Las terrazas del río Manzanares fueron habitadas desde lo paleolítico. En época romana el lugar era un cruceiro de caminos de la Hispania peninsular y acaso en época visigoda pudo haber sido asiento de un poblado, Matrice, en el Arroyo de Sano Pedro (hoy Calle Segovia).
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Pero la fundación cierta de la futura capital fue musulmana, por el emir del califato de Córdoba Muhamed I entre 853 y 886 . Como avanzada defensa de Toledo y base de las razzias que los árabes hacían en territorio cristiano (la de Almanzor en el 977 que saqueou Compostela), el emir mandó erixir arriba del barranco que domina el Manzanares (hoy Pazo Real) una almudayna (cidadela) con un Alcázar y recinto amurallado con tres puertas que protegía la parte habitada al sur, centrada alrededor de una mesquita. Fue nombrada Magerit [1].
En el siglo X crecieron barrios polo sur (mozárabe) y este (musulmán que constituía la la medí, y que probablemente fue arrodeado de una segunda muralla [2]). La calle principal era la que transitaba, pasando junto a mesquita, entre las puertas de la Vega y de Santa María y continuando en la la medí un eje que con el tiempo será vertebral (Cuaje Mayor y Cuaje de Alcalá).
En 1085 Afonso VI de Castela conquista Toledo y Magerit pasa a ser una villa cristiana. La mesquita se consagra como Iglesia de Santa María (derrumbada en el siglo XIX para hacer la Cuaje Mayor), y se comienza a construir una nueva muralla con cuatro puertas que englobe todo el casarío. Se rematará en el siglo XIII cuando nuevos barrios alrededor de parroquias crecieron fuera de las murallas junto con las edificacións de las órdenes mendigas [3]. Arrodeados de una cerca, a comienzos del siglo XVI el crecimiento de la villa nos hace tan extensos como el recogido dentro de las murallas [4]. La Puerta de él Sol aparece ya en el límite de la Cuaje Mayor como comienzo de los caminos del este (sinaladamente Alcalá).
La importancia de Madrid fue creciendo desde el siglo XIV: situación en las vías pecuarias entre las dos mesetas, representante en las Cortes de Castela que se reúnen tres veces en la villa, independencia eclesiástica de Alcalá de Henares, coto de caza de los monarcas Trastámara.
Las consecuencias para la villa son espectaculares e inmediatas: de apenas 20.000h y 72Ha, la finales de siglo se superan los 100.000h en 282Ha (179.000h en 1791). Todavía que hubo planes para ordenar todo ese crecimiento no se llevaron adelante sino cativamente y la expansión, principalmente hacia el este, se hizo de manera un tanto anárquica y deslavazada [5].
El Alcázar se convierte en la residencia real y foco de la corte y por extensión de la ciudad. Filipe II sigue a remodelarlo pero será con sus sucesores cuando rematen las obras más significativas: en el ya llamado Real Alcázar, la fachada sur renacentista (1610-36 [6]); la antigua Plaza del Barrio convirtiera en la Plaza Mayor de la capital (1580-1619 [7]); se derrumba la muralla medieval y, en 1566, se construye una cerca que pronto quieta superada por lo que en 1625 se erixe una noticia que va a marcar los límites de Madrid incluso el s.XIX. Fuera del recinto solamente fiscal aparecen residencias de ocio de los monarcas: Casa de Campo de Filipe II en el oeste del río con el Puente de Segovia y la calle tocaya de por medio; Palacio de él Buen Jubilación (1629-40, destruido en la mayor parte en la Guerra de la Independencia, excepto lo Casón de él Buen Jubilación y el Salón de Reinos) y jardines junto al Monasterio de los Jerónimos en el límite oriental de la cerca, el futuro Paseo de él Prado [8]. Esta fue la ciudad que albergó el Siglo de Oro de Velázquez , Quevedo, Lope de Vega o Góngora .
En 1734 un incendio destruye el Real Alcázar. El primero monarca de la noticia dinastía Borbón, Filipe V, quiere aprovechar el desastre para construir un nuevo pazo, y de paso hacer de Madrid una capital homologable a las de las otras monarquías europeas (sinaladamente París). Entre 1738 y 1764 eríxese en el escenográfico mirador del Manzanares el Pazo Real. Respeto a la ciudad se trataba sobor de todo de adecuarla con la ordenación de calles y fachadas y dotarla de servicios (pavimentado, alcantarillado, alumbrado, hospitales, cementerios) y ornamento (paseos y parques, estatuas, fuentes y monumentos). Con Carlos III, "el millor alcalde de Madrid", la laboura consigue su cénit [9].
