| Xuetes | |
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| El Sello, antiguo Callo Menor y zona de asentamiento tradicional de los xuetes. | |
| Población total | Entre 18.000 y 20.000 (en Mallorca) |
| Regiones con población significativa | Mallorca |
| Lengua | Català |
| Religión | Catolicismo (también Criptojudaisme, hasta el siglo XVII) |
| Grupos humanos relacionados | |
Los xuetes [ɕwətəs], también llamados xuetons, son un grupo social de la isla de Mallorca, descendentes de una parte de los judíos mallorquines conversos al cristianismo y de los cuales a lo largo de la historia se ha conservado conciencia colectiva de su origen por muere de ser portadores de alguno de los apellidos, de linaje converso, afectado por las condenas inquisitoriales por criptojudaisme al último cuarto del siglo XVII, o para estar estrechamente emparentados. Los xuetes han sido históricamente estigmatizados y segregados, por lo cual, y hasta la primera mitad del siglo XX, han practicado una estricta endogamia. A día de hoy, entre 18.000 y 20.000 personas en la isla son portadoras de alguno de estos apellidos.[1]
La palabra xueta se documenta por primera vez en el entorno de los procesos inquisitoriales iniciados el 1688, como expresión usada por los propios procesados.[Nota 1] Su etimología es discutida y cuenta con varias hipótesis, las más aceptadas son:
También se los ha denominado de la calle del Sello,[Nota 6] por la calle del mismo nombre que dio nombre a la barriada donde vivían concentrados y también de la calle,[Nota 7] bien por reducción de la expresión anterior, bien por el regreso del castellano de la callo, propio de la documentación oficial inquisitorial, debido a la proximidad fonética con del callo, haciendo referencia al antiguo barrio judío de la Ciutat de Mallorca; modernamente se ha querido relacionar con la calle de la Platería que actualmente es la calle xueta por excelencia,[Nota 8] donde, hasta hace poco, se concentraban la mayoría de los residentes en Palma y que hace nombre por uno de los oficios más característicos del grupo.[14]
En algunos documentos se han usado las expresiones de hebreo, género hebreorum o de estirpe hebrea; también se los ha denominado directamente judíos,[Nota 9] o con con el castellanisme judio [ʒodío],[16] macabeus[17] o, en relación a sus profesiones más habituales, argenters y marxandos.[18]
Después de los procesos inquisitoriales, la palabra xueta aconteció ofensiva,[Nota 10] y los designados han preferido referirse a sí mismos con los nombres más neutros de de el Sello, de la calle o, más habitualmente, con noltros o se nostros opuesto a eres otras o se de fuera de la calle.[20]
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Los linajes considerados xuetes son: Aguiló, Bonnín, Cortés, Fortesa, Carpintero, Martí, Miró, Picó, Piña, Pomar, Segura, Tarongí, Valentí, Valleriola y Valls.[Nota 11]
En todo caso, derivan de una comunidad conversa mucho más amplia, dado que los registros de las conversiones a caballo de los siglos XIV y XV ,[22] así como los de la Inquisición, de finales del XV y principios del XVI,[23] documentan más de 330 apellidos entre los conversos y los condenados por judaitzar en Mallorca. También algunos mallorquines traen apellidos de procedencia claramente judía, que no son tenguts por descendentes de hebreos, ni xuetes[24] (por ejemplo: Abraham, Amar, Bofill, Bonet, Daviu, Llevarán, Homar, Jordà, Maimó, Salom, Vidal y otros).
