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Palau de la Música Catalana

palau de la música catalana - Wikilingue - Encydia

(y) 41° 23′ 15″ N, 2° 10′ 30″ E / 41.3875, 2.175

Patrimonio de la Humanidad    UNESCO
Palau de la Música Catalana
Visió general de l'interior presidit pel magnífic vitrall d'Antoni Rigalt
Visión general del interior presidido por el magnífico vitral de Antoni Rigalt
Información
Tipo auditorio
Arquitecto Lluís Domènech y Montaner
Comienzo 1905
Acabamiento 1908
Cronología 1982-1989, remodelado
Localización Barcelona
Estilo Modernismo catalán
Materiales utilizados Hierro, vidrio, cerámica y ladrillos

Tipo Cultural
Criterios (y), (ii), (iv)
ID 804
Región * Europa y Norteamérica.
Inscripción 1997 (21a sesión )
* Según las regiones de la UNESCO.

El Palacio de la Música Catalana es un auditorio de música situado al barrio de Sant Pere (Sant Pere, Santa Caterina y la Ribera) de Barcelona . Fue proyectado por el arquitecto barcelonés Lluís Domènech y Montaner, uno de los máximos representantes del modernismo catalán. La construcción se llevó a cabo entre los años 1905 y 1908 , con soluciones a la estructura muy avanzadas,con el uso de los nuevos perfiles laminados, una estructura central metálica estabilizada por el sistema de contrafuertes y vueltas perimetrales de inspiración gótica y con la aplicación de grandes muros de vidrio y la integración de todas las artes aplicadas: escultura, mosaico, vitral y forja .[1] Domènech y Montaner contó con los artistas habituales a su obra: el mosaïcista Lluís Brú, los ceramistes Josep Orriols y Modesto Sunyol, los vitrales de la casa Rigalt y Granell y el pavimento hidráulico de la casa Escofet. [2] Y entre los escultores, Miquel Blay, Eusebi Arnau, Didac Massana y Pau Gargallo.

El edificio fue encargado porel Orfeón Catalán, fundado el 1891 por Lluís Millet y Amadeu Vives, porque fuera su sede. Fue sufragado por industriales y financieros catalanes, ilustrados y amantes de la música, estamento que sesenta años antes ya había financiado el teatro de ópera y ballet Grande Teatro del Liceo. El auditorio fue destinado a conciertos de música coral, orquestal e instrumental, así como a interpretaciones corales y de cantantes. Actualmente continúa cumpliendo todas estas funciones, tanto al ámbito de la música clásica como el de la música moderna.

Escultura de Lluís Millet y Labrador fundador del Orfeón Catalán realizada por Josep S. Jassans.

Al 1997 la UNESCO incluyó el edificio en su relación del Patrimonio Común de la Humanidad.

Mesa de contenidos

Historia

El proyecto

Busto de Joaquim Cabot en la sala de Lluís Millet. Durante su mandato del Orfeón Catalán se encargó la obra a Domènech y Montaner

Empieza en octubre de 1904 con el encargo de un proyecto del Orfeón Catalán al arquitecto Lluís Domènech y Montaner para construir un edificio destinado a ubicar su sede social.[3] Este proyecto, encargado por el entonces presidente de la entidad en Joaquim Cabot, y su presupuesto correspondiente, había sido aprobado por la asamblea el 31 de mayo de 1904 . Antes de acabar en el año se realizó la compra del claustro del convento de Sant Francesc, con una superficie de 1.350,75 m² y a un precio final de 240.322,60 pesetas, con la intención de destinar este espacio por la construcción del edificio.[4] A en el año siguiente, concretamente el 23 de abril de 1905 , se realizó el acto de colocación de la primera piedra de las obras, financiadas con un empréstit de 600.000 pesetas en obligaciones amortizables, al portador, en dos series de 500 y 1.000 pesetas, al interés anual del 4%.[5]

Domènech y Montaner era entonces una de las figuras se referencia de Cataluña, tanto en cuanto a su oficio como en relación a su actividad política y cultural. Como arquitecto, ya había firmado la Editorial Montaner y Simon (la actual Fundación Tàpies), el popularmente llamado Castillo de los Tres Dragons, y varias obras de menos voladizo. Aun así, también había sido un hombre clave en la presa de conciencia política del catalanismo de finales del siglo XIX cuando colaboró en la fundación de la Liga de Cataluña o, como presidente de la primera asamblea de la Unión Catalanista, firmó las Bases de Manresa. Además, presidió los Juegos Florales, el Ateneo Barcelonès o la Academia de Buenas Letras.[6]

