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Déflation

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Page d'aide sur l'homonymie No tiene que ser confundido con désinflation.

En economía, una déflation es un declive delindicio del precio observado sobre un periodo suficientemente largo[1] (varios trimestres). El fenómeno opuesto, bien más frecuente, es la inflación (ascenso de los precios). Los precios estudiados son implicitement los precios en el consumo, y el indicio de precio utilizado es entonces el índice de precios al consumo (IPC). La déflation no tiene que ser confundida con la désinflation que es una ralentización de la inflación, pues una disminución de la tasa de inflación, es decir que el nivel general de los precios aumenta menos rápidamente.

La déflation es así un movimiento que persiste en el declive, al hilo del tiempo, del precio mediano de los bienes y servicios, es decir del coste de la vida. Sin mención explícita, no se trata del abaratamiento de un bien o mismo de los precios de un sector de actividad, pero del nivel mediano del conjunto de los precios. Se habla sin embargo de déflation sectorial, para los precios de un sector particular (por ejemplo, el sector informático ha conocido durante los años 1990 y 2000 una déflation sectorial), y de déflation de los activos (inmobiliarios, financieros, etc.) Cuando esto son los precios de ciertos o de todos los activos que son estudiados (la evolución de su precio que puede ser déconnecté del nivel general de los precios al consumo).

Durante el XXe siglo, los periodos de déflation han sido excepcionales.

Sumario

Periodos históricos de déflation

Los periodos de déflation históricos los más conocidas han estado :

Al finalizar el XIXe siglo hubo un largo periodo de déflation, pero, durante la cual el crecimiento era sostenida. Esta déflation era debida en un crecimiento limitado de la masa monetaria, a causa de la étalon-ahora bien[2], durante un fuerte crecimiento de la productividad, en parte debido a dos choques tecnológicos mayores : la difusión de la energía eléctrica y la revolución de los transportes[réf. Necesario]. que Dura este periodo el precio de los activos ha disminuido de modo continuo. El declive de los precios era acompañada por un ascenso continuo del poder adquisitivo.

Otro periodo de déflation general, a la cual se hace el más a menudo referencia, es aquella de la gran depresión de los años 1930 después del derrumbamiento de los activos bursátiles de 1929 . Entre diciembre 1929 y marzo 1933, los precios han bajado del 27% a Estados Unidos [réf. Necesario]. Este limpio retroceso acompañaba un derrumbamiento de la demanda y de la actividad. El trabajo bajó del 16% tres años y el conjunto de los salarios echados padece un retroceso además del 40%, creando en el país una situación social dramática.

Después de los acuerdos de Jamaica (1976), las bancas centrales han buscado evitar los periodos de déflation.

La posibilidad de una déflation durante el año 2009 es considerada por varios países. El tema del peligro de la déflation ha ressurgi con ocasión de la déflation observada a Japón desde 1998 y de la incapacidad de las economías occidentales a encontrar el camino de un crecimiento constante. La economía mundial se ha ralentizado claramente desde la mi-2000, fenómeno agravado continuación en los atentados terroristas de septiembre 2001. Desde entonces, si la pide no se hace más urgente, no puede tener de tensiones sobre los precios y un riesgo de déflation puede aparecer[3].

Teoría y descripción

La déflation es considerada por las economistas keynésiens como una calamidad, asociada a una ralentización o un declive de la demanda que reduce la actividad económica. Sin embargo, un periodo económicamente morose no es obligatoriamente conjuguée a una déflation (cf. Episodios de stagflation ), y una déflation no es obligatoriamente un periodo de reducción de la actividad.

Déflation Sectorial

La déflation sectorial es generalmente una buena cosa cuando es la traducción de la transformación de una novedad tecnológica en bien de gran consumo y en ganancias de productividad. Se encuentra allí, los estudios sobre la cuestión del valor económico iniciadas por Alfred Marshall.

La revolución de los transportes por camino de hierro al XIXe siglo, la difusión de la electricidad, el desarrollo del consumo de los bienes electrodomésticos, del coche, de la aviación, de los productos morenos, del informático y de la telefonía, han provocado una érosion del precio acompañado de un crecimiento fuerte de la riqueza y del trabajo en las naciones industrializadas. El declive continuo de los precios en estos sectores ha permitido en el plus grande número de equiparse o de aprovechar estas nuevas tecnologías aplicadas, suscitando de nuevas ganancias de productividad y la abertura de nuevos mercados al nivel mundial.

