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Historia

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La Verdad, el Tiempo y la Historia, de Francisco de Goya (hacia 1800). Alegoría de debatida interpretación, es también conocido con otros nombres. El alado y anciano tiempo traería de la mano a la verdad para que la historia la dejara registrada mediante la escritura.
En la mitoloxía griega, Clío era la musa o diosa protectora de la Historia, además de la poesía épica. Aquí aparece observando antes de anotar en su libro, desde un carro alado cuya rueda es la esfera de un reloj.
Busto de Heródoto , el llamado Padre de la Historia.

La historia es la ciencia que tiene como objeto de estudio el pasado de la humanidad y como método el propio de las ciencias sociales[1] . También se denomina historia al período histórico que transcurre desde la aparición de la escritura incluso la actualidad .

Más allá de las acepcións propias de la ciencia histórica, historia en el lenguaje usual es la narración de cualquier suceso, incluso de sucesos imaginarios y de mentiras. En medicina se utiliza el concepto de historia clínica para lo registro de datos sanitarios significativos de un paciente, que se remontan incluso su nacimiento o incluso la sua herencia genética.

A su vez, llamamos historia al pasado incluso, y, incluso, pode hablarse de una historia natural en que la humanidad no estaba presente( tenérmelo clásico ya en desuso, que se utilizaba para referirse no sólo a la geología y la paleontoloxía sino también la muchas otras ciencias naturales; las fronteras entre lo campo a lo que se refiere este término y lo de la prehistoria y la arqueoloxía son imprecisas, a través de la paleoantropoloxía).

Ese uso del tenérmelo historia hazlo equivalente a cambio en el tiempo.[2] En ese sentido contraponse al concepto de filosofía , equivalente a esencia o permanencia (lo que permite hablar de una filosofía natural en textos clásicos y en la actualidad, sobre todo en medios académicos anglosaxóns, como equivalente a la física). Para cualquier campo del conocimiento, se pode tener una perspectiva histórica -el cambio- o bien filosófica -su esencia-. De hecho, pode hacerse eso para la historia misma (se vea tiempo histórico) y para el tiempo incluso (se vea Historia del Tiempo de Stephen Hawking, libro de divulgación sobre cosmoloxía).

Índice

Historia como ciencia

Se vea también: Historiografía y Método histórico.

Dentro de la popular división entre ciencias y letras o humanidades , se tiende a clasificar a la historia entre las disciplinas humanísticas junto con otras ciencias sociales (también denominadas ciencias humanas); o incluso se se la llega a considerar cómo una ponte entre ambos campos, al incorporar la metodología de estas la aquellas.[3]La ambigüidade de esa división del conocimiento humano, y el cuestionamiento de su conveniencia, llevó al llamado debate de las dos culturas.

No todos los historiadores aceptan la identificación de la historia con una ciencia social, al considerarla una reducción nos sus métodos y objetivos, comparables con los del arte se se basan en la imaginación (postura adoptada en mayor o menor medida por Hugh Trevor-Roper, John Lukacs, Donald Creighton, Gertrude Himmelfarb o Gerhard Ritter). Los partidarios de su condición científica son la mayor parte de los historiadores de la segunda mitad del siglo XX y del siglo XXI (incluyendo, de entre los muchos que han explicitado sus preocupaciones metodológicas, a Fernand Braudel, Y. H. Carr, Fritz Fischer, Emmanuel Le Roy Ladurie, Hans-Ulrich Wehler, Bruce Trigger, Marc Bloch, Karl Dietrich Bracher, Peter Gai, Robert Fogel, Lucien Febvre, Lawrence Stone, Y. P. Thompson, Eric Hobsbawm, Carlo Maria Cipolla, Jaume Vicens Vives, Manuel Tuñón de Lara o Julio Caro Baroja). Buena parte de ellos, desde una perspectiva multidisciplinar (Braudel combinaba historia con geografía, Bracher con ciencia política, Fogel con economía, Gai con psicoloxía, Trigger con arqueoloxía), mientras los demás citados lo hacían a su vez con las anteriores y con otras, como la sociología y la antropoloxía . Esto no quiere decir que entre ellos alcancen una posición común sobre las consecuencias metodolóxicas de la aspiración de la historia al rigor científico, ni mucho menos que propongan un determinismo que (por lo menos desde la revolución einsteniana de comienzos del siglo XX) no proponen ni las llamadas ciencias duras.[4] Por su parte, los historiadores menos proclives a considerar científica su actividad tampoco defienden un relativismo estricto que imposibilitaría de forma total el conocimiento de la historia y su transmisión; y de hecho de un modo general aceptan y se somenten a los mecanismos institucionales, académicos y de práctica científica existentes en historia y comparables a los de otras ciencias (ética de la investigación, publicación científica, revisión por pares, debate y consenso científico, etc.).

