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El Reino de Aragón (en aragonés: Reino de Aragón) nace el 1035 de la unión de los condados de Aragón, Sobrarb y Ribagorça en la figura de Ramir I.
El matrimonio de en el año 925 entre Andregot Galindes, hija del conde Galí III de Aragón, y el rey Garcia Sanxes Y de Pamplona supuso que el condado independiente de Aragón pasara a formar parte del patrimonio real de la monarquía pamplonesa gobernada por la Dinastía Ximena.[1] Aún así el Comtat de Aragón continuó conservando una cierta personalidad que había sido reforzada gracias al renacer de la vida monástica y la organización de una diócesis coincidente con los límites del condado.
La dinastía Ximena estableció las bases de la institución monárquica en Aragón, fundamentada en el rex y el regnum.
El rex se caracterizaba por:
El regnum estaba formado por:
Las relaciones entre el rex y el regnum se determinaban por:
La relación del rex con el regnum se guiaba a través del principatum actuando como caudillo nato del ejército y de la administración de justicia, y el dominatum actuando como señor de la tierra. Pero si los intereses generales entraban en conflicto con determinados sectores, los fueros, usos y costumbres ofrecían la única salida legal al conflicto: el pacto, que ya caracterizaba la monarquía pamplonesa. Estos fueros, usos y costumbre establecían los deberes de la monarquía: la defiende de la paz y la orden a la tierra y a los hombres, que suponía la obligación de defender la integridad territorial y de mantener los hombres en «la honor» que correspondía a cadascún. Por su parte, los «barones» estaban obligados a servirlo militarmente y a aconsejarlo a través de la Curia real.
La sucesión estaba vinculada al primogénito macho, reconociendo a la hembra tanto sólo la facultad de transmissora de la honor (propiedad) real, pero no la capacidad para ejercer la potestas (poder) real. La sucesión se hacía a través de un acto público de donación del antecesor, que necesitaba de la aquiescencia de los barones (posterioridad también de las ciudades), así como el reconocimiento explícito del deber de respetar los fueros, usos y costumbres del regnum. El primogénito tenía que recibir íntegramente la tierra regios, el patrimonio real, de forma que el rey tanto sólo podía repartir libremente los acaptes, es decir, las tierras que hubiera conquistado en vida suya, pero no las tierras que hubiera recibido en herencia de su padre. Un golpe hecha la donación al primogénito macho, las tierras conquistadas que le hubiera dado en herencia pasaban a incorporarse en la tierra regios del primogénito, el cual a su vez lo tendría que transmitir íntegramente a su hijo y sucesor, pudiendo disponer a voluntad sólo de las nuevas tierras que fuera capaz de conquistar durante su vida. De este modo se aseguraba que el patrimonio real, tierra regios, se incrementaba generación rera generación y no se produjera un fraccionamiento territorial que imposibilitara la viabilidad de la monarquía.
Como territorio patrimonial de la dinastía Ximena, el antiguo condado de Aragón no podía disgregarse del patrimonio real de Pamplona. El 1035 el rey Sanç Garcés III de Pamplona «el Mayor» dio su reino patrimonial, el reino de Pamplona, a su hijo Garcia Sanxes III de Pamplona, que aconteció de este modo el sucesor al trono navarro. A su hijo Gonçal Sanxes le dio los territorios que había conquistado en vida suya, los condados de Ribagorça y Sobrarb, mientras que Ferran Y de Castilla ya había recibido el 1029 el condado de Castilla de su tío Garcia.
Quedaba pendiente pero su hijo ilegítimo Ramir Sanxes. Este recibió las tierras comprendidas entre las villas de Matidero a Vadoluengo «Facta carta donationis quod ego Sanciu, gratia Dei rex, doy tierra mea tense filio meo Ranimiro, ed este de Matirero usque Vadumlongum ab omni integritate», conjunto de tierras que se corresponden aproximadamente al antiguo condado de Aragón de 925 . Pero cómo que estas tierras entre Matidero a Vadoluengo eran tierras patrimoniales de la dinastía pamplonesa, es decir, eran tierra regios, le fueran dadas en feudo y con la obligación de jurar fidelidad a su hermano el rey de Pamplona Garcia Sanxes III.
La historiografía secular había interpretado de manera simplificada que a raíz del testamento del rey Sanç Garcés III de Pamplona «el Mayor» el Reino de Pamplona se había dividido y se habían creado los reinos independientes de Castilla, de Ribagorça-Sobrarbre y de Aragón. Pero el historiador aragonés Antonio Ubieto Arteta se mostró en desacuerdo con esta interpretación del testamento de 1035 según la cual se habían creado estos tres reinos independientes. Según Ubieto, Sanç Garcés III de Pamplona nunca dividió el Reino de Pamplona entre sus hijo, sino que tanto sólo concedió partos territoriales de este reino a sus hijos a fin de que los gobernaran, pero siempre bajo la obediencia de su hermano y rey Garcia Sanxes III de Pamplona, que fue quién detentà la potestas (poder) real. Esta interpretación supuso la apertura de un intenso debate con el también historiador aragonés Antonio Durán Gudiol, partidario de la interpretación tradicional, debate que han continuado después otros historiadores partidarios de una u otra corriente, y que se articula en el entorno del concepto de realeza de la Dinastía Ximena y de la categoría jurídica de reino.
