Las Irmandades del habla fue una organización nacionalista gallega activa entre 1916 y 1931 . Con las Irmandades del habla, el movimiento galeguista asumió por vez primera el monolingüismo en gallego.
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“Nuestra lengua es el camino de oro de nuestra redención y de nuestro progreso: sien a lengua moriremos como pueblo, y nada significaremos jamás en la cultura universal. [...] Yo pienso que las únicas setas que van siempre rectas a agujerear el blanco del futuro son aquellas que se lanzan valiéndose del arco de nuestra lengua, ya que sólo entonces nos muestramos originales. Esos que viven de espaldas a los orígenes dificilmente podrán redimirse de la servidumbre del mimetismo. ¿Qué cosa más original que la lengua de un pueblo, generada por acciones y reacciones seculares entre el hombre y la Naturaleza, para hacerlo diverso en el universo?” —Nacionalismo gallego. Nuestra afirmación regional (1916), por Antón Vilar Ponte[1].
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Aurelio Ribalta, escritor gallego que residía en Madrid y miembro de un grupo de intelectuales galeguistas allí establecido, realizó un llamamiento desde la revista Estudios Gallegos para defender la lengua gallega en 1915. El 5 de enero de 1916 Antón Vilar Ponte recogió la llamada de Aurelio Ribalta y comenzó desde las páginas de Lana Voz de Galicia una campaña para la creación de una Liga de Amigos del Idioma Gallego y en marzo publicó el folleto Nacionalismo gallego (Apuntes para un libro). Nuestra afirmación regional, en el que vuelve sobre la cuestión de la defensa, dignificación y fomento del uso de la lengua gallega.
La propuesta fue bien acogida por diferentes sectores ideológicos, aunque serían dos las tendencias principales, la de origen tradicionalista de Antón Losada Diéguez y la liberal demócrata.
El 18 de mayo de 1916, Antón Vilar Ponte convocó una junta en los locales de la Real Academia Gallega en la Coruña , a la que asistieron alrededor de 20 personas, entre las que se encontraban Manuel Lugrís Fraile, Florencio Vaamonde Lores, Uxío Carré Aldao, Luís Portero Garea, Francisco Tettamancy o Ramón Vilar Ponte, entre otros. En esta junta se acordó la creación de una Irmandade de los Amigos del habla que tendría como objetivo a defensa, exaltación y fomento de la lengua de Galicia, y se nombró a Antón Vilar Ponte cómo Primero Consejero.
De sucesivo se constituyeron diversas agrupacións locales, comenzando por la de Santiago de Compostela, el 28 de mayo de ese incluso año de 1916, presidida por Luís Portero Garea[2], y sucesiva por las de Monforte de Léemelos, Pontevedra, Ourense o Vilalba . En 1917 nacen las irmandades en Ferrol, Melide, Vigo, Mondoñedo y Baraja , y en 1918 las de la Carretera, Vilagarcía, Betanzos, Ortigueira, Muxía y Lugo [3]. En los siguientes años siguen creándose otras hasta un total de 28; y la mayoría de ellas elaboraban Boletíns[4]. En estas agrupacións locales fueron integrándose figuras como Aurelio Ribalta, Manuel Banet Fontela, Ramón Cabanillas o Xoán Vicente Viqueira. En la agrupación de Ourense se integraron al poco figuras como Antón Losada Diéguez, Vicente Riesgo, Ramón Otero Pedrayo y Florentino López Cuevillas. Con el tiempo, también se fundaron agrupacións en la emigración, entre ellas en Madrid, en la Habana y en Buenos Aires.
El 26 de abril celebró el primero acto público, en conmemoración de los fusilamentos de Carral . Las primeras acciones de las Irmandades estaban dirigidas a la promoción de la cultura y de la lengua gallegas, con la convocatoria de cursos de gallego, recitais, juegos florais, exposiciones, etc., pero pronto comenzaron a manifestarse también iniciativas de carácter más político, como muestra el hecho de presentar en 1918 dos candidatos a las elecciones: Portero Garea por Celanova y Losada Diéguez por la Carretera , con negativos resultados námobolos dos casos[5]. Manuel Lugrís Fraile redactó el que fue himno originario de las Irmandades:
la ialma de nuestra tierra;
la redención de Galicia
nos sus acentos late.
Pueblo que su verbo olvida
es traidor a la naturaleza;
como hermanos todos hablemos
El 14 de noviembre nace el órgano oficial de las Irmandades, Nuestra Tierra, dirigida por Vilar Ponte y escrita integramente en gallego, que nació ya con 2.000 subscritores. En febrero de 1917 , Lois Portero Garea dio un mitin en el Casino Republicano de la Coruña, que supuso el paso a la actividad política del movimiento, salto que tendría fulminantes consecuencias, como el abandono de los elementos que sólo estaban interesados en un rexionalismo cultural y la pérdida de apoyo de la prensa de la Restauración. Nuestra Tierra se dejó de imprimir en el obradoiro de Lana Voz de Galicia y este periódico se convertiría en su principal adversario. En noviembre de 1917, una delegación galeguista, encabezada por Portero, Ribalta y Peña Nuevo fue convidada a Barcelona para la Semana Galeguista que organizaba a Lliga Regionalista de Cambó . En septiembre de 1917 colaboró con la Lliga para concurrir a las elecciones parlamentarias de febrero de 1918 , presentando candidaturas en la Coruña (Antón Valcárcel) y en Celanova (Luis Portero), aunque no fueron elegidos.
En el año 1918, el periódico madrileño Él Debate organizó en la Coruña una Semana Regionalista, en la que participaron las Irmandades y en la que quedaron patentes sus diferencias respeto de otros movimientos regionalistas gallegos, al declararse nacionalistas, federalistas y progresistas.