La utilización que hace la historia de otras disciplinas como instrumentos para obtener, procesar e interpretar datos del pasado permite hablar de ciencias auxiliar de la historia de metodología muy diferente, cuya subordinación o autonomía depende de los fines a los que estas mismas se aplíquen.

Historia como disciplina académica

Lo registro de anais y crónicas fue en muchas civilizaciones un oficio ligado a un cargo institucional público, controlado por el estado. Sima Qian (denominado padre de la Historia en la cultura china) inauguró en esa civilización los rexistros históricos oficiales burocratizados (siglo II la. C.). La crítica del musulmán Ibn Khaldun (Muqaddima -Prolegómenos a la Historia Universal-, 1377) al pelo tradicional de hacer historia no tuvo consecuencias inmediatas, siendo considerado un precedente de la renovación de la metodología de la historia y de la filosofía de la historia que no se inició incluso el siglo XIX, fruto de la evolución de la historiografía en Europa Occidental. Entre tanto, los cronistas oficiales castellanos y de Indias dieron paso en la España ilustrada del siglo XVIII a la fundación de la Real Academia de la Historia; instituciones similares existen en otros países.[5]

Se vea también: Cronista e Historiografía#Historia de la Historia.

La docencia de la historia en la enseñanza obrigatorio fue una de las bases de la construcción nacional desde el siglo XIX,[6]. proceso simultáneo a la proliferación de las cátedras de historia en las universidades (inicialmente en las facultades de letras o Filosofía y Letras, y con el tiempo, en facultades propias o de Geografía e Historia -disciplinas cuya cercanía científica y metodolóxica es una característica de la tradición académica francesa y española-)[7] y la creación de todo tipo de institucions públicas[8]y personales (clubes/clubs históricos o sociedades históricas, muy habitualmente medievalistas, respondiendo al historicismo propio del gusto romántico, empeñado en la búsqueda de elementos de identificación nacional); así como publicaciones dedicadas a la historia.

Artículo principal: Revista de historia.

En la enseñanza media de la mayor parte de los países, los programas de historia se diseñaron cómo parte esencial del currículo. En especial la agregación de historia presente en los lycées franceses desde 1830 adquirió con el tiempo un prestigio social incomparable con los cargos similares en otros sistemas educativos y que caracterizó el elitismo de la escuela laica republicana hasta finales del siglo XX.

La ese proceso de institucionalización, siguió la especialización y subdivisión de la disciplina con diferentes sesgos temporales (de cuestionable aplicación fuera de la civilización occidental: historia antigua, medieval, moderna, contemporánea -estas dos últimas, habituales en la historiografía francesa o española, no suelen subdividirse en la historiografía anglosaxoa: [9]), espaciales (historia nacional, regional, local, continental -de África, de Asia, de América, de Europa, de Oceanía-), temáticos (historia política, militar, de las instituciones, económica y social, de los movimientos sociales y de los movimientos políticos, de las civilizaciones, de las mujeres, de la vida cotidiana, de las mentalidades, de las ideas, cultural), historias sectoriais ligadas la otras disciplinas (historia de la arte, de la música, de las religiones, del derecho, de la ciencia, de la medicina, de la economía, de la ciencia política, de las doctrinas políticas, de la tecnología), o centrada en cualquier tipo de cuestión particular (historia de la electricidad, de la democracia, de la Iglesia, de los sindicatos, de los sistemas operativos, de las formas, etc). Ante la atomización del campo de estudio, también se realizaron distintas propuestas que consideran la necesidad de superar esas subdivisiones con la búsqueda de una perspectiva holística (historia de las civilizaciones e historia total) o su enfoque inverso (microhistoria).