El historiador Roberto Viruete Erdozáin señala en primer lugar que Ramir sí recibió efectivamente la honor (propiedad), pero no del antiguo condado de Aragón del 925, sino de un espacio geográfico comprendido entre las villas de Matidero y Vadoluengo ; este conjunto territorial se aproxima bastante en el antiguo condado de Aragón, pero al recibir estas tierras, no se las denomina condado de Aragón, ni a Ramir se lo denomina Conde de Aragón.
Continúa el historiador Roberto Viruete Erdozáin señalando que Ramir nunca recibió la dignidad (título) real, que detentà su hermano el rey de Pamplona; es por eso que Ramir siempre adoptó títulos alternativos del estilo «Ramir, hijo del rey Sanç» (Ranimirus Sancione regios filius), pero nunca se intituló abiertamente como rey, pues esto habría significado traición contra su hermano y legítimo rey Garcia Sanxes III de Pamplona. Esto no obsta para que en documentos no expedidos por él mismo en persona, se lo denomine rex, siguiendo la tradición pamplonesa de denominar rey a los hijos del rey, aunque estos no lo sean. Otras denominaciones que se emplearon fueron la de casi pro rege o regulus , pero Ramir en persona nunca se intituló rey. Paralelamente, se ha demostrado que aquellos documentos donde aparece Ramir titulándose como rey son en realidad falsificaciones, mayoritariamente hechas por monasterios aragoneses que buscaban justificar con estos documentos falsos preventas y privilegios que enr ealitat nunca recibieron. Otras falsificaciones proceden del momento de la sucesión de Ramir II de Aragón, cuando este casó su hija con el conde de Barcelona Ramon Berenguer IV y que tenían por objetivo justificar las aspiraciones castellanas al trono navarro-aragonés. No obstante pero, la historiografía de la edad mediana sí consideró, partiendo del devenir de los acontecimientos futuros que desenbocaren finalmente en la creación del reino de Aragón, que Ramir fuera considerado como el primer rey de Aragón, aunque en la realidad esto no sea cierto.
Finalmente el historiador Roberto Viruete Erdozáin señala que a pesar de que Ramir no recibió de su padre la potestas (poder), en términos prácticos sí que la ejerció, pues consiguió el espaldarazo de los barones que lo reconocieron cómo a su soberano y señor en aquellas tierras, es decir, fue él quienes, además de tener la honor (propiedad) del territorio, fue él quien lo gobernó efectivamente con el concurso del barones.
El historiador Roberto Viruete Erdozáin concluye pues que Ramir Y recibió la honor (propiedad) total de un espacio territorial comprendido entre las villas de Matidero y Vadoluengo , no del antiguo condado de Aragón. Estas tierras que estaban integradas dentro del reino de Pamplona. Al recibir estas tierras, Ramir Y hace hacer juramento y homenaje, restante subordinado y debent obediencia a su hermano el rey Garcia Sanxes III de Pamplona, que era quien tenía la potestas (poder) sobre todos los territorios de su difunto paro. Las tierras entre Matidero a Vadoluengo se vieron dotadas de este modo de una estructura política propia dirigida por Ramir Y, ligado mediante un pacto de feudo-vassallàtic a su hermano el rey de Pamplona.
Así, a pesar de que las tierras entre Matidero y Vadoluengo no acontecieron el 1035 un reino jurídicamente independiente del Reino de Pamplona, a pesar de que Ramir Y no recibió de su padre la potestas (poder) para gobernarlas, y a pesar de que Ramir Y no se intituló nunca rey, el historiador Roberto Viruete considera que, dado que Ramir recibió la honor (propiedad) de aquellas tierras, dado que en la práctica Ramir Y las gobernó ejerciendo la potestas (poder), y dado que sus sucesores le otorgaron la dignidad (título) del rey, y así lo consideraron sus barones, en términos historiográficos sí se puede considerar a Ramir Y como rey, y por lo tanto y a raíz de esta consideración, sí se puede definir en las tierras gobernadas por él entre Matidero y Vadoluengo como reino, o reino de Aragón.
No obstante pero, hay que tener en cuenta aquello señalado por el historiador Antonio Ubieto, y se que la dignidad (título) que adoptaron mayoritariamente los sucesores de Ramir Y fue la de «rex Aragonensium», que traducido correctamente no quiere decir Rey de Aragón (unas tierras), sino Rey de los aragoneses.
