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Pedraforca

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Pedraforca
El Pedraforca
Cota máxima:2.506,1[1] msnm
Coordenadas de la cumbre:   42° 14′ 13.34″ N, 1° 41′ 49.89″ E / 42.2370389, 1.6971917(y) 42° 14′ 13.34″ N, 1° 41′ 49.89″ E / 42.2370389, 1.6971917
Cordillera:Prepirineo
Material de formación:{{{Material}}}
Situación:Saldes y Gósol (Berguedà)
Etimología:{{{Etimología}}}
Temp. mitj. anual:{{{Tempmitja}}} ºC
Amplitud térmica
anual.:
{{{Amplitudterm}}} ºC
Promig anual
precipitaciones:
{{{Precipany}}} mm.
Balance hídrico anual:{{{Defichidric}}} mm.
Prominencia: m
Primera ascensión:Desconocida
Ruta normal:
Montaña - Montañas del mundo - Alpinistas

El Pedraforca es una de las montañas más emblemáticas de Cataluña , situada en el Berguedà.

Mesa de contenidos

Particularidades

Tiene una forma muy peculiar, formada por dos carenas paralelas (los pollegons) unidas por un cuello (el Enforcadura). El Pollegó superior tiene una altitud de 2.506,1 metros (con una cumbre secundaria, el Calderer de 2.475,4 metros) y el Pollegó inferior de 2444,8 m. El Enforcadura se sitúa a 2.356,2 m y tiene una tartera a cada banda. La singularidad de su forma, junto con el hecho de que el massis no forma parte de una cordillera propiamente dicha han convertido la montaña en una de las más famosas del territorio catalán.

Etimológicamente la palabra Pedraforca acontece del latín petra furca (piedra forcada), por la forma de la montaña. [2]

Está situado dentro del Parque Natural del Cadí-Moixeró y, además, los alrededores del Pedraforca han sido declarados paraje natural de interés nacional.

Los pueblos del cercando son Gòsol (al oeste) y Saldes (al este); el Pedraforca hace de límite entre sus dos termas y también, por lo tanto, entre la provincia de Barcelona y la de Lleida a pesar de que ambas poblaciones se encuentren en la comarca del Berguedà.

Localización

El macizo del Pedraforca está situado al noroeste de la comarca del Berguedà. Se puede llegar a través de la carretera B-400 que parte del Collarín, al kilómetro 112,9 de la carretera comarcal de Abrera en Bellver de Cerdanya (eje del Llobregat: antigua C-1411 y actualmente C-16/E-9). También podemos llegar viniendo a través de la carretera que pasa por Tuixén, Josa de Cadí y Gósol (C-563).

Es muy recomendable visitar el mirador de Gresolet . Se trata de un mirador que queda literalmente colgante de un risco y desde dónde, si el día está claro, la vista general del paisaje es espectacular.

Formación geológica del Pedraforca

A la cumbre del Pedraforca en agradecimiento en la montaña.

Hace entre 230 y 144 millones de años que se depositan materiales del triásico y del juràssic encima de rocas más antiguas.

Hace entre 144 y 99 millones de años, durante el cretáceo inferior, una serie de fracturas en el terreno crean unos bloques hundidos donde se depositan los sedimentos de esta época, principalmente calcáreas y algunas margues.

Hace entre 99 y 75 millones de años, se depositan los primeros sedimentos del cretáceo superior encima de los bloques anteriores que fosilizan las fracturas.

Hace entre 75 y 69 millones de años, a finales del cretáceo superior, se inicia la colisión entre las placas tectónicas ibérica y europea que provocan la formación de la cordillera Pirenaica. A medida que las dos placas se van acercando, las fallas se convierten en encabalgamientos: los materiales más antiguos se ensartan encima de los sedimentos más modernos y se producen mantos de corrimiento. Así se forma el manto superior del Pedraforca.

