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El fantástico es un género literario que se puede describir como el intrusion del surnaturel en el marco realista de un relato, dicho de otra manera la aparición de hechos inexpliqués y teóricamente inexplicables en un contexto conocido del lector, pareciendo al maravilloso pero diferente de todas maneras.
Según el théoricien de la literatura Tzvetan Todorov, el fantástico no sería presente que en el hésitation entre la aceptación del surnaturel como tal y una tentativa de explicación racional. Encubrió, el fantástico es ubicado entre el maravilloso (y su encarnación contemporánea, la fantasy), en el cual el surnaturel es aceptado y justificado porque el marco es imaginario e irréaliste, y el extraño, en el cual es explicado y aceptado como normal. Contra estos dos géneros, el héroe, como el lector, tiene casi sistemáticamente una reacción de rechazo, de vertido o de miedo frente a los acontecimientos surnaturels que surviennent.
Esta definición que ubica el fantástico en la frontera de la extraña y del maravilloso es aceptada generalmente, pero ha hecho el objeto de numerosas controversias, tal que aquella llevada por Stanislas Lem.
El fantástico es muy a menudo ligado a una atmósfera particular, un tipo de crispación debida al encuentro del imposible. El miedo es a menudo presente, que esto sea en el héroe o en una voluntad de la autora de provocar la angustia en el lector ; sin embargo este no es una condición sine qua no del fantástico.
Por extensión, el fantástico define igualmente un género cinematográfico cuyo significado es sensiblemente la misma (Cf. Artículo cine fantástico).
Sumario
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El fantástico "moderno" es considerado como la reunión de dos mundos reales e irreal sea por la intervención de elementos surnaturels en el mundo real (La Leyenda de Sleepy Hollow de Washington Irving después Sleepy Hollow, la leyenda del caballero sin cabeza novélisation de Peter Lerangis), sea un mundo surréaliste en un mundo real ( Harry Potter de J. K. Rowling), Sea un mundo surréaliste paralelo en el mundo real (Las Crónicas de Spiderwick de Holly Black y Tony DiTerlizzi, Le Monde de Narnia de C. S. Lewis ).
Se considera a menudo el fantástico como muy cercano de la ciencia-ficción. Sin embargo, de de entidad diferencias las distinguen : la ciencia-ficción no levanta del surnaturel, y se quiere racional. Así, La Máquina a explorer el tiempo, de H. G. Wells, Es una novela de ciencia-ficción, porque el héroe viaje en el tiempo gracias a una máquina concebida a tal efecto, dicho de otra manera gracias a un procedido tecnológico, en efecto desconocido en el estado actual de los conocimientos humanos, pero que, siendo presentado como tecnológico, no puede ser calificado de surnaturel.
francés, un error frecuente consiste en llamar « fantásticos » todos los textos perteneciente al género anglosajón de la fantasy, como aquellos de J. R. R. Tolkien, Mientras que pertenecen en realidad a la propiedad del maravilloso. Este error es debida en la ausencia de término apropiado que permite nombrar la fantasy francés.
El fantástico es emparentado igualmente en el realismo mágico, género propio en la literatura latino-americana y fundado sobre la inserción de elementos surnaturels en un relato realista. Pero los hechos surnaturels son considerados como normales, lo que hace del realismo mágico una rama del maravilloso y no del fantástico.
La verdadera fuente del género fantástico es la novela gótica inglés del final del XVIIIe siglo. Indigne la aparición de los temas propios al fantástico (los fantasmas, el Diablo, los vampiros) estas novelas caracterizadas por una atmósfera de horror más pronunciada introduzcan la ambiguïté característica del género. Entre los œuvres los más representativas, citamos El Fraile de Matthew Gregory Lewis (1796), Los misterios de Udolphe de Ann Radcliffe (1794) y Melmoth, el hombre andante de Charles Robert Maturin (1820).
El descubrimiento de los góticos ingleses da lugar en Francia a una profusión de œuvres dichas « frenéticas » (Se habla también de « novela negra »). Todavía muy marcadas por el maravilloso, estos œuvres introducen en la novela francesa el sabor para el horror y el macabro.