El Premio Nacional de Historia (de Chile -bianual, la una personalidad- y de España -la una obra publicada cada año-) y el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales (la una personalidad del ámbito de la historia, la geografía u otras ciencias sociales) son los más altos reconocimientos de la investigación histórica en el ámbito hispanofalante, mientras que en el ámbito anglosaxón existe una de las versiones del Premio Pulitzer (en:Pulitzer Prize fuere History). El Premio Nobel de Literatura, que pode recaer en historiadores, sólo lo hizo en dos ocasiones (Theodor Mommsen, en 1902, y Winston Churchill, en 1953). Desde una perspectiva más propia de la consideración actual de la historia como una ciencia social, el Premio Nobel de Economía fue concedido a Robert Fogel y Douglass North en 1993.

Historia como escritura

Lo Escriba sentado (Saqqara III milenio la. C. -IV o V dinastía de Exipto-). Representa la un funcionario en actitud de comenzar a escribir, o sea, a registrar un hecho o una interpretación más o menos interesada de hechos seleccionados -económicos, militares, lexislativos, religiosos-; una función de consencuencias transcendentais: sirve tanto para el ejercicio y la justificación del poder en su presente cómo para la preservación de la memoria histórica hacia la posteridad.

La identificación del concepto de historia con la narración escrita del pasado produce, por una parte, su confusión con el tenérmelo historiografía (historia se llama a la vez al objeto estudiado, a la ciencia que lo estudia y al documento resultado de ese estudio); y por otro justifica el empleo del tenérmelo prehistoria para el período de tiempo anterior a la aparición de la escritura, reservándose el nombre historia para el período posterior.

Segundo ese uso restritivo, la mayor parte de la humanidad quieta fuera de la historia, no tanto porque no accede persoalmente a la lectura y la escritura (el analfabetismo fue la condición común de la inmensa mayoría de la población, incluso para las clases dominantes, incluso a imprenta ), sino porque los reflejados en el discurso histórico fueron siempre muy pocos, y grupos enteros quedan invisibilizados (las clases bajas, las mujeres, los discrepantes que no pueden acceder al registro escrito), con el que fue objeto de preocupación de algunos historiadores la reconstrucción de la visión de los vencidos y la historia desde abajo.

El incluso ocurre con gran número de pueblos y culturas (las consideradas cómo culturas primitivas, en una terminología ya desfasada de la antropoloxía clásica) que no tienen historia. El tópico idealizaos al considerar que son pueblos felices.[10] Entran en ella cuando se produce su contacto, habitualmente destructivo (aculturación), con civilizaciones (sociedades complejas, con escritura). Incluso en ese momento no son propiamente objeto de la historia sino de la protohistoria (historia realizada a partir de las fuentes escritas producidas por los que xeralmente son sus pueblos colonizadores por oposición a los pueblos indíxenas). No entanto, independentemente de que los historiadores y los antropólogos ideolóxicamente tengan una tendencia etnocentrista (eurocentrista, sinocentrista[11] o indixenista ) o, de forma contraria, multiculturalista o relativista cultural, existe la posibilidad de obtener o reconstruir un relato fiable de los acontecimientos que afectan la un grupo humano utilizando otras metodologías: fuentes arqueolóxicas (cultura material) o historia oral. En buena parte, esta diferencia es artificial, y no necesariamente nueva: el mismo Heródoto no pode sino usar ese tipo de fuentes documentais cuando redacta la que se considera la primera Historia, o por lo menos acuña el término, en la Grecia del siglo V la. C. para que el tiempo no abata el recuerdo de las acciones de los hombres y que las grandes empresas atacadas, ya sea polos griegos, ya polos bárbaros, no caigan en olvido; da también razón del conflicto que puso la estos dos pueblos en la lucha. Así comienza su obra titulada Ἱστορίαι (se lea históriai, literalmente "investigaciones", "exploraciones", latinizado Historiae -"Historias", en plural-), seminal para la ciencia histórica, y que suele denominarse en gallego Los nueve libros de historia. La lucha citada son las guerras médicas y la lucha entre los griegos y los bárbaros asiáticos, especialmente persas.[12]

Etimoloxía

La palabra historia deriva del griego ἱστορία (se lea historía, traducible por "investigación" o "información", conocimiento adquirido por investigación), del verbo ἱστορεῖν ("investigar"). De allí pasó al latí historia, que evolucionou en el gallego medial a estoria o estorea [13], reintroducíndose posteriormente la palabra historia como un cultismo en su forma la latí original.