Inauguración

Tres años más tarde, el 9 de febrero de 1908 , se celebró su inauguración. La obra fue galardonada en el Concurso anual de edificios artísticos, promovido por el Ayuntamiento, como mejor edificio de en el año, con estos argumentos:
« Ha sido relativamente fácil el trabajo confiado a este jurado, puesto que, entre los edificios acabados durante en el año 1908, uno de ellos se ha sobrepuesto, naturalmente y sin vacilaciones, a todos los otros. El soberbio edificio del Orfeón Catalán cumple plenamente la primera condición para optar al premio del Concurso, puesto que se puede decir muy bien que, por él mismo, embellece no sólo su propio emplazamiento, sino que irradía el ambiente de arte, animación y belleza a toda su barriada...  »
El auditorio fue destinado a conciertos de música orquestal e instrumental, así como a interpretaciones corales y a recitales de cantantes. Aun así, en el Palau han tenido también cabida actas culturales, políticos, obras de teatro y, naturalmente, las más variadas actuaciones musicales. Por ahora continúa cumpliendo todas estas funciones, tanto al ámbito de la música culta como al de la música popular.

La acústica del auditorio es destacable, especialmente para la música coral y de cámara; en conjuntos sinfónicos granos, presenta algunos problemas en las zonas altas. Los mejores intérpretes y batutas del mundo del último siglo (desde Richard Strauss hasta Daniel Barenboim, pasando por Ígor Stravinski y Arthur Rubinstein y los catalanes Pau Casals y Frederic Mompou) han desfilado por el Palau, auténtico santuario de la música de Cataluña y, a la vez, sala de conciertos de referencia en el panorama artístico internacional.

El escenario

El Palacio de la Música Catalana fue declarado Monumento Nacional el 1971. Con este motivo se realizaron amplias obras de restauración bajo la dirección de los arquitectos Joan Bassegoda y Jordi Vilardaga.

En la década del 1980, el Orfeón Catalán decide efectuar una gran reforma arquitectónica y también jurídica y, así, se constituyó el 1983 el Consorcio del Palacio de la Música Catalana, manteniendo la propiedad el Orfeón pero interviniendo el Ayuntamiento de Barcelona, la Generalitat de Cataluña y el Ministerio de Cultura de España. En cuanto a las obras del edificio se encargó el proyecto a Òscar Tusquets y Guillén. Estas obras duraron siete años, llevándose a cabo todo el proyecto de Tusquets, que fue reconocido con el premio FAD 1989 de Arquitectura, Reformas y Rehabilitaciones. Lluís Domènech y Girbau, arquitecto y nieto del primer arquitecto del Palau, Domènech y Montaner, escribió sobre estas obras elogiándolas:
« La rehabilitación de la sala y los accesos, la edificación de un nuevo edificio anejo por los servicios (...) han dado como resultado una obra coherente y creativa, perfectamente al día en cuanto a seguridad y especificaciones de confort y acústica, dentro del espíritu innovador radical y amante del detalle que Domènech y Montaner habría deseado.[7]  »

Al 1990 se formó la Fundación Orfeón Catalán-Palacio de la Música Catalana por los actos del centenario del Orfeón y, además, para conseguir recursos privados con actividades organizadas en el Palau.

Las dictaduras

La sala de conciertos desde el escenario

A lo largo de su historia, el Palacio también ha acogido actas no relacionados con la música. La vida política catalana ha encontrado una evidente manifestación simbólica que llega hasta hoy y pasando por las asemejas de Solidaridad Catalana, por la clausura de cuatro meses ordenada por la dictadura de Primo de Rivera entre el 24 de junio y el 13 de octubre de 1925 , y por la dura posguerra, momento en que su nombre es castellanizado y por el gentilicio.[6] Así, el 2 de abril de 1940 , la Falange organiza un festival con la intervención del «Orfeón que dirige el maestro Millet» -según decía el programa y para evitar escribir el nombre real- que tuvo que empezar con el himno fascista Cara al solo, que Millet dirigió con los brazos inmóviles contra el cuerpo.[6]

La vida del Palau fue volviendo a la normalidad aunque con actas entremedias que celebraba la nueva España fascista, como por ejemplo un concierto de militares rusos (el programa aclaraba que eran del antiguo ejército del zar) y otro del Corazón de las Juventudes Hitlerianes el 1943.

Aun así, había más música, y por ejemplo el 9 de noviembre de 1940 se estrenó el famoso Concierto de Aranjuez de Joaquín Rodrigo. El 31 de marzo de 1944 , Eduard Toldrà hacéis su primer concierto con la Orquesta Municipal de Barcelona, la actual Orquesta Sinfónica de Barcelona y Nacional de Cataluña (OBC), que hasta la inauguración del Auditorio (1999) fue la principal locataria del Palau.

