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Segunda República española Segunda República Española Estás | |||||||||||||||||||
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| Informaciones generales | |||||||||||||||||||
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| Estatus | República parlamentaria | ||||||||||||||||||
| Capital | Madrid1 (1931-1936) València (1936-1939) | ||||||||||||||||||
| Lengua(s) | Español2 | ||||||||||||||||||
| Religión(s) | {{{Religión}}} | ||||||||||||||||||
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| Moneda | Peseta | ||||||||||||||||||
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| Historia y acontecimientos | |||||||||||||||||||
| 14 de abril 1931 | Monarquía abolie | ||||||||||||||||||
| 1936-1939 | Guerra de España | ||||||||||||||||||
| 1er abril 1939 | Victoria franquista | ||||||||||||||||||
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| Poder ejecutivo | |||||||||||||||||||
| Presidente de la República | |||||||||||||||||||
| 1931-1936 | Niceto Alcalá-Zamora | ||||||||||||||||||
| 1936-1939 | Manuel Azaña | ||||||||||||||||||
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| Poder legislativo | |||||||||||||||||||
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| Parlamento | Congreso de los diputados | ||||||||||||||||||
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| 1 Constitución de 1931, arte. 5 : "La capital de la República es fijada en Madrid". 2 Constitución de 1931, arte. 4 : "El castellano es la lengua oficial de la República". | |||||||||||||||||||
La Segunda República española ( español, Segunda República Española) es la dieta que ha conocido España de 1931 a 1939 .
Es proclamada como consecuencia de las elecciones municipales lo 14 de abril 1931. El rey Alphonse XIII abandona Madrid en 20h15 y parte en exilio sin haber abdicado.
En julio 1931, la izquierda española tiene el poder de transformar por vía legislativa el orden social y económico del país.
Sumario |
El general Primo de Rivera, había tomado el poder el 15 de septiembre de 1923 por un RD continuación al pronunciamiento del 13 en la mañana en Cataluña; este no es que en enero 1930 continuación en la crisis económica survenant después de cinco años de relativa prosperidad económica y social, que el rey Alphonse XIII pide su dimisión.
Los sentimientos republicanos se propagan en todo el país. Durante el verano 1930, un pacto es firmado en San Sebastián (conocido bajo el nombre de Pacto de SanSebastián ), entre varios hombres políticos e intelectuales republicanos, los socialistas y los tenants del nacionalismo catalán. Los premiers concederán su autonomía en los Catalanes que, intercambia, se comprometieron a sostener una eventual revolución republicana. A Madrid, tres intelectuales, el doctor Gregorio Marañón, Ortega Gasset y el novelista Ramón Pérez de Ayala, forman un Movimiento en el servicio de la República ». Ortega (cuyo críticas bien giradas en contra del parlamento habían servido Primo de Rivera), lanza esta célebre frase :
Pero, más de entidad, de numerosos oficiales descontentos sostienen los rebeldes, e incluso los anarquistas, débordés, aportan una simpatía agacée a los opositores burgueses del rey. En diciembre un pronunciamiento es preparado. Los conspirateurs publican la declaración siguiente :
Estos republicanos veían en la idea principal de la abolición de la Monarquía un paso hacia la modernización de España . Las continuaciones no se hicieron esperar y primeramente, la garnison de Jaca, Aragón conductas por dos jóvenes oficiales exaltados, los capitanes Fermin Galán y García Hernández, se levantó contra la monarquía antes de que las conspirateurs en el resto de España se hubieran dado la palabra. Arrestados mientras que entrenaban sus hombres en dirección de Zaragoza , ambos oficiales fueron fusillés para rebelión. Estos fusilamientos suscitaron una viva indignación.
En otro lugar el movimiento fracasó ; un joven capitán del ejército de Air, Ramón Franco (que había devenido un héroe nacional, atravesando el Atlántico Sur a bordo del hydravion Más Ultra) despegó del aeródromo de los Cuatro Vientos a Madrid, con la intención de bombardear el palacio real, vaciló y finalmente largua de los tracts, antes de fugarse en Portugal. Los firmantes del Pacto de San Sebastián fueron arrestados. Ante los jueces, se defendieron que dicen que el rey había violado la Constitución aceptando Primo de Rivera como dictador. Después de los pourparlers infructuosos con los políticos, Alphonse XIII, nombró Primer ministro otro oficial, el almirante Aznar. El rey y le, decidieron de sonder la opinión organizando de las elecciones municipales, y no pas generales, previstas para el mes de abril 1931.
España de la primera mitad de la década de los años 30 es un país muy en retraso y pobre, con una gran tasa de analfabetismo y de de entidad divisiones sociales e ideológicos. Los conflictos se suceden durante este periodo y las posiciones políticas sufren de una radicalización muy acusada.[1]
Las cifras :
El 14 de abril, la República es proclamada en España, dos días después de las elecciones municipales del domingo 12 de abril 1931 que han sido interpretado como una derrota de la dieta monarchiste, aunque, con el 40%, la coalición antimonarquista no obtiene la mayoría. Ésta es obtenida sólo en las grandes ciudades; las zonas rurales, sea la casi-totalidad de la población, votando más para la monarquía.
Las socialistas y los republicanos opinaban que el momento había venido : el 13 de abril decretan la expulsión de la monarquía. Son ahora los responsables del gobierno del país y forman enseguida un Gobierno provisional, presidido por Niceto Alcalá Zamora.