Su proyecto fundamental desde el punto de vista urbano para la capital va ser el llamado Salón de él Prado (1767-84). Se trataba de convertir la vagoada que marcaba el límite este de la ciudad (Buen Jubilación) en un paseo arbolado (grano bulevar), ornado con fuentes y edificios científicos públicos [10]. Dividido en tres secciones por glorietas con grandes grupos escultóricos (Cibeles, Neptuno), a su carón eríxense el Museo del Prado (de comienzo Gabinete de Ciencias Naturales, 1786), el Jardín Botánico y el Observatorio Astronómico, todas obras del gran arquitecto neoclásico Juan de Villanueva. En perpendicular la este eje, y en el menos importante, la Cuaje de Alcalá [11], donde en 1769-78 se levanta la Puerta de Alcalá como monumental entrada de la ciudad. La más, en 1761 el rey había mandado abrir al público el Parque de la Jubilación, conformando así un conjunto que constituirá el corazón cívico, burgués e ilustrado de la urbe hasta hoy.
En la breve ocupación francesa José Bonaparte lleva a cabo un programa de avances que, en la forma urbana, implican aclarar el tejido histórico con nuevas plazas; la más relevante, la Plaza de Oriente al este del Pazo Real (diseño definitivo en 1844 con el Teatro Real [12]). El ferrocarril llegó en 1851 con estacions en Atocha-Delicias y Norte.
Pero el ánimo decisivo de este siglo va a ser el derrumbamiento de la cerca que desde lo s.XVII constreñía el crecimento de la ciudad. La presión de la burguesía lo logra en 1860, la vez que se aprueba el Plan Castro de ensanchamiento de la capital. Inspirado en el de Cerdá para Barcelona, somentes implementarase con cierto rigor en el Barrio de Salamanca (norte de la Jubilación) [13]. Como arteria central hacia el norte extende el Salón del Prado (Paseo del Prado y Recoletos) con el apunte del que será el Paseo de la Castellana, configurando así la columna vertebral, el eje norte-sur, de la actual metrópole [14].
Donde el urbanismo madrileño llevó a cabo una experiencia innovadora fue en el conjunto de la Ciudad Lineal de Arturo Soria (1882-92). Como alternativa la ciudad tradicional nuclear radioconcéntrica, proponía una nueva, articulada en longitud en un corredor central con las infraestructuras básicas, fundamentalmente el transporte público, y bandas residenciais a los lados extendéndose sin fin de por medio del territorio [15][16].
Unir los ensanchamientos al este y oeste (Argüelles-Salamanca) cuhna gran arteria que había atravesado el centro histórico, alternativa a la Cuaje Mayor y a la Puerta de él Sol, era uhna preocupación de la ciudad llevada a cabo en el primero tercio del siglo XX. Abríuse así, con una operación de ciruxía urbana en el tejido existente, la Gran Vía, que pasó a se convertir en la calle principal de Madrid [17]. Justo en la zona noroeste más allá de Argüelles, el rey Alfonso XIII cedió terrenos de la corona (Moncloa) para lo desenrollar de la Ciudad Universitaria (1927) [18].
La inmigración comenzaba a asentarse en la periferia de los ensanchamientos, en barriadas populares sin planificación, caseque duplicando la población de la capital hasta conseguir el millón de habitantes antes de la Guerra Civil. Ya en 1919 inauguróse a primera línea del metro dando cobertura de transporte de masas la todo ese crecimento.
En los siguientes planes de extensión, con la contienda española de por medio, insistíuse en el desenrollar de Madrid hacia el norte continuando el Paseo de la Castellana [19]. Primero demoliendo el hipódromo que el atrancaba (donde se levantaron los Nuevos Ministerios republicanos [20]), y después con actuaciones que lo enriquecían (complejo Azca de oficinas [21]) y prolongaban (Puerta de Europa o las Cuatro Torres recén terminadas [22][23]). Incluso está en marcha un ambicioso plan alrededor de la estación de Chamartín y que incluye un nuevo alongamento de la Castellana [24].
había Sido de la ciudad burguesa, en los años del desarrollismo franquista la inmigración del rural continuó a ser dramática y desorganizada, encauzada novamente la poblados de infravivenda o chabolistas periféricos hasta que comenzó la construcción de barriadas de vivienda social y lo desenrollar de una corona de municipios (ciudades-dormitorio) que fueron conformando lo la are metropolitana de la urbe actual.
En la democracia Madrid tiene idóneo sobor de todo las suas grandes infraestructuras (autovías y autopistas de circunvalación y radiais; trenes de cercanías, metro y de alta velocidad; aeropuerto).