William Beckford era inglés, y sin embargo es el francés que ha escogido para escribir Vathek (1786), el uno de las principales novelas de tendencia frenética. Ubica la acción en Oriente, y da en la novela el aspecto de un cuento oriental que recuerda La Milla y Unas Noches. La historia es aquella del descenso a los infiernos de un calife que ha buscado obtener poderes surnaturels que concluyen un pacto con el Diablo.
El otro gran novela frenética es El Manuscrito expósito en Zaragoza del polaco Jean Potocki, escribe lucido también francés. que Se presenta bajo la forma de un ensamblaje de relatos independientes con algunos personajes recurrentes, propone una gran diversidad de tipos de relatos : la novela negra, la novela picaresque, el cuento, los relatos filosóficos, etc. No obstante, el surnaturel es omnipresente en la novela.
Después de estas dos œuvres imponentes, la novela frenética alcanzado su apogeo con los pequeños románticos ». Pétrus Borel, En Champavert, cuentos immoraux (1833) y sobre todo en Señora de Putiphar (1839), es todavía más que provoca que los anglosajones, particular en su complaisance para el horrible. La cruauté de los relatos de Champavert anuncio Auguste de Villiers del Isle-Adam. Además, Borel ha escrito un verdadero relato fantástico, Gottfried Wolfgang (1843).
Entre los œuvres marquantes del gótico francés, falla también evocar novelas que, que han sido escritos con el fin de parodier los relatos de Lewis y Radcliffe, han devenido de authentiques novelas negras. En este registro, el crítico literario Jules Janin ha escrito sobre todo El asno muerto y la mujer guillotinée (1829). Asimismo, Las memorias del Diablo de Frédéric Soulié utiliza todos los ressorts de la novela gótica, y no esconde su deuda hacia el Marqués de Sade.
El otro précurseur de la literatura fantástica es el francés Jacques Cazotte cuya corta novela, El Diablo enamorado (1772), es considerado como el primer relato fantástico de lengua francesa. Relata la historia de un joven, Alvare, que intenta de convocar el Diablo. Éste aparece bajo los rasgos de la charmante Biondetta. Teñido de influencias ésotériques, esta novela tendrá una influencia directa sobre Charles Nodier y sus sucesores franceses.
Es en Alemania al principio del XIXe que nace la literatura fantástica propiamente dicha, con Adelbert von Chamisso (Peter Schlemilh) después Achim von Arnim y E.T.TIENE. Hoffmann (Fantasías en la manera de Callot, Cuentos nocturnos).
El fantástico de Hoffmann se caracteriza por la exaltación, el caos, y la frénésie. La novela Las Elixirs del diablo, que reivindica la afiliación del Fraile de Lewis, acumula de modo a menudo incohérente los episodios de naturalezas muy diferentes : historia de amor, meditaciones estéticas o políticas, aventuras picaresques, épopée familiar, extases místicos, etc. El tema de la locura y de la soledad es central en el œuvre de Hoffmann como en aquella de Chamisso.
Hoffmann Ha habido una influencia universal y prácticamente continua sobre el género. Sus cuentos forman un verdadero repertorio del fantástico, declinado por la continuación por otras autoras y en otros artes (ópera, ballet, cine).
Desde los años 1830 los cuentos de Hoffmann son traducidos franceses por Loève-Veimars y encuentran un éxito espectacular. Después del Diablo enamorado de Jacques Cazotte, Nodier es el uno de los primeros escritores franceses a escribir cuentos fantásticos. Sin embargo, no ve en este género que una manera nueva de escribir relatos maravillosos[1] ; el fantástico es pretexto en el sueño y a la fantasía. Escribe de en otro lugar un estudio sobre el fantástico[2], que muestra que para Nodier la frontera entre maravilloso y fantástico es bastante floue. Poblados de fantasmas, de vampiros y de muertes-vivants, sus textos poseen sin embargo lo que caracteriza el fantástico : el ambiguïté, la incertidumbre, la inquietud. Sus cuentos más conocidos son La Fée a las miettes (1832), Smarra o los demonios de la noche (1821) y Trilby o el duende de argail (1822).
Después varios de los plus grandes de la literatura francesa se intentan en el género.