El 19 de mayo de 1944 debutó la soprano Victoria de Àngels. El Orfeón Catalán no va reapareixer hasta el 1946, dirigido por Lluís Maria Millet, hijo del fundador, que interpretó el Requiem de Mozart .

Hechos del Palau

Los Hechos del Palau sucedieron el 1960 coincidiendo con una visita de Francisco Franco en Cataluña. Se había conseguido la autorización para interpretar El canto de la Senyera en el Palau, con motivo de la celebración del centenario de Joan Maragall. La prohibición gubernativa en el último momento por parte de las autoridades hizo que parte del público asistente se pusiera derecho a cantar este himno y se lanzaran hojas contra la cabeza de la Sido Espanyol; por este hecho hubo detenciones, de entre las cuales la del futuro presidente de la Generalitat de Cataluña, Jordi Pujol, y que, a pesar de no encontrarse en el local, fue sometido a un consejo de guerra.[8] Hasta en el año 1967 no pudo ser interpretado El canto de la Senyera legalmente.

Camino a la normalidad

Con la realidad siempre presente, como por ejemplo cuando la Falange decidió hacer un acto conmemorativo de su fundación, a los años 60 el Palacio empieza a ver la luz de una cierta normalidad con varias iniciativas como la representación de obras de teatro en catalán, con nuevas entidades organizadoras de conciertos, de la música clásica al jazz, pasando por la Nueva Canción.

Empiezan a haber tímidos intentos de libertad. Así, El Canto de la señera se pudo volver a escuchar al Palacio en el concierto del centenario del nacimiento de Lluís Millet, el 18 de abril de 1967 . Los grandes intérpretes catalanes empiezan a actuar a menudo, como lo hace Frederic Mompou el 1969 en su 75 aniversario.

Recientemente la institución ha estado de actualidad por la investigación de su director Fèlix Millet por la apropiación ilícita de fondo (hasta 34 millones de euros) destinados al Orfeón y el Palacio pero que, mediante la Fundación Orfeón Catalán-Palacio de la Música Catalana, que él gestionaba, nunca llegaron a su destino.

El edificio

Arquitectura

Antigua taquilla original de Lluís Domènech y Montaner realizada en el interior de una columna con quebradizo de Lluís Brú.
Entrada principal

La arquitectura de Domènech y Montaner es de gran calidad y originalidad, resaltado por un lado en la estructura de hierro que permite la planta libre cerrada por vidrio, y de la otra la integración a la arquitectura de las artes aplicadas. [9] Dos decisiones arquitectónicas demuestran la tipología y la innovación tecnológica del proyecto: la primera la solución del patio a la medianera del solar con la iglesia, porque la sala de conciertos quedara con la misma simetría de distribución y entrada de luz. La segunda, fue la resolución de situar el auditorio al primer piso con el acceso desde la planta baja por los diferentes tramos de la escalera con un tratamiento tan efectivo que compensa la ascensión; con esto se consiguió la utilización de la planta baja por oficinas del Orfeón.

Al exterior se mezclan elementos escultóricos, que hacen alusión en el mundo de la música, con elementos arquitectónicos de carácter modernista barroco. En el interior, el arquitecto combinó magistralmente los diversos materiales de construcción con cerámica y vidrio. La sala y el escenario forman un conjunto armónico, en el cual uno se integra en el otro. El escenario está dominado a su parte superior por los tubos del órgano, que se convierten a su vez en un elemento decorativo. La embocadura del escenario está enmarcada por ilustraciones escultóricas espectaculares, ambas alegorías de la música culta y de la música popular: a la derecha, un busto de Ludwig van Beethoven sobre columnas dóricas que sostienen unos cúmulos de los que emerge la cabalgata de las valquíries (clara referencia a la adoración por Richard Wagner que siempre ha sentido el público catalán); a la izquierda, con unos chicos al pie de un salze a las ramas del cual aparece el busto de Josep Anselm Clavé, una alegoría al texto de la canción Las flores de mayo de este autor.