Las elecciones municipales no habían para vocación de cambiar la forma política del estado. La Constitución de 1876, entonces vigente, no preveía evidentemente no que una tal consulta pudiera entrenar la caída de la monarquía. Es la razón para la cual uno cierto número de analistas políticos, generalmente hostiles a la República, han considerado que su proclamación desde el 14 de abril de 1931, que más es bajo la presión de la calle madrileña, fue una forma de «golpe de Estado» y una «subversion del orden constitucional».
Una hora antes la proclamación de la República a Madrid, Francesc Macià proclamaba en Barcelona la república catalana, cuyos dirigentes no habían obtenido satisfacción cerca del primer gobierno, que habían tenido que llegar en una transacción con los ministros de Macià, transformando la república catalana en una Generalitat reintegrada al seno estatal español.
El rey Alphonse XIII, dépourvu de clairvoyance político, pero que no había nada de un tyran, temía disturbios ; no deseaba (según sus propias palabras) conservar su trono en el precio de un baño de sangre. Empujado por esta ola antimonarquista y bajo las recomendaciones de sus plus cercanos colaboradores, marcha voluntariamente en exilio, pero « olvida » de abdicar.
El papa Pío XI reconoció desde su creación la República española e hizo saber que era listo a considerar una disposición del concordat. El diario ElDebate , que expresaba las posiciones de la Iglesia, se mostró conciliando. Solo el cardenal-primat Segura, cuya autoridad era de en otro lugar fuerte discutida al seno de la Iglesia española, protestó violentamente.
Paradójicamente, Niceto Alcalá Zamora y el general Sanjurjo, mandándolo de la guardia civil, tuvieron que incitar los dirigentes republicanos a aceptar esta proclamación, juzgada normal e incluso deseable, primeramente porque la monarquía se estaba déconsidérée y había perdido estos espaldarazos tradicionales.
Varios ancianos ministros del rey, sobre todo Miguel Maura y Alcalá Zamora, se estaban declarados el año precedente a favor de la república, cogidos por algunos-unos de los intelectuales los plus prestigiosos del tiempo, cuyo José Ortega Gasset y Miguel de Unamuno. La actitud de Sanjurjo, que no iba de en otro lugar no tardar a lanzar su Sanjurjada contra la nueva dieta, es significativa.
Por otro lado, desde el mes de agosto 1930, un Comité que asocia republicanos de diversas tendencias, militantes sindicales de la UGT (Unión General de los Trabajadores), de los socialistas tales Indalecio Prieto, de los nacionalistas catalanes y mismos de ancianos monarchistes habían concluido el Pacto de San Sebastian », que consideraba la instalación próxima de una república e iba hasta levantar una lista de eventuales ministros.
El ejército ya no era un bloque monarchiste, como lo había mostrado, el 12 de diciembre de 1930, a Jaca, Aragón, el alzamiento que costó la vida en las dos capitanas Galán y García, miembros de la Alianza militar republicana, así como una tentativa faltada de oficiales aviateurs, entre los cuales Ramón Franco, el joven hermano del futuro Caudillo. No es pues que sorprende que la Guardia Civil y una buena parte del ejército se hayan puesto sin dificultad a los órdenes de la nueva dieta.
España inaugura una segunda República ; la primera no había durado que de 1873 a 1874 .
Integrado por representantes de toda una gama de partidos republicanos, del Partido Socialista, y también de los partidos republicanos catalanes y gallegos. Su composición fue la siguiente :
Con las personalidades las más marquantes de este gobierno ; Alejandro Lerroux, Miguel Maura, Manuel Azaña, Indalecio Prieto y Francisco Largo Caballero ; los grandes théoriciens de la nueva dieta no hacen marchado del equipo gubernamental. No habían abandonado su consejería laboral. Meditando, aconsejando. Se llaman, el doctor Gregorio Marañón, el que el pueblo nombrado « el accoucheur de la República » y también Ortega Gasset, la autora de España invertébrée, el que, devolución los temas caros en la generación del 98, afirma que el problema esencial es de dar en el pueblo la cultura que la Monarquía había completamente négligée y de européaniser la nación.
La República se ataca desde el comienzo a varias reformas de entidad, llevando sobre :
El 28 de junio de 1931 han tenido lugar de las elecciones a las Cortès Constituyentes, que dan el triunfo en una mayoría de los republicanos y a socialistas.
Los Cortès hacen redactar una Constitución democrática y autonomiste, inspirada de la Constitución de Weimar f; la nueva constitución hecho de España una República de los trabajadores de todas las clases, un Estado integral, compatible con la autonomía de las Municipalidades y de las Regiones.
La Constitución ha sido estada de acuerdo el 9 de diciembre de 1931 y en los debates parlamentarios se han planteado problemas serios en la discusión de los artículos relativos a la supresión de la enseñanza religiosa en las escuelas y la posibilidad de disolver los órdenes religiosos. La discusión ha provocado la primera crisis ministerial. Las católicas Niceto Alcala Zamora y Antonio Maura dimitan.
En una tentativa de atraer hacia los sectores de los republicanos más moderados, Manuel Azaña es nombrado jefe del gobierno y Alcala Zamora presiden de la República.
