El atentado de la estación de Bolonia (conocido en Italia como la strage di Bologna, sea la masacre de Bolonia) es « lo una de los más de entidad ataques terroristas que Europa ha tenido a padecer durante el XXe siglo[1] » y la más homicida de los años de plomb italianas. El atentado hizo 85 muertes e hirió más 200 personas en la estación de Bolonia el 2 de agosto de 1980, a 10 h 25. De las miembros de un grupo de extremo derecha, del granmaestro de la portería maçonnique Propaganda Debida, y de dos oficiales de los servicios secretos militares italianos fueron condenados para el atentado.
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El 2 de agosto de 1980, a 10 h 25, a la estación de Bolonia , una bombea dejada en la sala de espera explota. Mata 85 personas y hiere más de 200, llegando o marchando de la estación para las vacaciones de estado.
La estación fue casi completamente détruite y un tren en partance para Chiasso derramado.
Desde el acontecimiento, el ejecutivo de Francesco Cossiga, la policía y pues la mayoría si no la totalidad de las mass media han supuesto que se trataba de un atentado llevado por las Brigadas rojas (BR), grupo armado de extremo izquierdo, pero la encuesta se desarrolló sin embargo en varias direcciones y se ha orientado finalmente hacia los medios de extremo derecha.
La encuesta duró casi quince años y es sólo gracias a la acción de las familias de las víctimas, que el proceso ha sido en su término.
El 23 de noviembre de 1995 el patio decidió condenas siguientes :
Pazienza, Jefe del Súper-SISMI 1980, era acusado sobre todo, con el general Musumeci, de haber ubicado una maleta de explosivos sobre el tren Taranto-Milán en enero 1981, del mismo tipo que aquellos utilizados en la estación de Bolonia, con el fin de extraviar las pistas [2].
En su parada del 23 de noviembre de 1995, el Tribunal de casación revela :
« La existencia de una vasta asociación subversive compuesta, por un lado por elementos procedentes de los movimientos néo-fascistas disuelvo, tales Paolo Signorelli, Massimiliano Fachini, Stefano Delle Chiaie, Adriano Tilgher, Maurizio Giorgi, Marco Ballan, (...) Y por otro lado por Licio Gelli, el jefe de la portería P2, Francesco Pazienza, el colaborador del director general del servicio de información militar SISMI, y dos otros oficiales del servicio, el general Pietro Musumeci y el coronel Giuseppe Belmonte. Se les atribuía (...) Por una parte de querer subvertir los equilibrios políticos constitucionales, para consolidar las fuerzas hostiles en la democracia, y de la otra (...) De favorecer las autoras de empresas terroristas que podían inscribirse en sus planes.[3] »
El 2 de agosto es considerado en Italia como la jornada de la memoria de todas las masacres terroristas. La reconstrucción de la estación ha preservado el agujero causado por la explosión en la sala de espera e incluso aquella del reloj, que indica todavía 10 h 25.
De las tentativas de obstrucción a la encuesta de la parte de ciertas officines, cuya portería P2, así como de los testimonios, han suscitado ciertas hipótesis de una implicación de la organización Gladio en el atentado, en el marco de una estrategia de la tensión elaborada por los Estados Unidos y Reino Unido vía la OTAN.[4].