El incremento de la demanda en mano de œuvre barata de los países asiáticos desde los años 1970, y sobre todo desde la llegada de China en la producción mundial de productos industriales desde los años 1990, ha permitido un desarrollo rápido e inmenso del trabajo y de la riqueza en los países asiáticos y una explosión del comercio internacional, por ejemplo en el textil, el zapato, los juguetes, el pequeño material electrónico o manejar y los objetos de decoración. La producción en estos países ha aumentado bien más que no ha bajado en el mismo tiempo en Europa y a Estados Unidos en estos sectores de la industria, y el consumo se ha incrementado ampliamente a pesar de los abaratamientos (que podría, en el pensamiento keynésienne, conducir a un report en el tiempo del consumo para aprovechar un coste todavía menor más tarde).

La déréglementation puede también ser un factor de buena déflation favoreciendo por la competencia el declive de los costes de los servicios — telecomunicaciones, seguros — y la introducción de nuevos servicios, creando de este hecho de nuevos trabajos y de nuevas riquezas.

Déflation General

Una déflation general tiene consecuencias diferentes según las escuelas económicas.

Los keynésiens[réf. Necesario] teman (y anticipan) que la déflation incita a diferir su consumo en thésaurisant — una misma suma de dinero permitirá comprar más bienes en el futuro, por informe en una compra inmediata. Si este fenómeno lo lleva sobre el  efecto precio » (que, le, incita a consumir más cuando los precios bajan, gracias al ascenso del poder adquisitivo que resulta), entonces la demanda declive, la producción también, y se regresa en una spirale déflationniste. Además, las herramientas de la política monetaria pierden de su eficacia (ver infra : político de las bancas centrales contra la déflation) : las agentes económicas no pondrán su dinero en imposición contra de la tasa de interés negativa (tanto para ellos guardarlo), lo que devuelve las tasas directores inoperantes.

Los estados y sus economistas-casa se inquietan también mucho del riesgo de déflation sobre su balance y sus recetas. Su endeudamiento masivo significa que en caso de déflation, les hará falta reembolsar más que antes (la inflación que tiene el efecto inverso). Peor todavía : por la dilución del poder adquisitivo de la masa monetaria existente en una masa monetaria incrementada, la inflación es un impuesto sobre la detención de moneda, en beneficio del emisor de moneda ; la déflation tiene el efecto rigoureusement inverso : el poder adquisitivo de la masa monetaria existente se accroit, y el emisor de moneda pierde un recurso de entidad, lo que reduce su poder de influencia.

Falla sin embargo insistir sobre el hecho que, más que la variac. del nivel general de los precios, esto son las separaciones entre las anticipaciones y las realizaciones que cuentan. Las tasas de interés de las emprunts mantienen cuenta de la variac. del nivel general de los precios (la Tasa de interés real), que éste sea alce (inflación) o baje (déflation). La mécanique es perturbada cuando las anticipaciones no se realizan  : si la variac. del nivel de los precios es más fuertes que lo que era explicitement o implicitement previsto por los contratos, los prestatarios son favorecidos en detrimento de los créanciers, e inversamente si los precios bajan más (o no aumenta tanto) que previsto, como ha sido puesto de manifiesto en un célebre artículo de Irving Fisher aparecido 1933. La situación de los prestatarios y de los créanciers no es sin embargo pas simétrico : el appauvrissement de los créanciers limpios no ha de efecto inmediato aparte un declive de su capacidad de financiación futura, mientras que la alourdissement de la carga de los prestatarios limpios puede conducirlos a la faillite y finalmente a la appauvrissement de las créanciers que no son reembolsados. Es lo que devuelve la inflación creciente más cómoda a corto plazo.

La variac. del nivel general de los precios no tendrá de efecto que cuando, para diferentes razones, las somos echadas son rígidas. Si, por ejemplo, los salarios echados no pueden bajar para razones legales o contractuales, la déflation aumenta el poder adquisitivo de los asalariados. El efecto sobre la economía general será variable dependiendo de que las empresas pueden o no ofrecer en sus asalariados este ascenso de poder adquisitivo, lo que dependerá de la variac. de los volúmenes vendidos y de las ganancias de productividad.

Político de las bancas centrales contra la déflation

Para luchar contra la déflation, las bancas centrales tienen la posibilidad de responder por un declive de las tasas de interés, pero hay entonces tres límites mayores en esta política, porque un declive de las tasas puede conducir a postponer el problema a más tarde en que lo agrava[réf. Necesario] :

La experiencia de las políticas económicas [réf. Necesario] muestra que es de hecho muy difícil de salir de un periodo de déflation por un declive de las tasas de interés. Japón es englué en la déflation desde el krach bursátil e inmobiliario que ha conocido 1990. Sin embargo ha mantenido desde una política de tasa 0.