Al el día siguiente de su elección a la presidencia de la República, Niceto Alcalá Zamora había nombrado Manuel Azaña jefa del gobierno. Mayor de cincuenta años, Azaña era indiscutiblemente el hombre llave de la nueva dieta, el plus aventajado por su cultura y sus donativos de orateur, a pesar de su apariencia física poco séduisante. Había una buena formación jurídica, conocía el inglés y el francés y había hecho dos estancias de entidad en Francia, 1911-12 y 1919-20. Admiraba las instituciones del país vecino y soñaba de transformar España según este modelo de sociedad laica, gobernada por las leyes de la democracia burguesa.
Conociendo personalmente los intelectuales los plus prestigiosos de España, había hecho firmar el manifiesto de la Unión democrática española por Menéndez Pidal, Ramón Pérez de Ayala, Miguel de Unamuno y Américo Castro.
No era nullement socialista, y confesaba su ignorancia del marxismo, dogma del PSOE. Sin embargo, sabía tener necesidad del espaldarazo de los socialistas para realizar el proyecto que había concebido. Aunque de espíritu jacobin, sabía también que no obtendría la colaboración de los Catalanes que por el reconocimiento de su especificidad, incluso de su nacionalidad.
Una sociedad laica exigía la separación de la Iglesia y estatal pero, bien evidentemente, en un país donde la Iglesia católica y la religión habían desde siglos mantenidos un rol mayor, la realización de este objetivo no era posible que en el precio de negociaciones delicadas. Hacía falta profiter de las buenas disposiciones de Pío XI, que había condenado todo a la vez la Acción francesa y el comunismo, y que acababa de afirmar sus preocupaciones sociales en la encyclique Quadragesimo Anno (1931).
Para Azaña, la democracia española no podía establecerse durablement que por la elevación del nivel cultural y la desaparición de un analfabetismo muy difundido (44 % 1930 según ciertos autores y, toda hipótesis, 30 %). Desde 1911, en una conferencia sobre «El problema español», había subrayado la existencia de un vínculo orgánico entre cultura y democracia. Hacía falta, aseguraba-, desarrollar en prioridad la enseñanza primaria porque un millón de niños aproximadamente no eran escolarizados.
Ayudado por un excelente director de la enseñanza primaria, Rodolfo Llopis, creó de emblée 7 000 plazas de instituteur y puesto en obra 7 000 escuelas nuevas ; al mismo tiempo, hizo aumentar de 20 a 40 % los tratamientos muy débiles de los instituteurs, mientras que un poco en todas partes en Europa, la crisis económica era pretexto en su disminución.
La realización del programa de Manuel Azaña habría hecho de España un país más justo, más libre, mejor equilibrado; esto era, a algunas insuficiencias cerca, un guapo y hermoso proyecto. Pero a la evidencia, perjudicaba intereses, colisionaba convencimientos, malmenait de las costumbres. Y encubrió tanto más cuanto sentía poner del orden en el ejército y los tableaux de avancement. Se había atribuido, a tal efecto, la cartera de la Guerra además de la presidencia del Consejo. Ahora bien era imposible de realizar simultáneamente los diversos elementos de este programa. Intentarlo volvía a reunir en una oposición común todos los adversarios permanentes u occasionnels de la nueva dieta.
Para gobernar España «por la razón», como Azaña lo pretendía, hubiera sido pertinente de determinar las urgencias, de aplicar las reformes que levantaban menores objeciones, y de tratar consecuentemente. El debate sobre la Constitución había revelado la extrema sensibilidad en los problemas religiosos de los tenants de la tradición, pero también de los católicos reunidos en la República (Alcalá Zamora, Miguel Maura, Claudio, Sanchez Albornoz). La adopción de los artículos 26 y 27 había provocado la dimisión de Alcalá Zamora y de Maura del gobierno provisional.
Las prioridades se imponían :
El historiador Joseph Pérez, entre demás, estima que, para el jefe del gobierno, como para su ministro de justicia Fernando de los Ríos, la hora de la revancha había sonado para «nos, los hétérodoxes españoles, los hilos espirituales de todos los que, pendiente de los siglos, han visto su libertad de conciencia étranglée». Actitud comprensible porque el contencioso entre la Iglesia y los intelectuales libres-penseurs era pesado, pero político, el espíritu de revancha es un mal consejero. Puede incluso tener consecuencias fatales.
Azaña Dejó flamber, en mayo 1931, sin intervenir, una docena de couvents madrileñas y sevillanos, y se presta, con ocasión de estos siniestros, algunos propósitos désinvoltes.
Los republicanos anticléricaux négligeront de explotar las intenciones del bajo clergé cuyo se sabe el rol que había jugado en la Revolución francesa y Azaña se privaba de la posibilidad de entrenar una parte de estas católicas sobre el terreno de las leyes sociales invocando las recomendaciones pontificales, y, esto haciendo, dividirlas.
A pesar de este error estratégico, Azaña apareció primeramente poder conseguir. La coalición que dirigía había logrado triomphalement las elecciones a las Cortes del 28 de junio de 1931. Obtiene algunos 265 escaños, mientras que el centro no tenía que 148 y que la derecha obtenía sólo 60. Es cierto que la derecha no había tenido el tiempo de « digérer » el cambio de dieta, y que mucha sus electores se abstuvieron. Pero la participación había sido de 65 % y la victoria de la izquierda era incontestable.
