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Nueva Canción

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Miquel Portero y Mustio, como pionero del movimiento de la Nueva Canción recibió el honor de ostentar el número uno del grupo de los Dieciséis Jueces. Su afección a la música, había cantado a corals, lo animó a lanzarse a cantar en solitario en catalán para ayudar a normalizar la lengua. Compaginaba la canción con el trabajo de librero y crítico de cine. Grabó un solo disco antes de retirarse.

La Nueva Canción fue un movimiento artístico que, en pleno franquismo, impulsó una canción cantada en catalán en los Países Catalanes. Fue un género nuevo, diferenciado del canto coral, del cuplet o de las canciones de montaña y de claras raíces francesas —Brassens, Jacques Brel, etc.— y articulado como movimiento entorno a la reivindicación idiomática y de unos presupuestos éticos de cariz democrático.[1] De forma paralela el Grupo de Folk reivindicó y difundir en catalán la música popular de raíces anglosajonas.

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Contexto histórico

Para ubicar la importancia histórica de la Nueva Canción hay que recordar que sólo hacía veinte años de la ocupación franquista de Cataluña y "la represión posterior contra la cultura catalana se puede definir sin paliativos como un genocidio cultural".[2] Fueron años de miseria cultural, en que las iniciativas para la recuperación cultural se producían al exilio o, en todo caso, de manera individual y sin demasiada trascendencia pública. El 1957, Josep M. Espinàs hizo alguna conferencia sobre "Georges Brassens, el trovador de nuestro tiempo", del cual había traducido las primeras canciones. El 1958 aparecen dos Eps que con el tiempo serán considerados los primeros de música moderna en catalán: Hermanas Serrano: Cantan en catalán los éxitos internacionales (La Voz de su Amo) y José Guardiola: Canta en catalán los éxitos internacionales (Regalo). Estos intérpretes, junto con otros como Font Sellabona y Rudy Ventura forman la prehistoria de la Nueva Canción.

A finales de la década de los 50, la situación empezó a cambiar: a nivel económico finalizó el periodo de autarquía económica y, a nivel político, el Estado franquista fue admitido a las Naciones Unidas; hecho que obligó en el gobierno a mejorar su imagen internacional. En este nuevo contexto, a principios de los sesenta, aparecieron algunas iniciativas culturales de primera línea. El 1961 se creó Edigsa,[3] se fundó Òmnium Cultural y se publicó el primer número de Caballo Fuerte. El abril del 1962 salió el primer libro de Ediciones 62. Despacio, el catalán, el uso público del cual había sido expresamente prohibido después de la caída de Cataluña, fue consiguiendo pequeñas rendijas de presencia pública; cómo por ejemplo, la circular de la Abadía de Montserrat, Germinabit que el octubre de 1959 se reconvirtió en la revista Serra de Oro.[2]

La Nueva Canción

Los inicios (1959-1962)

El enero de 1959 , Germinabit, circular de la Unión Escolania de Montserrat, publicaba un artículo del abogado Lluís Serrahima titulado Nos hacen falta canciones de ahora. Al régimen franquista no le hizo ningún miedo porque se trataba de una pequeña revista de difusión muy limitada; pero es aprovechando esta plataforma que Josep Benet sugiere a Lluís Serrahima de hacer un artículo sobre la conveniencia de cantar canciones actuales en catalán:

« Tenemos que cantar canciones pero nuestras y hechos ahora […] es grave que no se hagan de nuevas, yo al menos no he sentido. Podemos atribuirlo a las circunstancias, pero de canciones se pueden hacer de muchos tipos y maneras, además, estas circunstancias no pueden por ellas mismas, privar un pueblo de sus canciones. Es precisamente en momentos difíciles que han nacido gran número de canciones, de las bonitas, aquellas que los pueblos han transformado en un tipo de oración colectiva […] Se trata, pues, que salgan canciones de este momento nuestro […] Qué hacen los músicos que ahora son jóvenes? […] Os imagináis si como Francia tuviéramos este tipo de trovadores como son los 'chansoniers' que fueran por los pueblos y por todo el país cantante canciones nuestras? […] Pero, no quiero ser demasiado optimista. Quizás con el tiempo lo conseguiremos.  »