Entre 1982 y 1989 se realizó una gran restauración y ampliación bajo la dirección de los arquitectos Òscar Tusquets y Carles Díaz, iniciándose la segunda parte en el año 2000, dotando al palacio con un edificio adosado de seis pisos de altura donde se sitúan los camerins, el archivo, la biblioteca y una sala de reuniones, y abriéndose a una plaza gracias al escombro de la iglesia de Sant Francesc de Paula, que había sufrido un incendio durante la guerra civil española y se había hecho una reconstrucción sin valor arquitectónico. A la segunda fase se realizaron reformas interiores y una nueva ampliación con una sala de audición y ensayo así como un restaurante.[6]

Exterior

Fachada lateral

Fachada primitiva. Detalle del grupo escultòtic La canción popular catalana de Miquel Blay.
Fachada principal cubierta con la pantalla de vidrio de Òscar Tusquets y Guillén.
Extremo de la fachada nueva. Ángulo con la calle de Sant Pere más Alto.

Se encuentra situada en la calle San Pedro más Alto, único acceso hasta en el año 1989, hace esquina con la calle Amadeu Vives, que se resuelve con la inclusión del grupo escultórico La canción popular catalana, del artista Miquel Blay y reproducida a medida superioral natural por Frederic Bechini, donde están representados un Sant Jordi, bajo una figura femenina en el centro como un gran mascarón de proa, que es una ale·legoria de la música, rodeada de un grupo de personajes que representan el marinero, los campesinos, el anciano y los niños. Está considerada la obra capital del escultor Blay, con una sensibilidad social y un conjunto de gran armonía.[10] Según consta a una inscripción al pie de la escultura, fue pagada por el marqués de Castellbell (Joaquim de Cárcer y de Amat), y tuvo lugar su inauguración el día 8 de septiembre de 1909 . La complejidad de la fachada angular a dos calles estrechas hace difícil la visión completa del conjunto.

Otros elementos de esta fachada son los arcos con grandes columnas de ladrillo rojo y cerámica . Dentro de dos de estas columnas se encontraban las taquillas originales. Al primer piso hay un balcó que recorre la fachada con catorce columnas en grupos de dos, cubiertas con mosaico, todas con dibujo diferente; al segundo piso los bustos de los músicos sobre columnas, realizados por Eusebi Arnau: de izquierda a derecha son Palestrina, Bach y Beethoven ; pasado el grupo escultórico de la esquina se encuentra el busto de Wagner ya en la calle Amadeu Vives. A la parte superior de esta fachada un gran frontón en mosaico de Lluís Brú[11] simboliza la señera del Orfeón de Antoni Maria Gallissà y en el centro una reina presidiendo una fiesta con una filosa, en alusión a La Balanguera, poema de Joan Alcover y Maspons, con música del compositor Amadeu Vives, una pieza de las que más interpretaba el Orfeón y que desde 1996 es el himno oficial de Mallorca .[12]

Fachada principal actual

En esta fachada se encuentra la entrada habitual desde en el año 1989, mediante una nueva explanada a la cual se accede desde una calle que desde en el año 2006 se denomina con el nombre de Palau de la Música.

La fachada realizada por Domènech y Montaner sorprende por su construcción, que se realizó como si fuera a la vista, a pesar de que estaba completamente ciega por la posición en todo su frontal de la iglesia de Sant Francesc de Paula. Para conseguir la entrada de luz a través de los ventanales de esta fachada, el arquitecto construyó un patio de unos tres metros de anchura que hacía de límite con la iglesia y aunque no era vista, la realizó con gran riqueza de materiales y diseño, la obra de ladrillo rojo visto, barandillas de hierro forjado, cornisas y capiteles esculpidos y con unos vitrales de colores iguales que al resto de la edificación. Según unos datos aportados por Pere Artís, el presupuesto inicial de las obras del Palau era de 450.000 pesetas, que se llegaron a duplicar, existiendo alguna fricción entre el cliente y el arquitecto debido a su tossudesa para acabar esta fachada igual que la que estaba a la vista y por lo tanto el encarecimiento de la obra.[13]

A la parte izquierda de la fachada se encuentra el edificio de servicios, realizado por los arquitectos Òscar Tusquets, Lluís Clotet y Carles Díaz a la última veintena del siglo XX, con una torre con la base esculpida como sí de una gran palmera se tratara; es también por donde hay la entrada de los artistas. A la parte derecha se encuentra sobre unas escaleras la escultura dedicada a Lluís Millet, del escultor Jassans, realizada el 1991, y la entrada al restaurante del Palau, llamado Mirador y realizado como una caja de vidrio . En este extremo de la fachada, el ángulo con la calle de Sant Pere más Alto también se resuelve a manera de proa como la fachada antigua, representando en ladrillo rojo y en bajorrelieve un gigantesco árbol.

Toda la fachada central recuperada ha sido cubierta por otra nueva haciendo pantalla de vidrio con el nombre del edificio Palau de la Música Catalana grabado a las puertas de entrada.

Interior

La baldosa de Valencia , las piezas cerámicas motllurades y el mosaico, revisten todo el edificio, una gran intervención de diferentes productos cerámicos, así como de varios artesanos y fabricantes fueron los que suministraron a Domenech y Montaner durante la construcción del Palau. La mayor parte de los mosaicos que se encuentran a los muros y cubriendo los fustes de las columnas, tanto exteriores como interiores fueron realizados por Lluís Bru.

Vestíbulo de la antigua entrada del Palacio de la Música.

Vestíbulo

Hasta la reforma del equipo de Tusquets de en el año 1989, la planta baja del Palau se distribuían varias dependencias del Orfeón, que tenían su entrada por la calle Amadeu Vives. Por ahora este espacio llamado foyer está ocupado por el bar.

Por la antigua entrada de la calle San Pedro más Alto el primero que se ve es una gran escalera doble hacia el primer piso, con iluminación de grandes farolas; la barandilla está ricamente trabajada en piedra y con los balaustres de vidrio, los arrambadors son de cerámica vidrada y con relieves de flores, igual que la ornamentación de los techos. Ya en esta entrada se puede recordar al escritor Robert Hughes refiriéndose en el Palau:
« Nunca más se construirá en Barcelona nada que se pueda parecer desde el punto de vista de atrevimiento conceptual, brillantez formal, simbolismo y efecto decorativo.[14]  »

Sala Lluís Millet

Un ventanal de la sala Lluís Millet

Situada al primer piso, ante la sala de conciertos, y dedicada al maestro Millet músico y fundador del Orfeón Catalán, es el que se denomina una sala de espera o descanso con una imponente lámpara modernista de hierro, también en este sentido Doménech y Montaner demostraba un gran dominio en su aspecto teórico dándolos auténticas lecciones a los artesanos e involucrándose en todos los trabajos de forja durante las obras del Palau.[15] Como decoración de la sala hay varios bustos de músicos célebres y unas pinturas modernistas de Joan Requesón y Vinyoles (1863 - 1912), protagonizados por figuras femeninas con carácter simbolista.

A la época modernista se contó con el arte del vitral por parte de los arquitectos como una actividad decorativa por sus construcciones, Domenech y Montaner, lo fomenta en todos sus edificios, pero al Palacio de la Música, además de esta decorativitat tiene una función material arquitectónica. Es en esta obra donde se expresa la gran realidad del vitral catalán, al conseguir una perfecta unión entre arquitecto y el vitraller Antoni Rigalt y Blanch.[16]

Las puertas son de vidrio con vitrales de temas florales aquí como el largo ventanal que separa esta sala de la terraza de vidrio transparente a la parte superior y plomado de vidrio de color de elemento floral como un arrimador a la parte baja, sobre el vidrio transparente corre un friso de vitral imitando el quebradizo. A la terraza nos encontramos las columnas decoradas con mosaicos que dan en la calle San Pedro más Alto; todas las columnas son diferentes en color y decoración. Esta sala también está destinada para celebrar actas sociales o conferencias de prensa.[17]

Sala de conciertos

Fichero:Palau de la Música - Interior general (2).JPG
La sala de conciertos desde la segunda grada

Al acceder en la sala desde el primer piso da la impresión de una entrada oscura, encontrándose, a continuación, con un gran efecto teatral, con la explosión de luz y color que tiene la gran sala; los vitrales, a los dos lados, corren desde el tierra al techo con el primero y segundo piso de butacas como si fueran unas bandejas, columnas decoradas con mosaicos de colores como el techo con rosas rojas y blancas de cerámica vidrada. A la intersección de los arcos superiores se aprecian unos mosaicos en semicírculo representando colas de pavos reales reales con todo su esplendor y colorido.

Columnas del segundo piso con mosaicos de Lluís Bru

Los vitrales son empleados para diferenciar varios ámbitos y para complementar elementos constructivos.Una de las funciones más principales, se organiza en la sala de audición es, donde la gran cortina de vidrio tamisa la luz, son los vitrales mas importantes en cuanto a tamaño y vistosidad, están colocados en diez ventanales en los muros laterales de la sala de conciertos. Se encuentran separados por cuatro columnas y cinco vitrales por banda, formados por grandes piezas de "vidrio catedral"[18] rosado, con espumillones de hojas y flores, ligados con plomo y que pasan de un ventanal al otro enlazando unos motivos heráldicos que se van repitiendo, el de Cataluña y el de Sant Jordi. A la parte alta, junto a los arcos de estilo Tudor, hay una franja de vidrios hexagonales en tonos ocres pálidos y grises, como si de un quebradizo se tratara. Al primer piso se repiten los espumillones con unos lazos de vidrios azules y a la platea se encuentra el vidrio rosa con un friso floral a la parte superior.[19]