Hace entre 69 y 66 millones de años este manto superior del Pedraforca, formado por calizas del cretáceo inferior, se continúa desplazando por encima de los materiales del cretáceo superior.

Hace entre 33 y 25 millones de años después de un largo periodo de sedimentación durante el eoceno, los materiales del bloque inferior se convertirán en un nuevo manto (manto inferior del Pedraforca) y todo ello (mantos superior e inferior) se sitúa encima de los materiales eocènics del Cadí.

Durante los últimos millones de años la erosión de los relieves originales, con presencia de material calcáreo llevar (pollegons) y materiales margosos blandos (enforcadura), han dado en la montaña la característica silueta de forca, y las características tarteres situadas a ambos lados de la enforcadura.

La observación del Pedraforca desde Saldes permite identificar claramente esta estructura geológica formada por tres mantos de corrimiento:

El manto del Cadí se encuentra a la derecha del todo (norte), donde hay la sierra del Cadí. La pendiente que hace la montaña es más o menos el mismo que hacen las capas, inclinadas hacia el sur.

Más al sur (izquierda) vemos unos materiales, por encima de los anteriores, principalmente margosos con un nivel calcáreo que resalta en el relieve. Estos materiales corresponden a una serie que se inicia a Gresolet , con el triásico, juràssic, unos 1.000 m de márgenes y calizas del cretáceo superior y que finaliza en Saldes con los carbones y las arcillas rojas del garumnià . Estas rocas son más antiguas que las de la sierra del Cadí y están por el encima, formando el manto inferior del Pedraforca.

Encima, se ve el relieve abrupto del Pedraforca. Este está formado por arcillas y tizas del triásico, calizas del juràssic, unos 1.000 m de calizas y margues del cretáceo inferior y un centenar de metros de calizas del cretáceo superior. Así, las rocas del Pedraforca (cretáceo inferior) son más antiguas que las de debajo (cretáceo superior), cosa que implica la existencia de una tercera unidad estructural: el manto superior del Pedraforca.

Fauna

La diversidad de bosques y prados del macizo acoge una fauna rica en la cual dominan claramente las especies propias de los ambientes alpinos y de montaña. La proximidad de las sierras del Cadí y Moixeró ha puesto a disposición de estas especies importantes superficies, vitales para satisfacer sus necesidades territoriales.

Pájaros

Los pájaros son los verdaderos protagonistas del macizo. Destaca en primer término el gallo hacer (Tetrao urogallus), muy difícil de ver por sus hábitos solitarios y por las características de su hábitat. Otro poblador de los bosques del Pedraforca es el pájaro carpintero negro (Dryocopus martius), que vive a las avetoses, en los bosques de pino y a los hayedos del macizo. En los riscos más frescals y húmedos, podemos encontrar lo pela-rocas (Tichodroma muraria), un pequeño pájaro insectívoro que se ensarta por los acantilados de manera sorprendentemente ágil. Otras especies de pájaros sedentarios que podemos encontrar en los ambientes alpinos son la llucareta (Serinus citrinella), el trencapinyes (Loxia curvirostra), la gralla de pico rojo (Pyrrhocorax pyrrhocorax) y la gralla de pico amarillo (Pyrrhocorax graculus). Crian al macizo pero lo abandonan después del verano el mirlo de pecho blanco (Turdus torquatus) y el mirlo roquera (Monticola saxatilis). A la morada montà, podemos encontrar lo pica-soques moratón (Sitta europaea), la piar de los árboles (Anthus trivialis), la verderola (Emberiza citrinella), el pinsà borroner (Pyrrhula pyrrhula) y la becada (Scolopax rustica). El xoriguer gordo (Falcus tinnunculus) y la águila marcenca (Circaetus gallicus) son rapinyaires que anidan al macizo, preferentemente a las cingleres más inaccesibles. Por la noche, al fondo de los valles durante los meses de verano, podemos encontrar el pequeño xot (Otus scops) y un gran número de gamarussos (Strix aluco).