Honrado de Balzac, autor de una decena de cuentos y de tres novelas fantásticas, ha sido lucido también influido por Hoffmann[3]. Indigne El Élixir de larga vida (1830) y Melmoth réconcilié (1835), su principal œuvre fantástica es la novela La Piel de chagrin (1831), cuyo personaje principal ha concluido un pacto con el Diablo : compra una piel de chagrin que tiene el poder de exaucer todos sus anhelos pero que, simbolizando su vida, se reduce a cada vez que hay recurso. A pesar de la composante fantástica, esta novela es inscrito en el realismo : Balzac utiliza en la descripción para pintar los lugares de París ; hace intervenir la psicología y la situación social de sus personajes. Pero en el conjunto, el œuvre fantástico de Balzac no es concebida como una finalidad. Todo al menos, Balzac no busca a asustar o a sorprender el lector, y no hace intervenir de quelconques vampiros o lobos-garous. Se trata más bien de una œuvre de reflexión, inscrita en el marco de la Comedia humana. TIENE travers la potencia allégorique de los personajes y de las situaciones, Balzac escribe antes todo de los cuentos filosóficos.
Gran admirador de Hoffmann , Théophile Gautier es un autor incontournable de la literatura fantástica. Vividos por la fantasía y el deseo de évasion, sus cuentos son entre los más desemboca a efectos de la técnica del relato. Gautier brilla a mantener el lector en la duda a lo largo de sus historias, y a sorprenderlo en el momento de la caída. Es el autor de algunos jefes-de œuvre que se encuentra regularmente en las antologías dédiées al fantástico, tales La cafetière (1831) y La Muerta enamorada (1836).
Prosper Mérimée No ha escrito que un número muy restringido de œuvres fantásticos (algunas noticias a lo sumo), pero éstas están de una gran calidad. Venus de Ille (1837), particular, es lo una de los plus célebres nuevas del género. Mérimée Ha traducido igualmente La Señora de pincho de Pouchkine , y que ha publicado un estudio sobre Nicolas Gogol, el maestro del fantástico ruso.
Después de haber escrito textos fantásticos bajo la influencia del romanticismo alemán de Goethe y de Hoffmann[4], Gérard de Nerval ha escrito una labor mayor, Aurélia (1855), en un estilo más poético y personal. Ha redactado igualmente otro texto en un estilo similar, La Pandora (1854).
Guy de Maupassant es en la evidencia lo uno de los plus grandes autores de literatura fantástica. Su œuvre es marcada por el realismo, género en el cual ha construido su afamada ; es anclada fuertemente en el diario[5]. Sus temas recurrentes son el miedo, la angustia y sobre todo la locura, en la cual va de en otro lugar sombrer poco antes su muerte. Se los encuentra en su jefe-de œuvre, El Horla (1887). Bajo forma de periódico íntimo, el narrador relata sus angustias debidas en la presencia de un ser invisible. El hésitation descansa sobre la locura posible del narrador.
El final del XIXe siglo ve el impulso de la literatura dicha « décadente », cuyos temas de predilección son la cruauté, el vicio y la perversidad. En la estela de œuvres tales que A rebours de Joris-Karl Huysmans o Los Diaboliques de Jules Barbey de Aurevilly, el fantástico ya no es una finalidad, pero un medio que permite hacer pasar una provocación, una denuncia o una voluntad estética. No hay pues más durante este periodo de « escritores fantásticos », pero de numerosos autores que han escrito algunos textos fantásticos. El cuento se hace más maniéré, las descripciones se hacen ricos, el exotisme y el érotisme devienen elementos de entidad. Finalmente, el cuento fantástico es una ocasión de hacer de la crítica social, a menudo dirigida contra el matérialisme burgués, por ejemplo en los Cuentos crueles de Villiers del Isle-Adam. Por otra parte, los symbolistes décadents han ampliamente recursos al fantástico en sus cuentos ; éste no es entonces no muy alejado de la fable y de la alegoría[6].
Léon Bloy Ha escrito dos selecciones de cuentos, Sudores de sangre (1893) e Historias désobligeantes (1894). Sus relatos, incluso se no son todos fantásticos, levantan del extraño o del surnaturel. Redactando en un estilo incendiaire, Bloy tiene la voluntad de chocar sus lectores por la cruauté de sus historias. Otro escritor que ha hecho de todo lo que es cruel, malsain o sordide su fuente de inspiración favorita es Jean Lorrain, autora sobre todo de Señor de Phocas, lo una de las œuvres faros de la literatura final de siglo. Sus numerosos cuentos fantásticos son repartidos en varias selecciones, cuyas el mejor es seguramente Historias de máscaras (1900).