El gran vitral central de Antoni Rigalt y Blanch

En el centro del techo sirviendo por luz natural y eléctrica, la gran claraboya o luz realizada por Antoni Rigalt y Blanch, como si fuera un gran sol con forma de esfera invertida, de vidrios dorados en el centro y rodeado otros, con tonos más suaves moratones y blancos representando bustos femeninos y las caras dibujadas con grisalla, y al cabello traen unos pequeños espumillones de rosas y una cinta con una ciba[20] azul en medio. Un recinto mágico concebido como una inmensa caja de vidrio coronada con una gran claraboya central de colores. Los vitrales multicolores están compuestos por dos hileras circumcèntriques de ángeles o doncellas dispuestas en dos ringleras concéntricas. Aunque estos tengan las bocas cerradas, parece que evoquen una agrupación coral. La translucidesa del exterior define un concepto que todavía se refuerza más a la sala de conciertos, con el vitrales y el grande lluernari central, la fusión de la luz dorada de la claraboya con el rocío de los ventanales laterales da una claridad ambiental única y misteriossa que atraído la atención de todo el mundo quien ha estudiado este edificio singular. A la vez, el juego de diafanitat entre unos espacios y otros, separados con grandes puertas de vidrio, asegura la visualización consecutiva de los espacios.[21]

Pegaso a comienzos del segundo piso, esculpido por Eusebi Arnau

Encima de la grada hay dos Pegàssos , esculpidos por Eusebi Arnau, que hay quién los relaciona con el poder ascensional de la música.

El aforo de la sala de conciertos es de 2.049 personas distribuidas en:

Escenario

Esculturas a la boca de escenario de la Sala de conciertos.
Fichero:PalauMusicaMuses 9105.JPG
Una parte de las musas del escenario.

A la boca del escenario, de once metros de anchura, se encuentra el grupo escultórico de Diego Massana Majò y continuado por el joven Pau Gargallo,[22] que representa a la parte derecha el busto de Beethoven flanqueado por dos dolumnes dóricas bajo la cabalgata de las Valquíries con una clara simbología de la música clásica centre-europea de Wagner , (en su honor en el año 1901 se fundó la Asociación Wagneriana de Barcelona)[23] y la representación de la música popular catalana al lado izquierdo, con el busto de Josep Anselm Clavé bajo un gran árbol a los pies del cual se encuentra un grupo de cantors. La magnitud de esta obra escultórica hace que a su parte superior se acerquen ambos lados, casi hasta tocarse.

A la parte del semicírculo posterior del escenario, se encuentran dieciocho musas modernistas en mosaico y en relieve desde la cintura que parece que están danzando saliente de los muros, realizadas la parte escultórica superior por Eusebi Arnau y el quebradizo de las faldas por Mario Maragliano y Lluís Bru; todas son portadoras de diferentes instrumentos musicales, bajo un fondo de teselas irregulares de color cobrizo y sobre sede se encuentra instalado el órgano. En el centro del escenario, entre las musas, mandó colocar Domenech y Montaner, en homenaje su gran amigo Antoni Maria Gallissà, la imagen de la señera que Gallissà había disenyat por el Orfeón Catalán, rodeado de simbologías medievalistes sobre un fondo azul, que fue realizada en mosaico por Lluís Bru[24] y visible desde todos los puntos de vista de la sala.[25]

A la parte superior de este hemiciclo sobre las musas, hay una continuación de los vitrales laterales de la sala, consta de seis cristaleras con el mismo motivo de espumillones florales.

Órgano

La adquisición del órgano se hizo en la casa alemana Walcker, de Ludwigsburg , y se realizó en el año 1908. El primer concierto con él realizado, por Alfred Sittard organista de la catedral de Dresde , supuso escuchar por primera vez un concierto de órgano en Barcelona a un recinto diferente en una iglesia. En el año 2003 se volvió a restaurar gracias a las aportaciones realizadas por particulares (en una campaña de mecenazgo consistente en la "adopción" de tubos de órgano) y empresas privadas.

