El arado es un apeiro usado en agricultura para preparar la tierra para sembrar o plantar. Fue un instrumento básico en la historia y representó uno de los mayores avances de la técnica agrícola. El uso básico del arado es removiere las capas superficiales de la tierra, permitiendo la entrada de los nutrientes y que se meteorice.
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En su forma básica el arado es un simple madeiro, más el menos grueso, incurvado,con una punta endurecida en uno de los lados, que arrastrado por una persona o un animal, mientras otra lo sostiene y empuja, sirve para fender la tierra. Este tipo simple es denominado en gallego cambela, nombre que deriva de la raíz céltica camb- "curvo".
La evolución de este primitivo arado, conducíu para otro más complejo, denominado cómo arado romano. En esencia, consta de un madeiro con punta (dentil, dental, rastro, cabeza, cabazo), otro incurvado para atras que se pode asir (rabela, rabiza). Ambas partes pueden construirse de una pieza única. En el extremo del rastro o cabazo, pode ir una punta de hierro, denominada rella, por lo común . Otra pieza, el timón o temón , alongada, une la rabela con el instrumento que xungue el animal que deberá arrastrar el apeiro. En la parte donde xungue, el timón tiene una serie de agujereados (chavellal), que permiten graduar su longitud con la introducción de una caravilla o chavella. El timón y el rastro están unidos aún por otra pieza, vertical, denominada a teiroa o teiró, y también secta, cuchillo y enfesta . Nombres parecidos recibe la coitela que atraviesa el timón y que valle para cortar la maleza: secta, cuchillo. En un agujero de la teiroa, tirando por lo alto del temón, permite graduar el ángulo a formar entre lo temón y el rastro, mediante una cuña de pao.
La mayor innovación del arado romano fue la introducción de dos tablas o su evolución, de madera también, la cada lado anterior del dentil, que facilitaban apartar la tierra según se araba, aunque los primitivos arados romanos carecían de ellas. Su nombre varía en gallego: orelleiras, abeacas, abecas, gueifas o forcados. Pueden llevar cuñas para asegurarlas bien. Una pieza traviesa de madera pode regular la mayor o menor abertura de las abeacas; recibe el nombre de meixelo , meixil, pespiñeiro, pezpiñeiro, pezcuño, etc
El arado evolucionou desde las aixadas o sachos neolíticos. Un simple madeiro curvo con la punta endurecida a la lumbre, para poder fender la tierra, y posibelmente arrastrado por ser humanos, fue el antecedente.
La inserción de un madeiro largo, el timón, posibilitó xunguilo la un animal, para lo cual era obligado disponer de un xugo o una coleira para lo animal. La rella es fue el paso siguiente, pues permitía una mejor profundización en la tierra, paso que no fue posible hasta la Edad de los Metales.
Arados simples son conocidos en Mesopotamia y Exipto a través de documentación artística (pintueas, escultura, etc). También para la Edad del Bronce en Escandinavia.
Para Mesopotamia descrébese un arado evolucionado con dental de madera, rabiza dupla y timón[1].En Exipto se conocen representaciones desde las grandes pirámides de la dinastía IV, alrededor de 2.700 la.C. El arado exipcio aparece como muy simple: rabiza y dental de una única pieza de madera, el timón fijado a la base de la rabiza por una cuerda; en tres mil años apenas sufre evoluciones. El tiro es efectuado por vacas y el xugo es un simple palo traveseiro que pasa por delante de los cuernos. La labor realizada por este tipo de arados era muy superficial y debía ser completado con trabajo de aixada .[2]Mas parece que la falta de desnrolo estaba en relación con la bondad del terreno en las márgenes del Nilo.[3]
El arado griego evoluíu más, pero carecía de orelleiras. Era de tipo compuesto, y estaba formado por rabiza, dental y timón, con una rella de madera, más esta a partir del siglo IV la.C. era ya de hierro . Sin embargo, esto no impedía que arada tuviera que ser repasada con aixada, quizás porque los animales de tiro eran mulas normalmente, ya que el ganado vacún, por lo menos en la Grecia Clásica1época clásica escaseaba, salvo en zonas como el Epiro, Tesalia o Beocia.[4]