El symboliste Marcel Schwob ha quedado insensible a la atmósfera délétère de las œuvres décadentes. que Utiliza el maravilloso y la alegoría para hacer del fantástico, es el autor de dos selecciones de cuentos, Cœur Doble (1891) y El Rey en la máscara de oro (1892). Conviene también de retener la selección Historias mágicas (1894) de otro symboliste, Rémy de Gourmont, en el cual la influencia de Villiers de La Isle-Adam es innegable, y que es el solo de su autor a contener cuentos fantásticos.
Henri de Régnier ha escrito 1919 una selección de tres noticias fantásticas de importancia, Historias inciertas[7], cuya estética es influida directamente por la literatura final de siglo.
El desarrollo de una literatura fantástica particular en Bélgica al XXs es una cosa curiosa, pero indiscutible. Es de tanto más de entidad de evocarlo, que el fantástico juega un rol central en la literatura belga general. El fantástico belga nace del simbolismo y del realismo al finalizar el XIXe[8]. El simbolismo crea una atmósfera propicia a la intrusion del surnaturel, que esto sea por la alegoría, la féérie, o su índole alusiva. El œuvre mayor de esta corriente es Brujas-laMuerta de Georges Rodenbach (1892). TIENE lado del simbolismo se desarrolla una corriente realista y rústica, cuyo principal representante es Georges Eekhoud. Marcada por un realismo del exceso y del hyperbole[9], su œuvre deja aparecer una selección mayor, Ciclos patibulaires (1892)
Dos escritores han contribuido a aportar al fantástico belga su madurez : Franz Hellens y Jean Ray. El premier, alternando entre simbolismo y realismo, se ha ilustrado en un género que se califica a veces de « realismo mágico ». Sus labores principales son Nocturnal (1919) y Las realidades fantásticas (1923). El segundo es seguramente el más conocido de todos. Jean Ray es un real novateur de la literatura del surnaturel al XXe. Tiene la peculiaridad de haber considerado el género fantástico como una totalidad, y se ha consagrado de manera exclusiva. Es el autor de un fantástico débridé cuyo el más gran acierto es Malpertuis (1943).
Finalmente, Michel de Ghelderode, en margen de su imponente œuvre teatral, ha escrito igualmente Sortilèges (1945), una selección de noticias fantásticas mantenidas para una referencia del género.
TIENE el instar de los cuentos orientales, tales los cuentos de las Millas y unas noches, la literatura maghrébine puise en la cosmogonie y las creencias populares para informar situaciones fantásticas donde se cotoient los Hombres y de los personajes fabulosos. Así, se encuentra los ogres (Ghoul) y los djinns (ingenio) que tienen punto a marchar con príncipes, de los reyes o de las personas de origen más modesto que operan generalmente al finalizar el cuento una ascensión social. De hecho, la majotité de las labores fantásticas de la literatura maghrébine hacen aparecer las marabouts (Saddat) commes de los héroes que conjurent el daño y marchando hacen sentar su ascendente sobre los enclins a la superstition. No obstante, actualmente, se presencia el appartition de las labores que tratan siempre del asunto del fantástico en el vivido del norteafricano pero con un enfoque más coherente o francamente científico que renvoie cesdites creencias del fantástico a las fobias y deseos de los hombres, tal es el caso por ejemplo del escritor Najeh Hassan que ha tratado el asunto de [Aicha la contessa], una diabléra muy popular a Marruecos con un espíritu deterministe aunque que ha guardado la contenance fantástica en su relato. M.Najeh Tiene de en otro lugar escrito una novela fantástica que trata del tiempo y donde reúne los personajes de la cosmogonie marroquí en situaciones burlesques, rizando a veces el ridículo, para los faires evolucionar en tramas de tal modo a traerlos al finalizar la novela en su fuente de nacimiento es a decir [el espíritu de los hombres] y marchando de ahí que, el autor busca las raíces del fantástico en la composición psicológica del hombre y por consiguiente da la solución del surnaturel por la naturalidad que queda inherente al hombre y a sus diferentes composantes.