Aun así, el nacimiento de la Nueva Canción fue más complejo: el mismo 1959, desde el País Valenciano, Raimon, que ni ha leído el artículo ni sabe nada de las reuniones donde semanalmente Miquel Portero y Lluís Serrahima empiezan a escribir canciones, aprovechó un viaje de acompañante en moto entre su pueblo, Xàtiva, y Valencia para dar forma a su primera canción: Al viento.[2]

El enero de 1961 Miquel Portero editó unas hojas con seis canciones nuevas, el febrero del mismo año Josep Tremoleda organizó dos matinales de baile y a partir de 1961 se producen los conciertos iniciales de Los Dieciséis Jueces al Centro Leridano de Barcelona.[2] En poco más de un año se construyeron las bases sobre las cuales se sustentó la Nueva Canción. Los Dieciséis Jueces fueron acogiendo nuevos intérpretes hasta llegar al número que los daba el nombre.

El Palacio de la Música y Los Dieciséis Jueces

El Palacio de la Música Catalana fue un escenario privilegiado de la Nueva Canción: "hacer un Palacio" era sinónimo de éxito profesional. Por orden cronológico formaron parte de Los Dieciséis Jueces: Miquel Portero, Remei Margarit y Josep Maria Espinàs fueran los tres miembros del núcleo fundador; Delfí Abeja y Francesc Pino de la Serra se incorporaron el 1962, Enric Barbat, Xavier Elies y Guillermina Motta desde el 1963; Maria de Carme Giráis, Martí Llauradó, Joan Ramon Bonet y Maria Amèlia Pedrerol desde el 1964; Joan Manuel Serrat el 1965; Maria del Mar Bonet el 1966; finalmente, la incorporación de Rafael Subirachs y Lluís Llach permitió que el grupo se completara hasta los dieciséis miembros en el año 1967.

Después vinieron los primeros recitales a ciudad y en comarcas. El Centro de Influencia Católica Femenina programó para el 19 de diciembre de 1961 la sesión La poesía de la Nueva Canción. cantaron Miquel Portero y Josep Maria Espinàs. El primer golpe que se empleó el término Nueva Canción fue en la convocatoria de este acto, considerado como la presentación pública de Los Dieciséis Jueces. Este grupo de cantautores no adoptó, pero, el nombre oficial hasta unos meses después, a partir de una actuación a la Peña Barcelonista de Premià de Mar el 29 de abril de 1962 . Espinàs lo bautizó con el nombre de Los Dieciséis Jueces apelando a un disparo de genuïtat lingüística, un objetivo de análisis crítico de la sociedad de su tiempo y una voluntad de acción colectiva.[4]

En Castelló de la Plana, al Tercer Encuentro de la Juventud del País Valenciano, algunos de los jueces coincidieron con Raimon el 21 de octubre de 1962. Impresionados por su capacidad de comunicación, lo invitaron a cantar en Barcelona pocas semanas después. El 13 de diciembre de 1962, al Hotel Colón, Raimon cantó por primera vez en público ante una audiencia no formada exclusivamente por amigos. estuvo en la fiesta de la Noche Literaria de Santa Llúcia, organizada por Òmnium Cultural.[4] La primera actuación conjunta entre Los Dieciséis Jueces y Raimon fue al Foro Vergés de Barcelona el 15 de diciembre de 1962. Empezaba un esfuerzo ininterrumpido de creación y también de organización, mantenida por el trabajo de los mànagers Lluís Serrahima y Josep Portero.[5]

El mayo de 1962 se puso a la venta el primer disco de la Nueva Canción: Espinàs canta Brassens y uno de ballables cantado por Grau Carol que recogía algunas piezas estrenadas en el Centro Leridano. Desde un principio, pues, el movimiento fue amplio y presentó dos vertientes: la canción y el ballable, es decir, la creación individual y la base popular.[6]

A finales del mes de diciembre empezó la primera grabación de los Jueces con sus propias canciones; hecho que permitió coger la diversidad de tendencias: conjunto musical, conjunto vocal, cantautor, intérprete de éxitos otros autores, etc. Josep Maria Espinàs cantó en público Al lado de lanoche , la primera canción de protesta a nuestro país. La letra de la canción Al lado de la noche evoca con una intención renovadora Al lado de la mar, una de las piezas más conocidas del cançoner popular catalán: "Olvidamos viejas canciones / que encomiendan la tristeza. / comenzamos la nueva voz / y alegramos la antigua tierra".

