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| Localización | |||
| Municipio del Ripollès | |||
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| Sido • Autonomía • Provincia • Ámbito funcional • Comarca | España Cataluña Girona Comarcas gerundenses Ripollès | ||
| Gentilicio | Ripollès, ripollesa | ||
| Superficie | 73,3 km² | ||
| Altitud | 691 m | ||
| Población (2009[1]) • Densidad | 11.057 hab. 150,85 hab/km² | ||
| Coordenadas | (y) | ||
| Organización Entidades de población • Alcalde: | 12 Teresa Jordà y Roura (ERC) | ||
| Código territorial | 17147
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La villa de Ripoll es la capital de la comarca del Ripollès y ninguno del partido judicial de Ripoll a la provincia de Girona, Cataluña. El municipio ocupa las orillas de la aiguabarreig del ríos Ter y Freser .
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Su topónimo latino Rivipollensis ya aparece, como forma adjetival, testimoniado en textos del siglo X. Sobre el origen del nombre de la población se apuntan varias hipótesis: una, que haría derivar este término de la combinación del sustantivo rivus (en latín, "río") y del adjetivo pollens ("fuerte, poderoso, pujante")[2]; y otra, que apunta que el término latino Rivipollensis significaría "río de chopos", con lo cual derivaría de un latín Rivus populorum.[3]
Los primeros testigos de presencia humana en Ripoll datan de la edad del bronce (1500-600 aC.), cuando sabemos que un pequeño núcleo humano de población vivía cerca de los ríos Ter y Freser y a las montañas que dan personalidad a este lugar, como lo evidencia algún dolmen como el de Bache de Mujeres Muertas o de Pardinella.
La zona fue utilizada como zona de paso entre la depresión central catalana y el otro parto de los Pirineo desde tiempos históricos. Una muestra de esta utilización n´es el Depósito de armas de bronce de Ripoll, proveniente de la cultura atlántica. Hay indicios de ocupación durante la etapa tardo-romana o visigòtica, unas tumbas encontradas bajo el crucero del monasterio son testigo de este núcleo poblacional.
Con la reconquista del territorio entre la Cerdaña y el Barcelonès hecho por el conde Guifré el Pelós (840-897). A partir de en el año 879, este conde inició la repoblación de la zona, utilizando como elemento de atracción dos cenobios: Santa Maria de Ripoll y monasterio de Sant Joan de les Abadesses (887).
A partir de aquel momento el monasterio fue objeto de varias obras destinadas a mejorar su capacidad; para citar las más importantes, mencionaremos la del 888 (consagración de una nueva iglesia y donación del hijo de Guifré, Rudolf, como monje), y las de 935, 970 y la del 1032, año en que la cabeza de la comunidad monástica era el abad Oliba. Especialmente importante es la obra realizada durante la abaciat de Arnulf que empezó una nueva iglesia de cinco naves, un claustro y que construyó una muralla que cerraba el monasterio y un canal por cogía agua del río Freser y la traía hasta Ripoll. Estas obras estaban estrechamente ligadas a un aumento del poder político, económico y jurisdiccional del cenobio sobre el territorio catalán. A redós de esta monasterio se empezó a formar una comunidad de sirvientes que configuraron progresivamente un pueblo en la intersección de los dos ríos.
Ya el siglo XIV llevó a cabo el levantamiento de una muralla para garantizar a la seguridad de la población. Bien pronto también se instauró la celebración de un mercado. El canal aconteció el motor económico de la población, que se dedicaba a trabajar el hierro, el tejido, la madera… Esta época se vio estroncada momentáneamente por el terremoto de Cataluña de 1428, que causó graves desperfectos a la iglesia y a otras dependencias del monasterio y del pueblo. La reconstrucción que se hizo a lo largo del siglo XV supuso la adopción del estilo gótico a la hora de levantar arcos y vueltas, pero no se modificó la estructura de la iglesia olibana. Todo y este contratiempo, continúa el crecimiento del casco urbano, que empezó a echarlo murallas, y se crearon dos arrabales o barrios. Fue precisamente el arrabal que quedó a la otra banda del río Ter el lugar escogido por el abad Climent Nunca para fundar, el 1573, un hospital destinado a curar los ripollesos. Todo y esta deferencia, el cierto es que durante la edad moderna menudearon los enfrentamientos entre el monasterio y los aldeanos, porque estos últimos querían liberarse del vínculo que los unía al abad, cosa que no llegó a materializarse, pero ayudaba a desgastar el poder abacial.
Esta situación se agravó con la implicación en conflictos bélicos (Guerra de los Segadors, presencia continuada del ejército francés en Ripoll y Guerra de Sucesión). Durante los siglos XVI-XVIII la sociedad ripollesa vivió un momento económico excelente gracias a los oficios vinculados al trabajo del hierro: fargaires, clavetaires -que hacían claves-, cerrajeros, herreros… De todos los productos que se fabricaban los más importantes fueron las armas de fuego, proceso en el cual intervenían tres oficios: encepadors, cañoneros y panyetaires. La fabricación de armas hizo de Ripoll uno de los principales centros productores del Estado español y uno de los mejores de Europa. Pero no toda la población se dedicó al hierro; así, había gente dedicada al textil, a la fabricación de chocolate, harina… Este panorama se mantuvo hasta principios del siglo XIX. Durante la Guerra del Francés (1808-1814) los franceses frecuentaron Ripoll y malograron la muralla; además, los ripollesos, el 1812, consiguieron independizarse del poder del abad, al cual estaban sujetos desde el s.IX. El golpe definitivo que puso fin a la supremacía del monasterio y al periodo de esplendor económico se produjo en el marco de la Primera Guerra Carlina (1833-1840).
La desamortización propugnada por el ministro Mendizábal supuso que los bienes monásticos pasaran a manso del Estado, que el abad y los monjes abandonaran el monasterio y marcharan de Ripoll, y que el recinto monástico fuera saqueado e incendiado por individuos descontentos con los impuestos que hasta entonces habían tenido que pagar. Esto pasaba en el año 1835, pero para los ripollesos el momento más doliendo no llegó hasta el mayo de 1839 , cuando el comandante carlí Charles de Espagnac atacó la población. Después de duros combates, el 27 de mayo los carlins ocuparon la población y, no bastante satisfechos con la victoria, incendiaron y aterrizaron casas, puentes y otras construcciones. En Ripoll había unos 3.200 habitantes antes de 1839; al acabar la guerra sólo eran un millar. Finalizado el conflicto, algunos de los habitantes volvieron y emprendieron la tarea de reconstrucción de sus casas con material (piedras y maderas) que en algunos casos fueron a buscar en los edificios abandonados que integraban el monasterio. A la vez, el Sido procedió a la venta por subasta de dependencias monásticas entre los años 1844 - 1850. La guerra, además de estos cambios, en el aspecto económico hizo de frontera entre un pasado metalúrgico y un futuro que vendría marcado por el predominio del sector textil. El aprovechamiento de las aguas de los ríos Ter y Freser, a la segunda mitad del siglo XIX, comportó el establecimiento de numerosas fábricas gracias al empujón de industriales foráneos, los cuales, además, se beneficiaron de las mejoras urbanísticas que experimentó la villa en aquel periodo: instalación de la red de agua potable (1882), de alumbrado eléctrico (1892), y la llegada del ferrocarril (1880), fruto de la necesidad de transportar en Barcelona el carbón que se extraía de las minas de Ogassa. Estos cambios supusieron un aumento de población, que pasó a vivir a la periferia, en especial a las zonas próximas a la vía férrea y a las carreteras que conducían a otras poblaciones.
