El Obispado de Urgell es una demarcación eclesiástica de Cataluña y Andorra sufragània de la iglesia Metropolitana de Tarragona. Su orígen es, como mínimo, del siglo V con capital en la Seu d'Urgell y el nombre del Obispado está relacionado con el territorio histórico del Urgellet donde se encuentra la capital, y en el antiguo nombre de la Sede que era Urgell o Ciutat de Urgell. A la vez la capital debe de su nombre al Obispado de Urgell puesto que en latín vicus Sedas Urgelli significa barrio de la sede de Urgell o capital del Obispado de Urgell.
El Obispado tiene 7.630 Km2 y una población de 212.537 habitantes[1] repartidos en 363 parroquias y dos países. Es el obispado más grande de los 10 que tiene Cataluña y ocupa, totalmente o parcial, las comarcas del Ripollès, la Cerdaña , la Alt Urgell, la Segarra , la Urgell, el Pla d'Urgell, la Noguera , el Pallars Jussà, el Pallars Sobirà, el Alta Ribagorça y la Valle de Aran y la totalidad del Principado de Andorra.
El templo principal de la diócesis es la Catedral de Santa Maria de Urgell de la Seu d'Urgell. Los santuarios de más renombre al obispado son lo del Santo Cristo de Balaguer, el de la Virgen María de Núria y, al Principado de Andorra, el de Nuestra Señora de Meritxell. Han recibido la coronación canónica las Marededéus de Meritxell , en Andorra (1921), Valldeflors de Tremp (1922), Miracle de Balaguer (1955), Núria (1967) y Canòlich de Santo Julià de Lòria (1999). La Virgen María de Núria, conjuntamente con Santo Ermengol, es patrona principal del obispado (1956), mientras que Santo Ot de Urgell lo es de la ciudad de Urgell (1133).[2]
Entre los hechos más importantes, podemos mencionar la revuelta adopcionista del obispo Fèlix (o Feliu), la intrusión del obispo Esclua, y el ejercicio del obispado por miembros de las casas condales (Salla y Ermengol del Conflent, Eribau y Folc de los Cardona, Guillem Guifré de Cerdaña, y Ot de Pallars, entre el 981 y el 1122. También se importando el pariatge que trajo a Andorra a ser un coprincipat y poder mantenerse así como en único estado catalán independiente, siendo los obispos de Urgell coprínceps de Andorra, junto, actualmente, con el presidente de la República Francesa como sucesor de los derechos de la casa condal de Foix.
En la Cerdaña hasta el 1802 la frontera eclesiástica tampoco correspondía en la frontera real establecida del tratado de los Pirineo del 1659: del obispado de Urgell dependían los treinta y tres pueblos de la Cerdaña francesa. Por el contrario, hasta en el año 1802 no le pertenecía la Valle de Aran, incluida en el extinto obispado de Santo Bertran de Comenges que hoy en día está integrado en el de Toulouse .
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Limita con los obispados de Vic, Solsona, Lleida, Barbastre-Monzón, Tolosa, Pamiers y Perpiñán. Ha sido fundamentalmente vinculado, desde los tiempos más lejanos, en las comarcas que durante la edad mediana constituyeron los condados de Urgell, Pallars y Cerdaña, con los cuales se identifica y forma una unidad histórica y geográfica mantenida hasta nuestros días. Ocupa, totalmente o parcial, las comarcas del Ripollès, la Cerdaña, la Alt Urgell, la Segarra, la Urgell, el Pla d'Urgell, la Noguera, el Pallars Jussà, el Pallars Sobirà, el Alta Ribagorça y la Valle de Aran. También, el Principado de Andorra, con 468 Km2 y 63.000 habitantes de los totales más arriba mencionados.
