Tucídides (entre 460 y 455 aC – c. 400 aC) fue un historiador griego y el autor de la Historia de la guerra del Peloponès, donde recoge la guerra del siglo V aC entre Esparta y Atenas . Se considera el primer trabajo histórico científico, describiendo el mundo humano producido por humanos con motivos sencillos, sin ninguna intervención de los dioses.
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Casi todo el que sabemos la vida de Tucídides proviene de su propia Historia de la guerra del Peloponès. Tucídides, nacido a Àlimos, estaba conectado por vínculos familiares con el general Milcíades II y su hijo Cimó II, líderes de la vieja aristocracia, sustituida por los demócratas radicales. Tucídides vivía entre sus dos casas, en Atenas y a Tràcia . Sus conexiones familiares lo traían a contacto con los mismos hombres que estaban formando la historia sobre la cual escribía.
Probablemente tenía unos veinte años cuando empezó la guerra del Peloponès, en el año 431 aC. Contrajo la enfermedad de la plaga que asoló Atenas entre el 430 y el 427 aC, que provocó la muerte de Pericles en el año 429 aC, junto con miles de ciudadanos. En el año 424 aC Tucídides fue nombrado strategós (general) y se le asignó una escuadra de siete barcos, situados a Thasos, probablemente debido a sus conexiones al área. Durante el invierno de 424-423 aC, el general espartà Brasidas atacó Amfípolis, situada a medio día de navegación al oeste de Thasos, a la costa tràcia. Eucles, el comandante de Atenas a Amfípolis pidió ayuda a la flota de Tucídides. Brasidas, consciente de la presencia de Tucídides a Thasos y su influencia sobre la gente de Amfípolis y temeroso de la ayuda que llegaba por mar, actuó rápidamente para ofrecer termas moderados a los amfipolitans para su rendición, que aceptaron. Así cuando llegó Tucídides, Amfípolis ya era bajo control espartà (veáis Batalla de Amfípolis). Este retraso le valió el exilio de 20 años a Scaptehyle (Tràcia), donde tenía posesiones de minas de oro, hecho que le permitió ser testigo de los hechos acontecidos en ambos bandos, informándose de todo con calma e imparcialidad
Su obra nos ha llegado sin título, y tiene ocho libros.
Libro I
El propósito es evidente: escribir la guerra entre atenienses y peloponesis, para considerar que tenía que ser la más grande y más famosa por encima de todas las anteriores. Exposición de la causa más verdadera. Últimos detalles previos al estallido del conflicto.
Libro II
Tres primeros años de guerra (431-429). "Epitafio" o discurso fúnebre pronunciado por Pericles, donde realmente se ensalça la gloria de Atenas; en contrapunto, la descripción de la peste. Los peloponesis asedian Platea. Descripción del imperio de los ordissis y de la Macedonia de Perdicas II.
Libro III
Años 428-426. Sublevació y castigo de Mitilene , Crueldad de los espartans en el asedio de Platea .
Libro IV
Demòstenes, general ateniense, ocupa la isla de Sphacteria a Pilos , de gran importancia estratégica, y Esparta retira de la Àtica sus tropas y propone la paz. Tucídides destaca la presa de Amfípolis. Documento del armisticio concertado por un año entre atenienses y lacedemonis .
Libro V Años 422-416. La paz de Nícies (421), de la cual se da el texto del tratado. Fin de la Guerra Arquidàmica (10 primeros años de la Guerra del Peloponès). Atenas y Esparta establecen una alianza. Tregua de 6 años en la que no carecen hostilidades. En el año 416 expedición ateniense contra la isla de Melos. Consecuencias de la política imperialista de Atenas.
Libro VI
Años 416-414. Expedición y derrota de Atenas en Sicilia. Discrepancias entre Nícies y Alcibíades . Los atenienses reclaman Alcibíades por miedo a la tiranía. Excurs sobre Harmodi y Aristogíton . Discurso de Alcibíades a Esparta incitante a la guerra contra Atenas.
Libro VII
Años 414-413. Desastre ateniense por tierra y por mar a Siracusa : los generales mueren y los soldados son apresurados.
Libro VIII
Años 413-411 (fin de la obra). Consternación en Atenas por la derrota en Sicilia. Sus aliados van tirando defecció. 411: la democracia es abolida y se instaura el consejo de los 400. Se consigue una constitución moderada. A Samos Alcibíades resulta nombrado general por la flota y el ejército ateniense. El libro se interrumpe repentinamente.
Por la forma en que nos ha llegado la obra de Tucídides, todos los indicios apuntan que el escrito no tenía título originalmente. El arquètip del s.IX tenía un título (Θουκυδίδου ἱστορίων) diferente del hiperarquètip (Θουκυδίδου συγγραφή). En época alejandrina la obra se tituló Θουκυδίδου Ιστορίαι (Historia de Tucícides).
Es evidente que el escrito está incompleto, por la falta de homogeneidad, especialmente por la carencia de discursos al libro octavo y a la mayor parte del quinto; la presencia de documentos históricos sin retocar, en contra del que exigen las leyes estilísticas de la historiografía.
Cuando estudiamos Tucídides no abordamos simplemente un capítulo importante de la literatura griega, sino que nos encontramos ante un ejemplo interesantísimo de composición y elaboración literaria.
El historiador escribió desde el principio una guerra que duró 26 años, con lo cual podemos preguntarnos si es posible encontrar ciertas modificaciones de sus puntos de vista. En este contexto se sitúa la cuestión tucididea, que enfrentaba quienes defendían una crítica analítica, la aplicada a los poemas homéricos, y quienes defendían una teoría unitaria. Hoy ha perdido toda su virulencia e interés. Aún así parece que Tucídides no llegó a revisar todo su trabajo, según se ve en su final repentino.
La opinión común entre los filólogos actuales es que no admiten capas ni estratos en la obra de Tucídides. Los estudios lingüísticos, el estilometria, nos lo enseñan. Muchos especialistas admiten que toda la obra fue redactada después del 404 aC en la forma en que nos ha llegado.
El escritor organizó todo su trabajo atendiendo al hecho que la Guerra del Peloponès consistía en dos guerras de 10 años cada una, más una tregua en medio de 7 años, de forma que cuando redactó los hechos de la segunda tuvo en cuenta los de la primera, y los comparó continuamente. Las comparaciones y contrastes han sido introducidos deliberadamente para buscar una auténtica tensión y correspondencia entre forma y contenido.
Sin embargo, ante el aparente parecido de contenido, hay muchos contrastes e ironías. En la composición literaria Tucídides utiliza modelos recurrentes y comparaciones parecidas, pero le gusta mucho más el contraste, la antítesis y la contradicción irónica, que se convierten en disparos de su estilo.
Era usual ya desde Homero introducir discursos directos en medio de los hechos, en la idea que existía íntima relación entre palabra y acción. Heròdot había dotado de contenido histórico los discursos y dominaba la técnica de distribuirlos en grupos. Tucídides observa que es imposible reproducir exactamente las palabras pronunciadas por los oradores y manifiesta sus reservas en tal sentido. Conocía y aprovechó la enorme fuerza dramática de los discursos, que tienen que preceder la acción y preparar los sucesos siguientes.
En las secciones en que carecen discursos aparecen documentos históricos que hacen el mismo papel: preparar y avanzar las acciones, ayudando a conocer los motivos y las causas. Tucídides caracteriza lingüísticamente Nícies y Alcibíades , recurriendo a varios planos de lengua: léxico, sintaxis y estilo. Ante la pesada oratoria y vacilación mental de Nícies, encontramos un Alcibíades de palabra fácil y con confianza en sí mismo. También se ha dicho que el tipo espartà ofrece los disparos propios del habla espartana, breve, lacónica.
El discurso que más atención despierta es el "Epitafio", que muestra el vigor y la energía de los atenienses ante el conflicto bélico, y sirve de contraste violento y dramático a la peste que se abatió sobre Atenas. El antimònia profunda entre los cálculos racionales de Pericles y el poder del azar se percibe de forma paradigmática.
Mención especial merece la lengua de Tucídides, que usa palabras, significados, construcciones sintácticas y disparos fonéticos arcaicos o que empezaban a serlo. No siguió la normativa del momento respeto la evolución de la grafía àtica. En los textos de los tratados puede advertirse un arcaísmo más acentuado que al resto de la obra.
En Tucídides aparecen dos códigos diferentes: el ático puro y el nuevo ático que dará lugar a la koiné. Por eso Tucídides ofrece ciertos disparos arcaïtzants en fonética y sintaxis (-σσ-, -ρσ-, preposiciones ἐς y ξύν, anàstrofe con περί, omisión del artículo, construcción nominal) junto a elementos claramente innovadores, que ya encontramos a la koiné (valor consecutivo-final, retroceso del superlativo en provecho del comparativo, pérdida progresiva del valor aspectual-resultatiu del perfet, desaparición paulatina del optativo, giros preposicionales en lugar de casos...)
En el campo del léxico Tucídides tiene numerosos puntos de contacto con los tratados hipocràtics y es conspicuo su conocimiento y uso del vocabulario jurídico. Es muy frecuente encontrar vocablos como "verdadero" (ἀληθής), "cierto" (σαφής), "exacto" (άκριβής), "correcto" (ὀρθός). En el uso de los abstractos -μα tiene cierta similitud con Eurípides.
La lengua de Tucídides está caracterizada por un profundo rigor lógico y una enorme riqueza semántica, disparos que la convierten en uno de los más altos cumbres de la ciencia griega, y en modelo de precisión para la Historiografía de todos los tiempos.
Mediante oposiciones de voces, proverbios y sufijos, y gracias a determinatius de diverso carácter, consigue una exactitud conceptual rigurosísima, ampliando o restringiendo el significado de las palabras. Profunditza en el vocabulario del poder, el imperio, la conducta humana, el lenguaje técnico, militar y político.