La etimoloxía remota procede del protoindoeuropeo *wid-tor-, de la raíz *weid-, "saber, ver" (construcción hipotética).[14] presente también en la palabras las latí idea o visión , en las xermánicas wit, wise o wisdom , a sánscrita veda,[15] y las eslavas videti o vedati , y en otras lenguas de la familia indoeuropea.[16]

La palabra antigua griega ἱστορία fue usada por Aristóteles en el suyo Περί Τά Ζωα Ιστορία (se lea Peri Ta Zoa Istória, latinizado Historia Animalium, traducible por "Historia de los Animales").Ferrater-Mora, José. Diccionario de Filosofia. Barcelona: Editorial Ariel, 1994. El término se derivaba de ἵστωρ (se lea hístōr, traducible por "hombre sabio", "testigo" o "juez"). Se pueden encontrar usos de ἵστωρ nos himnos homéricos, Heráclito, el juramento de los efebos atenienses y en las inscricións beocias (en un sentido legal, con un significado similar a "juez" o "testimonia"). El rasgo aspirado es problemático, y no se presenta en la palabra cognata griega eídomai ("aparecer"). La forma historeîn ("inquirir"), es una derivación xónica, que se expandiu primero en la Grecia clásica y más tarde en la civilización helenística.

Historia, historiografía e historioloxía

La Historia de Italia de Francesco Guicciardini, 1561
Historia General de los Hechos de los Castellanos en la Islas y Tierra Firme de él Mar Océano, de Antonio de Herrera, edición de 1601.

En el estudio de la historia conviene diferenciar tres conceptos a veces usados laxamente y que pueden llegar a ser confundidos entre sí:

Artículo principal: Historiografía.
Artículo principal: Historioloxía.

ES imposible ignorar la polisemia y la superposición de estos tres términos, pero simplificando al máximo: la historia son los hechos del pasado; la historiografía es la ciencia de la historia; y la historioloxía es la epistemología o teoría de la historia.

Filosofía de la historia

Artículo principal: Filosofía de la historia.

La filosofía de la historia es la rama de la filosofía que concirne al significado de la historia humana, si es que lo tiene. Especula un posible fin teleolóxico de su desarrollo, o sea, se pregunta se hay un diseño, propósito, principio director o finalidad en el proceso de la historia humana. No debe confundirse con los tres conceptos anteriores, de los que se separa claro. Si su objeto es la verdad o el deber ser, si la historia es cíclica o lineal, o existe la idea de progreso en ella, son materias que debate la filosofía de la historia.

Fines y justificación de la historia

Tampoco deben confundirse los supuestos fines teleolóxicos del hombre en la historia con los fines de la historia es decir, la justificación de la propia historia como memoria de la humanidad. Si la historia es una ciencia social y humana, no pode abstraerse del porqué se encarga de estudiar los procesos sociales: explicar los hechos y eventos del pasado, sea ponerlo conocimiento incluso, sea por que nos ayudan a comprender el presente: Cicerón bautizó a la historia como maestra de la vida,[17] y como él Cervantes, que también la llamó madre de la verdad.[18] Benedetto Croce remarcó la fuerte implicación del pasado en el presente con la sua toda historia es historia contemporáea. La historia, al estudiar los hechos y procesos del pasado humano, es un útil para la comprensión del presente y exponer posibilidades para el futuro.[19] Salustio llegó a decir que entre las distintas ocupaciones que se exercitan con el ingenio, el recuerdo de los hechos del pasado ocupa un lugar destacado por su gran utilidad.[20] Un tópico muy difundido (atribuido a Jorge Santayana) advierte que los pueblos que no conocen su historia están condenados a repetirla,[21] aunque otro tópico (atribuido a Carlos Marx) indique a su vez que cuándo se repite hazlo una vez como tragedia y la segunda como farsa.[22]

La radical importancia de eso se basa en que la historia, como la medicina , es una de las ciencias en que el sujeto investigador coincide con el objeto a estudiar. De ahí la gran responsabilidad del historiador: la historia tiene una proyección al futuro por su potencia transformadora como herramienta de cambio social; y a los profesionales que la manejan, los historiadores, les es aplicable lo que Marx dijo de los filósofos (hasta ahora se encargaron de interpretar el mundo y del que se trata es de transformarlo).[23] No entanto, desde otra perspectiva se pretende una investigación desinteresada para la obxectividade en la ciencia histórica.[24]

División del tiempo histórico

Artículo principal: Periodización.