Pequeño Palacio

El Pequeño Palacio proyectado por Òscar Tusquets desde el escenario

Proyectado por el arquitecto Òscar Tusquets en el nuevo edificio a continuación de la entrada por la calle San Pedro más Alto, se encuentra en once metros de profundidad y fue inaugurado el 22 de abril de en el año 2004. Tiene un aforo teatral por 538 personas y una perfecta acústica, excelente por música de cámara, además se realizan en su espacio todo tipo de actas sociales y culturales, por los que está dotado de grandes adelantos tecnológicos. [27]

En el año 2007 ha sido uno de los cinco proyectos galardonados con el premio Uli Awards For Excellence europeos en reconocimiento al diseño y valor arquitectónico.[28]

Biblioteca

Iniciada la colección por el Orfeón en el año 1891, consta de varios legados con manuscritos del siglo VI, y una gran cantidad de volúmenes, la mayoría de ellos de temas musicales; hay partituras y el repertorio del que ha cantado el corazón desde su fundación.

La biblioteca también conserva muchos de los programas originales, y una serie de curiosos documentos, primer manuscritos y después mecanografiados durante décadas con paciencia monacal por un trabajador del Palau, Carles Pascual, que hasta en el año de su muerte (1974) fue anotando día a día todos los conciertos y el resto de actividades del Palau.[6]

Historia artística

El Palacio es la sede social del Orfeón Catalán: desde la inauguración, ha ofrecido sus conciertos. Además, en el año 1990 se creó también como formación residente el Coro de cámara del Palacio de la Música Catalana y más tarde, el 1999, la Escuela Coral del Orfeón Catalán donde se proporciona la formación musical de los componentes del orfeón.

Muchos de los mejores solistas y cantantes del siglo XX han actuado al Palacio de la Música Catalana, entre ellos: Pau Casals, Jacques Thibaud, Alfred Cortot, Eugène Ysaye, Albert Schweitzer, Enric Granados, Blanche Selva, Wilhelm Backhaus, Emil Sauer, Wanda Landowska, Clara Haskil, Fritz Kreisler, Arthur Rubinstein, Claudio Arrau, Yehudi Menuhin, Mstislav Rostropovich, Alícia de Larrocha, Victoria de Àngels, Montserrat Caballé, Josep Carreras, Elisabeth Schwarzkopf, Barbara Hendricks, Alfred Brendel, Wilhelm Kempff, Sviatoslav Richter, Vladimir Ashkenazy, Maurizio Pollini, Maria Joao Pires, Jean-Pierre Rampal, Jessye Norman, Daniel Barenboim, etc.

Grandes orquestas y directores han visitado el auditorio desde su primer año de funcionamiento: Berliner Philharmoniker con Richard Strauss, Herbert von Karajan, Claudio Abbado y Mariss Jansons; Wiener Philharmoniker, con Carl Schuricht, Karl Böhm, Zubin Mehta y Leonard Bernstein; Amsterdam Concertgebouw con Eugen Jochum, Antal Dorati y Mariss Jansons; Israel Philharmonic y Zubin Mehta; Staatskapelle Berlin y Chicago Symphony con Daniel Barenboim, New York Philharmonic con Kurt Masur, Münchner Philharmoniker con Sergiu Celibidache, Cleveland Orchestra con Lorin Maazel, Philharmonia Orchestra con Carlo Maria Giulini, Concentus Musicus Wien con Nikolaus Harnoncourt; Vaclav Neumann, Jordi Savall, Philippe Herreweghe, etc., y corazones cómo: Capilla Sistina di Roma, Orfeón Donostiarra, Escolania de Montserrat, Wiener Sängerknaben, etc.

De 1920 a 1936 el Palacio fue la sede de la Orquesta Pau Casals, donde fue dirigida por Pau Casals, Richard Strauss, Vincent de Indy, Ígor Stravinski, Arnold Schönberg, Anton Webern, Arthur Honegger, Manuel de Falla, Eugène Ysaye, etc. Durante años, de 1947 a 1999 , la orquesta residente del Palau fue la Orquesta Sinfónica de Barcelona y Nacional de Cataluña.

Compositores y músicos importantes hay intepretat o dirigido sus propias obras: Enric Granados, Richard Strauss, Maurice Ravel, Serguei Prokófiev, Ígor Stravinski, Manuel de Falla, Arnold Schönberg, Serguei Rakhmàninov, Anton Webern, Robert Gerhard, George Enescu, Darius Milhaud, Francis Poulenc, Arthur Honegger, Frederic Mompou, Krzysztof Penderecki, Witold Lutoslawski, Pierre Boulez, etc.

Otros artistas, actores, bailarines, músicos de jazz, cantantes y grupos de música popular, rock, etc., también han actuado en el Palau: Vittorio Gassman, Maurice Béjart, Ángel Corella, Charles Aznavour, Duke Ellington, Tete Montoliu, Oscar Peterson, Woody Allen, Keith Jarrett, Ella Fitzgerald, Michel Camilo, Tamara Rojo, Paco de Lucía, Bebo Valdés, Luis Eduardo Aute, Jorge Drexler, Cassandra Wilson, Vicente Amigo, Anoushka Shankar, Norah Jones, Sinéad O'Connor, Ute Lemper, etc.