Novedade romana fue la introducción de las orelleiras o vertedeiras, que permitían voltear la tierra (sin embargo algunos autores las adjudican también a los griegos). Su arado exigía dos aradas, la segunda transversal e imponía, en cierto modo, campos cuadrados. Lograron otros avances. Plinio lo Véselo cita en la Galia un arado con ruedas, arrastrado por ocho bois, según Verxilio dotado de timón curvo. Sin embargo este arado no triunfó, en parte porque el armazón no debía ser suficientemente fuerte, y en parte ponerlo tipo de xugo de cangas que empleaban, aunque esto es más discutíbel.[5]
Para Lynn White Jr. la revolución agrícola de la Edad Media se inició en el siglo VI d.C. cuando los eslavos crearon el arado de ruedas, que los occidentales adoptaron con el nombre de carruca. Las primeras mencións seguras se encuentran en el valle del río Polvo en el 643 y en la Lex Alemanorum del año 720. Poseía una rella vertical (la secta o coitela de nuestros arados), orelleiras o abeacas angulares, y estructura cuadrangular. Era más pesado, por lo que exigía varios pares de bois o cabalarías. Este nuevo arado profundizaba debidamente en las tierras más pesadas, con frecuencia limosas, de los países de la Europa central y oriental . Alentaba la asociación del campesiñado, que por sí sólo no podían mantener tantos bois, y obligaba a campos abiertos y largos.[6]
Con todo, de por sí, este arado no se impuso por todos los lados de manera universal. A La Gran Bretaña no llegó hasta el siglo XI, junto con la conquista normanda. Tampoco se adoptó en la Península Escandinávica, aunque sí en Dinamarca, nen en el sur de Francia . En el extremo occidental de la Península Ibérica, en la Galiza , está documentado con el nombre de vesadoiro (un derivado del latí aratrum versatorium) la fines del siglo XIII, entre la documentación del convento de Sobrado, y como posesión de los monjes.[7] ES probable que fuera entonces una novedad introducida por los cistercienses.
A comienzos del siglo XVIII el padre Sarmiento lo vino ("el besadoiro, que es arado ancho y grande, con tres rabizas y tiene ruedas" y "seis u ocho pares de bois"), perto de Pontevedra , cuando tenía entre diez años, e hizo una descripción de cómo araba: "siendo niño vi besar una tierra, noté que el suco era una zanxa de de una barra de profundo y del ancho correspondiente(...) En cuanto a raíces todas se arrancan con facilidad con la fuerza que aplican siete u ocho pares de bois". Cincuenta años después, cuando pregunta por el "besadoiro", no encuentra respuesta, aunque averigua que, "tierra adentro" aun se emplea. Sarmiento recoge también el uso gallego de la charrúa, un directo descendente del francés charrue, que su vez, procede de la carruca altomedieval arriba descrita. La charrúa gallega de mediados del XVIII, que conoce el moxe bieito, carece de ruedas. Sin embargo, aun Hans Schneider, en la cuarta década del siglo XX, conoce la charrúa propia, con ruedas, en la Limia Baja.[8]
En los albores de la Revolución Industrial, en 1730, el inglés Joseph Foljambe innovó el arado manteniendo su diseño básico, con o sin ruedas. Su arado fue denominado "arado Rotherham" (polo su lugar de residencia). Forró el dental completamente de hierro , aunque el apeiro resultó más ligero que los arados convencionales conocidos. El arado Rotterham debió ser el primero arado construido en factorías.
En 1837, el norteamericano John Deere creó el primero arado enteiramente hecho de acero . Entretanto, se habían efectuado también progresos en Flandres desde 1600, que culminaron, a inicios del siglo XIX, en el arado brabante, que se extendeu rapidamente por Francia y otros países europeos. Consistía en una charrúa de hierro dotada de un par de vertedeiras muebles, que giraban en sentido contrario, una a la izquierda y otra la derecha, alternativamente, lo que permitía abrir mejor los arroyos o sucos.
Las innovaciones subsiguientes afectaron al aparato de arrastre. Los primeros tractores movidos por tractores a vapor aparecieron en la década de 1860 en los Países Bajos, y en la década de los 1890, luego de la invención del motor de explosión, fue posible a fabricación de tractores con motores de gasoil. Paralelamente fueron introducidos nuevos tipos de vertedeiras, de la que la innovación más chamativa estuvo constituida posibelmente por discos xiratorios, que se pueden colocar en hileras diferentes. Estos discos pueden ser de diseño distinto consonte las calidades de las tierras. Sin embargo precisan del suministro de energía adicional externa, lo que los hace bastantes caros, por lo que no están tan desparramados como los arados proveídos de de vertedeiras o coitelas tradicionales.