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Realismo socialista soviético

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« Realismo socialista » en escultura

El realismo socialista soviético recoupe el conjunto de las prácticas y de las doctrinas que, desde el comienzo del XXe siglo, han interrogado los vínculos existentes o posibles entre los campos político, ideológico y literario. Lugar de conflictos ideológicos de una gran violencia, el realismo socialista soviético puede particularmente tomar su fuente, en Rusia, a los alrededores de los años 1910. Salido de la vanguardia y más particularmente del cubo-futurisme, el debate es lanzado verdaderamente con un manifiesto, Una gifle al sabor del público (diciembre 1912), escrito por jóvenes poetas rusos ambiciosos que nouèrent por otra parte de numerosos contactos con los artistas otros disciplinas, empruntant a la ocasión ciertos aspectos teóricos del arte plástico (sobre todo la idea del « transmental », Zaoum) : liberado de sus significados convencionales, el lenguaje puede finalmente redevenir un matériau de construcción, punto de vista que no es sin vínculo con la fascinación para el objeto técnico tal que se difundió en Occidente al todo comienzo del XXe siglo. De las simpatías para las corrientes revolucionarias se hacen día siempre y cuando ciertos jóvenes críticos formalistes (cuyos Jakobson) descubren una formidable puesta a desnudo del lenguaje — y más particularmente de su función poética — aliada en un odio farouche del acquéreur burgués.

Sumario

La corriente antes-gardiste de las futuristes

Uno girando más radical es tomado cuando 1917, bajo el impulso de Vladimir Maïakovski, los cubo-futuristes se ordenan en los lados de los revolucionarios : en marzos 1918, sale el premier y único número del Periódico de los futuristes titré « Viva la revolución del espíritu » y un manifiesto en el cual los artistas se autoproclament proletarios del arte es firmado la mismo año. El joven gobierno bolchevique, y más particularmente Lounatcharski entonces comisario del pueblo a la instrucción, experimenta algunas dificultades a reunirse la franja más clásica de los intelectuales rusos, lo que el conducto a interesarse a este grupo de joven gente determinados y entusiastas. Algunos son escogidos con los cuales funda la Sección de los Artes Plásticos (IZO) y un semanal, el Arte de la Común (Iskousstvo Kommouny) lo que federa muchas adhesiones entre jóvenes artistas que no vacilan a « marxiser » se lo falla su punto de vista teórica sobre el arte : el arte del pasado, a causa de sus accointances con la burguesía, es rechazado irremediablemente, y el objeto creado se borra drastiquement detrás del proceso de creación en una relecture artística de la noción de sentido de la Historia. El arte tiene que redevenir un proceso total que transforma la vida, y tampoco una fábrica de objetos destinados a distraer el burgués.
Indiscutiblemente ambicioso, un  Colectivo de los comunistas futuristes » demanda en enero 1919 a adherir en el Partido, al nombre de una revolución cultural, y con el antojo de verse confiar de entidad tareas al seno del gobierno. El grupo encuentra allí un terrible límite a sus sueños de gloria. En efecto, han habido la culpa de creer que todos compartían les entusiasma, ahora bien este no es el caso : ciertos no adhieren en sus vistas sobre la necesaria desaparición de los grandes jefes de œuvre. Lenin es aquellos... Tres meses más tarde, la publicación futuro-comunista es arrestada y esta primera alianza entre artistas y políticos rota.

El constructivisme : la dimensión utilitaire del arte

Maïakovski reforme Un grupo a marchar de 1923 en compañía de ciertos poetas futuristes y del realizador Sergueï Eisenstein, el LEF (El Frente de izquierda), que se organiza en torno a una idea principal : el arte tiene que volver en la calle — lo que no es todo a hecho una idea nueva. Sin embargo, es manifiesto que este nuevo grupo sufre lucido también de ambiguïtés teóricos bien inconfortables : luego el arte es declarado agónico y el artista deviene un constructor, luego las actividades humanas son declaradas irremediablemente créatrices. Entran en conflicto con otra corriente aparecida en los años 20, los constructivistes, que han empujado en los nuevos institutos artísticos creados. Ciertos pintores han sido hasta renunciar en el caballete para proporcionar del matériau artístico útil : de diseño, arquitectura, decoraciones de teatro... Su visión del arte general y de la literatura particular es éminemment fonctionnaliste, lo que no es , tal vez, sin hacer eco en la nueva política económica (NEP) puesta en marcha por Lenin. Recomiendan pues, al lugar de un arte que duplica la vida (aunque este arte es un prisma también asombroso que el futurisme) una (re)construcción de la vida. En este sentido, la poesía lírica y la literatura puramente fictionnelles son llamadas a desaparecer en beneficio de una nueva forma, la fractographie (montaje, ensamblaje de matériaux documentales…). A esto se añade la noción de encargo social que ubica el arte oficial en el servicio del colectivo.