Ancha victoria de la coalición de los republicanos y de los socialistas, con una participación de 65 % del electorado. La nueva composición de las Cortès implica una ruptura radical con el sistema de los partidos de la Monarquía.
Primeras elecciones realmente democráticas, con para la primera vez, la participación de las mujeres. Las abstenciones fueron numerosas en las zonas en mayoría anarquista, pero mucho menos en aquellas derechistas. La izquierda perdió primer lugar porque en un sistema favorecedor en las coaliciones, era désunie y segundo lugar, la propaganda alimentada de la derecha (reagrupada a la vuelta de la CEDA), llega a minimizar las realizaciones de los republicanos. La participación de 67,45 % sobresal ligeramente las precedentes.
El Frente popular, formado por los republicanos, los socialistas y los comunistas gana las elecciones. Se trata de un regreso del panorama político español que lleva en la victoria la izquierda plural, batida 1933. La tasa de participación es indiscutiblemente de lejos el plus elevado de los dos últimas, 73 %. Fueron también las últimas antes la tragedia.
| 28 de junio 1931 | Escaños | 19 de noviembre 1933 | Escaños | 16 de febrero 1936 | Escaños | |
|---|---|---|---|---|---|---|
| IZQUIERDO | 265 | IZQUIERDO | 99 | IZQUIERDO | 288 | |
| PSOE (soc.) | 116 | PSOE (soc.) | 58 | PSOE (soc.) | 99 | |
| Radicales (soc) | 60 | Radicales (soc) | 5 | Gauch. Républ. | 87 | |
| Esquerra (cat) | 32 | Esquerra (cat) | 18 | Unión Répub. | 39 | |
| Acción Répub. | 27 | Acción Répub. | 5 | Esquerre (cat) | 36 | |
| ORGA (gal) | 16 | ORGA (gal) | 6 | PCE (Comunista) | 17 | |
| Gauch (révol.) | 14 | Vario izquierdo | 6 | --- | --- | |
| --- | --- | PCE (Comunista) | 1 | --- | --- | |
| CENTRO | 148 | CENTRO | 131 | CENTRO | 56 | |
| Radicales | 90 | Radicales | 102 | Radicales | 4 | |
| Progresistas | 27 | Progresistas | 3 | Progresistas | 6 | |
| PNV (basq) | 14 | PNV (basq) | 12 | PNV (basq) | 11 | |
| Varios Répub. | 14 | Lliga (cat) | 14 | Lliga (cat) | 12 | |
| Lliga (cat) | 3 | --- | --- | Centristes | 16 | |
| --- | --- | --- | --- | Vario centro | 7 | |
| DERECHA | 60 | DERECHA | 242 | DERECHA | 137 | |
| Agrariens | 26 | C.E.D.TIENE. | 115 | C.E.D.TIENE. | 88 | |
| Vario derecha | 25 | Agrariens | 36 | Agrariens | 11 | |
| Independientes | 4 | Independientes | 18 | Independientes | 10 | |
| Liberales | 4 | Liberales dém. | 9 | Conservadores | 3 | |
| Monarchistes | 1 | Conservadores | 18 | Calistas | 9 | |
| --- | --- | Calistas | 21 | Monarchistes | 13 | |
| --- | --- | Renovación (monar.) | 23 | Vario derecha | 3 | |
| --- | --- | Diverso (monar.) | 2 | --- | --- |
El avènement de una república había despertado tan de esperanza en los obreros y los campesinos, que no hacía falta decepcionarlos bajo pena de dissocier nuevamente una comunidad también difícilmente formada.
que Se ataca en el plus urgente, el ejecutivo se da para misión de repartir équitablement las tierras y emprende la reforme agraria. Se colisiona en un muro ; los republicanos comunistas, socialistas, y liberales – no son de acuerdo sobre los principios. « A que pertenecen las tierras ? A los que los trabajan ? Al Estado ? A la familia ? » De las Comisiones especiales proceden en el estudio del problema, o de los problemas, classifient las tierras, proponen soluciones. Se creó el Instituto de reforma agraria.
Pero las reformas van demasiado lentamente y los campesinos grondent. La Constitución republicana precisa que la riqueza del país, qué que sea el dueño, es subordonnée a los intereses de la economía nacional y podrá ser nationalisée, si la necesidad social lo exige. En virtud de este texto, la ley fundamental de la reforma agraria ordena la expropiación de las tierras – algunas-unos de estos dueños se son expatriés con la caída de la Monarquía -, para instalar cincuenta miles campesinos cada año. Entonces, el Estado va concéder de los créditos en los labradores, que van a poder organizarse en colectividades o en sindicatos de productores. Esta reforma no se aplica que a los latifundiums.
dos años se había instalado pocos meses cinco miles de cada 90 familias 000 hectáreas de tierras expropiadas. El resultado no responde a los objetivos de los Constituyentes. Por otro lado, los salarios agrícolas son en aumento y paralelamente el paro también.
El Estado deviene propietario y el colon no hecho que cambiar de patrón.
El caciquisme es sustituido por el dirigisme. La reforma obrera continua con los mismos métodos. El Estado interviene la producción, y el aumento del coste de la vida, resultado de la crisis económica mundial, anula el efecto de los aumentos de los salarios. Los sindicatos y el orden público son en colisión constante. De las huelgas repetidas se agravan. Obreros y labradores, descontentos y decepcionados, derivan cada vez hacia el anarcho-syndicalisme y escuchan con complaisance las exhortaciones bolcheviques.