El Palacio se convirtió en el escenario emblemático por los cantautores de la Nueva Canción: cantar en el Palau ("hacer un Palacio") fue un tipo de consagración por un cantante. Raimon, Joan Manuel Serrat, Maria del Mar Bonet, Lluís Llach, Ovidi Montllor, Francesc Pino de laSerra , etc., ha cantado.

Durante algunos años también se representaron con una cierta frecuencia abres de teatro -sobre todo teatro experimental o de autores que no podían representarse en otros locales-: compañías como el Teatro Experimental Catalán, la Compañía Adrià Vado o la Agrupación Dramática de Barcelona (1955-1963) hicieron del Palacio la sede de sus estrenos, entre las cuales destacaron espectáculos como el estreno de la Primera historia de Esther de Espriu, la de El Bien Cofat y el otro de Josep Carnero, la del Pigmalió de Joan Oliver, las de obras de Joan Brossa, etc.

Estrenos

Como principal auditorio de Barcelona durante años, el Palacio ha sido el escenario de muchos estrenos absolutos de obras musicales -y algunas de teatro-, incluyendo (en negrita se indican las obras más destacadas):

Referencias

  1. Volumen 9, Historia Universal del Arte, El siglo XX, 1989, Barcelona, Editorial Planeta, pp.96-97 ISBN 84-320-6689-3
  2. Coup de Fouet. Revista de la ruta modernista. Ayto. de Barcelona, num. 11, 2008.
  3. Roig, Josep L., Historia de Barcelona, 1995, Ediciones Primera Plana, p.155, ISBN 84-8130-039-X.
  4. García-Martin, Manuel. Querido Palacio de la Música, 1987, Barcelona, Catalana de Gas ISBN 84-404-0431-X.
  5. Memoria Orfeón Catalán 1904, pág. 9.
  6. 6,0 6,1 6,2 6,3 6,4 Cararach, Joan Anton, El Palacio de la Música Catalana, Sinfonia de un siglo, 2007, Barcelona, Ediciones 62, ISBN 978-84-297-6037-8.
  7. Domènech y Girbau, Lluís, La arquitectura del Palau, 2000, Barcelona, Lunwerg Editoras, p.29, ISBN 978-84-7782-715-3.
  8. Recuerdos de los Hechos del Palacio por Jordi Pujol.
  9. Volumen 15, La Gran Enciclopedia en catalán, Barcelona, Ediciones 62, ISBN 84-297-5443-1
  10. DDAA, El modernismo, al'entorno a la arquitectura, (2002), p.212
  11. Brú tuvo trabajando en exclusiva hasta 14 técnicos durante varios años. Por toda la fachada cobró 9.000 pesetas. Font:Lluís Permanyer. La Vanguardia 19-04-1987. Entrevista a Lluís Bru y Borrell limpio de Lluís Bru y Salelles.
  12. Pino de Canamyes, Oriol. Casas modernistas de Cataluña. Barcelona: Ediciones 62, 1992, p.53. ISBN 84-297-3607-7. 
  13. Artís y Benach, Pere, Piedras vivas, 1998, Barcelona Barcino, p.32 ISBN 84-7226-682-6.
  14. Hughes, Robert, Barcelona, 1996, Galaxia Gutemberg, pp.336-340 ISBN 84-8109-082-4
  15. Garrut, Josep M., (1982), Modernismo en Cataluña: Decoración,Barcelona, Ediciones de Nuevo Arte Thor, ISBN 84-7327-052-5, p.284
  16. Vila Grau, Joan/ Rodon, Francesc, (1982), p. 110
  17. Planta de Sala Lluís Millet.
  18. Vidrio liso por una cara y levemente irregular por la otra para dar textura y vibración a la luz.
  19. Vila Grau, Joan / Rodon, Francesc, (1982), p. 144
  20. vidrio en forma de disco de diferente grueso con color más intenso al centro
  21. Vila Grau, Joan / Rodon, Francesc, (1982), pp.145
  22. García Martín, Manuel, obra citada pp.72-77
  23. Asociación Wagneriana de Barcelona.
  24. Lluís Permanyer, La Vanguardia, 19-04-1987, p17
  25. DDAA., El modernismo en el entorno de la arquitectura (2002), p. 78
  26. Planta de la Sala de conciertos.
  27. Planta del Pequeño Palacio.
  28. Font: Europa press, publicación: 5-06-2007.


Bibliografía consultada

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