Primeros éxitos (1963-65)

El febrero de 1963 se alquiló, por primera vez, el teatro Romea de Barcelona y Frederic Rueda creó un nuevo tipo de espectáculo: Matinales de Romea-Show. En agosto el mismo grupo organizó una fiesta multitudinaria a la Almendra del Vallès donde se otorgó el primer Premio del Disco catalán. Por las fiestas de la Merced del mismo año, Josep M. Andreu y León Borrell con una cantante profesional, Salomé, y un renovador valenciano, Raimon, obtuvieron, el primer premio del quinto Festival de la Canción Mediterránea con la canción Se fue.

Radio Barcelona, con Salvador Escamilla, inició, el enero de 1964 , el programa Radioscope en conexión con todas las emisoras de Cataluña y Mallorca. Además de hacer las funciones de caçatalens, Escamilla actuaba en público como cantante y grababa discos con adaptaciones al catalán de canciones del teatro musical de Broadway y de la película Mary Poppins. Desde Radio Barcelona también se organizaba la Vuelta en Cataluña de la Canción, un festival de estilo de música italiana.

El 1965 se produjo el estreno discográfico de Martí Llauradó, Maria Amèlia Pedrerol y Joan Ramon Bonet, mientras Guillermina Motta publicó su primero elapé. Y sin formar parte de Los Dieciséis Jueces, aparecieron en el mercado catalán Guillemos de Efak y Núria Feliu.

A nivel discográfico, el núcleo llevar de la Nueva Canción se fue configurando alrededor de Edigsa, presidida por Josep Espar y Ticó. Pero algunos de sus socios creyeron que la política de grabaciones de Edigsa era demasiado restrictiva y el 1965 fundaron Concéntrico, bajo la direcciónde Ermengol Passola. En el entorno del nuevo sello se creó La Cueva del Dragón, un local de la calle Tuset de Barcelona que pronto se convirtió en el punto de encuentro del público interesado en la Nueva Canción por motivos artísticos o políticos.[7]

Uno de los artistas habituales a La Cueva del Dragón fue Guillemos de Efak. Fue el primer cantante que actuó y que publicó un disco en Concéntrico. El éxito de sus canciones fue inmediato y Concéntrico le editó el mismo 1965 tres discos sencillos más, con temas propios, entre los cuales Blues en solo, y versiones de canciones de artistas de los Estados Unidos.

Núria Feliu, que procedía del teatro de forofos, debutó como cantado y publicó el primer disco, en que destacaba la canción Iremos todos hacia el cielo, con la cual ganó el premio Gaviota del Y Gran Premio del Disco Catalán, en Lloret de Mar.

El 1965 también apareció el primer disco de Joan Manuel Serrat, con cuatro canciones como se estilaba a la época; entre ellas Una guitarra. El 14 de mayo, Serrat debutó compartiendo escenario en Esplugues de Llobregat con Joan Ramon Bonet y Remei Margarit, y se integró a Los Dieciséis Jueces como el decimotercero componente.

La Nueva Canción se proyecta más allá de los Países Catalanes (1966)

El 1966 Raimon actuó al Olympia de París . El recital tuvo un gran eco internacional y sirvió porque Europa descubriera Raimon y lo situara en el ámbito de la incipiente Nueva Canción, hasta entonces desconocida más allá del Estado español. Los comentarios de la prensa también explicaban que al Estado había jóvenes contrarios al régimen de Franco capaces de decirlo en voz muy alta.[8] De la actuación a la Olympia, salió un elapé que el 12 de diciembre del mismo año recibió el Prix Francis Carco del Académie lleva Disque Français. El disco sólo se comercializó en el Estado francés, porque algunas de las canciones que se incluyeron habían sido prohibidas por la censura española.[9] El éxito parisiense facilitó el multitudinario concierto que Raimon ofreció en Barcelona al Instituto Químico de Sarriá el 15 de diciembre. Este recital convocó más de 4.000 personas y fue el primer acto masivo de la Nueva Canción. Además de dedicar mucho tiempo a los conciertos, Raimon terminó el mismo año el disco Canciones de la rueda del tiempo, que no llegó a las tiendas hasta el 1967.[10] El disco, que ayudó a divulgar la obra de Salvador Espriu entre el gran público, unía en un solo trabajo tres referentes importantes de la cultura catalana del momento: Joan Miró, Salvador Espriu y Raimon . Y el 28 de enero de 1967 ofreció su primer recital a solas al Palacio de la Música Catalana. La actuación se grabó y salió el disco Raimon en el Palau.

