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El encyclique Rerum Novarum (De las cosas nuevas), publicada el 15 de mayo de 1891 por el papa Léon XIII (1810-1903), es el texto inaugural de la doctrina social de la Iglesia católica.
que Se inspira reflexiones (sobre todo los trabajos de laUnión de Friburgo) y de la acción de los cristianos sociales », el encyclique, escrita frente a la subida de la cuestión social, condena « la miseria y la pobreza que pesan injustamente sobre la mayor parte de la clase obrera » todo tanto que el socialismo athée ». Denuncia igualmente los excesos del capitalismo y anima de este hecho el syndicalisme cristiano y el catholicisme social.
Este acontecimiento marca sin embargo un paso : es la primera vez que la Iglesia católica avanza los liberales, reconoce los derechos de los obreros y afianza solennellement el desarrollo para un movimiento social.
Sumario |
El periodo de parution del encyclique es marcada por la emergencia y el desarrollo, principalmente en Europade la industrialización. Esta industrialización conducida en una modificación de entidad de la sociedad: aparición de medios de comunicación más rápida (télégraphe, camino de hierro...), De laelectricidad, pero también de la producción. Esta industrialización va a ver aparecer nueva categoría, aquella de los obreros. Los obreros devienen una realidad social, pero también fuente de impugnación: Revolución de 1848, El Municipio de 1871, manifestación violenta, motines de Chicago 1886...
En el mismo tiempo el movimiento obrero comienza a organizarse y a desarrollar un pensamiento propio, del nombre de socialismo . De los penseurs como Karl Marx, Pierre-Joseph Proudhon, Ferdinand Lassalle desarrollen sus teorías, recomendando la desaparición de la propiedad privada... El syndicalisme se desarrolla también en de numeroso país, el Chartisme, Chevaliers del trabajo, la CGT , y se ve apparaitre los primeros sindicatos internacionales.
En este periodo, la cuestión social hace el objeto de reflexiones y de transcursos de cristianos, y de hombre de Iglesia[1]. Mgr von Ketteler,en Alemania, Cardenal Manning en Inglaterra, Cardenal de Bonald, en Francia desarrollarán un pensamiento cristiano social. Contribuyen a desarrollar y animar el desarrollo de movimientos de acciones y de reflexiones hechas por cristianos laïcs, que animan la emergencia de los católicos sociales"[2].
Mgr von Ketteler desarrolló una concepción más doctrinal en su obra: La cuestión obrera y el cristianismo (1864). En esta labor pone en entredicho la estructura del liberalismo, y propone la intervención fuerte de la legislación, así como la autonomía del obrero. Influyó así Karl von Vogelsang en Austria, desarrollando así las ideas corporatistes[3].
Mgr Mermillod obispo de Ginebra, va a jugar un rol esencial. Con su amigo Renacido de La Torre del Pino, funda la Unión social de estudios católicos y económicos, llamada también Unión de Friburgo, donde se encontraron algunos unos de los plus grandes nombres del catholicisme social de la época (el Suizo Gaspard Decurtins, el Francés Renacido de La Torre del Pino, Albert de Mun, Louis Milcent y Henri Lorin, los Austríacos Karl von Vogelsang y Gustave Blome…). La Unión de Friburgo había desarrollado así un pensamiento en numerosas propiedades como el syndicalisme, el régimecorporatiste, la organización industrial, la cuestión agraria, el salario, los seguros obreros, la reglamentación internacional de la producción industrial[4]. Estos trabajos sobre la cuestión social" constituirán la base de la encyclique de Léon XIII Rerum Novarum[5].
El compromiso de hombres de Iglesia en la propiedad social jugará un rol de entidad en la emergencia de la encyclique. Así el cardenal Gibbons defenderá cerca del Papa Léon XIII la causa de las Chevaliers del trabajo[6]. 1889 el cardenal Manning defenderá la huelga de las dockers en 1889, y participará en las negociaciones que hacen abourit el 4 de noviembre de 1889. Esta intervención será seguido de cerca por Léon XIII[7]. El emperador Guillaume II de Alemania pide el apoyo de Léon XIII con el fin de convocar una conferencia internacional sobre el trabajo a Berlín 1890 [8].
La redacción de la encyclique comienza desde 1890. Varias personas influirán sobre esta redacción. El Padre Liberatore, jésuite italiano[9], disciple de Massimo de Azeglio, y miembrode la Unión de Friburgo. El cardenal Tommaso Maria Zigliara así como el cardenal Camillo Mazella contribuirán en esta redacción [10], que será traducida latino por Mgr Volpini [11] después de la relecture de Léon XIII.