Un estatus estado de acuerdo por plébiscite de la población, después ratificado al Cortès, confiere en Cataluña una independencia de hecho. El País vasco, Navarra, Galicia y Aragón, estimulados por el ejemplo catalán, van a preparar en su vuelta sus estatus de autonomía respectiva. Hay pues un peligro de cassure nacional, que se no oculto no al gobierno central. La propagación contagieuse del séparatisme amenaza de destruir «la unidad nacional», todavía demasiado frágil.
El final de las ilusiones y la andadura en el abismo
La derecha, que había sido tomado de cancha por la caída de la monarquía, se ressaisit y se organizó 1933, cuando José Maria Gil Robles llegó a reunir en la CEDA, en torno a la Acción Española, varias demás formaciones (derecha regional valenciana, agrariens, partido republicano conservador, etc.). Puso así sobre pie una coalición electoral que faltaba de homogeneidad y la participación de las agrariens, partido de clase, hipotecaba todo compromiso authentique de la CEDA a favor de la reforma agraria.
La retirada de las socialistas del gobierno Azaña y la no-participación en las consejerías de transición formada en la llamada del presidente de la República llevarán un golpe fatal en la izquierda republicana. La primera disolución de las Cortes, en octubre 1933, estuvo en efecto seguido de una ancha victoria de la derecha a las elecciones del 19 de noviembre, amplificada por el efecto perverso de la ley electoral. Por una ironía de la historia, Azaña persuadé que lo llevaría, había hecho pasar con el espaldarazo del PSOE una reforme electoral que reforzaba en el exceso la prima mayoritaria. Esta ley electoral instituait un escrutinio de lista para cada provincia de España a la cual estaba atribuido uno cierto número de diputados, en funciones de su población. Si una lista (de coalición o no) obtenía la mayoría absoluta (51 % por ejemplo), ella raflait 80 % de los escaños, los demás que son repartidos a la proporcional.
Las consignas de abstenciones de las anarquistas, manteniendo de la política del peor al motivo que un gobierno « reaccionario » devolvería más fácil la llamada en la revolución, habían ejercido también una influencia notable.
La tasa de participación se elevó a más del 67%. La derecha obtuvo 242 escaños, cuyos 115 para la CEDA, devenida el primer partido de los Cortes. La izquierda no había más que 99, cuya 58 para el PSOE. El partido comunista español obtenía su primer diputado. El Acción Republicana de Azaña, le-mismo elegido a Bilbao sobre una lista de unión, era laminée (6 electos). El centro, donde dominaban los radicales de Lerroux, tenía 131 escaños. TIENE marchar de este escrutinio, el sistema político de la República española se dérégla completamente y se da el nombre de bienio negro al periodo 1933-1935.
Al el día siguiente de las elecciones, Alcalá Zamora hubiera tenido que, a pesar de su inimitié respecto a Gil Robles, imponer la presencia de la CEDA en el nuevo gobierno, pero prefirió que fuera dirigido por el radical Lerroux. Esta sanción natural de la consulta hubiera sido aceptada sin gran dificultad en esta época. Pero cuando él se résigna a la entrada, ya tardía, de tres ministros de la CEDA en el ejecutivo en octubre 1934, eso fue considerado por ciertos sectores como una provocación » y activó un movimiento de revolución, que muestra que las instituciones republicanas no estaban ni comprendidas ni aceptadas.
Sobre el terreno social, los conflictos del trabajo fueron numerosos y de entidad en 1934, año donde el plus grande número de jornadas de trabajo fueron perdidas. Sin embargo la producción había marchado en el ascenso, con prevalece, lo excelente récolte céréalière de 1934, iguala a aquella de 1932, y un ligero retroceso del paro. Por su parte, el extremo izquierdo multiplicaba proclamaciones fracassantes e incidentes.
Otros signos inquietantes eran perceptibles. Varias formaciones de extrema derecha de creación reciente afirmaban su voluntad de derramar la República por la violencia ; a este respecto, el acontecimiento el plus de entidad fue la fusión del grupo de Ledesma Ramos y de aquel de Onesimo Redondo, que dio nacimiento a los JONS (Juntas ofensivas nacionales-syndicalistes), cuya influencia permaneció sin embargo limitada a Castilla La Vieja y a Madrid. Finalmente, y sobre todo, el 29 de octubre de 1933, al teatro de la Comedia a Madrid, José Antonio Primo de Rivera define las aspiraciones de la Phalange española, movimiento que acababa de fundar en compañía de José Ruiz de Alda, y que fusionó con los JONS en febrero 1934 para formar el FE-JONS.
Los hilos del dictador recomendaba la supresión de los partidos políticos y, bajo la influencia del fascisme italiano, el establecimiento de una dieta corporatiste. La Phalange, que buscó de emblée a penetrar el mundo del trabajo y la Universidad, estaba en la evidencia un movimiento anti-republicano.
Primo De Rivera y José Calvo Sotelo (jefe del Bloque nacional) marcan bien, por sus opciones y sus comportamientos, la distancia que los separa de la república.