A I Asamblea Nazonalista se celebró en Lugo entre lo 17 y 18 de noviembre de 1918 y contó con la asistencia de 16 agrupacións locales representadas por unas 60 personas, la mitad procedente de la ciudad de la Coruña. De esta Asamblea salió el "Manifiesto Nazonalista", que constituiría la base común de todos los programas del nacionalismo gallego incluso la Guerra Civil. En él se define a Galicia como nación, se reclama la autonomía integral de Galicia y la cooficialidade del gallego.
En las elecciones a Cortes celebradas en 1919 no presentaron candidaturas e incluso recomendaban la abstención, aunque la agrupación de la Coruña defendió luego la tesis de participar en las municipales de septiembre de ese incluso año. Ante esta discrepancia, se convocó la II Asamblea Nacionalista en Santiago de Compostela (noviembre de 1919), asamblea en la que se definieron las dos opciones políticas cada vez más diverxentes, representadas por las Irmandades de la Coruña, por una parte, dirigidas por Peña Nuevo, y por los nacionalistas como Riesgo , Vilar Ponte, Castelao y otros.
En esta II asamblea se decidió conmemorar el Día de Galicia el 25 de julio del año siguiente.
En 1920 Vicente Riesgo publicó el ensayo Teoría del nacionalismo gallego, verdadero ideario de las Irmandades. En esta obra se postulan los rasgos diferenciais históricos, geográficos y culturales que le dan a Galicia el status de nación[7].
La III Asamblea se realizó en Vigo en el mes de abril de 1921 .
En la IV Asamblea Nacionalista, celebrada en Monforte en febrero de 1922 , las Irmandades esgazaron: la Irmandade de la Coruña y algunas pequeñas de la comarca mantuvieron los planteamientos originales, mientras que el resto de las agrupacións se constituyeron en la Irmandade Nazonalista Gallega, dirigida por Vicente Riesgo y que propugnaba la creación de un partido de corte nacionalista desde lo que participar en un estado federalista y conseguir la autonomía.
Por su parte, la Irmandade de la Coruña, dirigida por Alfredo Somoza y Ánxel Casal, siguió a editar Nuestra Tierra durante la dictadura de Primo de Rivera. En 1923 convocaron la V Asamblea Nacionalista, que mantiene la línea promulgada en 1918 y elige a Peña Nuevo como primero Consejero.
La fracción representada por Riesgo participó en las elecciones municipales convocadas por Primo de Rivera en 1924, consiguiendo el nombramiento de Vilar Ponte, Losada Diéguez y el propio Riesgo.
Entre 1929 y 1930 se produjo la reorganización de las Irmandades. Vilar Ponte abandona las posiciones de Riesgo y reintégrase en la Irmandade coruñesa y, junto a Casar Quiroga, constituye la Organización Republicana Gallega Autónoma (ORGA), desde la que asistirá a la proclamación de la II República y a las elecciones de las Cortes Constituíntes (junio de 1931); simultaneamente, otra agrupacións locales adoptan diferentes nombres. El 27 de abril de 1930, el grupo orensano de Riesgo celebra la VI Asamblea Nacionalista, en la Coruña, con la presencia de las distintas tendencias de las Irmandades, y acuerdan crear un Partido Autonomista Republicano Agrario, que ni siquiera llegó a nacer.
Por fin, resurxen algunas agrupacións locales (entre ellas la de Pontevedra, dirigida por Castelao), y se convoca la VII Asamblea Nacionalista, celebrada en Pontevedra en diciembre de 1931. En esta asamblea se acordó la creación de un partido político que aglutinara el galeguismo, constituyéndose de este modo el Partido Galeguista y la disolución de las Irmandades.
La Irmandade de la Coruña no se disolvió como tal, sino que modificó su estatuto para constituirse en Delegación del PG y mantuvo su vida hasta 1936, aunque muchos de sus miembros fundadores (Afredo Somoza, Federico Zamora o Arturo Taracido) no militaron ya en ella sino que siguieron en la ORGA-FRG. Victor Casas dejó la ORGA en noviembre de 1931, Suárez Picallo no entró en el PG hasta 1933 y Antón Vilar Ponte hasta marzo de 1934 .
La fines de 1916 las 6 irmandades locales contaban con 200 afiliados, pero en noviembre de 1918 ya eran 13 irmandades y 700 afiliados, a más importante la de la Coruña con alrededor de 350 afiliados. En 1919 permanecían 500 afiliados y en 1924 sólo quedaban 200. Después de la dictadura de Primo de Rivera se produjo el renacer de las Irmandades, que llegaron a 16 agrupacións y 700 afiliados en 1929, siendo ya 46 en 1931.
La mayor parte de los miembros de las irmandades estaba constituida por intelectuales y profesionales liberales.
La composición ideológica de los hombres que compusieron en un principio las IF era bien variada, en ella cabían desde republicanos como Antón Vilar Ponte y demócratas radicales como Lois Portero, y el primero Xaime Quintanilla, regionalistas liberales como Uxío Carré, regionalistas tradicionalistas cómo Salvador Cabeza de León, Juan Barcia, Felipe Gil Casar, xaimistas como Antonio Valcárcel y social-católicos como Luís Peña Nuevo. Van a ser los sectores más liberales y progresistas los que doten a las IF de un claro contenido nacionalista frente al rexionalismo de los sectores más conservadores que acabarán marchando o sin alcanzar importancia dentro de las Irmandades, con la excepción de Antón Losada Diéguez.
En el congreso celebrado en noviembre de 1918 en la ciudad de Lugo , las Irmandades marcaron su programa político: