La radiación adaptativa o evolución divergente es un proceso que describe la rápida especiación de una o varias especies para llenar muchos nichos ecológicos. Este es un proceso de la evolución que se basa en la mutación y la selección natural. Los fenotipos se adaptan en respuesta al ambiente, con disparos nuevos que surgen y son útiles.[1]
La radiación adaptativa sucede con frecuencia cuando se introduce una especie en un nuevo ecosistema, o cuando hay especies que consiguen sobrevivir en un ambiente que, hasta un momento determinado, no podían acceder. Por ejemplo, los pinsans de Darwin de las islas Galápagos se desarrollaron a partir de una sola especie de pinsans que llegaron a la isla. Otros ejemplos incluyen la introducción por parte del hombre de mamíferos predadors en Australia, el desarrollo de los primeros pájaros que repentinamente tuvieron la capacidad de ensanchar su territorio por el espacio aéreo, o el desarrollo de los dipnous o pescados pulmonats durante el devonià, hace unos 300 millones de años.
La dinámica de la radiación adaptativa hace posible que, en un corto periodo de tiempo, muchas especies se derivan de una o de varias especies antepasadas. De este gran número de combinaciones genéticas, sólo unas cuántas pueden sobrevivir con el paso del tiempo. Después del rápido desarrollo de nuevas especies, muchas o la mayoría de ellas desaparecen tan rápidamente como aparecieron. Las especies que sobreviven están casi completamente adaptadas al nuevo ambiente.
En ciencia-ficción, algunas veces se han creado escenarios de radiación adaptativa humana que conducen a una gama de especies que evolucionan a partir del hombre.
Hay tres tipos básicos de radiación adaptativa: