El 24 de marzo de 1957 es publicado el Manifiesto de los Bahutu cuyo título original es Nota sobre el aspecto social del problema racial indígena en Ruanda. Este documento de una decena de páginas, redactado por nueve intelectuales hutu y dirigido al vicio-gobernador general de Ruanda , denuncia « el aprovechamiento » cuyo son víctimas las Hutu.
Este Manifiesto es publicado en un país donde los Tutsi (que representan 14 % de la población rwandaise) ejerzan un dominio político sobre los Hutu (83 % de la población). Este dominio es permitida por la creencia, compartida por todo el mundo, según la cual las Tutsi estarían de las Ibimanuka, de los Caídos del cielo », que habrían aportado los principios de la civilización a las Hutu, los Expósitos sobre lugar ». Esta idea que las Tutsi habrían colonisé y asservi las Hutu es, del punto de vista histórica, tuerce[1]. Pero es bien desarrollada en el Manifiesto de los Bahutu. Además, bajo el impulso de laIglesia católica, en la persona de Monseigneur Perraudin, las élites hutu benefician de un trabajo progresivo de « conscientisation »[2] que va a traerlos a opinarse como iguales de los Tutsi y querer se émanciper de la tutela de estos últimos. Finalmente, Bélgica se ha comprometido el 13 de diciembre de 1946 por un acuerdo firmado con la ONU a llevar el Ruanda-Urundi hacia la independencia. Ciertas medidas apresamientos tienen que favorecer un proceso democrático. Lo una de ellas, el 1er abril 1954, consiste en la supresión de la ubuhake, un contrato de servage pastoral muy desfavorable a los Hutu. Pero en la realidad, esta reforma no es seguida del reparto de las tierras. El alcance limitado de esta medida tiene pues apacentado, tal vez, contribuir en un apresamiento de conciencia más rápida de las Hutu de su inferioridad social y numérica[3]. Es en este contexto que es publicado el Manifiesto de los Bahutu que puede aparecer como el punto de salida de la acción política de las Hutu. Se traduce por reivindicaciones sociales aparentemente moderadas y por una radicalización de la oposición Hutu-Tutsi.
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El 24 de marzo de 1957, nueve intelectuales hutu toman la palabra para expresar reivindicaciones sociales en apariencia moderada.
El Manifiesto de los Bahutu es redactado por nueve intelectuales comprometidos : Maximilien Niyonzima, Grégoire Kayibanda, Claver Ndahayo, Isidore Nzeyimana, Calliope Mulindaha, Godefroy Sentama, Sylvestre Munyambonera, Joseph Sibomana y Joseph Habyarimana. Estos Hutu están cristianos comprometidos. En efecto, la mayoría de entre ellos salen del seminario. Kayibanda, Nzeyimana Y Habyarimana han recibido incluso una formación que los destinaba a la prêtrise. De exceso, Kayibanda y Niyonzima son redactores en el periódico Kinyamateka, el boletín oficial de la Iglesia y el solo verdadero órgano de prensa de Ruanda. Finalmente, Mulindahabi es secretario al évêché de Kabgayi y dirige, con Kayibanda, la Acción católica [4] .
A priori, las reivindicaciones sociales que expresan son moderadas. Tienen para objetivo « la emancipación del Ruanda integral », la promoción integral y colectiva del pueblo »[5] : estas expresiones sugieren la idea que una parte del pueblo rwandais, los Hutu, se encuentran en una posición inferior de la cual tienen que salir, de donde la utilización de los términos « promoción » y « emancipación ». Con respecto a los adjetivos integrales y colectivos », llevan la idea, moderada, que esto son todos los Rwandais que se encontrarán sobre un pie de igualdad : los Hutu no deben reemplazar los Tutsi en un nuevo informe de dominio. De en otro lugar, los autores afirman claramente que la motivación que los ha empujado a redactar este Manifiesto es « una voluntad constructiva y un sano deseo de colaboración ».
