El 30 de febrero es un día ausente de los calendarios actualmente en uso, pero que ha sido utilizado por ciertos países en circunstancias particulares.
El mes de febrero de los calendarios grégorien y julien posee en efecto 28 días los años normales y 29 días los años bissextiles.
Sin embargo, durante la historia, a dos ocasiones en Unión soviética y una vez en Suecia, hubo uno 30 de febrero.
A doce recuperaciones igualmente, el mes de febrero hubo treinta días en la Roma antigua, pero la apelación « 30 de febrero » es postérieur a las Romains.
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1699, Suecia decidió de pasar del calendario julien al calendario grégorien omettant los días intercalaires a marchar de 1700 y este pendiente cuarenta años (ver calendario sueco). Pues el año 1700 no fue un año bissextile en Suecia, pero contra el plan previsto, esto fue el solo año así modificada : 1704 y 1708 fueron bissextiles. Durante este periodo, el calendario sueco fue pues un día por adelantado sobre el calendario julien pero siempre diez días en retraso sobre el calendario grégorien.
1711, fue decidido de volver en el calendario julien y para este hacer de añadir dos días intercalaires el año siguiente, 1712, al mes de febrero que duró pues treinta días. Este trigésimo día del mes de febrero sueco de 1712 correspondió en el 29 de febrero del calendario julien y al 11 de marzo del calendario grégorien.
La adopción definitiva del calendario grégorien en Suecia tuvo lugar en 1753.
1929, la Unión soviética introdujo un calendario revolucionario en el cual cada mes había 30 días, y los cinco o seis días en excesos estaban días de excedencia no que forma parte de ningún mes, a la manera de las sin-culottides del calendario republicano francés.
Los años 1930 y 1931 tuvieron pues un 30 de febrero en URSS ; pero 1932 este calendario fue abandonado parcialmente y los meses encontraron entonces su longitud anterior.