La jurisdicción del obispado se extiende a 408 parroquias, bien que algunas tienen hoy una población muy reducida. Casi todas arrancan de épocas lejanas, como lo denotan los mismos santos titulares de sus iglesias, puesto que los más repetidos son Santa Maria (en 90 iglesias parroquiales, además de la catedral), San Pedro (35), Santo Martí (29), Sant Serni (24), Santo Esteve (23), Santo Miquel (19), Santo Andreu (17), Santo Julià (12), Santa Eulàlia (11), Santo Vicenç y Santo Fèlix (10)... Muchas iglesias del obispado -parroquiales o no-, conservan, totalmente o parcial, elementos de un gran interés arquitectónico, y son treinta y seis las que tienen la consideración de Bienes Culturales de Interés Nacional.
El obispado ha sido, entre los otros de Cataluña, el que, por motivos predominantemente políticos, ha experimentado más cambios fronterizos a lo largo de su existencia: La pérdida de la Ribagorça (siglo IX), en beneficio de la sede de Rueda, y la cesión de 144 parroquias del Berguedà, el Solsonès y una parte de la Segarra, en beneficio de la nueva diócesis de Solsona (1593-1623); más tarde, se tuvo que adecuar el territorio a los límites entre Estados, y así, en el año 1803, las veinticuatro parroquias del alta Cerdaña, que desde el tratado de los Pirineo (1659) habían sido cedidas en Francia, pasaron también eclesiásticamente a este último país; y en 1804, las veintiocho de la Valle de Aran, circunscripción unida plenamente en las tierras catalano-aragonesas al menos desde el siglo XII, se anexionaron al obispado de Urgell, provenientes de la extinguida diócesis gascona de Santo Bertran de Comenge. En 1874 también se anexaron a la diócesis la sexagésima de pueblos que integraban las jurisdicciones hasta entonces exentas de Gerri, Muro, Montodó-Bonrepòs, orden de San Juan de Jerusalén y Meià. Finalmente, en el año 1956, el obispado ganaba las dieciséis parroquias del enclave de Artesa de Segre y dejaba, para Lleida y Barbastre, las diecinueve de la Franja de Ponente, agrupadas en tres enclaves.
El obispado, sin excluir la posibilidad de un origen más remoto, era ya constituido a comienzos del siglo VI. El primer obispo conocido, SantoJusto , figura entre los participantes al concilio de Toledo (531) y a los de Lleida y Valencia (546). Sus sucesores también tomaron parto regularmente en los concilios de Toledo celebrados a lo largo del siglo VII. La sucesión episcopal, a pesar de la incertidumbre de nombres y de cronología, no fue interrumpida, según parece, por la invasión sarracena del 714.
El monaquisme debió de ser introducido al obispado durante la época visigòtica. Los monasterios de Tavèrnoles , Gerri, Codinet, Tresponts... son probablemente anteriores a la invasión sarracena. Estas fundaciones y las posteriores -la Ternera, Elins, Sant Llorenç cerca Bagà, Serrateix, la Portella, las Maleses, Villanega, Oveix, Bellera, el Burgal, Lavaix, Alaó, Escaleras, Ovarra, Tasca, Gualter, etc.-, a partir del siglo IX, y siguiendo el ejemplo de la mayoría de los cenobios entonces existentes a la Marca Hispánica, a menudo adoptaron la observancia benedictina, la cual se impuso como norma única de vida monástica al siglo siguiente. Estos monasterios, junto a la organización parroquial y de las canónicas (la Seu d'Urgell, Solsona, Cardona, Organyà, Puentes, Àger, Muro, Temple), tendrían una gran influencia en la cristianización del país y en su desarrollo humano, cultural y económico. Las canónicas derivaron en colegiatas a raíz de su secularización (1592) y, debido a su decadencia, el concordado de 1851 las abolí, junto con las otras preexistentes (Castellbò, Guissona, Balaguer...). Muro y Àger fueran sin duda las colegiatas canonicals, exentas de jurisdicción episcopal, más famosas de todo Cataluña.
Durante el pontificado del obispo Fèlix o Feliu (781-799), acusado de adopcionisme por los teólogos carolingios y, por este motivo, depuesto y confinado en Lyon, la ciudad de Urgell y su iglesia fueron completamente destruidas por los árabes, entorno a en el año 793. Con el establecimiento de la Marca Hispánica, el obispado, talmente los otros recientemente restaurados, formó parte de la provincia eclesiástica de Narbona hasta producirse el restablecimiento de la sede metropolitana de Tarragona (1091). Los reyes francos intervinieron eficazmente en la reconstitución del país, impulsando la reconquista y poniendo los fundamentos de su gobierno. Y libre ya el territorio, en buena parte, del poder de la morisma, promovieron, muy asistidos por los primeros condes, la obra de una nueva catedral, levantada en la segunda mitad del siglo IX, a la qué se asignaron 289 pueblos o lugares, toda el área noroccidental del Pirineu.
Contemporáneamente, la Iglesia urgellenca, regida durante más de dos siglos (914-1122) por miembros de las familias condales, entró de pleno en el juego del sistema feudal, que le permeté de formarse un extenso patrimonio señorial, el cual, entre otras poblaciones y territorios, incluía la ciudad de Urgell, las Valls de Andorra, el Valle de la Llosa, el Valle de Arcas y la Ribera Salada, las villas de Sanaüja, Guissona y, desde 1257, la de Tremp. Esto, pero, lo obligó a una cierta dependencia del poder superior de los condes. Aun así, la reforma gregoriana, introducida en el condado de Urgell durante los últimos años del siglo XI, precedida del cambio de la liturgia visigòtica por la romana, reducía aquellas intervenciones de los laicos en los asuntos eclesiásticos y conseguía la plena libertad de la Iglesia en los dominios espiritual y temporal. De lo contrario, el mantenimiento de aquellas posesiones originó una tirantez constante y unas incesantes luchas, a lo largo de toda la edad mediana, con los vizcondes de Castellbó y sus herederos, los condes de Foix.
Entretanto, dos grandes obispos, que dentro de poco de haber muerto merecerían el honor de los altares, rigieron la sede urgellenca: Ermengol (1010-1035), verdadero Pater Patriae atque Patronus, que supo condujo su pueblo al grado más alto de civilización y de progreso de aquel tiempo, y Ot (1095-1122), provident animador de la obra de la actual catedral, que vendía a ser un tipo de voto general de acción de gracias por la liberación total de la diócesis del yugo musulmán, por cuanto, con la conquista de Balaguer en el año 1106, prácticamente se habían redondeado sus antiquísimas fronteras.
La Canónica o vida en común de los servidores de la catedral existía ya en el siglo IX, pero fue en el año 1010 cuando fue restaurada y redotada convenientemente. Esta comunidad, durante la baja edad mediana, tenía entre otras atribuciones la de elegir el obispo. A finales del siglo XIII, la Canónica fue relevada por el Capítulo que, en el ámbito civil, ejercería un firme señorío territorial que le daba derecho a tener representación en las Cortes catalanas. Esto explica que Pau Claris y otros cuatro canónigos de la Seu d'Urgell hubieran logrado la presidencia de la Generalitat de Cataluña. Ultra esto, justo es decir que, bajo el estímulo y la dirección del Capítulo, nacieron y crecer una gran diversidad de instituciones educativas, benéficas y pietoses; igualmente que, hasta el concordado de 1851, esta corporación, por medio del canónigo curado, atendió el servicio pastoral de la población.