No hay un acuerdo universal sobre la periodización de la historia, aunque sí un consenso académico sobre los períodos de la historia de la civilización occidental, basado nos tener acuñados inicialmente por Cristóbal Celarius (Edades Antigua, Media y Moderna), que ponía al mundo clásico grecorromano y su Renacemento como los hechos determinantes para la división; y que actualmente es de aplicación general.[25] La acusación de eurocentrismo que se hace la tal periodización no impide que sea la más utilizada, por ser la que responde justo al desarrollo de los procesos históricos que produjeron el mundo contemporáneo.

El problema de cualquiera periodización es hacerla coherente en tener sincrónicos y diacrónicos, es decir: que sea válida tanto para el transcurso del tiempo en un único lugar, como para lo cual ocurre al mismo tiempo en distintos ámbitos espaciales. Cumplir ambos los requisitos resulta difícil cuando los fenómenos que originan el comienzo de un período en un lugar (especialmente el Próximo Oriente, Asia Central o China ) tardan en difundirse o surgir endóxenamente en otros lugares, que a su vez pueden estar más o menos próximos y conectados (cómo Europa Occidental o el África Subsahariana), o más o menos lejanos y desconectados (como América u Oceanía). Para responder la todo eso, los modelo de periodización incluyen tenérmelos intermedios y períodos de solapamento (xuxtaposición de características distintas) o transición (aparición paulatina de las novedades o características mixtas entre el período que estorbe y lo que termina). La didáctica de la historia se ayuda frecuentemente de diferentes tipos de representación gráfica de la sucesión de hechos y procesos en el tiempo y en el espacio.[26]

Se vea también: Tiempo histórico y Mapa histórico.
Prehistoria
Edad de Piedra Edad de los Metales
P a l y el l í t i c lo Mesolítico N y el l í t i c lo Edad
del
Cobre
Edad
del
Bronce
Edad
del
Hierro
P  a     l y el    l  í  t  i  c  la        I n  f  y r    i  el  r P a l y el l í t i c el    M y d i lo Paleolítico Superior Epi-
paleolítico
Proto-
neolítico
Historia (Occidente)
Protohistoria Edad Antigua Edad Media siglo
XV
Edad Moderna siglo
XVIII
Edad
Contemporánea
Antigüedad clásica Antigüedad tardía Alta Edad Media Baja Edad Media
Plena Edad Media Crisis siglo
XVI
siglo
XVII
siglo
XIX
siglo
XX
siglo
XXI

Prehistoria

Pinturas rupestres de Cueva de la Manos (Río Pinturas, Argentina, cerca de 9000 años de antigüedad). Representan esquemáticamente la un hombre y a grupos de animales; también se observan otros símbolos, destacan las manos (manos) que dan el nombre al lugar. Esta forma de arte prehistórica, aunque es un testimonio valiosísimo para la reconstrucción del pasado, no es una fuente histórica, sino arqueolóxica.
Stonehenge, un monumento megalítico tipo crómlech construido en Grano Bretaña en el III milenio la. C. por un pueblo en transición del neolítico a la edad de los metales, contemporáneo de las Pirámides de Exipto. Su olvidada función religiosa y astronómica es objeto en la actualidad de revivals espiritualistas.
Espada de bronce (Saint-Germain-en-Laye, Francia, hacia 800 la. C., período protohistórico en el que los héroes griegos, que usarían armas semejantes, ya son cantados por Homero).
Arqueiro asirio a caballo. Representa una cacería real como la de la famosa leona herida. La íntima relación de determinados pueblos con el caballo caracterizó la dinámica milenaria entre pueblos nómades-gandeiros y sedentarios-agricultores (que mucho más tarde describiría el historiador árabe Ibn Khaldun).
Los miles de guerreros del ejército de terracota (Xian, siglo III la. C.) servían para garantizar el eterno mandato de Qin Shihuang, autoproclamado primero emperador de China, temeroso de los innumerables enemigos cuya venganza esperaba en la vida luego de la muerte. Las civilizaciones extremo-orientales se caracterizaron por su continuidad, que no se vio interrumpida por la discontinuidad entre Edad Antigua y Edad Media propia de la civilización occidental. Especialmente la civilización china, el ejemplo más estable de imperio hidráulico, vio la repetición aparentemente perpetua de ciclos dinásticos de auge (interpretado tradicionalmente cómo premio por respetar el equilibrio del mandato del cielo), descomposición interna (interpretada como consecuencia del desequilibrio al no respetarlo) e invasiones exteriores (interpretadas cómo castigo y oportunidad de reiniciar el ciclo), que continuó incluso el siglo XX.
El acueducto de Segovia, una construcción utilitaria romana de finales del siglo I, sigue determinando la personalidad de una ciudad contemporánea, junto con otros hitos de su historia como las murallas o la catedral. Otras muestras de la pervivencia de la romanización en la actualidad son la lengua, el derecho, la religión, etc.