El « Proletkoult » : el ébauche de un arte proletario

Lenin participa en un sábado comunista - arte oficial.

Alimentado a la leche del matérialisme histórico y concebido antes incluso la Revolución rusa, el Proletkoult puede ser considerado como la tentativa de aplicar plenamente en la creación las teorías marxistas y parte de una idea relativamente mera : ya que la cultura es ligada a la superstructure, la avènement que triunfa del proletariado en las propiedades técnicas, económica e ideológica tiene que engendrer naturalmente una cultura específica — prolétarienne.

Los tenants de la revolución se interrogan : la cultura prolétarienne no aparecerá- que después de la conquista del poder o bien tiene que- prepararla ? La clase obrera debe- sus fundamentos en el seno de la civilización burguesa ? Para el escritor Bogdanov la cuestión es cortada : la tarea urgente del proletariado es de édifier esta nueva cultura para ocupar los campos artísticos y culturales. Para este hacer, organiza 1909 con Lounatcharski la Escuela de Capri, un seminario de sido financiado por Maxime Gorki. El año precedente había salido la Filosofía marxista, una selección de artículos de Bazarov, Bogdanov, Lounatcharski, Bermann, Hellfond, Iouchkévitch y Souvorov que planteaban las bases de este informe del arte y de la ideología marxista, bases precisadas durante numerosas publicaciones cuyas aquella de un folleto en 1911 (las Tareas culturales del proletariado). A marchar de 1917, esta noción de Proletkoult se desarrolla considerablemente y se completa, 1920, de dos de entidad publicaciones, por un lado la revista el Porvenir dédiée a los poetasobreros autodidactes, y Cultura prolétarienne que recomienda un vertido definitivo de la cultura del pasado y denuncia la supuesta continuidad cultural al hilo de los siglos. Sobre todo, y contra los cubo-futuristes que deseaban hacer del entrisme en los rouages del Partido, los tenants del Proletkoult apuntan la autonomía. Lenin ve todo encubrió de un muy malo œél. Él el hecho saber desde su préface a Matérialisme y empiriocriticisme : « Número de escritores que se reclaman del marxismo han emprendido entre nos, en lo que va de año, una verdadera campaña contra la filosofía marxista » que cita las autoras de la Filosofía marxista. Por un lado, quiere subordonner el Proletkoult al Estado, más precisamente a la Comisaría del pueblo a la instrucción. Por otro lado — y eso mantiene mucho en las propias concepciones artísticas de Lenin — la avènement de un Estado proletario ya no devuelve necesario una cultura autoproclamée « prolétarienne », este movimiento que es contaminado por otra parte por influencias extranjeras juzgadas décadentes (opina sobre todo al futurisme italiano que, más tarde, se acoquinera con el fascisme). 1922, y para désamorcer la crisis larvée pero peligrosa, el secretario general del Proletkoult, Pletniov, invita Lenin a pronunciarse sobre la cuestión. Lenin profite para distinguir la cultura de la ideología, la primera que engloba el segundo ; si para Bougdanov los informes de clase engendrent una psicología típicamente prolétarienne fundacional de una cultura específica, para Lenin, la ideología del proletariado no sabría ser el resultado de una psicología particular pero aquel de una reflexión ancestral sobre su condición. Al fondo, la noción misma de cultura prolétarienne molestia Lenin porque no abandona la idea de la universalidad de una cultura que tiene, entre otras maravillosas realizaciones, produce el marxismo. Prefiere pues a la cuestión cultural aquella de la ideología.

La creación de la VAPP, Asociación panrusse de los escritores prolétariens

1921, los poetas obreros del Proletkoult deciden, después de bien de los secousses, de crear la VAPP y de dotarla de una publicación, la Forja. El problema de esta asociación es que se encuentra si no noyautée al menos considerablemente invadida por una nueva ola de escritores : una franja de poetas obreros influidos por los Symbolistes (una corriente literaria de entidad en Rusia del comienzo del siglo y no necesariamente adquirido a las ideas revolucionarias) y los poetas-komsomots, un grupo de lycéens salidos de la pequeña burguesía, en efecto adquirido al bolchévisme pero irremediablemente marcados del sello de sus orígenes sociales y, de exceso sensible al Futurisme.