Las parroquias, hacia el final del siglo IX, aparecen todavía agrupadas por valles y comarcas (pagus), sin precisión de los vínculos que las unían. Sobre esta distribución, pero, se constituyeron los ardiaconats, transformados en decanatos a la segunda mitad del siglo XIII (Urgellet, Cerdaña, Berguedà, Valle de Lord, Urgell, Temple y Montenartró ) y, después, en oficialats (Mayor, Cerdaña, Berga, Solsona, Cardona, Oliana, Puentes, Sanaüja, Guissona, Agramunt, Balaguer, Temple, Sort, Tírvia y Cardós). Esta ordenación territorial, mudada en arxiprestats en la época moderna, es meramente convencional y ha experimentado varios cambios en el decurso del tiempo. Actualmente, son 16 los arxiprestats, acoplados en cinco zonas pastorales.
Los Sínodos, instituidos en el siglo XIII y celebrados al obispado, como por todas partes, con periodicidad diversa, han sido unos treinta, el último de los cuales corresponde a en el año 1828. En la época moderna, sobre todo desde el concilio II del Vaticano, por todas partes se ha tendido a sustituirlos por nuevos organismos, de gobierno y de pastoral, más ágiles, como son los consejos (episcopal, presbiteral, pastoral y asuntos económicos), las delegaciones diocesanas y las comisiones, y también las asambleas.
La crisis albigense, (siglos XII y XIII) afectó notablemente la zona más septentrional del obispado, dado que los centros principales del catarismo se ubicaban en territorios fronterizos, a mediodía de Francia (Tolosa, Foix, Carcasona...). Su actividad resultó especialmente violenta en la Cerdaña, donde fueron expoliadas y destruidas muchas iglesias, y en la Seu d'Urgell, con el saqueo de la ciudad y de la catedral (1195). Todo esto, a pesar del celo desplegado por los frailes dominicanos, introducidos en la Sede (1266) y en Puigcerdá (1291), y que trajo al martirio los beatos Pere de Cadireta, Bernat de Travesseres y Ponç de Planès.
Durante los siglos XIV y XV los obispos fueron nombrados directamente por la Santa Suyo, bien que algunos de ellos prácticamente no residieron a la diócesis. A finales del siglo XIII las rentas del obispado eran valoradas en unos 200.000 sueldos barcelonesos y, a mediados de siglo XV, en 4.000 ducados, el 60% de los cuales correspondía en los centros comunitarios (monasterios de monjes, canónicas, órdenes mendicants y casas de las órdenes militares). En el siglo XVII, la renta ascendía a 8.000 escudos y la tasa que se tenía que satisfacer a la col·lectoria apostólica era de 2.000 florines.
La reforma tridentina encontró en el obispo Capilla (1588-1609), secundado por Josep de Calassanç, un decidido promotor, que afanó también para impedir la penetración de los hugonots, erigió el Seminario conciliar (1592) -cronológicamente, el tercero entre los de Cataluña, detrás de los de Tarragona y Girona-, y fundó en la Sede el colegio de Santo Andreu (1601-1767), que confió a la Compañía de Jesús.
A partir de esta época (siglo XVII) aumentaron los nombramientos de obispos de presentación real, procedentes otras regiones del estado español -la totalidad en el periodo comprendido entre los años 1695-1827-, con la consiguiente castellanización de los documentos emanados de la autoridad episcopal y de los administrativos en general. Esto, pero, no afectó a la predicación de carácter popular, a la enseñanza de la doctrina cristiana y a la administración de los sacramentos: Entre las clases populares y en las comarcas de labrador -mayoritarias al obispado-, la fidelidad a la propia lengua subsistió plenamente, y no obedeciendo a una actitud reivindicativa sino, más bien, al mantenimiento de un hábito tradicional.
Con la abolición del feudalismo (1811-37) la Iglesia de Urgell perdió la jurisdicción y los derechos señoriales ejercidos en varios lugares y poblaciones del obispado, salvo las Valls de Andorra, de donde los obispos de la Suyo urgellesa son príncipes o cabes de estado, título y atribuciones que comparten con el presidente de la República francesa. La constitución de 1993, de la cual el copríncep episcopal ha sido el pionero y un impulsor constando, ha proclamado Andorra Sido independiente, de derecho, democrático y social. Durante el pontificado del obispo Guardiola (1827-1851), adherido a la causa carlina y exiliado por este motivo (1835-48), el gobierno español había afanado en la supresión del obispado, descartada poco después por el concordado de 1851; a la vez, se ingirió descaradamente en los asuntos del principado de Andorra.
