La Olimpiada Popular de Barcelona tenía que ser un acontecimiento deportivo alternativo a los Juegos Olímpicos de Berlin de 1936 que finalmente no se llevó a cabo por el inicio de la guerra civil española.
Barcelona se presentó como candidata a organizar los Juegos Olímpicos de 1936. Después del éxito de la Exposición Internacional de 1929, se consideraba la ciudad ideal para organizar unos Juegos. La situación política en 1931, fecha de la designación, era fuerza convulsa en España y el COI se decantó por Berlín como ciudad designada para organizar la undécima cita olímpica de la era moderna. Alemania era en aquel momento un país democrático y no fue hasta 1933 que llegaron los nazis al poder y establecieron el Tercero Reich.
La preparación de los Juegos de Berlín se orientaba a hacer de ellos una apología del nazismo y de sus valores raciales y militares, cosa totalmente en contra del espíritu olímpico, tanto en la antigüedad clásica como lo era moderna. Se produjeron protestas a nivel mundial, sobre todo por parte de organizaciones judías y de izquierdas, pero finalmente el Comité Olímpico Internacional (COI) mantuvo la celebración de los Juegos en Berlín.
Barcelona decidió organizar una celebración alternativa: la Olimpiada Popular, con el objetivo de recuperar el verdadero espíritu olímpico, la paz y la solidaridad entre las naciones, todo el que se estaba negando en la organización de los Juegos de Berlín con la complicidad del COI.
La Olimpiada Popular de Barcelona tenía una clara voluntad antifascista, una especie de contraolimpíada que hiciera bandera del deporte aficionado y de denuncia de los Juegos Olímpicos a la Alemana nazi, y por lo tanto el apoyo o rechazo a la misma tenía una implicación política. Las federaciones y los propios deportistas, tanto españoles como extranjeros, se vieron sometidos a diferentes presiones políticas para acudir o no la cita.
Los sectores conservadores y derechistas, tanto en el ámbito político como el deportivo, buscaron devaluar el acontecimiento en base de ridiculizarlo, diciendo que eran unos Juegos "de poca monta".
Aun así la tarea desplegada por el COOP (Comité Organizador de la Olimpiada Popular) para conseguir la máxima participación posible permitió la presencia de 23 delegaciones, entre los que destacaban Estados Unidos, Francia, Suiza e Inglaterra. También hubo representaciones de los atletas judíos emigrados, de Alsacia, Euskadi, Galicia y Cataluña . El total de atletas inscritos fue de 6.000 siendo la delegación extranjera más numerosa la de Francia con 1.500 atletas.
La Olimpiada Popular rompía también con el modelo de representación exclusivamente estatal, y abría diferentes formas de participación respecto a la adscripción territorial. Se establecieron tres categorías: nacional, regional y local. De este modo, las delegaciones nacionales podían enviar a cada deporte tres representaciones y se entendía que así la olimpiada no sería sólo una competición entre estados, sino que dejaba la puerta abierta que equipos no estatales participaran en las pruebas, como por ejemplo Alsacia y Lorena , o Marruecos bajo dominio francés y Marruecos español. En este sentido, el COOP introducía sobre todo en los deportes de equipo, un sistema de delegaciones que rompía el monopolio estatal. Finalmente, a través de las representaciones locales, recuperaba la idea ciudadana del olimpismo griego, que los participantes lo eran representando ciudades.
También se puso especial énfasis en la participación de las mujeres, que por esta época incluso tenían dificultados para acceder al deporte en igualdad de condiciones.
En total había competiciones a 16 deportes, como fútbol, tenis, baloncesto, boxeo, atletismo, lucha, pelota vasca, e incluso ajedrez. Los gastos corrían por cuenta de los gobierno francés (600.000 francos), gobierno español (400.000 pesetas) y Generalitat de Catalunya (100.000 pesetas). Francia tenía un gobierno de izquierdas presidido por Léon Blum, y se volcaron para apoyar a la Olimpiada Popular.
La Olimpiada Popular empezaría el 19 de julio de 1936 , y duraría una semana, hasta el 26 de julio.
20.000 visitantes llegaron a Barcelona con motivo de la Olimpiada Popular, desbordando las previsiones y creando problemas de alojamiento. Iba a ser una verdadera fiesta del deporte y de los valores republicanos y olímpicos.
El 18 de julio, un día antes de la inauguración oficial, se hizo un ensayo general al Estadio de Montjuic.
Desgraciadamente, el 19 de julio de 1936 la guerra frustró el proyecto que el movimiento del deporte popular catalán había concebido. El nuevo orden revolucionario y las necesidades propias del conflicto bélico pusieron fin en Barcelona 1936, justo unas horas antes de iniciarse.
La Olimpiada Popular se vio condenada a la oscuridad. Ahogada por la Guerra Civil Española, se convirtió en una insignificante nota a pie de página a los diarios. Aun así la organización de la Olimpiada Popular no fue va, puesto que muchos atletas populares llegados de todas partes del mundo que se vieron sorprendidos en Barcelona por el inicio de la guerra, no dudaron de alistarse a las milicias. Ellos fueron los primeros voluntarios extranjeros en los ejércitos republicanos, y el embrión de lo cual después serían la Brigadas Internacionales.
El 24 de julio se leía a La Vanguardia: "Es tal el entusiasmo que la causa republicana ha despertado en estos atletas, que muchos de ellos se han alistado a las milicias populares, saliendo hacia Zaragoza y otros puntos"