Pero la procedencia conversa no es condición suficiente para ser xueta, es necesario que este origen haya quedado fijado en la memoria colectiva de los mallorquines mediante la identificación de las familias y linajes así considerados. Por lo tanto, si bien los xuetes son descendentes de conversos, sólo una parte de los descendentes de conversos son xuetes.[Nota 12]
Varios estudios genéticos realizados, principalmente, por el Departamento de Genética Humana de la Universitat de les Illes Balears han acreditado que los xuetes conforman un bloque genéticamente homogéneo afín a las poblaciones judías orientales, pero también relacionados con los asquenazites y los judíos nordafricans, tanto si se analiza el cromosoma Y, de ascendencia patrilineal, como si se analiza el DNA mitocondrial, de ascendencia matrilineal.[26]
Así mismo pueden presentar algunas patologías de origen genético, como es la Fiebre mediterránea familiar,[27] compartida con los judíos sefardites y una alta frecuencia de hemocromatosi , particular de esta comunidad.[28]
Por eso, una buena parte de los neófitos continuó con sus prácticas comunitarias y religiosas tradicionales. Se constituyó la Cofradía de Nuestra Señora de Gràcia o de Santo Miquel de los Conversos como instrumento que sustituía, en buena parte, la antigua aljama, resolviendo las necesidades del grupo en muchos de ámbitos: asistencia a las necesidades, justicia interna, vínculos matrimoniales y, naturalmente, cohesión religiosa. Estos conversos, hasta el último cuarto del siglo XV pudieran desarrollar sus actividades, en parte clandestinas, sin sufrir una excesiva presión externa, ni institucional ni social, como lo acreditan la poca actividad de la Inquisición papal y la escasa normativa gremial de segregación en razón del origen judío.[Nota 13] Esto, probablemente, los permeté mantener el grueso del grupo de conversos relativamente intacto.[31]
Por los Edictos de Gràcia (1488-1492), 559 mallorquines reconocieron prácticas judaicas y la Inquisición obtuvo los nombres de la mayor parte de los judaitzants mallorquines, sobre los cuales, junto con sus familias y sus círculos más cercanos, ejercería una durissima actividad punitiva. Posteriormente y hasta 1544 fueran reconciliados 239 criptojueus y se relajó a 537, de estos 82 fueran efectivamente ajusticiats y quemados y la mayor parte del resto, 455, que fueron quemados en estatua, ò ya eran difuntos o consiguieron huir —este exilio no se tiene que confundir con el decreto de expulsión de 1492 que en Mallorca no tuvo aplicación, en no quedar, oficialmente, ningún judío desde 1435.[Nota 14]
Este periodo se caracteriza por la reducción del grupo por fuga de los penitenciats de la época anterior y por la adhesión incondicional al catolicismo de la mayor parte de los que quedaron, pero simultáneamente se empiezan a extender los estatutos de limpieza de sangre en una parte de organizaciones gremiales y órdenes religiosas.[Nota 15] A pesar de todo, persiste un pequeño grupo permaneciendo del gran colectivo converso mallorquín, concentrado en el entorno de algunas calles, integrando de organizaciones gremiales y mercantiles específicas, con una marcada y compleja endogamia y, con una parte significativa de sus miembros, practicando clandestinamente el judaísmo.[34]
En esta época, la Inquisición mallorquina dejó de actuar contra los judaitzants, a pesar de tener indicios de prácticas prohibidas. Las causas podrían ser: la participación de la estructura inquisitorial en las bandositats interiores mallorquinas, la aparición de nuevos fenómenos religiosos como algunas conversiones al Islam y al protestantismo o el control de la moralidad del clero. Pero sin duda también por la adopción de estrategias de protección más eficaces por parte de los criptojueus —los procesos inquisitoriales posteriores nos informan que la transmisión de las prácticas religiosas se hacían en el ámbito familiar cuando el joven llegaba a la adolescencia y, muy a menudo en el caso de las mujeres, cuando se sabía quién sería su esposo y su opción religiosa.[35]
En este contexto, el 1632 el promotor y fiscal del tribunal mallorquín, Juan de Fontamar, enviaba un informe a la Suprema Inquisición en que acusaba a los criptojueus mallorquines de treinta y tres cargos, entre los que había: la negativa a casarse con cristianos de natura y el rechazo social de los que lo hacían; la práctica del secretismo; la imposición de nombres del Antiguo Testamento a los hijos; la identificación de la tribu de origen y la concertación de matrimonios en función de este hecho; la exclusión, en el domicilio, de la iconografía del Nuevo Testamento y la presencia de la del Antiguo; el desprecio y los insultos a los cristianos; el ejercicio de profesiones relacionadas con pesas y medidas para engañar los cristianos; la obtención de cargos dentro de la iglesia para después burlarse con impunidad; la aplicación de un sistema legal propio; la realización de colectas por sus pobres; la financiación de una sinagoga a Roma donde tendrien un representante; la realización de reuniones clandestinas; el cumplimiento de prácticas dietéticas judías, incluidas las del sacrificio de animales y las de los ayunos; el observància del Sabbath; la evitación de los servicios religiosos en el momento de la muerte; y, incluso, la realización sacrificios humanos…sorprendentemente la Inquisición no actuó en aquel momento.[Nota 16]
Debido a la intensa actividad económica exterior se retoman los contactos con las comunidades judías internacionales, especialmente de Liorna ,[40] de Roma , de Marsella y de Amsterdam, mediante las cuales los conversos tienen acceso a literatura judaica. Se sabe que Rafel Valls, líder religioso de los conversos mallorquines, viajó a Alejandría y Esmirna en la época del falso messies Sabatai Seví, a pesar de que se desconoce si tuvo ningún contacto.[41]
Probablemente en este momento se configura un sistema de estratificación social interna —a pesar de que también se afirma que se una deja de la época judía—, que distinguiría un tipo de aristocracia, del resto del grupo, más tarde denominados oreja alta y oreja baja, y otras distinciones basadas en la religión, la profesión y el parentesco que acaban configurando un tejido de alianzas y evitaciones entre apellidos, las cuales tienen una gran influencia en las prácticas endogámicas de la época.[42]
Las causas por las cuales la inquisición volvió a actuar contra los judaitzants mallorquines después de casi 130 años de inactividad, y en una época en que la inquisición ya estaba en horas bajas, no son bastante claras: las necesidades financieras de la corona, la preocupación de sectores económicos decadentes ante el ascenso y dinamismo comercial de los conversos, la reanudación de prácticas religiosas en comunidad, en lugar de limitadas al ámbito doméstico, un rebrote del celo religioso y el juicio contra Alonso López podrían estar entre los factores que influyeron.