Por su parte, Joan Manuel Serrat, el 1966, publicó dos discos sencillos, el segundo y el tercero de su discografía, con los cuales se consolidó cono el cantante en catalán más popular, junto con Raimon. En estos dos sencillos grabó algunas de sus piezas más emblemáticas: Ahora que tengo veinte años, Canción de madrugada, Me voy a pie y Palabras de amor.

El mismo año 1966, la discográfica Concéntrico publicó la elapé Audiencia pública con canciones de los trece primeros miembros del grupo. En el texto de presentación del disco, el director de la compañía, Ermengol Passola, explicaba que en aquella época se publicaban una media de veinticinco canciones en catalán al mes. Fue el primero y el último álbum colectivo bajo el paraguas de Los Dieciséis Jueces.

En Barcelona se festejó el quinto aniversario de Los Dieciséis Jueces (que encara no eran dieciséis). El acto tuvo lugar el 19 de diciembre de 1966 a La Oveja Negra. Para celebrarlo el grupo creció hasta el decimocuarto miembro: Maria del Mar Bonet, hermana del undécimo componente de los Jueces, en Joan Ramon Bonet.

Así, pues, a pesar de las restricciones y las dificultades administrativas en la transmisión radiofónica y televisiva y en la producción discográfica, la Nueva Canción reunía cada vez más público. A la vez, una crítica y un público cada vez más exigente obligaba a muchos intérpretes a optar por una auténtica profesionalización.

Se completa el colectivo de Los Dieciséis Jueces (1967)

El 22 de marzo de 1967 tuvo lugar en el Centro Social Católico de Terrassa un recital de cinco de Los Dieciséis Jueces: Miquel Portero, Delfí Abeja, Martí Llauradó, Maria Amèlia Pedrerol y Lluís Llach. Este último debutaba como último componente de Los Dieciséis Jueces. Las crónicas nos recuerdan que Llach se resistió tanto como pudo a salir a cantar. Sólo un empujón de los compañeros lo situó ante el público.[11] Aquel mismo año, Llach grabó sus primeras cuatro canciones: La barca, El parque, En Quítero y Que feliz era madre. El debut de en Llach coincidió con otro cantante importante, Ovidi Montllor.

Unos meses antes, en enero de 1967, Guillermina Motta, Guillamos de Efak, Josep Guardiola, Elia Fleta y Tete Montoliu fueron presentes, por iniciativa de Ermengol Passola, a la primera edición del Mercado Internacional del Disco y la Edición Musical a Canes , al lado otros artistas de renombre del momento, como Salvatore Adamo. La actuación de los catalanes convenció, y a Guillem de Efak y Guillermina Motta se los invitó a un festival de folk song en Checoslovaquia.[12]

Otros cantantes triunfaron en el extranjero como Núria Feliu -pulse de la crítica española de en el año 1966- que debutó en el Hotel Waldorf Astoria de Nueva York, donde cantó en catalán, acompañada de Tete Montoliu, ante personalidades de la política, la cultura y los negocios de Barcelona y Nueva York. El mismo año publicó el elapé Nunca osas, que años después fue seleccionado por el sello de jazz Blue Noto como uno de los discos europeos más importados de jazz cantado de los años sesenta. En este disco, Feliu se convirtió en la primera cantante a versionar un tema de Joan Manuel Serrat, Bajo un cerezo florecido. También recibió, al III Gran Premio del Disco Catalán, el premio Roger de Flor al mejor disco con canciones traducidas.[13]

Por su parte, en Raimon participó al Y Encuentro Internacional de la Canción Protesta, que del 24 de julio al 8 de agosto de 1967 reunió enel Habana cantautores de todas partes. Del encuentro nació un disco con composiciones de cantautores de todo el mundo, entre las cuales había Digamos no, de Raimon.[14]

El mismo año 1967, Guillermina Motta publicó su primero elapé, Guillermina Show. También editó un disco sencillo con No queda bien como canción destacada, y otro disco llamado Ni flores ni violas, que contendía la canción Sant Jordi glorioso, de tema tradicional pero con una letra nueva que escribió Maria Aurèlia Capmany.

El decimoquinto miembro de Los Dieciséis Jueces, en Rafael Subirachs, con tradición musical -había formado parte de la Escolania de Montserrat- publicó también sus primeras cuatro canciones: No lo habéis visto, Mujer, Las ding dang dong y Escarcha por la mañana. También editó su primero elapé Francesc Pino de la Sierra donde sobresalía, por el peso de la letra, la canción El burgués, sobre un poema de Pere Quart.

El 1967 también tuvo lugar un hecho sin precedentes: una canción cantada en catalán llegó al número 1 de las listas de éxito al Estado español. Fue Canción de madrugada, de Serrat.

El 25 de mayo, aprovechando que ya los Dieciséis Jueces ya son dieciséis, se hace el único concierto colectivo que reúne a todos los jueces arriba el escenario por primera y única vez. Y el julio, Maria del Mar Bonet, Rafael Subirachs y Lluís Llach actúan, para presentar los primeros discos, en la Cueva del Dragón.

El folk (la influencia anglosajona)

Otro grupo de cantantes se organizó alrededor del Grupo de Folk, que tuvo una vida corta e intensa. El 7 de mayo de 1967 , el oratori de Santo Felip Neri, a la calle del Sol de la villa de Gràcia fue escenario de un concierto de canciones de folk . Fue la primera actuación del Grupo de Folk. En sólo dieciséis meses de actividades, del mayo de 1967 en septiembre de 1968, este colectivo se convirtió en un referente en la historia de la música popular de los Países Catalanes. En poco tiempo consiguió que muchos jóvenes cantaran las piezas de su repertorio, formado por temas de sus ídolos norteamericanos (Estalle Seeger, Bob Dylan,…), piezas otras lugares del mundo (Duerme negrito, Wimowch, Dunlai...), espirituales negros (Kumbaià...) y canciones tradicionales catalanas: Las pometes, Ay adiós, cara bonita, Roseta de Olivella... También crearon canciones propias: Las rondas del vino, de Jaume Arnella; El emigrante andaluz, de Gabriel Jaraba, Allá donde se esconde el solo, de Sisa y Taxista de Pau Orilla.[15] [16]

Era un grupo heterogéneo donde cabía incluso un grupo de pop-rock como Los 3 Tambores. Este grupo fue muy popular entre los estudiantes universitarios porque hacían canciones de base rítmica y ponían letras de denuncia social. Hicieron dos piezas imprescindibles: Canción del chico de los cabellos largos –himno generacional con la guerra del Vietnam de fondo, texto y música de Jordi Batiste–, y Romanço de la hija viuda, con un texto de Pere Quart y música de Bob Dylan.[17] También cabía un componente de Los Dieciséis Jueces como Maria del Mar Bonet, adaptadores de los artistas norteamericanos de folk, como Ramon Casajoana, e iconoclastes que cantaban canciones tradicionales con un toque minimalista, como Pau y Jordi. En cualquier caso, fue una puerta abierta a la creatividad.[18]

Pronto aparecieron formaciones clónicas del Grupo de Folk. De todos quién tuvo más proyección fue el Equipo Valencia Folk, embrión de Al Corte y otras formaciones. Más adelante, el grupo Ardillas siguieron esta influencia.

Serrat canta en castellano (1968)

Joan Manuel Serrat y Pipo Mancera a Sábados Circulaste, TV show de Argentina (1969). Serrat nació en Barcelona en el año 1943 y empezó su carrera el 1965, el mismo año en qué entró a formar parte de Los Dieciséis Jueces y grabó su primer disco. El 1967 con Canción de madrugada consiguió el primero gran éxito popular. Después siguieron más éxitos y algunas polémicas, como el bilingüismo o el Festival de Eurovisión, y la conquista inmediata del mercado de habla castellana, tanto en España como Sudamérica, momento que muestra esta fotografía.

