La Teología es literalmente estudio de Dios (del griego θεος, theos, "Dios", + λογος, logos, "estudio"). Por extensión, también se aplica al estudio de los temas relacionados con la religión. El término surgió por primera vez a los escritos de Platón .
A la Filosofía Antigua ocupa un lugar importante dentro de las doctrinas filosóficas, a Platón que no utiliza el término de manera sistemática, realiza una contraposición entre su interpretación del fenómeno divino con la tradición anterior, principlament Homero y Hesíode , a pesar de que cómo afirma en el Fedó no puede ser estudiado de forma sistemática. Aristóteles es el primero al incluirla dentro de las diciplines de estudio, como vemos a estos dos fragmentos de le suya Metafísica; "Así, pues el género de las especulativas es el mayor, y de estas mismas, la última mencionada (la teología). Versa, en efecto sobre el más excelso de los ents, y cada una recibe el calificativo de mejor o peor según el objeto que le es propio." Aristóteles, Metafísica, Libro XI, 8. "por consiguiente, habrá tres filosofías especulativas: la matemática, la física y la teología, púas a nadie se le oculta que, si en algún lugar está lo divino, está en tal naturaleza, y se preciso que la más valiosa se ocupo del género más valioso. Así, pues, las explicativas son más nobles que las otras ciencias, y esta (la teología), más que las especulativas" Aristóteles, Metafísica, Libro VI, 1.
Con la aparición del cristianismo, este término, que en origen es filosófico, se asumido dentro de la religión cristiana. Y obtendrá un carácter especial. En un primer momento los apologistes cristianos rechazarán la filosofía, puesto que una interpretación filosófica del cristianismo trajo a las sectas gnòstiques , y la ortodoxia lo rechazó. A pesar de que existen precedentes, es Santo Agustí de Hipona quién concilia una relación entre filosofía y teología, sin rechazar el saber antiguo, pero poniéndole el límite de las sagradas escrituras. Es de reseñar las aportaciones a la reflexión racional sobre Dios la aportación de Anselm de Canterbury, a los intentos de dar una prueba a priori de la existencia de Dios al Proslogion.
La delimitación clara aparecerá en el siglo XI, antes de este periodo el estudio de teología se circunscribía al glossament de las Sagradas Escrituras, algunos de estos se separaron de los textos y constituyeron los Libros de Sentencias que contrastaban los comentarios de distintos autores, el más importando era lo de Pere Llombard. Con la aparición de las traducciones de Aristóteles, principalmente de la ma de Guillem de Moerbeke, se introducen dentro de los ámbitos académicos el aristotelismo y el averroisme.
Contra las desviaciones mencionadas Santo Tomàs de Aquino, establecerá una delimitación clara filosofía-teología, la primera sólo tendrá un carácter auxiliar para ayudar en la comprensión de la segunda, philosophia ancilla theologicae, también diferenciará entre Teología Natural y Teología Cristiana, la primera es de la que hemos hablado en Aristóteles y la segunda, además de ser teóricamente superior, como ya pasaba a la aristotélica, es además superior entre las disciplinas prácticas puesto que versa sobre la salvación, siendo el objetivo último de la existencia humana, "considerada bajo el punto de vista práctico, es la felicidad eterna hacia la que tienden las otras ciencias prácticas, como hacia el fin último" Tomàs de Aquino S. Th. Y, q. 1 a. 5 co.
A los posteriores estadios la Teología tendrá un papel secundario fuera del ámbito académico, donde mantendrá su primacía casi intacta hasta el siglo XVIII. Pero ya no será considerada como ciencia de conjunto: será dividida en Teología Natural o racional y Teología Dogmática.