Los asuntos se gâtent bastante rápidamente : 1922 la Pravda ataque la Forja, reprochándole todos azimuts su apolitisme y su élitisme intelectual. Progresivamente, la publicación se politise pues pero, 1923, una nueva publicación ve el día, sentinelle (compuesta de un grupo que se nombrará los Napostaviens) que, como su nombre lo indica, dispensan desde el interior del Partido los bonos y los malos puntos a los tenants del Proletkoult. Su secretario general, ya atacado por Lenin, lo es igualmente por Trotski que pone causa puramente y simplemente la noción misma de cultura prolétarienne : ésta es un leurre, peligroso e inútil paralelo con la cultura burguesa. La situación presenta no arregla nada : si el proletariado no ha podido crear de cultura dominante bajo el dominio burgués, no es más capaz en el presente, la necesaria fase de dictadura prolétarienne que es impropre a la creación. La idea es, para Trotski de poner todas estas cuestiones entre paréntesis el tiempo que llega la sociedad sin clase : a este momento, habrá una cultura, ni burguesa, ni proletaria pero —- ambos grupos antagonistas que han desaparecido —- una cultura simplemente humana. Hasta allí, se no puede mucho hablar que de una cultura revolucionaria.
Si durante algún tiempo, la VAPP, preocupada de elaborar una estética propia en las proletarias, denuncia en la ocasión un realismo que sufre de su origen burgués, consigue, 1926 y después de bien de los voltes-caras, a plantear las jalons de esta estética : ella amorce un regreso en el personaje elemento fundacional de un género más que animado — la novela, y afirma su afiliación con de grandes realistas como Tolstoï y Balzac . Consécutivement, La fractographie y el constructivisme de la LEF son condenados sin ambages. El uno de las principales labores saludados por la VAPP es la Derrota de Fadeïev (1927). Se trata de una narración extremadamente realista de la guerra civil rusa.

1929 : El  Grande que Gira »

Bernard Lafite anota que hacia 1929-1930, la literatura se encuentra inféodée tampoco a la ideología pero a la realidad misma. En efecto, el XIV Congreso del PCR estima que el momento ha venido en el presente de acelerar la industrialización del país. El XV Congreso con respecto a él préconise de drastiques medidas respecto a una campaña que debe impérativement salir de su arriération : la collectivisation es decidida. Para este hacer, falla asegurarse por un lado del apoyo de los campesinos a los ingresos medianos y subir los campesinos pobres contra los campesinos ricos (Koulaks). Por el entremise de la Pravda, los escritores son invitados a girarse hacia la realidad del terreno.

Monumento en Stalin a Praga (1955-1962) un ejemplo gigantesco del realismo socialista

Todo comienza por un ataque en regla, en un artículo de 1929, contra los asaltos de escritores reaccionarios sobre el  frente de la literatura ». Los escritores prolétariens que habían formado un núcleo alrededor duquel gravitaient de los compañeros de carretera menos radicales eran apuntados particularmente. El artículo evoca la amenaza de una constitución de una literatura néo-burguesa. Para luchar contra su influencia nefasta, es en el presente necesario que la literatura prolétarienne se ve reforzada y los compañeros de carretera tienen que determinarse. Estos últimos podían guardar su independencia en teoría, pero era juzgado necesario que sostienen el país en estos tiempos de reconstrucción. El lenguaje es casi guerrero : luchar en la campaña, luchar en la literatura todo stigmatisant los gauchistes y llevar « sobre el frente literario en los medios comunistas una lucha resuelta contra las déviationnistes derechistas » (Pravda, 27 de octubre 1929). El campo literario se ve pues imponer responsabilidades. Ciertos autores siguen pues esta vía que recomienda una primauté de la función hasta tal punto que un nuevo género aparece, otcherki, que se emparenta en el relato periodístico ya que la ficción es generalmente ausente. De los tipos de reportajes literarios ven pues el día que son tanto de ilustración de la lucha de las clases tales que tiene lugar en las campañas, cuyos plus famosos es sin duda, Tierras défrichées de Mikhaïl Cholokhov que emplea personajes muy stéréotypés, a las posiciones ideológicas en firme.

Ver también

Bibliographie

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