Mamíferos

Hay que destacar el rebeco (Rupicapra pyrenaica), el herbívoro salvaje que senyoreja las cumbres del macizo. Otros mamíferos de medida menor son el conejo (Oryctolagus cunniculus), la ardilla (Sciurus vulgaris), el talpó rojo (Clethrionomis glareolus) y la musaranya cuaquadrada (Sorex araneus).

En cuanto a los carnívoros encontraremos el zorro (Vulpes vulpes), la marta (Martas martas), la mustela (Mustela nivalis) y el gato hacer (Felis silvestris).

Reptiles y anfibios

Argynnis adippe

Hay que destacar el tritón pirenaico (Euproctus asper), la salamandra (Salamandra salamandra), la rana roja (Rana temporaria), la rana vulgar (Rana perezi), el sapo común (Soplo soplo), la serpiente verde-y-amarilla (Coluber viridiflavus) y la serpiente lisa (Coronella girondica).

Los terrenos abiertos, forestales o pedregosos son el reino de la víbora europea (Vipera aspis), que puede ser la especie más peligrosa de todo el macizo por el veneno de sus fiblades.

Invertebrados

La presencia de zonas kársticas hace fuerza común la existencia de especies de fauna cavernícola endémicas o raras al resto del país. Entre los moluscos encontramos el tornillo Pyrenaearia parva.

Entre las mariposas, de excepcional interés al macizo, se han encontrado especies cómo: Aphantopus hyperantus, Aporia crataegi, Argynnis paphia, Argynnis adippe, Brintesia circe hispanica, Colias hyale, Gonepteryx cleopatra, Gonepteryx rhamni, Inachis io, Ladoga camilla, Limenitis reducta, Pandoriana pandora, Parnassius apollo, Pieris rapae, Quercusia quercus.

Vegetación

La altura del macizo posibilita la diferenciación de dos zonas climáticas, con una influencia determinante sobre las diversas comunidades vegetales establecidas: hasta 1.500-1.700 m encontramos un clima típico de montaña mediana lluviosa, y por encima de aquel límite se inicia el dominio climático de la montaña subalpina.

Las precipitaciones se concentran en los meses de verano, con medias anuales por encima de los 1.100 mm. Las nevadas no son abundantes, si bien las cumbres del macizo permanecen nevados durante el invierno.

oreja de oso

En cuanto a las temperaturas, en los valles la media anual se sitúa entre los 10 y los 12º C, media que se reduce sensiblemente al aumentar la cota.

El Alpino

(por encima de los 2.300 m)

Las duras condiciones climáticas imposibilitan el desarrollo de la vegetación arbórea y arbustiva, pero en cambio a las formaciones rocosas y a las tarteres crece una vegetación adaptada a este ambiente frío y rocallós como la oreja de oso (Ramonda myconi), propia de la era terciaria (hace unos 25 millones de años), la corona de rey (Saxifraga longifolia) especie endémica del Pirineu calcáreo que llegó durante las primeras glaciaciones, ahora hace un millón de años. Otras especies destacables son el xuclamel de roca (Lonicera pyrenaica), la lluqueta de roca (Globularia cordifolia ssp repens) o el helecho (Woodsia glabella ssp pulchella).

marxívol

El Subalpí

(1.700 - 2.300 m)

Son bosques siempre verdes y majestuosos de coníferas formados por abetos (Abies amanecer) y pinares de pino negro (Pinus uncinata) con sotobosque de boj (Buxus sempervirens) o neret (Rhododendrom ferrugineum), el·lèbor verde (Helleborus viridis), pulsatil·la blanca (Anémona alpina), té de bosque (Cruciata glabra), etc.

El Montà

(por debajo de los 1.700 m)

Formato, sobre todo, por la robleda de roble martinenc (Quercus humilis) que ocupa grande parte de las vertientes acompañado por blada (Acero opalus), boj (Buxus sempervirens), corner (Amelanchier ovalis), avellano (Corylus avellana), espino blanco (Crataegus monogyna), enebro (Juniperus communis), marxívol (Helleborus foetidus), rosal caní (Rosa canina) y hierba fetgera (Anémona hepatica) entre otros.

