Un invernadoiro es una construcción acristalada en la cual se cultivan plantas, la mayor temperatura que en el exterior. Aprovecha el efecto producido por la radiación solar que, al atravesar un vidrio, calienta los objetos que hay detrás; estos, a su vez, emiten radiación con una longitud de onda mayor que la de la (radiación infravermella) solar que tiene dificultad para salir a través de los cristales. Por otro lado los cierres del recinto, paredes y ventanas, encierran el aire caliente impidiendo su salida e intercambio por aire más frío del exterior.
En ausencia de un recubrimento por cristales a calor absorbido se eliminaría por corrientes convectivas y por la emisión de radiación infravermella de longitud de onda superior a la visible. La presencia de los cristales impide el transporte del calor acumulado hacia el exterior por convección mientras que apenas obstrúe la salida de radiación infravermella. El efecto nieto es lo de acumulación del calor y aumento de temperaturas del recinto.
Contrariamente a la creencia popular, la radiación infravermella escapa en gran medida a través de los cristales. El efecto de aumento de temperatura es debido casi exclusivamente al confinamento del aire caliente que producen las paredes y techos del invernadoiro. En contraposición, el mal llamado efecto invernadoiro meteorológico está ocasionado por la mayor opacidade de la atmósfera a la radiación infravermella.
Ocurre que las pérdidas de calor por transmisión a través de un vidrio son muy grandes (el vidrio tiene un factor de transmisión K = 6,4 W/m2K, aun mayor se está en posición inclinada respeto a la vertical). El resultado es que, la mayor temperatura, menor será el efecto de retención del calor, es decir que al aumentar la temperatura aumentarán las pérdidas disminuyendo el rendimiento del sistema.
Este efecto pode aprovecharse para aumentar doadamente la temperatura de las habitaciones en invierno, pero debe evitarse en verano.
Un ejemplo de este efecto es el aumento de temperatura que toma el interior de los coches cuando están al sol. Basta una chapa metálica (los espacios habituales de los estacionamentos, sien ningún tipo de aislamiento térmico) que dé sombra, impidiendo el paso del sol polo vidrio, para que no se caliente tanto.
Desde antiguo se aprovechó este efecto en la construcción, no solo en xardinería. Las ventanas de las casas en países fríos son más grandes que las de los cálidos para que la espesura del muro no produzca sombra. Los miradoiros acristalados son otro medio de ayudar al quentamento de los locales.
En la xardinería antigua española, los invernadoiros se conocían cómo estufas frías.