Rafael Gabriel Juan Múgica Celaya Leceta Cendoya, comunmente conocido como Gabriel Celaya, nado en Hernani, Gipuzkoa, el 18 de marzo del 1911 y difunto en Madrid el 18 de abril del 1991, fue un poeta en lengua castellana, singular representante de la poesía social de los años 50 aunque de muy variada trayectoria. Su obra más conocida es Cuantos íberos (1955). Fue Premio Nacional de las Letras Españolas en el 1986.
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Inicia sus estudios en Donostia, aunque pasa temporadas en Palo y Él Escorial. En el 1928 se traslada la Madrid para emprender la carrera de Enxeñería Industrial y se integra en la bulideira vida intelectual de la ciudad, estableciendo amistad con Federico García Lorca, Salvador Dalí o Luis Buñuel.
En el 1935 regresa la Donostia para empezar a trabajar en la empresa familiar. Allí lo sorprende la Guerra Civil española; Celaya participa como voluntario en el bando republicano llegando a ser capitán de gudaris en Bizkaia. Tras lo remate del conflicto vuelve a la empresa familiar donde desempeña el cargo de xerente.
En los años 40 comienza a publicar artículos en el periódico donostiarra La Voz de España, ademáis de participar en la fundación de la revista Egan y de la colección de poesía Norte.
Las continuas crisis matrimoniais desembocan en la ruptura definitiva en el 1954. Dos años más tarde abandona su trabajo y marcha a vivir la Madrid con la intención de vivir sólo de su actividad poética, objetivo que consigue. Estorbe entonces su etapa más prolífica como poeta. Viaja varias veces a Cuba en la compaña del escritor cubano Nicolás Gullén.
Con la llegada de la democracia se compromete con la política y se presenta cómo candidato por el Partido Comunista de España en las elecciones lexislativas del 1977. Tras su fallecimiento, sus cenizas fueron desparramadas por Hernani y Donsotia segundo sus deseos.
Gabriel Celaya fue un poeta de trayectoria muy heteroxénea, a pesar de que grande parte de su fama bebe de su etapa de poeta social comprometido con el avance de la realidad sociopolítica del tiempo que le tocó vivir. Con todo, es posible vislumbrar en su obra una serie de etapas.
Sus primera obras (como por ejemplo, Lana soledad cerrada, 1947) tienen un marcado acento surrealista y vangardista , influenciado por la Generación del 27. Pasa a continuación por una breve época en la que su lírica se aproxima al existencialismo para enseguida encetar una larga etapa como poeta social, con libros como Cuántos íberos (1955), auténtica manifestación de compromiso con la realidad histórica, y que supuso, junto con el poemario de Blas de Otero Pido la paz y lana palabra el punto de inflexión que marcó el cambio de la poesía exitencial a la comprometida. Celaya expresa su deseo de llegar al pueblo, por lo que emplea un lenguaje claro, coloquial, preocupádose por los contenidos mucho más que ponerlos valores formales, en palabras del propio Celaya, escribir cómo quien respira. La injusticia social, a alienación , el mundo del trabajo y las ansias de libertad y un mundo mejor son las temáticas recorrentes de esta jornada.
Pero, igual que le aconteció la Blas de Otero, Gabriel acaba desenganándose de la poesía como arma para cambiar el mundo. Sabe que, aunque no quiera, la poesía seguirá a ser siempre un género minoritario. Adéntrase entonces en una suerte de poesía épica, donde se distingue una preocupación los pones valores lexendarios vascos (Rapsodia éuskara, 1961) para finalmente realizar incursións en la poesía experimental (Campos semánticos, 1971), conjugando a veces esta experimentación con la denuncia social (Él hilo rojo, 1977).
Nos sus últimos poemarios se constata una preocupación cada vez mayor por la historia ancestral y la poesía órfica, concebindo la actividad poética cómo vía de penetración en los misterios de la historia y de la existencia misma.