En la zona de la obaga de Gresolet , la haya (Fagus sylvatica) intenta ganar las zonas más húmedas y desplazar el abeto (Abies amanecer) y el pino negro (Pinus uncinata) . Aquí y allá, crece el pino rojo (Pinus sylvestris) extendido a raíz de la explotación de la madera.

Excursionismo

El Pedraforca es una de las montañas míticas de los excursionistas y, sobre todo, de los escaladores, puesto que a los tiempos heroicos de los inicios de la escalada en Cataluña, las dificultades de la cara norte en invierno hacían la ascensión una gesta comparable a las más famosas escaladas invernales de los Alpes.

Aún así, también hay itinerarios para subir andando (o con alguna trepada fácil) a las principales cumbres, tanto los dos pollegons como al Calderer.[3] Lo más visitado es el Pollegó superior, y las principales vías de ascensión que llevan son:

Las excursiones al Pedraforca hay que planificarlas muy bien, la accesibilidad no es fácil y para subir hay que estar mínimamente preparado teniendo en cuenta varios aspectos:

Escalada

La pared norte del Pollegó superior fue el objetivo principal. Así, a principio de siglo, en Lluís Estasen y otros compañeros fueron surcando las rutas más evidentes, como la brecha occidental del Pollegó inferior o el canal Rojo y la vía de la Grallera al Pollegó superior.

La vía Estasen, abierta el 30 de junio de 1928, fue el pistoletazo de salida que abría la época de descubrimiento y realización de las vías de la muralla norte del Pollegó superior y de las paredes del Pollegó inferior. Esta vía se considerada el pistoletazo de salida de la escalada en Cataluña.[4]

La conquista de la pared norte

La Vía Estasen
abierta por: Ll. Estasen, J. Puntas, J. Vila y J. Rovira el 30/6/1928
Dificultad: IV

Recorrido: 1100 metros (600 ascensión)
Tiempo: 2 a 5 horas.
Orientación: Norte
Material: Cintas expreso y cuñas. Hay pitones en los pasos difíciles.
Aproximación: Desde el refugio coger un camino que sube en diagonal hacia la derecha (marcas blancas). Después de atravesar un primer torrente seco el camino se ensarta arriba por la fuerte pendiente hasta un ressalt de roca que se supera por la izquierda. Pasado este paso encontramos unas pintadas: Cerradura y Estasen . Seguir la dirección de la Estasen hasta llegar a un gran canal. Subir por este canal que trae directamente a la base de la gran pirámide. Cruzar hacia la derecha la pirámide.La vía empieza a la derecha del vértice de la pirámide, en un díedre muy marcado. Marcas verdes a pie de vía. tiempo de aproximación: 45 minutos.
Descripción de la ruta: La vía empieza a la derecha de la Pirámide, en un díedre pulcro (IV, 25m). Andar hacia la derecha por una feixa hasta el pie del Dedo de en Riambau, que se supera por un canal a la izquierda con una pequeña trepada. Escalar el acicate que queda sobre el Dedo de en Riambau (IV, 100m, pitones) hasta el inicio de la quiniela (lugar denominado el Pitón del Estasen). Hacer la quiniela, muy aérea, de unos 30 metros (IV, pitones). Pugar por el canal con tendencia hacia la derecha, por unas gradas fáciles. En lo alto del canal se encuentra una placa con algún paso fino (IV-, pitones). Llegamos a la arista y cruzamos hacia la derecha, sobre el Canal del Riambau, haciendo un pequeño recorrido descendente. Subimos por un canal fácil y a la parte final hagamos una quiniela a la derecha. Hagamos un flanqueig aéreo (III, pitón) y continuamos hasta situarnos al pie de un díedre vertical. Lo escalamos (IV) y al final echamos a la izquierda a buscar otro canal (pitón al final de las dificultades). Continuamos por terreno fácil yendo a buscar la arista que nos traerá hasta la cumbre.[5]