Tucídides nos ofrece las líneas esenciales de su método. Se propone la búsqueda de la verdad (ζήτησις της ἀληθείας) y critica quién acepta la tradición oral sin comprobación. Persigue la exactitud (ἀκρίβεια) con insistencia. Da importancia a la observación directa de los hechos, pero puntualiza diciendo que es necesario el examen escrupulós de todo, tanto de las informaciones como del propio criterio. Desea que su historia sea útil para los que buscan la verdad sobre el que ha sucedido y sucederá de acuerdo con el ser humano. Tiene conciencia que está escribiendo una posesión eterna, por siempre jamás (κτημα ἐς αἰεί).
Tucídides desea escribir la verdad de manera sencilla e imparcial; lo interesa el pasado en los suyos varios aspectos técnicos, económicos y culturales, que han servido para crear un poder que consiste en la formación de enorme capital y riqueza económica sostenidos por un férreo imperio marítimo.
Aspira a la creación de leyes universales, en la convicción que la naturaleza humana es la misma en todas partes. Esta idea, básica entre los médicos hipocràtics, le permite comparar continuamente el pasado con el presente.
Tucídides recurre a un método nuevo en aquel momento, y de moda entre los sofistas: el verosímil (τό εἰκός). En las disputas judiciales recurre al método de la verosimilitud de forma que el lector puede reconocer la verdad interna, oscurecida en los sucesos y manifestaciones de los personajes.
Las explicaciones de Tucídides eran casi siempre racionalistas, escépticas, nunca supersticiosas, religiosas ni filosóficas. había una relación directa de Tucídides con los médicos del s.V: él describía las enfermedades del cuerpo político del mismo modo que Hipòcrates estudia las afecciones físicas. Tucídides comparte con los hipocràtics y con Demòcrit un interés extremo por la noción de "causa" (αἰτία), por la investigación etiològica. Distingue entre 'causa general' (αἰτία) y 'pretexto' (πρόφασις). Diferencia causas inmediatas y remotas. Establece pronóstico, toma como indicio todo suceso explicado con suficiente seguridad y lo convierte en prueba.
Tucídides es autor de estilo difícil. El lector tiene que hacer verdaderos esfuerzos para entenderlo. Él afirma escribir para personas formadas e interesadas; no pretende proporcionar un momentáneo placer acústico. Ya sus contemporáneos se vieron con dificultades para captar todo el contenido de su obra.
Encontramos en él gran número de vocablos antiguos y poéticos; gran libertad en la distribución sintáctica, apta y dúctil para expresar rápidamente el significado; inclinación por la construcción nominal; numerosas concordancias adsensum ; rudas conexiones entre frases; gusto por la variación morfológica, sintáctica y léxica; propensión a la antítesis. La construcción antitètica aparece en normas jurídicas arcaicas y es propia de la ética popular y de la religión.
El estilo de Tucídides alterna el equilibrio con la variedad. No pretende divertir ni sorprender, sólo ser útil. Oculta los paralelismos antitètics en su forma lingüística, de forma que analogías formales suelen albergar profundas diferencias semánticas y viceversa. Es una manera de buscar la claridad conceptual. El nuevo, el bello, el difícil de la variación formal tucididea es la diferencia entre conceptos, manera apropiada de matizar el pensamiento.
La diferencia entre Heròdot y Tucídides no es tan grande como algunos postulaban. Se han visto que también son auténticos casi todos los documentos aportados por el primero a propósito de Egipto y sus monumentos, y en relación a la invasión de Grecia llevada a cabo por Xerxes.
Si Heròdot se encarga de escribir un conflicto bélico ocurrido poco antes entre pueblos culturalmente y geográficamente distintos, Tucídides da un paso decisivo al concentrar toda su atención en un acontecimiento rigurosamente contemporáneo. El uno se mueve en un terreno èpic y religioso, le gustan los largos discursos y las informaciones obtenidas por vía oral; el otro se atiene a la naturaleza humana, es ajeno a toda especulación religiosa y prescinde generalmente de todo aquello que no es absolutamente seguro.
Tucídides se concentra en la historia política, consciente de la enorme magnitud de la guerra entablada entre Atenas y Esparta . Se consagra al estudio de las causas y efectos de la confrontación, guiado por el espíritu científico de alta racionalidad que vemos reflejado en la medicina hipocràtica, en la sofística y en el pensamiento de Demòcrit .
En época helenística fue manejado y leído en círculos intelectuales; Xenofont y Teopomp de Quios son continuadores cronológicos de Tucídides; sus ideas aparecen a Aristóteles ; leído por Posidoni y Polibi ; a Roma hubo gran interés por su estilo (Lucreci, Corneli Nepot, Virgilio y Sal·lusti ); eco a Cicerón y especialmente a Tácito , y también a Santo Pau , Flavi Josep, Amià Marcel·lí, y muy apreciado en las escuelas de retórica; a la época imperial aparecen comentarios a su obra; estudiado también enla edad mediana; traducido al latín por Lorenzo Valla; sus pensamientos aparecen a Maquiavel .
En época moderna fue muy valorado por filósofos como Thomas Hobbes y John Stuart-Mijo, así como por historiadores como Macaulay y Ranke.