La vuelta de cañón es aquella generada por el desplazamiento de un arco de medio punto a lo largo de un eje longitudinal. Se emplea para cubrir espacios longitudinales, como las naves de las iglesias o sus transseptes. Fue muy utilizada en la arquitectura romana y después en la prerománica y románica .
Su nombre proviene de que su forma básica es un cilindro (cañón) partido por la mitad.
El origen de la vuelta de cañón a la Mediterránea se encuentra en los inicios de las primeras culturas Mesopotámicas. En un país donde no existía la piedra ni la madera , los únicos materiales de construcción que la naturaleza proporcionaba eran el barro y las cañas, y se servían para realizar las primeras construcciones, de la forma siguiente: consistía a ligar juntas formando un fajo, una buena cantidad de cañas y estos fajos se plantaban fuertemente a tierra formando dos líneas paralelas... Los fajos verticales se inclinaban ninguno adentro y se ligaban los unos cabe los otros formando una sucesión de arcos... Recubrían la parte externa con una gorda capa de barro... La casa de cañas o cabaña solía ser un túnel alargado, se a decir un recinto con techo de vuelta . Cuando una de ellas se encendía casualmente, podía quedar en pie una parte del tejado con su gorda cubierta de barro endurecida por el escalfor; y así se originará el arco. Para construir verdaderos arcos había suficientes al colocar los rajols sobre una carcasa de cañas. El mismo procedimiento podía usarse en la construcción de la vuelta.