En la introducción Léon XIII hecho la conclusión de la modificación de los informes entre patrones y obreros , y constata la ansiedad que reina en los informes sociales. Esta situación empuje la Iglesia a intervenir con el fin de investigar una solución conforme en la verdad y a la equidad"[12]. El Papa condena entonces "una situación de infortune y de miseria imméritée" de las clases inferiores, así como la concentración en las manos de algunas unos de la industria y del comercio, que "impone un joug persque servile a la infinita multitude de las proletarias"[13].
Léon XIII condena el socialismo, sentido como teoría que pretende la abolición de la propiedad privada. Remarca en un primer momento que el socialismo" contribuye" en el desarrollo del odio contra los que posee proponiendo como solución en la miseria la abolición de la propiedad privada. Ahora bien esta abolición en tres consecuencias según la encyclique: hace de la culpa alobrero, vacío los derechos legítimos de los dueños, y trastorna el rol delEstado[14]. Léon XIII hecho entonces una demostración que el conducto a decir que la propiedad da un derecho de disponer de la fruta de su trabajo, el abolir conduce pues a impedir la mejora de la situación de los obreros siempre y cuando no pueden disponer de la fruta de su trabajo[15]. Léon XIII muestra luego que hay un derecho natural delhombre a poseer, lo que lo diferencia delanimal. Ahora bien el trabajo y la propiedad son indissociables : el trabajo que devuelve la tierra más fertile, él découle de este hecho el derecho natural en la propiedad[16]. Este derecho es reforzada por las necesidades de la familia: con el fin de afrontar las dificultades, tenemos necesidad de constituir un patrimonio. Patrimonio devuelto imposible por la abolición de la propiedad[17].
Léon XIII define entonces el rol de los poderes públicos. Aquellos aquí tienen que respetar el santuario que es la familia y no de sustituir en la autoridad de los parientes. El socialismo que está pues condenable siempre y cuando : "los socialistas van contra la justicia natural y rompen los vínculos de la familia"[18]. Sin embargo el papa afirma que en los casos de graves dificultades: "es justo que el poder público venga en su socorro, porque cada familia es un miembro de la sociedad. Asimismo, se hay aproximadamente marcha un hogar que sea el teatro de graves violaciones de los derechos mutuos, falla que el poder público restablezca el derecho de cada uno"[19].
En una tercera parte Léon XIII justifica el derecho de laIglesia de intervenir en la propiedad social, que habla de deber de la Iglesia. La intervención de la iglesia que pretende poner final en el conflicto, donde del adoucir, tanto por su enseñanza que intentando de mejorar "la suerte de las clases pobres con el fin de investigar la mejor solución posible".
Llama también a aceptar las diferencias y las desigualdades inherentes en la naturaleza humana. Estas diferentes constituyen la riqueza de la sociedad, querer las abolir sería pues vano. Finalmente que recuerda la Genèse[20], afirma que el trabajo resto ligado en el sufrimiento y al dolor[21], y condena las utopías que niegan esta realidad dura.
que Se opone en la teoría de la lucha de las clases, el papa afirma la complementariedad del Capital y del Trabajo, cada uno teniendo necesidad de la otra. Él énonce entonces los deberes del obrero, que es de realizar correctamente su trabajo, sus reivindicaciones ante ser exentas de violencias[22].
Los patrones con respecto a ellos tienen que respetar en el obrero "la dignidad del hombre". que Valoriza el trabajo del cuerpo como noble, el Papa se insurge contra los que estiman que "en proporción del vigor de los brazos". El patrón que tiene un deber de preocuparse de los intereses espirituales del obrero. Es defendido así, según el Papa, de dar del trabajo superior a las fuerzas de las personas, o en desacuerdo con la edad o el sexo. Los patrones han también el deber de dar un justo salario, afirmando incluso que "se sería un crimen a gritar venganza en el cielo que de frustrar alguno del precio de sus labores"[23].
que Recuerda la enseñanza de la Iglesia sobre la vida eterna el Papa afirma que la riqueza no tiene que ser considerado que para el uso que se de hecho. La investigación de la vida eterna y del paraíso, que es prioritario para el cristiano, pasa por la virtud y el sufrimiento en la imagen del Cristo. El Papa recuerda entonces a los ricos que tendrán que devolver en Dios, su juez, una cuenta muy rigurosa del uso que han hecho de su fortuna"[24].
La mismo año, la liga democrática belga es creada en el apellido de esta encyclique. Este acontecimiento es recibido différemment en los medios políticos : los medios católicos sociales lo exaltan, mientras los medios católicos conservadores, ellos, esperan el Papa siguiente. Los liberales no ven la importancia del documento porque no aporta ninguna solución concreta.
Esta encyclique analizadora la situación real y busca dar pistas concretas queda sin embargo a veces moralisatrice y comporta imprecisiones sobre cuestiones concretas. Encuentra un lenguaje anti socialista muy clásico en aquellos tiempos[réf. Deseada].
Esta encyclique influyó la redacción de encycliques postérieur sobre la doctrina social de la iglesia :