Las reivindicaciones sociales y políticas se encuentran en la tercera parte del Manifiesto. Éste es en efecto estructurado tres ejes : el premier es titulado « Objeciones prétextées contra la promoción muhutu », el segundo « En qué consiste el problema racial indígena ? » Y la tercera Proposición de soluciones inmediatas ». Esta tercera parte es también la más desarrollada del Manifiesto. Los autores han reagrupado sus reivindicaciones igualitarias en cuatro grandes categorías. « La primera solución es un espíritu” » declaran- : la idea defendida aquí es que las élites no se encuentran sólo en los Tutsi pero también al seno de los Hutu. La segunda categoría de reivindicaciones se ubica en los puntos de vista económica y social » : las autoras piden la supresión de las corvées, « el reconocimiento legal de la propiedad foncière individual », unos Fondos crediticios rural » con el fin de desarrollar las iniciativas rurales ». La libertad de expresión es clasificada en esta categoría de reivindicaciones. Las demandas de orden « político » constituyen el tercer grupo de reivindicaciones : las autoras quieren que « leyes y costumbres sean codifiés », « la promoción de las Bahutu a las funciones públicas », la composición del Consejo del país por las diputaciones de chefferies », y encubrió « sin excluir los Europeos » : en efecto, los Europeos que se han instalado definitivamente en Ruanda han intereses a defender. Así, en esta tercera categoría de reivindicaciones son defendidas la igualdad de los derechos y la igualdad ante la ley para todo el mundo, comprendí los Europeos. La cuarta categoría de reivindicaciones implica « la instrucción » : la enseñanza y la octroi de bolsas de estudios tienen que ser vigilados, tiene que ser admitido en la enseñanza superior « el plus grande número posible » de personas, la enseñanza artesanal, profesional y técnico tiene que ser desarrollado y es de entidad de ejercer « en un oficio manual los niños no accediendo al estadio secundario ». Son pues defendidas aquí la igualdad de las suertes y la posibilidad para todo el mundo de conseguir. Finalmente, a estas reivindicaciones se añade el rechazo de la supresión de los documentos oficiales de las menciones « hutu » y « tutsi » siempre y cuando, según las autoras, esta medida impediría « la ley estadística de poder establecer la verdad los hechos » : dicho de otra manera, estas menciones permiten a las Hutu de mostrar su fuerza demográfica y de probar así como son mayoritarios a Ruanda. Así, las reivindicaciones expresadas en el Manifiesto de los Bahutu parecen bastante moderadas. Sin embargo, detrás de estas reivindicaciones es planteada la cuestión Hutu-Tutsi.
El problema Hutu-Tutsi que es planteado en este Manifiesto constituye una radicalización de la oposición entre Hutu y Tutsi.
Es levantado primeramente por la oposición que es hecha entre dos bloques, el uno que domina, el otro liderado. El título original del Manifiesto dejado constancia de un problema ». La palabra es retomado en el texto en dos expresiones : el problema fundamental mututsi-muhutu » y « un problema sí grave ». La segunda parte define el problema » como que es un monopolio político [del Tutsi] que deviene un monopolio económico y social ; monopolio político, económico y social que […] llega a estar un monopolio cultural ». Los Hutu aparecen pues como explotados por los Tutsi.
En el Manifiesto, el Hutu es considerado siempre como inferior y dominado por el Tutsi. Así, el monopolio » de los Tutsi se hace « en la gran desesperación de las Bahutu que se ven condenados a quedar de eternos manœuvres subalternes ». Otras expresiones traducen la misma idea : « la inferioridad económica impuesta al muhutu », « las funciones sistemáticamente subalternes donde ellos [los Hutu] son mantenidos », los Hutu están « en una situación eternamente inferior ». Esta posición de sumisión en la cual son las Hutu puede también ser vista como una posición de dependencia. A este título, una metáfora recurrente es utilizada por las autoras para traducir esta noción de dependencia : se trata de la metáfora del remolque. « El método del remolque blanco-hamite-muhutu” es a excluir », « el sistema de remorquage », « el remolque hamite tradicional », « el remolque del Mututsi » y « es difícil de demostrar la necesidad de remorquer perpétuellement el muhutu al hamite » son tanto ocurrencias que dan claramente la imagen de un Hutu incapaz, dependiente, no autónomo y sometido al Tutsi.