Inglaterra victorienne no ha suscitado que pocos autores fantásticos a propiamente hablar, los subtiles ambiguïtés propios al género no que encuentra mucho de eco en la tradición literaria inglesa. Así de las noticias de Thomas de Quincey, que se inscriben más claramente en la tradición de la novela gótica que en aquella del fantástico.
El Irlandés Sheridan El Fanu es el autor de Carmilla (1871), una novela gótica cuya originalidad reside en el personaje de la mujer vampiro homosexual. Ha inspirado el célebre Drácula de su compatriota Bram Stoker (1897), jefe-de œuvre indiscutible de las historias de vampiros.
Oscar Wilde escribe igualmente lo uno de los plus célebres novelas fantásticas anglosajonas, El Retrato de Dorian Gray (1891), en el cual el personaje principal ve su retrato envejecer y tomar cada marca de sus vicios, mientras posee la juventud eterna y se libra en todos los excesos. Wilde desarrolla en este texto su reflexión sobre la esthétisme y pone en escena el conflicto entre los déchéances físico y moral. La sensualidad y la homosexualidad recorren igualmente la labor en filigrane. Sobresaliendo ampliamente el marco del fantástico, esta novela ha ejercido una fuerte influencia sobre la literatura francesa, particular sobre los escritores décadents[10]. Por otra parte, Oscar Wilde ha escrito una parodie de historia de fantasmas, El Fantasma de Canterville (1887).
Otros escritores de gran fama han firmado algunos textos fantásticos, que esto sea Robert Louis Stevenson (Markheim, Olalla) o bien Rudyard Kipling.
El escritor anglo-americano Henry James ha abordado regularmente el fantástico durante su carrera literaria, y más precisamente las historias de fantasmas[11]. El más desembocado de sus textos es La Vuelta de écrou (1898), una referencia en el arte del hésitation entre explicación racional e irrationnelle. El estilo alusivo de James trae el lector a dudar de cada uno de los protagonistas vuelta en vuelta, de forma que la verdad última sobre esta historia no es revelada al finalizar el relato ; esta elección es dejado en el lector. Este libro es también aventajado para la índole fantomatique de sus personajes[12].
Este periodo vive también el nacimiento de nuevos géneros de literatura popular : la novela policíaca con Wilkie Collins, la ciencia-ficción con H. G. Wells Y Mary Shelley. Bien más tarde, es todavía en Inglaterra que nacerá el género Fantasy, con Bilbo el Hobbit de J. R. R. Tolkien (1937)[réf. Necesario].
TIENE su nacimiento al principio del XIXe siglo, la literatura estadounidense es marcada fuertemente por la novela gótica inglés y el fantástico. Nathaniel Hawthorne, Después Washington Irving y sobre todo Edgar Allan Poe imponen también la nueva y el cuento como formas de expresión privilegiada. Poe Goza también un rol particular que elabora una teoría estética personal. Finalmente, hace también marchada de los pioneros de la ciencia-ficción y de la novela policíaca.
Washington Irving, el uno de los premiers grandes escritores estadounidenses, ha escrito numerosos cuentos que se acercan más de la leyenda que del relato surnaturel a propiamente hablar. Se caracteriza por su realismo, así como por el tono irónico que emplea. Su selección más conocida es el Sketch Book (1819), que contiene el cuento Rip Van Winckle, lo una de las dos primeras œuvres fantásticas estadounidenses verdad originales, con Peter Rugh, el desaparecido de William Austin (1824)[13].
Nathaniel Hawthorne Ha redactado algunos textos que apelan al surnaturel[14]. Son marcados por el oppression en América puritaine, y tienen para tema recurrente la maldición, en referencia en las leyendas de sorcellerie.
Aunque el fantástico ocupa poco lugar en su œuvre abundante, Francis Marion Crawford es el autor de una selección de gran calidad en el género, Wandering Ghosts[15] (1891).
Todo que se inspira de esta tradición, H. P. Lovecraft Da una vuelta particular, más cercana delhorror. Lovecraft Inspirará numerosos autores al XXe siglo, sobre todo Stephen King.