El colectivo de cantautores Los Dieciséis Jueces se había completado el 1967 con los tres últimos componentes: Maria del Mar Bonet, Rafael Subirachs y Lluís Llach. Con motivo de la primera actuación conjunta de estos tres cantantes al Palacio de la Música Catalana, en Barcelona, el mànager Joan Molas los lanzó bajo el nombre de la Novísima Canción, en un intento de favorecer una renovación en el panorama de la canción autóctona. Parecía que los objetivos del núcleo pionero se habían cumplido: había salido una nueva generación de cantantes muy dotados técnicamente, que garantizaba el relieve de los iniciadors y que podía permitir la consolidación de artistas profesionales de expresión catalana.[19]

El desempeño de los objetivos iniciales, fue acompañado de la decisión de Joan Manuel Serrat de cantar en castellano al Festival de Eurovisión representando Televisión Española. "Esto provocó un gran desaliento entre los impulsores de Los Dieciséis Jueces y la mayor parte de la intelectualidad catalana antifranquista. Su decisión se interpretó como una traición a los principios naturales del colectivo de practicar el monolingüismo como resistencia a las adversidades impuestas por la dictadura. […] La polémica estaba en la calle y a los diarios. El locutor Salvador Escamilla y la actriz Núria Espert defendieron la opción lingüística de Serrat que condenaban miles de catalanes. El alejamiento de Serrat de las posiciones ideológicas de Los Dieciséis Jueces casi paralizó la actividad del grupo, que se fue deshaciendo lentamente como núcleo, a pesar de que los integrantes más profesionalizados continuaron su trayectoria." [20]

Finalmente, Serrat renunció a cantar en castellano y los medios afines a la dictadura criticaron la actitud, mientras Massiel, que lo sustituyó, ganó el Festival. Aún así, aquel mismo año, Serrat empezó a cantar en castellano a la editora Novola/Zafiro.

El apogeo y la muerte del Grupo de Folk fue otro de los capítulos importantes de la Nueva Canción. El 23 de mayo de 1968 el Grupo de Folk reunió más de 6.000 personas al parque de la Ciutadella de Barcelona; pero la formación se disolvió el otoño del mismo año. El repertorio era extenso e incluía canciones tradicionales autóctonas y otros países, composiciones propias de los miembros del grupo y adaptaciones al catalán de figuras del folk song (Joan Baez, Pete Seeger, Bob Dylan...).

La nueva canción en gallego y vasco
La apuesta de música moderna en catalán fue exportada en Galicia y en el País Vasco. El 1965 el ejemplo de Raimon y Los Dieciséis Jueces fue fundamental para el nacimiento de la canción en vasco entorno al grupo de cantantes Ez Dok Amairu. Dos años después, el 1967, otro golpe Raimon se desplazó en Santiago de Compostela para hacer un recital que sirvió de estímulo para el nacimiento de la nueva canción gallega entorno a Voces Ceibes, colectivo de cantados creado a partir del modelo de Los Dieciséis Jueces.[14]

Pau Orilla y Sisa siguieron su camino en solitario. Sisa publicó un sencillo con dos piezas (El hombre dibujado y Orgía número 1), y Pau Orilla presentó su canción más popular, Chica de porcelana. Los 3 Tambores, por su parte, publicaron Invitación en la sardana. Raimon triunfó en un mítico recital a la Facultad de Ciencias Políticas y Económicas de la Universidad de Madrid. El éxito le inspiró la canción 18 de mayo a la “Villa”. Maria del Mar Bonet puso música a un poema de Lluís Serrahima sobre la muerte del estudiante Rafael Guijarro Moreno a manso de la policía, Que quieren esta gente?, Lluís Llach obtuvo los primeros éxitos con canciones emblemáticas: El bandolero, Hace falta que nazcan flores a cada instante y, sobre todo, La estaca. Más allá de la disolución de Los Dieciséis Jueces y del Grupo de Folk había motivos de esperanza en la canción moderna cantada en catalán.