Esquema Vía Estasen

A finales del siglo XIX, con el nacimiento del excursionismo catalán, una generación de montañosos recorrió las montañas catalanas, el Pedraforca no se escapó de esta fiebre exploradora convirtiéndose en objetivo de estos alpinistas. Si bien la ascensión de la montaña por las vías normales no deparen ningún hecho remarcable, los primeros trazados de vías de escalada suponen el nacimiento de este deporte en Cataluña.[4]

Después de haber subido a las principales puntas, el objetivo aconteció la conquista de la pared norte, buscando una vía que la ascendiera íntegramente y trajera directamente a sus puntas central, el Calderer. Esta búsqueda de la dificultad por la dificultad (siguiendo la clásica ley de Mummery) marca el inicio de la escalada en Cataluña.

Lluís Estasen era, con seguridad, el alpinista catalán más dotado, con más ambición y con la técnica y empujón necesario para encarar el proyecto. Lideraba de manera indiscutida un pequeño grupo de alpinistas barceloneses que lo acompañaban en todos sus recorridos y que dieron un impulso decisivo a la exploración de las montañas catalanas. El material precario de la época, la técnica rudimentaria, la nula información previa, eran limitaciones que se superaban con grandes dosis de valentía, empujón e ilusión.

A pesar de que para el momento histórico y las circunstancias de la época se consideraran a las primeras ascensiones por la cara norte del Pedraforca como empresas de gran dificultad y peligro, analizadas con los criterios otros países quedarían un poco relativitzades, puesto que no sobrepasan el IV grado de dificultad, y en los Alpes hacía años que se realizaban ascensiones extremas, a las Dolomites se forzaban los sextos grados, o simplemente al lado francés del Pirineu ya en el siglo XIX se había ascendido al Couloir de Gaube o se había trazado una vía de características similares a la cara norte del Midi de Ossau.

La amplitud de la pared norte es enorme y en aquellos primeros intentos se buscaba un itinerario que evitara las dificultades principales y el terreno más descompuesto. Hay que recordar que en aquellos tiempos el actual refugio Estasen no existía, y todas las ascensiones se iniciaban al Santuario de Gresolet, en el fondo del valle, a tres horas del pie de la pared. Las grandes dificultades de comunicación y transporte y las pocas ocasiones de tener tres días festivos limitaban gravemente la regularidad de los intentos. En el año 1922 se recorre el Canal Rojo y el canal de la Grallera al Pollegó Superior, vías sencillas, pero que sirven como exploración y conocimiento del intrincado relieve de la pared norte. Son ascensiones preparatorias de la auténtica vía directa buscada, que tiene que atravesar toda la pared en vertical y conducir directamente al Calderer. Los siguientes pasos se dirigen hacia el canal de Riambau. En el año 1924 hacen un nuevo intento, pero se ven detenidos por muros infranqueables sin conseguir avanzar muchos metros. Un tanto desanimados deciden hacer un intento en sentido inverso, es decir, descendiendo desde la cumbre hasta la base de la pared. El septiembre de 1926 Estasen, Guilera y Vila deciden probar con esta nueva opción. Para lo cual suben rápidamente hasta el Pollegó superior (realizando la segunda ascensión por la vía de la Grallera y tomando puntos de referencia para el posterior descenso) e inician el descensos por las terrazas y alféizares de la cara norte, no obstante llegan a un punto sin salida, extraplomat al vacío. Con una cierta ingenuidad no habían previsto la posibilidad del fracaso y no dejaron ninguna cuerda extendida para un eventual regreso. El regreso se abierto por Lluís Estasen exponiéndose en algunos pasos sin ninguna protección, después de unas horas de angustia consigue traer otra vez la abrochada hasta la cumbre, donde llegan con las primeras oscuridades de la noche.

Entre los anteriores intentos desde la base y este desde la cumbre quedan pocos metros para enlazar todo el itinerario.

El 30 junio 1928 Josep Puntas, Josep Rovira y Jofre Vila, junto con Lluís Estasen, salen del Santuario de Gresolet a las séis de la mañana. Están decididos a encontrar la vía definitiva, puesto que en penas restan 200 metros de terreno desconocido para completar los intentos de años anteriores. Por las abruptas pendientes de la base de la pared van ganando altura, hasta llegar al pequeño cuello del Dedo. Conociendo que el canal del Riambau es infranqueable no se meten en ella, sino que empiezan a elevarse por un acicate poco evidente que nace en el mismo cuello. Traen únicamente una cuerda y Estasen guía en todo momento la abrochada. Ante una pared extraplom que los cierra el paso Estasen tiene la intuición de encontrar un espectacular y expuesto flanqueig que será la clave de la ascensión. Las mayores dificultades van quedado atrás. Han necesitado seis horas para superar 200 metros. No han clavado ninguna pitón. Por terreno más sencillo y vagamente conocido de intentos anteriores ganan la punta del Calderer.

El septiembre de 1930 Estasen, Guilera, Oliveras y Roig repiten la ascensión. Forman dos abrochadas y en previsión de las dificultades se han hecho forjar por un herrero dos enormes claves, de varios kilos de peso, para asegurarse. Rehacen el itinerario, realizando algunas variantes que dejan la vía definitivamente trazada. Los pitones ni los utilizan. Uno lo dejan clavado a la pared para descargar del peso y el otro ni sale de la mochila, volviendo a Barcelona.

Con estas ascensiones se ha abierto la veda para la escalada al Pedraforca. A partir de entonces, se irán abriendo vías y más vías, los nombres importantes de cada época dejarán su impronta a las paredes de la montaña y cada generación plasmará las nuevas formas de entender la escalada con sus realizaciones. No es temerario afirmar que el Pedraforca es un pequeño compendi de la historia de la escalada catalana. Así ya el 1933 Llopis y Vilaret trazan la primera variante de la vía Estasen, y en el Pollegó Inferior Xandri y Casanellas trazan una vía directa desde la Enforcadura. El 1936 Homedes, Boixeda y Albareda trazan el histórico y bello itinerario a la aguja del Gato. Las malas condiciones atmosféricas provocan que al intentar iniciar el rappel de descenso Homedes sea logrado por un rayo y muere estimbat. Este dramático accidente tuvo una gran repercusión en su época. El 1941 se traza la popular vía Cerradura al collarín de la Cueva. Y el mismo año se abre otra vía histórica, Maria Antònia-Estrems a Corzos, con la primera presencia femenina a la pared en la figura de Maria Antònia Simó, gran escaladora catalana. El 1944 se abre clásica Cerradura-Haus de la cara sur del Pollegó Inferior. Y el 1949, por los potentes hermanos Estorach, la vía por el interior del canal del Riambau. Y se podría continuar citando vías, años y escaladores. Anglada, Guillamon, Cerda, pokorski, Garcia Picazo, etc, etc recorren y exploran sistemáticamente todos los replecs de roca de la gran pared.

Actualmente, hay abiertas más de un centenar de vías repartidas principalmente entre la pared norte del Pollegó superior y la pared sur del Pollegó inferior. En el vertiente norte la escalada se tiene que aprovechar las abundantes fisuras, chimeneas y relleixos,mientras que en el vertiente sur se trata sobre todo de escalada de placa sobre una roca compacta y adherente.

Últimamente, se ha explorado la muralla sur del Roget, en la base del Pollegó inferior que se han equipado según la mentalidad de la escalada deportiva de alta dificultad.