Hasta 1670 son muy escasas las referencias concretas a los conversos mallorquines, pero a partir de esta fecha acontecen frecuentes en la documentación gremial, fiscal, inquisitorial o en dietarios, esto pone de manifiesto la percepción general de la existencia del grupo y algunas de ellas anuncian la movilización inquisitorial posterior:
El julio de 1672 un comerciante informaba a la inquisición que unos judíos de Liorna le habían pedido referencias sobre los judíos de Mallorca denominados Forteses, Aguiluchos, Tarongins, Corteses, Picons….[43]El 1673 un barco con un grupo de judíos expulsados de Orán por la corona española y con destino a Liorna, hizo escala en Ciutat, la Inquisición detuvo a un joven de unos 17 años que se hacía decir Isaac López, el cual había nacido Madrid y bautizado con el nombre de Alonso, y que de nin huyó a berberia con sus padres conversos. Alonso se negó a cualquier arrepentimiento y finalmente fue quemado vive el 1675. Su ejecución provocó una gran conmoción entre los judaitzants, a la vez que fue objeto de gran admiración por su persistencia y coraje.[44]
El mismo año de la detención de López, unas criadas de conversos informaron a su confesor del conocimiento que tenían de las ceremonias judaicas que practicaban sus amos, a los cuales habían espiado.[45]
El 1677, con cuatro años de retraso, la Suprema Inquisición ordenó a la mallorquina actuar sobre el caso de la confesión de las criadas. En las mismas fechas los observants, como se autodenominaban en referencia a la observància de la Ley de Moisès, se reunían en un huerto de Ciutat donde celebraban el día del perdón. Se procedió a la detención de uno de los líderes de la comunidad criptojueva de Mallorca, Pere Onofre Cortés, alias Bocanegra, amo de una de las criadas y propietario del huerto, junto con cinco personas más. A partir de aquí se procede a detener, en el lapso de un año, 237 personas.
Los acusados pudieran acordar, ayudados por funcionarios corruptos, sus confesiones, dar una información limitada y sólo denunciar el mínimo de correligionaris posible. Todos los acusados solicitaron el regreso en la iglesia y, por lo tanto, fueron reconciliados.