Es Alexandre Pouchkine que introdujo el género fantástico en Rusia con el célebre cuento la Señora de pincho (1834). A marchar de esta fecha lo fantástica devino un género de predilección de la literatura rusa, encontrando sus temas en los cuentos y leyendas populares. Aparece entonces un fantástico cercano del maravilloso, en de los œuvres tales que La familia del Vourdalak de Alexis Konstantinovitch Tolstoï, Lo effroyable venganza de Nicolas Gogol o todavía El prado Béjine de Ivan Tourgueniev.
La literatura fantástica rusa va a encontrar verdad una unidad y una índole propia en de las œuvres realistas marcadas por una inquietud profunda, haciendo prueba de una más gran sinceridad que las bijoux literarias salidos de la moda » del fantástico, en Francia sobre todo[16]. Es el caso del Abrigo de Gogol y del águila blanca de Nikolaï Leskov. Se encontrará este realismo bien más tarde en la novela de Andreï Biély, Petersbourg, y en Un demonio de pequeña envergadura de Fédor Sologoub.
Animado por Pouchkine, Nicolas Gogol publica cuentos fantásticos cuyos plus célebres son la Nariz y el Periódico de un loco, publicadas en la selección de las noticias de Pétersbourg. Estos relatos introducen un cambio de naturaleza bastante profundo por informe en la tradición fantástica. El miedo goza un rol négligeable ; en cambio lo absurdo y el grotesco devienen un elemento esencial. Este estilo nuevo hará de los émules en Rusia mismo : El Doble, uno de las primeras novelas de Dostoïevski , es inspirado directamente de la œuvre de Gogol.
El comienzo del XXe es marcado por el impulso en los países germanophones de un fantástico sombrío y pesimista. Los œuvres que aparecen durante este periodo devienen fuentes de inspiración del cine expressionniste que se desarrolla entonces en Alemania.
Gustav Meyrink es el uno de los plus grandes escritores fantásticos de este periodo. Gran amateur de ciencias ocultas, destila en sus novelas de las tesis occultistes con el fin de iniciar sus lectores. Su novela el plus célebre, El Golem (1915), es ubicado bajo el signo de la Kabbale. Pinta el cuadro de una humanidad degradada y miserable en el barrio judío de Praga. Su otra novela fantástica mayor es La Noche de Walpurgis (1917). Tiene para tema la violencia y la locura colectiva, y hace eco a la boucherie de la Primera Guerra mundial.
Más controvertido, Hanns Heinz Ewers es el autor de una œuvre abundante que, si ella lorgne más a menudo sobre la extraña que sobre el fantástico, queda ampliamente en la propiedad del surnaturel. Con una afición pronunciada para el macabro, la sangre, y un érotisme malsain, sus labores se quieren provocadores y han sido a menudo juzgados immoraux. Ewers Es conocido sobre todo para su novela Mandragore. Es el autor de otra novela significativa, El Aprendiz-sorcier (1909) , así como de numerosas noticias, cuyas la más conocida es La Araña (1907).
El escritor y dessinateur austríaco Alfred Kubin ha publicado 1909 uno única novela fantástica, El Otro Lado, donde se encuentra la atmósfera cauchemardesque de sus dibujos. Esta novela, en el cual el sueño y la realidad forman un écheveau inextricable, es considerado por Peter Assman, el principal biographe de Kubin, como « un paso esencial para el desarrollo de la literatura fantástica europea »[17].
Otros œuvres fantásticos de entidad son escritas durante este periodo, sobre todo El marqués de Bolibar de Leo Perutz y El barón Bagge de Alexander Lernet-Holenia. Es igualmente en esta época que Franz Kafka redacta La metamorfosis, que se considera a veces como una noticia fantástica.
Entre 1920 y 1960, la ciudad de Buenos Aires es el centro de una intensa actividad literaria y cultural. Es también un lugar de refugio durante los años de guerra para escritores europeos relacionados a la literatura fantástica tales que Witold Gombrowicz y Roger Caillois. 1931 se creado la revista Sobre (El Sur) bajo la dirección de Victoria Ocampo. Entre sus colaboradores se encuentran Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares, y Silvina Ocampo, sœur de Victoria y esposa de Bioy Casares.