Las autoridades décisionnelles que tienen la responsabilidad de las políticas económicas deben pues ser muy vigilantes, con el fin de intervenir el más amont posible, y de intentar de modificar las anticipaciones de compras. Es para esta razón, que las autoridades monetarias estadounidenses, europeas, pero también el FMI no vacilan a hacer énfasis en este riesgo, con como objetivo justamente de afectar las anticipaciones de las agentes económicas.

Una proposición más radical : las bancas centrales nacionales podrían aumentar fuertemente la masa monetaria por creación monetaria exogène (según la metáfora de Milton Friedman, hacer un « helicopter drop » (lâcher de billetes por helicópteros). Concretamente la banca central financiaría directamente el gasto estatal que por ejemplo concedería ayudas financieras a los paramentos. Esta solución es políticamente difícil a poner œuvre porque supone de acter políticamente que las deudas actuales serán reembolsadas en "moneda de mona". Una tal práctica es abiertamente inflationniste, lleva culpa en las bancas y otros actores privados que viven del ascenso continuo del endeudamiento y de la creación de moneda por este sesgo. En Europa, los gastos de los Estados nacionales son muy estrechamente vigilados en el marco de las reglas de gestión que rige la moneda europea, el euro, y aparece poco plausible que la banca central europea tome carga los déficits nacionales.

Esta política de compensación del declive del endeudamiento por un ascenso de la creación de moneda por la banca central es más fácil cuando la moneda de la banca central (billetes, piezas, reservas obligatorias) representa un porcentaje elevado de la masa monetaria total. Ahora bien, desde el final de la Segunda Guerra Mundial, las bancas centrales controlan una marcha cada vez más reducida de la masa monetaria. Los billetes y piezas, que representaban todavía cerca de 25 % de la masa monetaria en 1950, representan a partir de ahora menos de 5 % — del orden de 1 % para los países desarrollados. Las bancas centrales son pues cada vez menos bien ubicadas para contrecarrer un declive del encours del endeudamiento y de la creación monetaria privada afférente.

La déflation a Japón

Artículo connexe : economía de Japón.

Japón ha conocido desde el final de los años 1990 una situación monetaria particular marcada por un periodo déflationniste.

La economía japonesa sumerge en la recesión después de la éclatement de la bulle especulativa japonesa en 1991. La Banca de Japón decide entonces de bajar graduellement las tasas de interés hasta 0,5 % 1995. Del comienzo de 1999 en medio de 2000, devenida independiente del poder central, baja la tasa de interés a 0 % (Zero Interest Pierde Policy). En marzo 2001, adopta una política dicha de « assouplissement cuantitativo » que intenta de incrementar la liquidez y de facilitar el recurso en el crédito :

Japón continúa conociendo el crecimiento durante este periodo, particular después de 2003 . 2006, Japón parece salir de la déflation, el primer ministro liberal Jun'ichirō Koizumi que declara que « se observa « signos de salida de la déflation »[réf. Necesario]. Para la primera vez desde ocho años, los precios tienen en efecto aumentado durante tres mes de affilée 2005. Sin embargo, el consumo de los paramentos asalariados ha bajado en el mismo tiempo de 4,7 %. El 9 de marzo, la Banca de Japón renuncia oficialmente en el principio del assouplissement cuantitativo, todo manteniendo de momento las tasas de interés a cero. La moneda japonesa ha bajado mucho, por efecto de los comportamientos de arbitraje privado (carry trade) que empruntent a Japón a tasas flojas para invertir en Estados Unidos (sobre todo) a tasas más elevadas. Japón ha reanudado con excedentes comerciales muy de entidad. Estos dos factores indican que Japón ha tenido tendencia a exporter su déflation y a reanudar con una inflación interna por efecto del resto del mundo más que por modificaciones internas.

Notas y referencias

  1. European Macroeconomics, Robert J. Barro Y Vittorio Grilli, 1994, chap. 8, p. 142. ISBN 0333577647.
  2. Tiene y b () HA Plea for (Mild) Deflation, Cato Institute, 1999
  3. OFCE-Ciencias políticas, Riesgo de déflation por la deuda en Europa y a Estados Unidos

Ver también

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