Una parte de la pena consistió en la confiscación de todos los bienes de los condenados, que fueron valorados en dos millones de libras mallorquinas las cuales, por las normas inquisitoriales se tenía que ingresar en moneda circulante. Se trataba de una cantidad exorbitante (654 toneladas de plata) y, según una protesta del Grande y General Consejo, no había tanto de numerario a toda la isla.[46]
Finalmente a la primavera de 1679 se celebraron cinco Actas de Fe, el primero de los cuales fue precedido por la destrucción, y siembra de sal, del huerto donde se reunían los conversos. En ellos se pronunció sentencia condenatoria contra 221 conversos, ante una multitud expectant. Después, los que tenían condena de prisión, fueron traídos a cumplir la pena a las nuevas prisiones que había edificado la Inquisición con los bienes confiscados.[47]
Cumplidas las penas de prisión, gran parte de los que persisten en la fe judía, evidenciadas sus prácticas clandestinas, quitados el sueño por la vigilancia inquisitorial y vejados por una sociedad que los consideraba responsables de la crisis económica que provocaron las confiscaciones, deciden huir de la isla en pequeños grupos de manera escalonada, unos cuántos se salieron.[48]
En medio de este proceso, un hecho anecdótico precipitó una nueva oleada inquisitorial.[49] Rafel Cortés, alias Ningún loco, se había casado en segundas núpcies con una mujer de apellido converso, Miró, pero de religión católica. Sus familiares no lo felicitaron por la boda y lo acusaban de malmesclat , por despecho denunció algunos de sus correligionaris ante la Inquisición de mantener la fe prohibida. Sospechando que había habido una delación general se acordó una fuga en masa. El 7 de marzo de 1688 un gran grupo conversos se embarcó clandestinamente en un barco inglés con destino en Amsterdam, pero un repentino temporal impidió la salida y de madrugada volvieron a sus casas. La Inquisición fue advertida y todos fueron detenidos.[50]
Los procesos se prolongaron tres años, con un estricto régimen de aislamiento que evitó cualquier entendida, que junto con una percepción de derrota religiosa por la imposibilidad de escapar, debilitó la cohesión del grupo. En el año 1691 la Inquisición en tres actas de fe condenó ochenta y ocho personas, de estas 45 fueran relajadas, 5 quemaduras en estatua, 3 sus huesos y 37 efectivamente ajusticiades, de estas, 3, Rafel Valls, y los hermanos Rafel Benet y Caterina Tarongí quemados vivos. Lo presenciaron treinta mil personas.[51]
Las condenas dictadas por la Inquisición comportaban otras penas que tenían que mantenerse durante al menos dos generaciones: los familiares directos de los condenados, así como sus hijo y nietos, no podían ocupar cargos públicos, hacerse ordenar sacerdotes, casarse con personas que no fueran xuetes, traer joyas o montar a caballo. Estas dos últimas penas no parece que se llevaran a cabo, pero las otras siguieron vigentes por la fuerza de la costumbre, más allá de las dos generaciones estipuladas.
Todavía no se había cerrado el capítulo procesal, la inquisición inició y, finalmente suspendió, unos cuántos procedimientos contra personas denunciadas por los acusados de los actos de fe de 1691 , la mayoría difuntos, únicamente se realizó un acto de fe el 1695 contra 11 difuntos y una mujer viva que fue reconciliada. También en el siglo XVIII la inquisición llevó a cabo dos procesos individuales: el 1718 Rafel Piña se autoinculpà espontáneamente y fue reconciliado, el 1720 Gabriel Cortés, alias Morrofés, fugitivo en Alejandría y convertido formalmente al judaísmo, fue relajado y quemado en estatua, siendo el último condenado a muerte por la Inquisición mallorquina.[52]
No hay duda que estos últimos son casos anecdóticos; con los procesos de 1691 la percepción de derrota religiosa y el miedo generalizado hizo imposible el sostenimiento de la fe ancestral y se cumplieron los objetivos inquisitoriales: la confiscación de los bienes, sobre todo en los procesos de 1678; escalivar a los herejes, que es prolongó hasta el siglo XX; y someter los conversos al cristianismo. Es a partir de aquellos hechos podemos empezar a hablar, en su sentido moderno, de los xuetes.[53]
Por muere de su deterioro, la Suprema Inquisición ordenó varias veces, desde el siglo XVII, su renovación. La cuestión resultaba conflictiva por la presencia de un gran número de linajes, algunos de los cuales coincidían con algunos de la nobleza. Finalmente el 1755 se cumplió la orden, pero sólo se impuso la renovación de las posteriores a 1645 [57] y por lo tanto, los linajes implicados en prácticas judaicas se limitaba a los estrictamente xuetes, dejando de reproducir las de más de un milenar de penitenciats y dos centenares de apellidos de condenados por criptojudaisme. Esta reducción de la representación pública de los penitenciats, facilitó en gran manera la adhesión del conjunto de la sociedad mallorquina a la ideología discriminatoria, en la medida que el grupo de descendentes de conversos quedaba perfectamente, y falsamente, definido y aillat.