Historia

Un caballero, un clérigo y un campesino (los tres órdenes feudais) ilustran la miniatura de una letra capitular en un manuscrito medieval.
El David de Miguel Anxo (1504), obra cumbre del Renacemento italiano, y ejemplo de la confianza en el ser humano propia del antropocentrismo humanista.
Prueba nuclear en el atolón de Bikini, 26 de marzo de 1954, en plena Guerra fría. La era nuclear se inauguró en 1945, cuando los Estados Unidos lanzaron en Hiroshima y Nagasaki las primeras bombas atómicas. La Unión Soviética la siguió en el que se denominó carrera nuclear o carrera de armamentos (simultánea a la carrera espacial), así como las otras tres potencias con pleno derecho la veto en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas: Reino Unido, Francia y China . Otros países no asinantes del tratado de no proliferación nuclear desarrollaron este armamento: abertamente India y Paquistán ; sin reconocerlo Israel, Sudáfrica -desmantelouno al caer el régimen de apartheid - y quizá otros.

Se vea también

Otros artículos

Ligazóns externas

Referencias

  1. CARR, Edward H., ¿Qué eres la Historia?. ISBN 84-344-1001-X.; TUÑÓN DE LARA, Manuel, Por qué lana Historia. ISBN 84-345-7814-X.
  2. El historiador francés Marc Bloch, la definió cómo la "ciencia de los hombres a través del tiempo". Bloch, M. Introducción a la historia. México: Fondo de Cultura Económica.
  3. Scott Gordon and James Gordon Irving, The History and Philosophy of Social Science. Routledge 1991, pg. 1. ISBN 0-415-05682-9. Ritter, H. (1986). Dictionary of concepts in history. Reference sources fuere the social sciences and humanities, no. 3. Westport, Conn: Greenwood Press, pg. 416.
  4. De hecho son habituales las polémicas entre los propios historiadores sobre este punto, siendo muy llamativo lo reproche que Cipolla (en su ensayo paródico El papel de las especias... -1973- y Las leyes fundamentales de la estupidez humana -1976-, recogidos en Allegro me la no tropo Barcelona: Crítica-Drakontos, 1991 ISBN 84-7423-509-X) realizaba a los métodos cliométricos de Fogel y Stanley Engerman, o los debates de las distintas tendencias dentro de los historiadores marxistas británicos. Se vea el artículo de Javier Ortiz Cassiani Historia y modas intelectuales Historia Crítica nº 28, 2004.
  5. Academia Nacional de lana Historia de lana República Argentina; Real Academia de lana Historia; Academia Nacional de Lana Historia - Venezuela.
  6. Benedict Anderson Comunidades imaginadas.
  7. Se vea también Historia de la geografía. Facultades de Historia o de Geografía e Historia: Universitat de Barcelona, Universidad de Sevilla, UNED, Universidad de Salamanca, Universidad Complutense de Madrid. Facultades de Filosofía y Letras Universidad Nacional Autónoma de México, Universidad de Buenos Aires, Universidad Autónoma de Madrid
  8. Sociedad Chilena de Historia y Geografía (1839); Instituto Panamericano de Geografía e Historia (1928); Instituto de Historia del CSIC (España).
  9. En la wikipedia inglesa[[:en:modern era]]-
  10. Una de las expresiones más contundentes es el famoso diálogo de Lo tercero hombre en que se comparan ironicamente los impresionantes logros culturales de los pueblos violentos con los de los secularmente pacíficos: Suíza y el reloj "culo-cú".
  11. "Etnocentrismos en contacto: perfiles ideológicos de las interacciones sino-ibéricas durante la segunda mitad del siglo XVI", artículo de Manel Ollé Rodríguez. Orientats, 2006 ISSN 1696-4403
  12. [1]
  13. Diccionarios de diccionarios del gallego medieval
  14. Modelo:Citacion
  15. Modelo:Citacion
  16. Online Etymology Dictionary, http://www.etymonline.com/index.php?search=history&searchmode=none
  17. Marco Tulio Cicerón, en De Oratore: Historia vero testis temporum, lux veritatis, vita memoriae, magistra vitae, nuntia vetustatis. Traducible por xenuína testigo del tiempo, luz de la verdad, memoria de la vida, maestra de la vida y mensaxeira de la antigüedad (Alvaro Alba Olvidar la historia es un castigo.
  18. Sí la esta [historia] se lee puede poner alguna objeción cerca de su verdad, en el podrá ser otra sino haber sido su autor arábigo, siendo muy propio de los de aquella nación ser mentirosos; aunque, por ser tan nuestros enemigos, antes se puede entender haber quedado falto en ella que demasiado. Y ansí me parece la mí, pues cuando pudiera y debiera extender lana pluma en lanas alabanzas de tan buen caballero, parece que de industria la pasa en silencio: cosa mal hecha y peor pensada, habiendo y debiendo ser los historiadores puntuales, verdaderos y nonada apasionados, y que ni él interés ni él miedo, él rencor ni la afición, en el lees hagan torcer de él camino de la verdad, cuya madre eres la historia, émula de él tiempo, depósito de lanas acciones, testigo de lo pasado, ejemplo y aviso de lo presente, advertencia de lo por venir.