En septiembre y octubre 1934, de las insurrecciones socialistas y anarquistas , planificadas como golpe de Estado por sus jefes, tienen lugar en más de 20 provincias, entre demás en Cataluña, a Madrid y en las minas de Asturias . Esta última es matée en la sangre por las tropas de África mandadas por el teniente-coronel Juan Yagüe. El entente entre izquierdo y derecha parece cada vez más imposible : estos acontecimientos polarisent las posiciones y se presencia una subida fulgurante de los extremos.
En enero 1936, cuando José María Gil-Robles, el jefe del partido mayoritario, CEDA, demanda en el Presidente de la República de llamarlo para formar un nuevo gobierno, el presidente Niceto Alcalá Zamora prefiere disolver los Cortès.
La situación aboca las últimas elecciones de un parlamento al borde del precipicio.
De estas elecciones el presidente de la República espera pues, gozando sobre el sistema mayoritario, dégager una mayoría de centro derecho. Las condiciones en las cuales va a desarrollarse el escrutinio van al contrario favorecer la izquierda. Ésta ha sido batida 1933 porque era dividida, y que las voces libertaires él han faltado. La subida de las fascismes, la renunciación de la Internacional comunista a una estricta aplicación del principio de la lucha de las clases favorecen en todas partes en Europa una reagrupación de las izquierdas.
En España como en Francia, el año 1935 es marcada por un acercamiento de las fuerzas antifascistas». El 20 de octubre de 1935 es formado un Frente popular, que reagrupa los socialistas y los comunistas, los grupos republicanos de izquierda (Izquierda republicana y Unión republicana), la Esquerra catalana, y la ORGA, partido autonomiste gallego ; es una coalición aproximadamente poco hétéroclite, pero cuyos dirigentes aceptan igualmente de jugar el juego democrático». El programa así anunciado el 15 de enero de 1936, queda extremadamente ola en sus principios : redressement económico, declive de los impuestos, autonomía regional. Pero introduce toda prioridad de las medidas de reparación en la consideración de las víctimas de la represión, amnistía de los delitos políticos, reintegración en sus plazas de funcionarios «depurados» como consecuencia de la insurrección, indemnizaciones concedidas en las familias de las víctimas. Estas medidas de circunstancia son de entidad. El programa réformiste del Frente popular era hecho poco para atraer las multitudes ; las promesas de amnistía no pueden dejar indiferente una población sensibilizada en el extremo por los enfrentamientos de 1934.
Los anarquistas no pueden prescindir de estos compromisos, y, qué que sean sus reservas respecto a la coalición de izquierda, van a levantar su consigna de abstención. Mismo de los libertaires también intransigentes que Durruti préconisent abiertamente la participación en las elecciones.
La derecha no parece tener conciencia del peligro que la amenaza. La CEDA se está sin duda creída demasiado fuerte, y su experiencia reciente reloj las dificultades que ha todavía a imponer su política en un contexto que es sin embargo favorecedor. Hay en efecto alianzas a derecha como en izquierda, pero estas coaliciones del primer momento no son siempre convincentes, y esconden mal la oposición que existe entre los partidarios de una solución parlamentaria y de una dieta autoritaria, monarquía o dictadura. Los Euskera, a pesar de sus posiciones conservadoras, se niegan a coger una mayoría que acaba de rechazarles toda forma de autonomía. Este exceso de confianza de la derecha española fue fatal. Se puede de todas maneras admitir que las abstenciones (33 %) disminuyen considerablemente por informe a las cifras de 1933.
El resultado de las elecciones del 6 de febrero asegura en el Frente popular una victoria étriquée y, una vez además, difícil a medir con precisión. Los diversos cálculos él atribuyen un avance de 15 000 voz en el mínimo y de 840 000 como máximo, con estimaciones intermediarias. La fraude, que había beneficiado en la derecha en la mayoría de las consultas anteriores, profita esta vez en la izquierda, cuando dos victorias de la derecha, en la provincia de Cuenca y de Granada, fueron anuladas para esta razón. Las campañas electorales que siguieron estas anulaciones se desarrollaron en un clima como la victoria del Frente popular en estas dos provincias parece muy sospechosa. Indalecio Prieto, presidente socialista de la comisión electoral fue muy chocado por las manipulaciones que descubrió, y no masticó sus palabras. Es muy probable que la victoria del Frente popular no hubiera sido puesta en causa por la anulación de los resultados discutibles. Hubiera sido sólo más exiguë, incluso amplificada por la prima mayoritaria.
La izquierda y el extremo izquierdo disponían, con el appoint de la formación catalana, de 278 de cada 473 escaños a los Cortès, mayoría cómoda que daba en sus tenedores la impresión engañosa de ser maestros del país. En progreso, el PCE no obtenía que 17 escaños, contra 99 al PSOE y 126 a las dos formaciones de la izquierda burguesa », izquierda y derecha republicana. No existía pues de « peligro marxista » inminente, a pesar de los apresamientos de posición teórica del PSOE a favor de esta ideología. Y, en el país, los anarquistas constituían una fuerza al menos igual a aquella de las socialistas.
A derecha (137 escaños), la CEDA quedaba la fuerza principal con 88 diputados, y la Phalange de José Antonio, no que ha recogido que 40 000 voz, no obtenía un solo escaño.
El Centro, fue reducido en 56 diputados compartidos entre radicales, progresistas, PNV, Lliga, centristes y vario centro.