Es en este momento de crecimiento económico que se tiene que situar la restauración de la iglesia del monasterio de Santa Maria, gracias al interés del obispo de Vic, Dr. Josep Morgades, y de familias ripolleses comprometidas con la cultura. Si bien durante la segunda mitad de siglo XIX se sucedieron varias obras, el 1886 se inició la reconstrucción propiamente dicha, que no finalizó hasta el 1893. La villa de Ripoll, hasta el estallido de la Guerra Civil (1936), experimentó un cierto dinamismo, puesto que hubo mejoras en varios ámbitos de la sociedad; en el aspecto arquitectónico destacó la construcción de edificios de estilo modernista, algunos obra de Joan Rubió, colaborador de Antoni Gaudí. La conexión férrea entre Ripoll y Francia se estableció por medio del ferrocarril transpirenaico inaugurado el 1929. En el ámbito cultural también se viven momentos de bonanza, con la presencia de numerosas asociaciones, orquestas, grupos de teatro, sociedades corales, publicación de periódicos, creación del Archivo-Museo de santo Pere (1929)… Esta prosperidad se vio estroncada con la guerra y sus consecuencias: la desaparición de cualquier manifestación de catalanidad y la imposición de un nuevo tipo de régimen político. Pasados los difíciles años de la posguerra, Ripoll volvió a disfrutar de una época de progreso y expansión. En el ámbito industrial se recuperó el sector textil y creció de manera destacada el metalúrgico.
Este periodo de bienestar fue muy ligado a un espectacular aumento demográfico, provocado principalmente por los flujos migratorios que trajeron a Ripoll personas de todo el Estado. Si el 1950 había 7.451 habitantes, a la cabeza de veinte años ya se había logrado la cifra de 10.000. Para hacer frente a esta llegada de personas, se construyeron viviendas a la periferia de la población, lo cual provocó un crecimiento urbano fuera del casco antiguo. Desde el mismo fin de la dictadura, en el año 1975, la villa experimentó de manera continuada una serie de cambios encaminados a dotarla de los equipamientos necesarios para afrontar con garantías el siglo XXI.
| Entidad de población | Hab. (2006) |
|---|---|
| Brezos | 756 |
| Colonia de Santa Maria, la | 20 |
| Llaés | 15 |
| Ordina | 142 |
| Rama | 29 |
| Remei, lo | 44 |
| Ripoll | 9.577 |
| Rocafiguera | 113 |
| Sant Antoni | 5 |
| Santo Bartomeu | 42 |
| Santo Bernabé de las Tenes | 18 |
| Santo Roc | 71 |
| Font: Municat | |
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| 1497-1553: fgansos; 1717-1981: población de hecho; 1990- : población de derecho (más info.) | ||||||||||||||||||
El 1787 incorpora Santo Vicenç de Puigmal; el 1857, Llaés; y el 1975, la Parròquia de Ripoll.
| Candidatura | Ninguno de lista | Votos | Regidores/Consejeros | % Votos | |
|---|---|---|---|---|---|
| Convergència i Unió | Jordi Munell y Garcia | 2.433 | 8 | ||
| Esquerra Republicana de Cataluña - Acuerdo Municipal | Teresa Jordà y Roura | 1.673 | 6 | ||
| Partido de los Socialistas de Cataluña - Progreso Municipal | Enric Perez y Casas | 847 | 3 | ||
| Iniciativa por Cataluña - Esquerra Unida y Alternativa - Entendida por el Progreso Municipal | Carme Brugarola y Areñas | 238 | - | ||
| Partido Popular | Pere Munell y Casadesús | 183 | - | ||
| Candidatura de Unidad Popular | Toni Cusó y Colorado | 77 | - | ||
| En blanco | 166 | - | |||
| Total | 5.645 | 17 | |||
Ripoll es pueblo de fiestas y ferias. Esto lo demuestra que año tras año, la participación es más alta en acontecimientos de este tipo. Algunas de las fiestas del pueblo son:
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