    Él Quijote, Primera parte, capítulo IX.
  19. Ciencias sociales. Historia 7, de Marcelo Muisa y colaboradores. Ed. Santillana.
  20. Salustio, Guerra de Yugurta, IV, 1.
  21. George Santayana, The Life of Reason, Volumen primero, p. 82, BiblioLife, ISBN 978-0-559-47806-2
  22. Carlos Marx, El 18 Brumario de Luís Bonaparte.
  23. Carlos Marx, Tesis sobre Feuerbach, tesis IX. Citado y comentado por José Pablo Feinmann "Filosofía aquí y ahora" (trascripción del programa de televisión).
  24. Seixas, Peter (2000). "Schweigen! die Kinder!". in Peter N. Stearns, Peters Seixas, Sam Wineburg (eds.). Knowing Teaching and Learning History, National and International Perspectives. New York
  25. En el siglo XVI los historiadores de la literatura y los filólogos, estudiando lo latí señalaron tres fases en su gradual evolución: la "alta edad" o "superior" que llegaba hasta Constantino, etapa del latí clásico; la "edad media" de la lengua, que alcanzaba desde Constantino a Carlomagno (siglos IV al IX), y la "edad ínfima" iniciada en el 842 con el primero texto en romance, Los Juramentos de Estrasburgo. A cuyo objeto justo Ch. D. Du Cange tituló su famoso diccionario Glossarium ad scriptores mediae et infimae latinitatis (Paris, 1678). La primera ocasión en que se designa el término Edad Media con sentido histórico parece ser en 1639, por el liexense Rasuin en su Laodium. La expresión pasaría desde ese mismo siglo XVII a designar el período de transición entre la antigüedad clásica y el renacer de su cultura experimentada en la Edad Nueva que habita tomando cuerpo al largo del siglo XV. Y, en consecuencia, su uso tendía a menospreciar los valores de dicha edad intermedia como un puente o una noche de mil años. Los pedagogos fueron los responsables de que este nuevo concepto de la Edad Media adquiriera carta de naturaleza en los manuales o síntesis de historia. Un profesor de fines del siglo XVII, Cristóbal Séller (1634-1707) o Celarius -como gustaba llamarse latinizando su nombre al pelo humanista- introdujo la modalidad en uno de los manuales escolares de Historia Antigua editado en 1685, y la claridad que implicaba para la explicación histórica le indujo a repetirla en otro, titulado Historia Medii Aevi a temporibus Constanini Magni ad Constaninopolim a Turcis captam deducta (Jena, 1688). Otro profesor, Loescher, la repitió en un manual alemán: Geschicchte diere Mittleren Zeiten (1725), y no tardó en generalizarse el nuevo concepto, porque resultaba cómoda esa división de la historia.
    Rió, M. (1978) Prólogo a la edición española, en La historia del mundo en la Edad Media (The Shorter Cambridge Medieval History, The Later Roman Empire To The Twelfth Century): tomo I, pg. XXIV. Madrid: Sopena.
  26. En las tablas que desarrollan la periodización habitual para Prehistoria e Historia, se pretendió que la extensión de los períodos, aun no siendo proporcional estritamente al paso del tiempo, sí sugieran esa extensión de forma solo indicativa. Los colores se utilizaron de modo analóxico: gris los períodos de transición, marrón los de crisis, verde los de comienzo, mientras que los rosados y alaranxados se disponen simplemente por necesidades visuais (contrastar con los períodos adyacentes). Excepcionalmente, en la edad de los metales tienen una analoxía con los propios metales: cobre=rojizo, bronce=verde, hierro=negro. Para mapas históricos se veaCommons:Category:Maps showing history.
  27. Juan Luís Arsuaga (1999) El collar del neardental Barcelona: Plaza y Janés ISBN 84-8450-327-5 y (2002) El enigma de la esfinge Barcelona: Plaza y Janés ISBN 84-9759-157-7. Arsuaga e Ignacio Martínez (1998) La especie elegida Madrid: Temas de Hoy.
  28. Uno de los principales autores que buscan la integración metodológica de lingüística, genética, demografía y arqueoloxía es Luigi Luca Cavalli-Sforza. ES necesario señalar que este tipo de investigaciones, y sobre todo su divulgación mediática, eventualmente son interpretadas cómo confirmación de teorías etnográficas e historiográficas ya obsoletas (identificación del indoeuropeo, el celta o el ibero con razas en vez de con culturas como se hace desde la arqueoloxía moderna) o de identificaciones nacionales anacrónicas:
    Investigadores estadounidenses y suízos hallaron que el mapa genético y el mapa geográfico de Europa coinciden de una forma asombrosa, y en el primero es posible distinguir claro lugares como la península Ibérica, la bota italiana o incluso las diferencias lingüísticas de distintas regiones en un país como Suíza... Los datos sugieren que el xenoma de los europeos, a pesar de los siglos de migracións y conquistas, es enormemente uniforme y que lo véselo continente fue más conservador del esperado a la hora de relacionarse y buscar pareja. "La diferenciación en el xenoma europeo es muy pequeña, aunque las poblaciones son muy distintas entre sí"

