En el calendario Cristiano, el Viernes Santo es el viernes anterior al día de la Pascua de Resurrección. Conmemora la muerte de Jesucristo a la cruz.
Históricamente el mensaje de Jesús llegaba con facilidad a las multitudes como se reflexa a diferentes pasajes del Evangelio pero resultaba poco satisfactorio a los saduceus (secta de los hebreos aliados con los romanos), y a los fariseus, a los que calificaba de hipócritas. Por otro lado en aquel tiempo el poder en Israel estaba corrompido (al menos desde el punto de vista actual). Por una parte, había los romanos que nominalmente tenían un poder absoluto, sin embargo, dejaban, como la mayoría de lugares de su dominio, que las autoridades locales gobernaran, al menos, en cosas de poca entidad. Cómo ya se ha dicho, el poder era corrupto, así los cargos más importantes del Sanedrí, y el de Sum Sacerdote, eran comprados, también justo es decir que las principales autoridades de la región estaban emparentadas entre ellas, y con los romanos. No es extraño, pues que la predicación de este rabí, que detractava a las autoridades, acabara con su ejecución.
Este día es festivo en todo los Países Catalanes, excepto en la Cataluña norteños, y generalmente en muchos países de población mayoritariamente cristiana.