El mismo año 1755, en que también fue reeditada La Fe Triunfante, se publicó la Relación de los sanbenitos que se han puesto, y renovado este año de 1755 , en el Claustro de Real Convento de Santo Domingo, de esta Ciudad de Palma, miedo el Santo Oficio de la Inquisición del Reyno de Mallorca, de reos relaxados, y reconciliados publicamente miedo el mismo tribunal desde el año de 1645 , para insistir en la necesidad de no olvidar, a pesar de la oposición activa de los afectados. Las gramalletes restaron expuestas hasta el 1820, en que un grupo de xuetes asaltó Santo Domingo y las quemó.[58]
La actitud de la Inquisición, que en un principio quería forzar la desaparición de los judíos mediante su integración forzosa a la comunidad cristiana, provocó un efecto paradójico, y casi sin paralelos. Perpetuando la memoria de la parte más reciente de los condenados y, por extensión, de todos los portadores de los linajes infamants, aunque no fueran parientes o hubieran sido sinceros cristianos, generó una comunidad que, aunque ya no tengués elementos religiosos judaicos, ha conservado una estructuración grupal muy próxima al resto de comunidades judías de la diáspora: su papel en el sistema económico, la fuerte cohesión de grupo, la endogamia interna, el modelo de cooperación e interdependencia, la conciencia de judeitat y hostilidad social exterior son elementos que, en diferentes grados, los han hecho ser percibidos como todavía judíos, o con más precisión como judíos católicos, y abastecieron las bases organizativas del grupo después del trasbals inquisitorial.[Nota 18]
En el contexto mallorquín de los siglos XVII a XIX, la solución comunitaria era coherente con una estructura social mucho más rígida que la de los siglos anteriores, en la cual también nobles, mercaderes, artesanos, jornaleros o labradores conformaban unidades endogámicas impermeables entre si, que igualmente han persistido hasta tiempos relativamente recientes, a pesar de no ser portadores de un estigma social.[60]
Pero la comunidad que surge después de los procesos inquisitoriales, además de los cambios en la orientación religiosa, también modifica aspectos sustanciales de la estructuración anterior, y una vez recuperado el protagonismo económico que habían tengut anteriormente, inician un proceso intenso y constando de lucha activa por la igualdad de derechos que marcan los contornos más definidos de la historia de los xuetes, y en este ámbito surgen, a lo largo de la historia, personajes singulares que destacan por su lucha en favor de la igualdad de derechos:[61] se Sastre xueta Rafel Cortés Carpintero, el comerciante Bartomeu Valentí Forteza, alias Bocanegra, el presbítero Josep Tarongí Cortés o los intelectuales Miquel Forteza y Piña y Gabriel Cortés Cortés. Por el contrario la sociedad circundante, especialmente las instituciones civiles y religiosas, se armó de un corpus doctrinal de resistencia a la igualdad, a partir de La fe triunfante, que se desarrolla en el siglo XVIII y ha perdurado hasta el XX.
Cómo en el resto de la sociedad isleña, entre los xuetes hubo austriacistes y borbónicos, pero, por una parte de ellos, la dinastía francesa era percibida como un elemento de modernización en materia religiosa y social, porque en Francia no era posible una actitud de represión y discriminación parecida a la que se había sufrido a lo largo de la dinastía de los Àustries y especialmente, en cuanto a Mallorca, del último Carles.[Nota 19]
Por eso un pequeño núcleo de xuetes, comandado por Gaspar Piña, importador y negociando de ropas y proveedor de la nobleza botifler, participó de manera muy activa en favor de la causa felipista. De hecho, el 1711 descubrimiento una conspiración financiada por ellos, sufrió prisión y embargo de sus bienes, a pesar de que, al finalizar el conflicto, fueron recompensados con el privilegio de traer espada o con oficios públicos no remunerados, que no afectaron al resto de la comunidad.[62]
Hasta los procesos inquisitorial había sido habitual la existencia de religiosos del Sello, incluso algunos estaban emparentados con los judaitzants,[63] pero a partir de los actos de fe se volvió más difícil acceder a los ministerios religiosos, que precisaban de autorización episcopal. La salida más sencilla pasaba para profesar órdenes monacals afuera,[Nota 20] que no requerían de licencia a pesar de que no los era permitido residir en la isla, o bien acceder a órdenes menores a la espera de un obispo tolerante que los quisiera autorizar de las mayores. Ambas estrategias provocaron graves conflictos.