    La patria lleva en los genes. Un grupo de investigadores descubre la asombrosa coincidencia del mapa de mutacións y el geográfico de Europa, El País, 26/11/2008 (el artículo viene ilustrado con un espectacular mapa a color en que a península ibérica aparece visiblemente diferenciada). Tales extremos, mal interpretados, pueden llevar a abusos contra los que suelen advertir los propios genetistas:

    No hay razas. Desde el punto de vista de la genética, sólo vemos gradientes geográficos.
    Lluis Quintana-Murci, del Instituto Pasteur de París, citado por Gary Stix Huellas de un pasado lejano, en Investigación y Ciencia, septiembre 2008, ISSN 0210136X pg. 19.
  29. Petr Beckmann Historia de (pi), Libraria, 2006, ISBN 970-35-0495-7. pg. 24. Diakonov, I. M, y Yácobson, V. La., Nomos, Reinos territoriales e Imperios. Problemas de Tipoloxía, Vestnik Drevnei Historii (Boletín de Historia Antigua), núm. 2, Moscú, 1982, pp. 3-10 (en ruso), citado por Valen I. Guliaev Tipoloxía y estructura de los estados antiguos de Mesoamérica, pg. 35.
  30. Vere Gordon Childe (1936) Los orígenes de la civilización; Henri Frankfort y otros (1946) El pensamiento prefilosófico; C. W. Ceram (1949) Dioses, tumbas y sabios; Samuel Noah Kramer (1965) La historia estorbe en Sumer; Chester Starr (1965) Historia del Mundo Antiguo. Edición española de 1974, Madrid: Akal ISBN 84-7333-032-6
  31. Perry Anderson (1979), Transiciones de la Antigüedad al Feudalismo, Madrid: Siglo XXI. ISBN 84-323-0355-0.
  32. Marvin Harris Nuestra especie
  33. Georges Duby Guerreros y campesinos
  34. Rodney Hilton La transición del feudalismo al capitalismo.
  35. Perry Anderson El Estado Absoluto; Romano y Tenenti Los fundamentos del mundo moderno; Immanuel Wallerstein El moderno sistema mundial.
  36. Eric Hobsbawm Las revoluciones burguesas, La era del capitalismo, La era del Imperio, Historia del siglo XX.

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