Un tema de entidad que es desarrollado en el Manifiesto es aquel del colonialisme tutsi. Así, los autores del texto hacen referencia en una historia errónea que hace de los Hutu de las víctimas de colonisateurs tutsi (ver ethnisme a Ruanda). Así se lee la expresión de « colonialisme a dos escalones » : son evocados así el colonialisme europeo y el colonialisme tutsi. De las expresiones todavía más significativas pueden ser levantadas : « La reflexión como ésta es todavía corriente : “Sin el Europeo seríamos consagrados en un aprovechamiento más inhumano que antaño” » se puede ; « de los dos daños hace falta escoger el menor » — es decir el colonialisme europeo — ; finalmente es evocado « un colonialisme peor del hamite sobre el Muhutu ». No sólo los Tutsi son presentados como de los colonisateurs pero además aparecen como peor que los Europeos. La referencia en una historia tronquée que descansa sobre la idea de un colonialisme tutsi es pues aquí evidente. Sirve las autoras que quieren presentar los Hutu como víctimas de un aprovechamiento » de los Tutsi. Así, desarrollando la idea que las Hutu se encuentran relégués a una posición inferior a las Tutsi, las autoras del Manifiesto llegan a operar una distinción entre dos bloques diferentes : dominantes/liderados, colonisateurs/colonisés, incluso « remorqueurs »/« remorqués ». Pero la cuestión Hutu-Tutsi no es planteada sólo en estos términos.
Es levantada sobre todo en términos de raza. El título original es claro : evoca un problema racial ». En el Manifiesto mismo, levantamos una decena de ocurrencias de los términos « raza », « racista » o « racial ». Atestigua por ejemplo las expresiones « monopolio político cuyo dispone una raza, el mututsi », « monopolio del hamite sobre las demás razas » y « monopolio racista ». Indigne, es posible de dénombrer trece ocurrencias de los términos « hamite » o « hamitisation ». Estas expresiones son utilizadas por las autoras para designar los Tutsi. En efecto, según el historiographie oficial, estos últimos serían originarios de la Altura Nilo. El uso de estas palabras insiste pues sobre los supuestos orígenes éthiopiennes de los Tutsi y permite así de bien diferenciarlos de los Hutu : estos últimos son de origen bantu mientras los Tutsi no lo son . Por una parte se encuentran los Hutu, del otro los Tutsi. Los autores hacen una distinción entre dos bloques, entre dos poblaciones. La distinción Hutu-Tutsi descansa pues sobre bases raciales. Así es como Bernard Lugan puede hablar del Manifiesto de los Bahutu como de un manifiesto de esencia “racialiste” »[6].
Este Manifiesto de los Bahutu es pues un texto radical porque opera una distinción entre dos bloques \
En conclusión, las reivindicaciones expresadas hacen del Manifiesto de los Bahutu un texto a priori moderado. No obstante, la distinción limpia hecha entre las Hutu y las Tutsi va a traer en una radicalización de la oposición entre éstos porque descansa sobre una base racial. Este Manifiesto puede pues bien ser considerado como el punto de salida de la acción política de las Hutu. De en otro lugar, algún tiempo después de la publicación del documento, ciertos autores van a fundar partidos políticos : Kayibanda dará nacimiento en el Movimiento social muhutu que devendrá el Parmehutu en 1959, y Habyarimana fundará la Asociación para la promoción social de la masa (APROSOMA). Este documento es percibido por los Tutsi como una provocación ya que deja constancia dos pueblos diferentes que viven en Ruanda mientras que hasta aquí, todos los habitantes del país eran considerados como los asuntos del mwami[7]. Este último va incluso hasta declarar el 12 de junio de 1958, durante el Consejo superior del país (CSP) : « no hay de problema Hutu-Tutsi ». Pero a partir de ahora, la cuestión Hutu-Tutsi es planteada. Y los temas desarrollados por el Manifiesto (colonialisme tutsi, aprovechamiento de los Hutu, dominio de una raza…) estarán las mismas sobre los cuales se cumplirá el genocidio de 1994 .