Junto con Montserrat en sueño las dos montañas de referencia histórica y principales escuelas de escalada nacionales. Al Pedraforca, se le otorga un cierto carácter de montaña seria: la magnitud de la pared principal, orientada al norte y de casi 600 metros de altura, junto el entorno pirenaico le otorgan este. Por otro lado el Pedraforca es el punto más meridional donde se lleva a cabo la practica del cascadisme (escalada en hielo).[4]

Leyendas

Hay muchas leyendas alrededor de la montaña del Pedraforca, y por eso ha sido y es considerada una montaña mágica.

Una de las leyendas más difundidas dice que la noche de Santo Silvestre (31 de diciembre) las brujas se reúnen al Pedraforca (a Pedraforca, como dicen los habitantes del lugar) y saltan y bailan por encima de las aulagas.

Otra leyenda explica por qué la montaña tiene esta forma tan característica: una noche de Santo Silvestre las brujas celebraban un aquelarre en la cumbre de una montaña altísima que era situada donde actualmente hay el Pedraforca. Las brujas estaban divididas en dos bandos y se peleaban entre ellas, hacían tanto ruido que incluso temblaba la tierra. Los habitantes de Saldes se asustaron tanto que empezaron a encomendarse a Santo Miquel y a hacerle plegarias, tanto, que los escuchó, bajó del cielo y de un golpe de espada rompió la montaña en dos partes, bono y dejando un bando de brujas al pollegó inferior y el otro bando al pollegó superior. A la vez, con aquel golpe de espada rompió en millones de trozos la cumbre de la antigua montaña: todavía ahora se pueden ver los restos de piedras de aquella cumbre a la tartera del Pedraforca.

Paraje protegido

El Macizo del Pedraforca se declaró el Paraje Natural de Interés Nacional en el año 1982, en la promulgación de la Ley 6/1982, de 6 de mayo.[6] En el año 1983, se completó la protección legal de la entorno al espacio con la declaración por medio del Decreto 353/83[7], de 15 de julio de 1983, del Parque Natural del Cadí-Moixeró. Desde en el año 2004 la gestión del PNIN se incorporó a la del Parque Natural del Cadí-Moixeró.

En el ámbito europeo, el septiembre del 1987, el Paraje, junto con el Parque Natural del Cadí-Moixeró, fue declarado zona de especial protección para las aves (ZEPA) y, años más tarde, mediante una decisión de la Comisión del 22 de diciembre de 2003, también se aprobó su ingreso a la región alpina dentro de la red Natura 2000.[8]

Montaña emblemática

El Pedraforca es, junto con Montserrat y el Canigó, la montaña emblemática de Cataluña. Su silueta singular y la actividad excursionista y alpinística que se desarrolla en esta cumbre lo han convertido en un símbolo de Cataluña.

Escudo oficial del Berguedà

Así la comarca del Berguedà la montaña preside su escudo y su silueta es empleada largamente, tanto en reclamos publicitarios como en logotipos.


« Y vegí vuestros pies y vuestros riscos
y vuestros frentes, o sierras de la patria!;
y al ponerse encima suyo el astro del día,
corona de oro irradiando de llama,
engollir-se lo vegí el alto Pedraforca
hecho un Vesubi apretujado de lava;
y entre el floreig de estrellas que nacían
del anochecer hermós entre las oscuras alas,
como aurora divina que me sonreía,
vegí en lo cielo la Musa catalana
 »

Jacinto Verdaguer, el arpa incluido a Patria (1888)

En el año 2008 en motivo de la celebración del 80è aniversario (1928-2008) de la primera ascensión a la pared norte del Pedraforca por parte de Lluís Estasen, Josep Puntas, Josep Rovira y Jofre Vila, las productoras Fanàtik Visual y Soul Producciones en coproducción con Televisión de Cataluña y Mercurio-SGP presentan el documental La otra cara de la forca.[9] Este documental fue premiado como Mejor film español en la 26 edición del Festival internacional de Cine de Montaña Vila de Torrelló.[10]

Referencias

Enlaces

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