Francisco Umbral, nado en Madrid el 11 de mayo de 1932 [1] y fallecido en Boadilla de él Monte (Madrid) el 28 de agosto de 2007 , llamado en realidad Francisco Pérez Martínez, fue un periodista, novelista, biógrafo y ensaísta español.
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Hijo de Ana María Pérez Martínez, nació en Madrid si bien echó la infancia en la provincia de Valladolid, puesto que lo llevaron la Madrid sólo para nacer. Pasó sus primeros cinco años en la villa de Laguna de Duero. Tuvo una compleja relación con la madre y una precaria salud, que motivó tanto su escolarización tardía como la compulsiva afición por la lectura y la literatura. A los catorce años comenzó a trabajar de auxiliar en un hotel.
En 1959 casó con la fotógrafa María España Suárez Garrido, fotógrafa de Él País, y tuvo un hijo, "Pincho", que falleció con seis años de leucemia, hecho del que nació su libro más lírico, dolido y personal: Mortal y rosa (1975). En el año 2003 sufrió una pneumonía derivada de una operación intestinal, de la que se recuperó.
Escritor polémico, protagonizou episodios de discusión pública que fueron muy difundidas en la prensa española de la época, como cuando en 1993 llamó "paifocos" a los habitantes de Aranda de Duero por homenaxear a José María Aznar o cuando protestó en uno programa televisión porque no le habían preguntado ponerlo libro que acababa de publicar.
Eso inculcou en el autor un característico talante altivo y desesperado, absolutamente entregado a la escritura, que le suscitó no pocas polémicas e inimizades.
En Valladolid comenzó a escribir en la revista Cisne, del S.Y.U., y asistió la lecturas de poemas y conferencias. Emprendió su carrera periodística en 1958 en Él Norte de Castilla promocionado por Miguel Delibes, quien se dio cuenta de su talento para la escritura. Más tarde se trasladó a León para trabajar en la emisora Lana Voz de León y en el periódico Proa y colaborar en Él Diario de León. En 1961 marchó la Madrid cómo correspondiente, donde frecuentaría a tertulia del Café Gijón, en la que recibiría la amistad y protección del escritor Camilo José Celda, gracias a quien publicaría sus primeros libros. Describiría esos años en Lana noche que llegué al café Gijón. Se convertiría en pocos años, usando los seudónimos Jacob Bernabéu y Francisco Umbral, en un cronista y columnista de prestigio en revistas como La Estafeta Literaria, Mundo Hispánico (1970-1972), Ya, Él Norte de Castilla, Por Favor, Siesta, Mercado Común, Bazaar (1974-1976), Interviú o Lana Vanguardia, aunque sería principalmente por sus columnas nos diarios Él País (1976-1988), en Diario 16, en el que empezó a escribir en 1988, y en Él Mundo, donde escribió desde 1989 hasta 2007 la sección Los placeres y los días. Obtuvo el Premio González Ruano en 1980 polo su artículo Él trienio, publicado durante su etapa en Él País y en 1990 el Mariano de Cavia ponerlo artículo Martín Descalzo, ya de los tiempos de Él Mundo. En 2003 recibió el premio de periodismo Mesonero Romanos.
Alternó la producción periodística con una regular publicación de novelas, biografías, crónicas y autobiografías testemuñais; en 1981 hace una breve incursión en el verso con Crímenes y baladas.
Su estilo fue muy impresionista, de sintaxe muy suelta, metaforicamente complejo y abundante en neoloxismos y referencias intertextuais. Por este requintamento de su escritura fue escasamente traducido, si bien recibió el apoyo de la crítica y de otros colegas escritores, como Fernando Lázaro Carreter y Miguel Delibes, que lo calificaron como "uno de los primeros novelistas de la lengua española del siglo XX" y como "el escritor más renovador y original de la prosa hispánica actual", respectivamente. Como cronista político Umbral fue satírico y agresivo, desde una posición de completa independencia, no aliñado con ninguno de los partidos políticos españoles.
A pesar de ser candidato una vez (1986), nunca fue elegido cómo miembro de la Real Academia Española. Recibió en 1996 el Premio Príncipe de Asturias de las Letras, en 1997 el Premio Nacional de las Letras Españolas polo conjunto de su obra, y en el 2000 el Premio Cervantes.