Se documentan expulsiones por orden real de frailes xuetes, ordenados en Francia y Génova y devueltos en la isla, los años 1739, 1748 y 1763 ;[65] en cuanto al sacerdocio, el Capítulo de la Catedral presionó ante los obispos para impedir ordenaciones y licencias para autorizarlas en otros obispados. Se llegó a dar el caso de un beneficiado que esperó 30 años para obtener el grado de presbítero.[Nota 21]
Ya durante el siglo XVI se habían ido implantando los estatutos de limpieza de sangre en diferentes gremios, aunque hay indicios que en buena parte tengueren una aplicación laxa hasta los procesos inquisitoriales,[67] a partir de los cuals se generalizan: el 1689, los velluters se separan en dos, los de la calle y el resto; e impiden el ingreso de los conversos: tintoreros (1691); panaderos (1695); cirujanos y barberos (1699); sastres (1701); esparters (1702); carpinteros (1705); escrivans y procuradores (1705); y pintores y escultores (1706); todavía el 1757, los corderos se dividen en dos como antes habían hecho los velluters.[Nota 22] Por lo tanto los xuetes acabaron constrenyits a sus gremios tradicionales: velluters, mercers, argenters y marxandos, que no tenían normas d´exclusión pero que acabaron siendo casi exclusivos. Esto trajo a diferentes conflictos en relación a profesionales que ya ejercían con anterioridad a estas disposiciones, siendo lo más conocido el caso de la alcurnia de sastres Cortés que pleitearon durante 30 años y tres generaciones para poder ejercer su profesión. L´ida en Madrid del de Rafel Cortés, se Sastre xueta, para defenderse en este pleito fue el desencadenante de las gestiones que culminaron en las pragmáticas de Carles III.[69]
En octubre de 1782 el fiscal de la Real Audiencia de Mallorca, a pesar de saber que el resultado de las deliberaciones había sido favorable a los xuetes, elevó un memorial, acompañado de argumentaciones de alto contenido racista, en el que se proponía la suspensión del acuerdo y el destierro de los xuetes en Menorca y en Cabrera, donde serien confinados con fuertes restricciones de su libertad.[72]
Todavía no había pasado medio año, y los diputados vuelven a insistir pidiendo el acceso a cualquier ocupación, informando que los insultos y la discriminación no habían cesado y protestante de la exhibición de los sambenets a St. Domingo. El Rey designó una junta para estudiar el problema, la cual propuso: la retirada de los sambenets, la prohibición de la Fe Triunfante, la dispersión en el conjunto de la ciudad, si fuera necesario a la fuerza, de los xuetes, la eliminación de cualquier mecanismo formal de ayuda mutua entre ellos, el acceso sin restricciones a todos los grados eclesiásticos, universitarios y militares, la abolición de los gremios y la supresión de los estatutos de limpieza de sangre, y si esto no fuera posible limitarlos a 100 años, estas dos últimas proponen qué sean aplicadas a todo el reino.
De nuevo, se abre un periodo de consultas y un nuevo proceso, que generó en octubre de 1785 una segunda Real Cédula, que ni de mucho se acerca a la propuesta de la junta, la cual se limita a declararlos aptas para el ejército y la función pública. Finalmente el 1788 una última disposición establece la plena igualdad en el ejercicio de cualquier oficio, pero todavía ni una palabra sobre los grados universitarios ni los eclesiásticos. También este año desde la Corte y la Inquisición General se hicieron gestiones para retirar los sambenets del claustro, pero sin éxito.
Probablemente el efecto más palpable de las Reales Cédulas fue la lenta desarticulación de la calle. Se consolidaron, ya había algunos, pequeños núcleos xuetes a la mayoría de pueblos y, tímidamente, algunos se establecieron en otras calles y parroquias. Por el resto, se mantengueren las actitudes de discriminación social, la endogamia matrimonial y la práctica de los oficios tradicionales, pero sobre todo la segregación fue abierta y declarada en los ámbitos de los honores, la educación y de la religión, bastiones no tocados por la normativa carolina.[Nota 23]
Mallorca no fue ocupada durante la invasión napoleónica y, a diferencia de Cádiz, de predominio liberal, se establecieron principalmente los refugiados de ideología más intransigente y favorable al antiguo régimen; es en este contexto que el 1808 un grupo de 300 soldados movilizados para ir al frente, acusan los xuetes de ser los causantes y asaltan el Sello.[74]
El 1812, la Constitución de Cádiz, vigente hasta el 1814, suprime la Inquisición y establece la llena, y tan anhelada, igualdad civil, cosa que hacéis que los xuetes más activos se adhirieran a la causa liberal. El 1820 nuevamente instaurada la Constitución, un grupo de xuetes asaltó la sede de la Inquisición y el Convento de Santo Domingo y quemó los archivos y las gramalletes. A su vez al abolirse nuevamente, el 1823 se vuelve asaltar la Calle y a saquear los comercios.[75] Estos episodios serían frecuentes a la época, también a la parte foránea donde se documentan disturbios en Felanitx, Llucmajor, Pollença, Sóller, Campos…[76] en el ámbito religioso fue significativo el episodio succeit el 1810, del presbítero Josep Aguiló, alias cura Mosca que después de infructuosos intentos, consiguió un púlpito donde predicar en la iglesia de Santo Felip Neri, el episodio finalizó, días después, con el asalto a la iglesia y con la trona purificada en un fogueró.[77]
Coincidiendo con los periodos progresistas, los xuetes crean sociedades recreativas y de socorros mutuos[78] y entran a las instituciones de la mano de los partidos liberales, el primero, en el año 1836, fue Onofre Cortés que fue designado regidor del Ayuntamiento de Palma. Por primera vez desde el siglo XVI un xueta ocupa cargos institucionales de un nivel equiparable, a partir de aquí será habitual su presencia al consistorio y a la Diputación Provincial.[79]Entre el 1850 y el 1854 se desarrolló un largo procedimiento penal por injurias, conocido con el nombre de Pleito de Cartagena, debido a que dos jóvenes xuetes benestants fueron expulsados del baile de carnaval del Casino Balear por muere de su origen y que finalizó con la condena penal del presidente de la sociedad.[80]
El 1857 se publicó La sinagoga balear o historia de los judíos de Mallorca, firmada por Juan de la Puerta Vizcaino, que en buena parte reproduce La Fe triunfante y que un año más tarde sería replicada con la obra Un milagro y una mintiera. Vindicación de los mallorquinas cristianos de estirpe hebrea, de Tomàs Bertran y Soler.
