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Rosalia Guilleumas y Brosa

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Rosalia Guilleumas y Brosa
Nacimiento 1929
Barcelona
Defunción 29-8-2007
Barcelona
Conocido por Dirección Escuela de Bibliotecarias y dirección Biblioteca de Cataluña y Biblioteca de la Universitat de Barcelona
Mujer/s 1959-Jordi Rubió y Balaguer
Hijos/se 3
Parientes Bernat y Lola

Rosalia Guilleumas y Brosa (Barcelona, 1924 - ídem, 29 de agosto de 2007 ) filóloga y directora de la Escuela de Bibliologia entre el 1973 y 1982, de la Biblioteca de Cataluña, del Servicio de Bibliotecas de la Diputación y de la Biblioteca de la Universitat de Barcelona. También destacó por sus búsquedas en filología catalana, especialmente sobre Ramon Llull y Jacinto Verdaguer. Se casó el 1959 con Jordi Rubió y Balaguer.

Mesa de contenidos

La búsqueda filológica

Ha realizado numerosos trabajos sobre la historia literaria catalana:

La dirección de la Escuela de Bibliotecarias

Tal como explican Assumpció Estivill[1] y Carme Mayol[2]: Rosalia Guilleumas fue nombrada en el año 1973 directora de la entonces Escuela de Bibliotecarias. Y fue la primera dirección femenina de esta escuela femenina la que le dio el tumbo definitivo para convertirla en unos estudios serios. El curso siguiente, la Escuela ya aceptaba alumnado masculino, adoptaba el nombre de Escuela de Bibliologia con un Plan de estudios actualizado y empezaba las negociaciones para el reconocimiento oficial de los estudios y para su integración en la Universitat de Barcelona. Desde el mismo 1973 se suceden los informes, las reuniones, las negociaciones y la busca de aliados. No fue sencillo, porque la oposición vendía de muchos frentes, y el mismo Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos no tenía una posición unánime respecto a la oficialización de las enseñanzas y a la manera de llevarla a cabo. Encima, en Cataluña también había discrepancias sobre qué tenía que ser el futuro de los estudios y sobre todo de la Escuela, y no por parte del colectivo de bibliotecarias, que lo tenía muy claro. En este sentido, hacia la mitad de los años setenta causó mucho rebombori entre las profesionales una carta firmada por una serie de intelectuales del país que se oponían a la integración de la Escuela a la universidad estatal y que reivindicaban que la Escuela permaneciera bajo la tutela de la Diputación y, en todo caso, adscrita, pero nunca integrada, en la Universitat de Barcelona. La carta —de tono paternalista verso las bibliotecarias— estaba encabezada por Jordi Rubió y Balaguer (esposo de Rosalia Guilleumes), y la firmaban Pere Bohigas, Miquel Coll y Alentorn, Joaquim Molas, Salvador Espriu, Josep Maria Ainaud de Lasarte, Rafael Jiménez de Parga, Josep Trueta, Josep Benet, el padre Marc Taxonera y el abad de Montserrat, entre otros —por supuesto, todos eran hombres. A Jordi Rubió y Balaguer se le reconoce toda la tarea que hizo para profesionalizar la Escuela durante los años treinta, así como su labor intensa al frente de la Biblioteca de Cataluña y de las bibliotecas populares, pero, con todos los matices que se quieran, su visión de la Escuela no pasó de ser la de un centro que tenía que formar personal eficiente pero con categoría de auxiliar, con capacidades de decisión muy restringidas y sin responsabilidades de gestión.

Finalmente, el 1978 se publicó el decreto de creación de los estudios. Las directrices oficiales de las enseñanzas todavía tardaron, y no se hicieron públicas hasta el 1981. En el año siguiente, la Escuela se convertía en la primera escuela universitaria de la Sido —cómo dice Carme Mayol, otro éxito de Rosalia Guilleumas, puesto que en teoría la creación de una enseñanza nueva tenía que hacerse en el seno de la Universidad y no en una escuela que administrativamente restaba al margen. Tal como habían reclamado aquellos intelectuales catalanes, la Escuela quedó adscrita en la Universitat de Barcelona para los efectos académicos, y permaneció bajo la tutela de la Diputación de Barcelona para todos los otros. Esta adscripción inicial fue la causa de un proceso largo y dificultós de integración a la Universidad, puesto que las circunstancias políticas de los años ochenta y noventa no favorecieron los traspasos de competencias y de instituciones entre las administraciones. Por eso la inevitable integración del centro a la Universidad no se produjo hasta el enero de 1999 .

La dirección de las bibliotecas

Además de su tarea enla Escuela de Bibliotecarias, Rosalia Guilleumas compaginó este trabajo con la dirección de las más importantes bibliotecas del país [3]:

Referencias

  1. Estivill, Assumpció. «Una mirada retrospectiva: de la Escuela Superior de Bibliotecarias a la Facultad de Biblioteconomía y Documentación (1915-2005)» (en (catalán)). Textos universitarios de biblioteconomía y documentación, junio 2006. [Consulta: 23-01-2008].
  2. Mayol, Carme. «Pasado y presente de la profesión bibliotecaria» (en (catalán)). Textos universitarios de biblioteconomía y documentación, octubre de 2002. [Consulta: 24-01-2008].
  3. Facultad de Biblioteconomía y Documentación. «Hoja de los jueves» ((Noia 64 mimetypes pdf.pngPDF)) (en (catalán)) 2. Facultad de Biblioteconomía y Documentación, Universitat de Barcelona, 6 de septiembre de 2007. [Consulta: 23-01-2008].
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