Esta revista deviene el lugar de una nueva mirada sobre la literatura fantástica, llevado por la erudición y el sabor del pastiche. Borges Declara así como « la erudición es la forma moderna del fantástico ». Este fantástico que se podría calificar de puesto-moderno busca sus temas también bien en la historia literaria que en la filosofía y la teología, todo conservando una índole angustiosa o espantosa. De nuevos temas son explorés : los viajes a través del tiempo, los mundos paralelos, las vidas paralelas...
La lectura de textos fantásticos provoca a menudo pero no necesariamente – un sentimiento de miedo o de angustia. Sigmund Freud Explica este sentimiento por la inquietante étrangeté propia a la literatura fantástica. El término alemán utilizado por Freud es unheimlich que significa « no-familiar » pero también « no-escondido ». Así, el propio del fantástico sería de revelar cosas habitualmente escondidas, de las cosas que no queremos ver : la sangre, los cadáveres, la noche, las ruinas.
Las manifestaciones del surnaturel en la literatura fantástica son generalmente nefasta : no de lugar para los ángeles, los buenas fées o los buenos ingenios. El fantástico hace la parte guapa en el Daño y a sus encarnaciones. Es también una literatura del sufrimiento, de la locura, del fracaso. En este sentido, marca una ruptura profunda con el optimismo del siglo de las luces. Este aspecto encontrará un eco al XXe siglo en los surréalistes.
La psychanalyse interpreta con mucho gusto el género fantástico como la expresión de deseos sexuales inavouables. Es relativamente fácil en efecto de asociar a cada uno de los temas del fantástico una forma de sexualidad anormal : así, la sorcellerie equivale a la nymphomanie, el vampirisme al sado-masochisme etc.[réf. Necesario] Sin embargo este aspecto implica más bien el surnaturel general que el fantástico. Además, como todos los símbolos, los temas del fantástico pueden recibir interpretaciones diferentes que siguen el contexto. Así el símbolo del Doble puede significar el aislamiento de un individuo que ya no ha de contacto con el mundo exterior.
Por otra parte, la sexualidad interviene explicitement y tampoco simbólicamente en numerosos relatos fantásticos. Un deseo enamorado muy violento es a menudo la causa que trae el héroe a migrar en un universo fantástico (por ejemplo la Cabellera de Maupassant o todavía el diablo enamorado).
El fantástico ha sido a menudo utilizado por autores para rodear la censura. Las románticas alemanes han podido así resbalar críticos políticos bajo los fuera de la ficción. A veces el mero hecho de adoptar el género fantástico vale reivindicación de la autonomía de la literatura contra los que quieren el asservir : así de los autores rusos disidentes en la época del realismo socialista.
Asimismo, se tolerará más fácilmente de las ideas chocantes si son presentadas como la œuvre de la locura o del Diablo : escenas scabreuses del fantástico final de siglo francés, fobia racista y misanthrope en H. P. Lovecraft, Etc. No hace falta tampoco olvidar el macabro.
El texto fantástico es por naturaleza ambigua y demanda a ser interpretado correctamente. Las autoras han pues a menudo recursos a técnicos narrativas que condicionan el lector. Los textos cortos (cuentos y nuevas) que permiten mantener la tensión dramática son privilegiados. Es apelado a menudo en un narrador, a veces redoublé de un segundo narrador que introduce el relato y lo pone en distancia.
El lector del texto fantástico se encuentra frente a una elección paradójica : esté hace confianza en el narrador y acepta la versión « surnaturelle », y entonces el texto deviene evidentemente una ficción ; esté prefiere una explicación racional » que trae el texto en el campo del realismo, pero entonces tiene que poner duda la credibilidad del narrador.
Se puede también considerar el fantástico como la interpretación literal de figuras métaphoriques. Así el cloporte de la Metamorfosis de Kafka es a la vez una metáfora del individuo insignificante y un verdadero insecto. El fantástico ameno pues a interrogarse sobre este que es un texto literario y sobre su informe en la realidad. En At Swim-Two-Birds por ejemplo, Flann O'Brien imagina así un autor en los apresamientos con sus personajes que niegan a obedecerle, un tema que desarrollará igualmente Marcel Aymé.
El fantástico no tiene que ser confundido con :