metros de altura. Encuentra sus complementos ideales en la playa de Carnota, a más larga de Galiza y cuya apariencia muta constantemente, y en la espectacularidade de la fervenza del Xallas en el Ézaro, único lugar de Europa donde un río cae en férveda directamente sobre las aguas del océano, espectáculo ahora raramente observábel por mor del encoramento de las aguas del río Xallas en Dumbría.

La difícil accesibilidade del Monte Pindo guardó virgen durante siglos el mayor tesoro a lo que cualquier leyenda había podido haberse referido: un conjunto natural único, un auténtico edén de especimes naturales raramente visibeis en ninguna otra parte del mundo. La joya de esta corona es el roble anano (quercus lusitanica), especie distribuida polo sur de la península Ibérica y el norte de Marrocos que tiene en el Pindo su único asentamento en territorio gallego. La especie se encuentra catalogada cómo vulnerable en el catálogo gallego de especies amenazadas en Galicia, ya que se distribuye por un pequeño asentamento de un sólo kilómetro cuadrado de superficie.[1] En el Pindo se encuentran varios ejemplares de esta especie, declarada en alto riesgo de extinción, y que soupo coexistir con otros robles como los quercus robur y quercus pyrenaica, con pinos como el pinus pinaster, pinus radiata y pinus sylvestris, y con loureiros (laurus nobilis), acibros (ilex aquifolium)... y con otras muchas especies de altísimo valor ecológico.

Accesos

Acceso desde Lo Pindo

Aunque existen varios roteiros alternativos, el más salientábel es la subida tradicional, desde lo que conoceremos más intensamente toda la mística del Monte Pindo. Comienza en la parte posterior de la Iglesia de Sano Clemente en la aldea de Lo Pindo, situada en el Ayuntamiento de Carnota , a medio camino entre Muros y Cene . Desde allí, a través de sendeiros muy bien señalizados, podremos ponernos en la cumbre en aproximadamente dos horas y media. Ya al princípio, podremos ver un panel explicativo del que nos aguarda durante el ascenso. La comenzamos subida, cruzando una pequeña ponte sobre un arroyo y continuamos por uno estrecho camino delimitado por los dos lados por filas de piedras. Estas piedras, al tiempo que subimos, se vuelven más grandes dibujando las más variadas me las fuere antropomorfas.

Hacia la mitad de la subida, aparecen ante nudos las ruinas del antiguo castillo de Sano Xurxo, en la actualidad un monte de piedras apiladas. La vexetación comienza a escasear y, se tenemos suerte, podemos ver manadas de caballos bravos.

Al llegar a las primeras cumbres el sendeiro toma dirección nordeste y luego norte, para acceder a la plataforma pétrea por la parte este.

Cuando llegamos a la cumbre, el espectáculo que se nos apresenta a la vista compensa todo el esfuerzo realizado. Desde este promontorio tenemos una panorámica claro privilegiada de la zona, con el Cabe Fisterra, la Ría de Corcubión, la desembocadura del río Xallas... y grande parte del litoral gallego a nuestros pies. También podemos ver un conjunto de petróglifos.

Acceso desde Quilmas

Algo más corto que el anterior, se comienza el roteiro desde una pista que sale de la carretera general C-550, en la zona más al sur del núcleo de Quilmas, y que lleva derecha al Suelo de las Lamas. Desde ahí, se debe bordear la chaira lo pones lado izquierdo. Al llegar a la propia ala del monte Pindo, se pode seguir por la pista situada del lado izquierdo para llegar casi incluso el castillo de Sano Xurxo, o bien tomar la ruta señalizada para comenzar el ascenso al monte Pindo de la manera habitual.

Acceso desde Lo Fieiro

Este acceso, si bien no hace mucho más corta la subida o bajada al monte Pindo, sí la hace bastante más asequíbel al suponer menos barreras físicas que los restantes accesos. La aldea del Fieiro se encuentra atravesando desde Dumbría el embalse del Ézaro y continuando por la pista asfaltada. Ya en el lugar, se toma un desvío por una pista de tierra a mano derecha de la vía asfaltada, a partir de la cual comienza la ascensión bastante bien señalizada con marcas de pintura y croios amontonados por los sendeiristas. Este acceso se revela cómo lo más acomodado para visitar directamente el monte Penafiel (curiosa formación granítica con un llamativo aspecto piramidal) o la Cova de la Xoana, de las más espectaculares y conocidas de esta área. Otra de las peculiaridades de este acceso es que el roteiro es totalmente diferente a los demáis accesos mencionados por el momento, transcurrindo por el incluso camino sólo durante los metros finales de la ascensión.

Otras alternativas

Referencias literarias

El PINDO
El pasado sin techo está en ese lugar.
El temor no desterrado al desconocido.
Procuramo-la bóveda en un frío mencer
o en un entardecer sanguiñolento,
hasta ser solamente sombras.
Y que es el tiempo sino
ese espacio oscuro de la luz
donde se despenan
estas rocas esculpidas por las tormentas,
mientras nos llaman las ruinas de los siglos.

Galería de imágenes

Referencias

  1. El Roble Anano del Monte Pindo, incluido en el catálogo de especies amenazadas

Se vea también

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