Afonso III el Magno, la finales del siglo IX, decide proteger la cara oriental de sus posesiones con una línea defensiva de castillos al largo de los valles del Ebro y el Pisuerga, territorio conocido como Bardulia , con capital en Amaia. Estaba gobernado por condes tributarios de León , que repoblaron la región.
El conde Fernán González (923-970), logra cierta autonomía de León y consigue que el título de conde sea hereditario, estableciendo cierto concepto de dinastía. Conocido cómo Conde Lozano, derrotó a Abderramán III junto con el rey Ramiro II en Sano Esteban de Gormaz.
Le suceden otros condes hasta que García Sánchez, al ir a casar con la hermana del rey de León, es asesinado y el condado pasa al rey de Navarra Sancho III, este lo cede a su hijo Fernando I quien no sólo es el primero rey de Castela, sino que al vencer en batalla al rey leonés, Fernando pasa a gobernar los dos reinos y se funda Castela y León.