Desde el 19 de febrero, Manuel Azaña, mantenido nuevamente para el hombre imprescindible, formó el nuevo gobierno. Esta vez todavía, el PSOE, partido de la mayoría llegada en cabeza, no participa en la consejería. En mayo, Azaña, electo presidente de la República, en sustitución de Niceto Alcalá Zamora (destituido por los Cortès constitucionales), propone a Indalecio Prieto la dirección del gobierno ; éste acepta inmediatamente, porque era convencido que una alianza con los republicanos de izquierda permitiría en las socialistas de imponer una legislación provechosa en los trabajadores por el sesgo de una economía planificada, mientras que una revolución social demasiado rápida no produciría que una socialización de la miseria », todo precipitando lo estrecha clase mediana española hacia el fascisme.
La última suerte, suponiendo que existiera, de evitar la guerra civil desaparecía a causa de la no-participación del PSOE al gobierno. Manuel Azaña había tirado de, al menos para una parte, las lecciones de su fracaso precedente : apenas ubica, tomó un decreto de amnistía al beneficio de los condenados de 1934, después restablece el estatus de Cataluña y dio un acelerón en la reforma agraria.
La desagregación del sistema político de España no ha dejado ubica que a de los replâtrages o a soluciones bâtardes. Restablecer la autoridad estatal por una dictadura militar, intentar de crear, en un marco republicano, las condiciones propias en 1'establecimiento de una democracia parlamentaria, estas soluciones no permiten de regular los problemas de fondo, o no los abordan que superficiellement. Ni la dieta instalada por Primo de Rivera, ni la IIe República no han ido hasta el extremo de su lógica. El premier siente mantener el dominio de la clase oligarchique, pero sin romper totalmente los aguantes en su dominio ; el segundo inicia sólo reformas de estructuras, que no tiene ni los medios, ni sin duda el deseo de acabar.
La clase dominante guardia pues su poder, y la impugnación social, que no puede expresarse en las instituciones tradicionales ligadas a un caciquisme siempre vivace, se traduce por la violencia. Los dirigentes de los sindicatos y, de los partidos políticos son a menudo débordés por sus tropas. El Estado republicano, rechazado a la vez por las fuerzas conservadoras, Iglesia, ejército, oligarchie, que la juzgan impotente a mantener la unidad de la Nación, y por, las fuerzas populares, que no ven en le que el último avatar de un Estado oppressif, tiene que hacer frente al terrorismo : a los enfrentamientos armados en los motines revolucionarios. La revuelta astur de 1934 y la represión que pone final son testimonios del recurso en la restricción como solo medio de hacer triunfar las reivindicaciones sociales, o de asegurar el orden.
El alzamiento militar de julio 1936 y el hervidero de violencias que lo acompaña o que lo sigue no son pues surprenants. Lo que sorprende, lo que es nuevo, es la capacidad de aguante de las fuerzas populares, y sobre todo la duración de este aguante, animada por todos los que, más allá de las fronteras, ven ella el símbolo de la defensa y del mantenimiento de las libertades.
Porque el golpe de Estado de julio 1936 provoca el derrumbamiento estatal republicano. Pero la amplitud misma del conflicto y del movimiento revolucionario que entrena dan dimensiones imprevisibles. España deviene el lugar de enfrentamiento de las grandes potencias y el terreno de manœuvre de los grandes ejércitos europeas. La dictadura militar nacida de la guerra queda marcada pendiente de los años por sus alianzas, aunque no participa directamente a la conflagration mundial.
Los conflictos mayores de España del XIXe y del comienzo del XXe siglo, lucha en torno a la Constitución, subida de la agitación obrera y de la anticléricalisme, guerras coloniales y régionalismes, se han reforzado durante esta IIeRepública y son en el origen de la guerra civil. Comienza los 17 y 18 de julio 1936 por un golpe de Estado militar organizado por el general Mola con para jefe designado el general Sanjurjo. Franco no ha participado en su preparación y no reúne que en el último momento.
Los putschistes no quieren derramar la República, pero el ejecutivo del Frente popular, elegido en febrero 1936. El golpe de Estado fracasa : los insurgentes no llegan a dominar el conjunto del territorio. Provoca no obstante el derrumbamiento del poder central.
Desde el 19 de julio las organizaciones obreras ejércitos de los partidos socialistas, comunistas y de los anarquistas, así como los autonomistes vascos y catalanes ejercen la realidad del poder y asumen la defensa del Frente popular. Desde entonces comienza realmente la guerra civil que juxtapose un conflicto militar entre dos campos y de los conflictos internos en el campo republicano. Principalmente entre el verano 1936 y la primavera 1937, varios grupos políticos cometen en zona republicana de las exacciones designadas bajo el nombre de terror rojo, cara a las cuales el ejecutivo aparece inicialmente sobresalido, antes de llegar progresivamente a restablecer un orden relativo[2].
En el campo de los nacionalistas, Franco es elegido el 1er octubre 1936 « jefe del gobierno estatal español» por una junta que, buscando un sucesor a Sanjurjo, muerte en un accidente de avión desde el comienzo del alzamiento, lo escoge sobre todo porque no es demasiado marcado por sus afinidades con el uno o el otro de los clans en presencia.
La muerte accidentelle de Mola dará luego una llena autoridad. Ayudado porAlemania nazi y el Italia fascista, llega a operar en septiembre 1936 la jonction de los dos sectores tomado desde julio por la rebelión, el sur de Andalucía y una parte del noroeste, separando así el País vasco del resto del territorio republicano.