Corresponden también a esta época (1835) las primeras leyes de exclaustració, que acontece general y desamortitzadora a partir de 1837 y que motivó el cierre, entre otros, de las casas religiosas siguientes: benets de Gerri, premostratencs de Bellpuig de les Avellanes, trinitaris de Balaguer y Bellvís, frailes menores conventuals de Balaguer, dominicanos de la Sede, Puigcerdá, Balaguer y Temple, mercedaris de Agramunt, agustinians de Sanaüja, carmelitas de Balaguer y Salgar , caputxins de Tremp... El obispo sucesor, Caixal (1853-1879), todo y la existencia de un concordado que, entre otras cosas, intentaba regularizar la vida religiosa, se encontró con la ejecución del real decreto de desamortización general de los antiguos bienes de la Iglesia (1855-56) que, en un obispado básicamente rural y agrícola como el de Urgell, tan duramente tendría que afectar la financiación de su acción pastoral. A pesar de esto y los reiterados destierros que tuvo que soportar, osado y sin ninguna otra colaboración que la de sus diocesanos, emprendió el bastimento de un nuevo y moderno seminario (1860), que se estrenaría en 1886. En el año 1853 había creado el Boletín oficial eclesiástico, cuando sólo nuevo obispados de España tenían.
Tres institutos religiosos han tenido la cuna al obispado: las Hermanas de la Sagrada Familia de Urgell (la Seu d'Urgell 1859), los Hijos de la Sagrada Familia (Tremp 1864) y las Hermanas de Àngel Custodi (Puigcerdá 1887). Como familia religiosa más antigua, todavía presente al obispado, hay que citar las monjas Clarisas de Balaguer, siglo XIV. A partir de mitjan siglo XIX aumentó, a la diócesis, la presencia de congregaciones con tareas educativas y asistenciales.
La persecución religiosa de 1936 costó la vida a 107 miembros del presbiterio diocesano y a un buen número de religiosos y otros fieles, y comportó el destrozo de una parte muy importante del patrimonio religioso-cultural del obispado. Algunas de aquellas personas han sido beatificadas por la Iglesia y, otros, se ha iniciado el proceso canónico correspondiente. El hermano de La Salle, Jaume Hilari, hijo de Enviny, ha sido, en el ámbito de todo el Estado, el primer mártir canonitzat (1999) de los que recibieron la palma martirial en aquella conflagració.
El museo diocesano de Urgell, creado en 1957 y notablemente mejorado en 1988 constituye una antología de objetos religiosos de todos los estilos, desde el siglo X al XVIII. De lo contrario, el fondo documental y bibliográfico de la catedral (unos 6000 pergaminos, 152 códices, 105 incunables...) y del obispado, conjuntamente con el más antiguo de las parroquias, está reunido en la Casa del obispado (1977).[2]
El anuario Urgellia, órgano de expresión de la Sociedad Cultural Urgel·litana (1977), tiene cura de la edición del fondo documental del archivo capitular y de la publicación de artículos especializados sobre la historia del obispado; y la revista Iglesia de Urgell (1972) ofrece orientaciones, documentación, estudios e información de interés diocesano, con el claro objetivo de mantener en nivel alto los sentimientos de pertenencia diocesana de las personas y de las comunidades.
Joan Enric Vives y Sicilia es el actual obispo de Urgell y copríncep de Andorra. Joan Enric Vives es el titular de la diócesis desde el 2003 cuando Joan Martí Alanis renunció al cargo por edad, que ostentaba desde 1971, aconteciendo el obispo emérito de Urgell.
El obispado de Urgell está dividido en 9 arxiprestats:
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