Aunque la dualidad ideológica a la comunidad xueta se rastrea desde antes de los procesos inquisitoriales, es en este contexto de alternances virulentas, que se pone de manifiesto: un grupo, seguramente minoritario pero influyente, era declaradamente liberal, más tarde republicano, y moderadamente anticlerical, se manifestaba beligerante en la lucha por la liquidación de cualquier rastro de discriminación, y otro, quizás mayoritario pero casi imperceptible en el rastro histórico, era ideológicamente conservador y fervorosamente religioso, se mostraba partidario del pasar desapercibido. En el fondo ambas estrategias pretendían el mismo, la desaparición del problema xueta, unos evidenciando la injusticia y los otros mimetizándose en la sociedad circundante.[81]
En cuanto al tema xueta, es de destacar la figura de Josep Tarongí Cortés, presbítero y escritor, que cursó estudios religiosos con dificultades y que se tuvo que ordenar, licenciar y obtener una canongia fuera de Mallorca debido a su origen, protagonizó la mayor polémica sobre la cuestión xueta del siglo XIX, al ser privado de predicar enla iglesia de Santo Miquel el 1876, hecho por el cual inició una polémica con el también eclesiástico Miquel Maura, hermano del político Antoni, de la que participaron otros muchos actores y que tengué una gran trascendencia adentro y afuera de la isla.[83]
Durante el primer tercio del siglo XX, en Mallorca se producen significativos cambios que empiezan a rompre la inercia social de los últimos siglos: Palma inició su expansión fuera de las murallas y a atraer nuevos residentes (españoles o extranjeros) por los cuales la condición de xueta no significa nada, así mismo la economía evoluciona hacia modelos menos tradicionales que empiezan a alterar la adscripción profesional por razón de nacimiento.[84]
En este contexto, enero y el octubre de 1923 , el urbanista y político xueta Guillemos Forteza Piña fue batle de Palma. También, entre 1927-30, durante la dictadura de Primo de Rivera, lo fueran Joan Aguiló Valentí, alias Cera y Rafel Ignasi Cortés Aguiló, alias Bet.[85]
El breve periodo de la República también tuvo su importancia debido de al laicismo oficial y al hecho que buena parte de los xuetes simpatizaran con el nuevo modelo de Estado, del mismo modo que anteriormente lo habían hacer con las ideas ilustradas y liberales.[86] Es durante la época republicana cuando un sacerdote xueta ofició por primera vez el sermón a la catedral de Palma, hecho que tuvo una gran importancia simbólica.[87]
Acabado el periodo republicano, muchos xuetes fueran víctimas de la represión franquista, pero también muchos apoyaron a la rebelión militar, a pesar de que parece que a principios de la Guerra Civil y más tarde hacia los años 40, a instancia de Falange y del gobierno de la Alemana nazi, se hicieron listas y encuestas para un eventual control de los xuetes a los cuales se consideraría vinculados a los judíos europeos y para preparar su eventual deportación a campos de exterminio. Se atribuye al Obispo Miralles lo encomienda de un informe que incrementara en gran manera el número de afectados hasta una cantidad inassumible, para evitar las actuaciones.[88]
El prejuicio antixueta empezó a desaparecer irreversiblemente con la implantación de un modelo económico basado en la explotación industrial del turismo a partir de los años 50,[Nota 24] causante de grandes cambios demográficos y del crecimiento urbano que altera definitivamente la estructura social tradicional y el modelo de implantación grupal en el territorio, cosa que ha hecho evolucionar el grupo de “comunidad estructurada” a “categoría social consciente” de sus orígenes, que se manifiesta con múltiples aspectos, el más significativo de los cuales es la progresiva desaparición de los matrimonios endogámicos; en Palma de un 85% el 1900 a un 20% el 1965[90] y que actualmente son prácticamente inexistentes.