Fracasando a tomar Madrid 1936-1937, conquista el País vasco en octubre 1937. La guerra se concentra luego sobre Aragón y Cataluña. Barcelona cae el 26 de enero de 1939 y Madrid el 28 de marzo. El 25 de febrero de 1939, el ejecutivo francés signo, a Burgos , los acuerdos Bérard-Jordana, reconociendo la legitimidad de Franco sobre España, firmando así la parada de muerte de la República española, y obtener la neutralidad la española en caso de guerra . El 1er de abril de 1939, Francisco Franco hace difundir desde Burgos el último marche (estás), comunicado de victoria que declara que los ejércitos nacionalistas han alcanzado todos sus objetivos militares y que la guerra es terminada.
Un gobierno republicano en exilio ha sido formado a México, después después de 1946 en Francia. 1946 la asamblea general de la ONU condena la dieta franquista[3]. El ejecutivo Republicano pierde mucha influencia después de la admisión de la España franquista en la ONU en diciembre 1955. Ha sido disuelvo 1977 después de las elecciones del 15 de junio.
Los presidentes de esta república en exilio han estado: Diego Martínez Barrio (1940-1962), Luis Jiménez de Asúa (1962-1970) y José Maldonado González (1970-1977)
Los primeros ministros Juan Negrín (1939-1945), José Giral Pereira (1945-1947), Rodolfo Llopis Ferrándiz (1947), Álvaro de Albornoz Liminiana (1947-1951), Félix Gordón Ordás (1951-1960), Emilio Herrera Linares (1960-1962), Claudio Sánchez-Albornoz Menduiña (1962-1971), Fernando Valera Aparicio (1971-1977).
16 gobiernos van a sucederse durante los 5 años de República española.
Ver : Lista cronológica de los gobiernos de la República (1931-1936)
Trece días después de la proclamación de la República, el ejecutivo provisional promulga un Decreto, publicado en la Gazeta de Madrid del 28 de abril de 1931, la adopción de la bandera nacional que determina la primera distinción republicana, cuya la principal característico es el color mauve de la revolución; el rojo y el amarillo son los colores de Aragón, esta república se identifica también con la triade de:
La elección del himno de Riego la elección fue influido extremadamente por Manuel Azaña. El futuro presidente de la República quería rendir homenaje así a todos los liberales del XIXe siglo. Este himno había sido oficial de 1820 a 1823, durante el triennal liberal. Mucho de las palabras de esta música son originarias de esta época-allí, hasta una composición de Antonio Machado. La versión más recordada es aquella de una satírica que cantaba Gabino Diego en la película Guapa Época :
Algunos sectores de la izquierda española utilizan hoy todavía los símbolos de la república. Las banderas constitucionales españoles son bastante escasos en los meetings del PSOE, donde las banderas republicanas son más habituales.
Como el Cartel de las izquierdas en Francia, la República es para la península el acto de bautizo del intelectual político, cuyo subraya pues la idéalisme. «La hora de la gran tarea a sonado para el intelectual español », preveía Ortega Gasset 1922. Poco después, Antonio Machado confirmaba esta elección de la modernidad, a las dépens del folclore y del pasado, por este credo : « se fué toda la España de Mérimée» (toda la España de Mérimée ha desaparecido). Sin embargo, mucho, decepcionados por la violencia de las luchas políticas, acabaron pronto por refugiarse en su vuelta de marfil, lejos del amargor del compromiso. Así el proyecto de édifier una nueva sociedad española murió-, asfixiado bajo la violencia de las pasiones políticas.
No permanece menos que la República fue una primavera para la vida del espíritu y de los artes. Renovación pictórica, con el surréaliste Joan Miró (1893-1983) - después del cubiste Juan Gris (1887-1927) -, Salvador Dalí (1904-1989) y Pablo Picasso (1881-1973). Épanouissement Poético, también, con la generación de 1927 que réconcilia vanguardia europea y tradición formal del Siglo de Oro : Jorge Guillén y su verbo puro, Vicente Aleixandre, Pedro Salinas y la intimidad de su œuvre enamorada, Luis Cernuda, Rafael Alberti y la virtuosidad andaluza de sus primeros poemas, Federico García Lorca (1898-1936) y su inspiración jaillissante que puise a las fuentes de la tradición y de la Granada gitana. La fuerza de su compromiso político nosotros conduce a insistir sobre estos dos últimos autores. Alberti Hizo de sus œuvres un combate revolucionario a marchar de 1929 donde se giró hacia el PCE ; «poeta en la calle », él récitait sus textos ; dramaturge, hizo de Fermin Galán la primera pieza comprometida del teatro español, el hagiographie de un mártir de la República. La derrota republicana en 1939 lo condujo a se exiler, como el conjunto del intelligentsia, que se encontró dispersée a los cuatro rincones del mundo. Asimismo, Federico García Lorca había escogido de luchar para la justicia a los lados « de los que no han nada y a que se deniega hasta la tranquilidad del néant» ; les aportó el enriquecimiento del teatro gracias a la compañía universitaria itinérante La Barraca. Su fusilamiento en Granada, su patria, por las tropas franquistas, simboliza el trágico déchirement fratricide de la guerra civil.
Ver también :