El hijo y sucesor de Ramir Sanxes fue Sanç Ramires. A pesar de que Ramir Sanxes ejerció la potestas (poder) sobre tierras de Matidero a Vadoluengo , legalmente estas tierras no eran ningún reino independiente, pues estaban integradas al Reino de Pamplona, y Ramir Y de Aragón habia de rendir homenaje y guardar obediencia al rey de Pamplona. Es por eso que el 1068 Sanç Ramires viajó a Roma ofreciendo vasallaje al Papa y sometiendo sus tierras de Matidero a Vadoluengo a la obediencia de Roma. A resultas de este vasallaje, el rey se comprometé a pagar un tributo de 600 marcos de oro anuales.
Sanç Ramires conquistó nuevas tierras abriendo tres frentes para expandir su reino, siguiendo la corriente del Cinca, las Bardenas Reales y el Gallego. La conquista del plan se iba asegurando con la construcción de castillos que servían de lanzadora y después como protección de la tierra conquistada. Así Sanç Ramires construyó, entre otros, los castillos de Loarre , Obano, Montearagón, Artasona y Castiliscar. En el frente del río Cinca el 1064 tomó Barbastre a los musulmanes gracias a su suegro Ermengol III de Urgell, a quien concedió la ciudad pero donde murió en la reanudación de la ciudad por las tropas de Ahmed Y bien Sulaiman al-Muktadir.
Aún así Sanç Ramires continuó sin emplear la dignidad (título) de rey. Pero el 1076 su primo y rey Sanç Garcés IV de Pamplona fue asesinado por su hermano Ramon. Los nobles pamplonesos, no queriendo ser gobernados por un rey fratricida escogieron a Sanç Ramires como nuevo rey, momento a partir del cual usó ya sin limitaciones la dignidad (título) de rey, titulándose «rey de los Aragoneses y de los Pamplonesos», en latín: «gratia Dei Aragonensium te Pampilonensium rex» (Sanç Y de Aragón y Pamplona).
El 1078 Sanç Y de Aragón y Pamplona taló los campos de Saraqusta, construyó la fortaleza de Castellar y más tarde hizo tributario al rey musulmán de aquella ciudad. El 1083 se apoderó del castillo de Grados ,[3] donde había muerto su padre el 1063, Estancia el 1087, Monzón el 1088 y Artasona en 1094. En el frente de Las Bardenas, ocupó Arguedas, en 1084 y Luna en 1092. En el frente del río Gallego, se apoderó de Piedra Cortada y el 1083 cayó el Castillo de Ayerbe que dirigió repoblar, en 1088 inicia el asedio de Huesca levantando el Castillo de Montearagón, pero murió en el asedio el 4 de junio de 1094 .
Su hijo el rey Pere Y de Aragón y Pamplona «el de Huesca» finalmente se conquistó Huesca, que se convirtió en la nueva capital del reino en el año 1095,[4] después de doce años al derrotar a Ahmed II Ibn Yusuf al-Mustain a la batalla de Alcoraz. El 1101 tomó Barbastre y Sariñena , así como Tamarit de Litera el 1104.
Durante el reinado de Alfons Y de Aragón y Pamplona «Bataller», en el curso de pocos años, con la valiosa colaboración de la nobleza feudal del sur de Francia , se conquistaron los cascos urbanos y comarcas de Tudela , Tarazona, Qalat al-Ayyub, Daroca y Saraqusta . La presa de esta última ciudad la 1118 supuso la caída de todo el reino musulmán, cambiando de este modo radicalmente las estructuras sociales y los horizontes espirituales del pequeño reino montañoso que hasta aquel momento había sido Aragón.
El rey Bataller, que había fracasado en su matrimonio con la reina castellana Urraca Y de Castilla, no tuvo descendencia. En su singular testamento, hizo herederos de sus reinos a las órdenes militares, pero nadie pensó a cumplir este testamento y los nobles aragoneses, reunidos a la población de Jaca reconocieron a su hermano Ramir como rey. Por su parte, los navarros escogieron en Garcia Ramires de Pamplona, el que supuso la separación del Reino de Pamplona.
El nombramiento de Ramir II de Aragón como rey, que en aquel momentos era obispo de Rueda-Barbastre después de la negativa de los nobles aragoneses a aceptar la adopción de Garcia V de Navarra como hijo, hizo que rompiera el voto de castidad casándose con Agnès de Poitiers el 1135. De esta unión nació una única hija, Peronella de Aragón.
Con una única hija como descedent la nobleza aragonesa buscó el apoyo del Casal de Barcelona y poder hacer frente los embates del Reino de Castilla. Así, se concretó sólo nacer el casamiento entre Peronella y el conde de Barcelona Ramon Berenguer IV, el cual en virtud de este matrimonio fue nombrado príncipe de Aragón el 1137. El hijo de los dos, Alfons elCasto , acontece el primer monarca que es a la vez rey de Aragón y conde de Barcelona, empezando así la historia de la Corona de Aragón.