Pero todavía a en el año 1966, la publicación del ensayo histórico Los descendentes de los Judíos Conversos de Mallorca. Cuatro palabras de laverdad , de Miquel Forteza y Piña, hermano del batle Guillem, en el que se difundieron los hallazgos de Baruch Braunstein al Archivo Histórico Nacional de Madrid, publicadas a los USA a en el año 1936,[Nota 25] que demostraban que en Mallorca las condenas por judaïtzant habían afectado más de 200 apellidos mallorquines, provocó la última gran polémica popular sobre la cuestión xueta.[91] En este momento se puede situar simbólicamente el arraconament en el ámbito privado de las actitudes discriminatorias, desapareciendo, prácticamente, sus expresiones públicas. Por el contrario, la publicación de Forteza comenzó una exitosa línea editorial en la propia isla, continuada actualmente, que ha generado docenas de libros que tratan el tema desde distintas perspectivas, cosa que hace de la cuestión xueta uno de los temas más estudiados por la historiografía mallorquina.[92]
La libertad de culto privado establecida por las leyes del final del franquismo posibilitó un cierto contacto con el judaísmo y propiciaron en los años 60 ciertos movimientos de aproximación que no se han concretado mes allá del caso de Nicolau Aguiló que el 1977 emigró a Israel y devolvió al judaísmo con el nombre Nissan bien Avraham, obteniendo posteriormente el título de Rabí.[93] En todo caso, el judaísmo y los xuetes han tengut una relación de cierta ambivalencia por el hecho de tratarse de judíos de tradición cristiana, hecho no contemplado por las autoridades políticas y religiosas de Israel, que parecen dar importancia al hecho de ser de tradición cristiana, mientras que por los xuetes interesados en alguna forma de aproximación, su existencia diferenciada sólo se explica por el hecho de ser judíos.[Nota 26] Quizás esta dualidad explica la existencia de un culto sincrètic judeocristiano llamado “cristianismo xueta”, por otra parte muy minoritario, predicado por Gaietà Martí Valls.
Un hecho importante, con el advenimiento de la democracia, fue la elección el 1979 de Ramon Aguiló Munar, batle socialista de Palma hasta el 1991, su elección por votación popular se puede considerar la principal evidencia del declive de la discriminación, ratificada por alguno otro caso como es el de Francesc Aguiló y Pons, batle nacionalista de izquierdas de Campanet desde 1987 a 2007.
Todo esto, pero, no implica la eliminación completa de conductas de rechazo a los xuetes, como indica una encuesta realizada por la Universitat de les Illes Balears el 2001, en que un 30% de los mallorquines afirmó que no se casaría nunca con un xueta y un 5% declara que no desea ni tener amigos xuetes,[94] cifras que, a pesar de ser elevadas quedan matizadas por la mayor edad de los que se posicionan en favor de la discriminación.[95] Incluso, la misma palabra "xueta" es percibido como impronunciable, tanto por xuetes cómo por no xuetes, al considerarla profundamente ofensiva.[94]
En los últimos años se ha creado la asociación ARCA-Legado Judío[96], el grupo de investigación Memoria de la Calle,[97] el Instituto Rafel Valls, de carácter religioso,[98] la revista Sello[99] y la ciudad de Palma se ha integrado en la Red de Juderies.[100] Todo ello implica empezar a pasar de una actitud de ocultación a la expresión de una realidad plural que se manifiesta con naturalidad.
Desde principios del siglo XIX los xuetes han sido muy presentes en la creación literaria en las Islas Baleares, pero la cuestión xueta por ella misma también ha sido tema literario, más allá de los límites insulares. Probablemente donde más se ha tratado ha estado en la poesía popular, y con un tono especialmente agrio, pero no existe una compilación sistemática de la parte que se ha conservado, a pesar de que a la bibliografía especializada se encuentran muestras esparses.[101]
También existe una abundante obra publicada en que el tema xueta te un importante protagonismo, alguna de alto valor literario como Muerto de Dama o Dentro del último Moratón.
Se han incluido también las referidas en el judaísmo mallorquín:
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