1968: El último año de la Nueva Canción

Si respecto al origen hay un consenso generalizado, y está más o menos documentado, el fin del modelo de la Nueva Canción no está bastante claro. Algunos consideran que a partir de 1969 hay que referirse a la Canción sin adjetivarla. Así, pues, el 1968 sería el último año de la Nueva Canción. Es en el año en que Los Dieciséis Jueces dejan de funcionar como movimiento y en qué Serrat abandona el monolingüismo y en el cual los nuevos intérpretes –Maria del Mar Bonet, Rafael Subirats y Lluís Llach; los tres últimos Jueces–, ya son presentados como la Novísima Canción: "muy sintomático que la etiqueta ya ha caducado".[2] Tantmateix, por razones comerciales, para no dejar fuera piezas interesantes y esenciales, se lo alarga hasta el 1970.[21][22]

De La Nueva Canción a la Canción catalana

La profesionalización de los setenta

La profesionalización de algunos cantautores y la diversificación de opciones artísticas y posiciones personales —incluyendo el bilingüismo— son factores que provocaron la progresiva desaparición del término Nueva Canción, que poco a poco fue sustituido por la expresión Canción catalana.[1]

Los años setenta se consolidó la canción catalana con el gran festival de las Seis Horas de Canción de Canet de Mar, en el Maresme y que, en su sexta edición (1976), consiguió reunir 60.000 personas.

En cuanto a los artistas, Raimon, Pino de la Serra, Llach, Ovidi Montllor, Maria del Mar Bonet, Serrat, Guillermina Motta, Pere Tàpies y Núria Feliu grababan discos y actuaban a menudo. Además aparecieron nuevos grupos como La Trinca, que vehiculó un tipo de humor muy popular. También aparecieron nuevos cantantes y grupos en el Principado: Ramon Muntaner, Joan Isaac, Ardillas, Marina Rossell, etc. Al resto de los Países Catalanes, los años setenta marcaron el inicio de una canción autóctona con muchos grupos y solistas mallorquines, valencianos, etc., no residentes al Principado. En el País Valenciano, el grupo Al Corte, los Paveses, Lluís el Sifoner, Paco Muñoz, Carles Barranco y otros, son un signo de vitalidad creciente. En las islas Baleares hay el Uc (de la isla de Ibiza), Toni Morlà (Mallorca), Isaac Melis (Menorca), etc. En la Cataluña norteña, a pesar de la inexistencia casi total de infraestructura, hay un buen número de artistas autóctonos que se dan a conocer (Toni Montané, Gisela Bellsolà, Pere Figueres, etc) junto a Teresa Rebull, sabadellenca pero arraigada en el Rosselló. También al Alguer aparecen nuevos cantantes (Pinó Piras).

Paralelamente a los cantantes y autores de raíces tradicionales y de influencia de la canción moderna francesa surgieron una serie de artistas, muchos de ellos provenientes del Grupo de Folk, influidos por la música anglosajona y por el universo underground. Son en Pau Orilla, Jaume Sisa, Ia & Batiste y Oriol Tranvía, que a la vez se relacionaron con la llamada Nueva música laietana (Jordi Sabatés, Toti Soler, etc.) y que introdujeron el surrealismo y una cierta iconoclàstia lúdica en sus textos e interpretaciones. En el Grupo de Folk se puede encontrar también las raíces de una corriente de la canción catalana preocupado por la búsqueda folclórica (Jaume Arnella) y otras que desembocaron en el terreno de la canción para niños (Xesco Boix).

Así mismo, en el año 1974 vio la aparición de la Compañía Eléctrica Dharma, formación de jazz-rock que incluía sonidos tradicionales catalanes, con un repertorio básicamente instrumental con el uso esporádico de textos, que después fue uno de los pocos grupos qualificables de "rock catalán" que mantuvieron un éxito popular durante casi 20 años de poca presencia catalana dentro de este género.

A principios de los ochenta el panorama de la canción en catalán ya estaba consolidado. Joan Ramon Mainat escribió un libro de título significativo: Trece que cantan,[23] donde Josep M. Espinàs, escribió en el prólogo:

« A la cabeza de veinte años del primer silbato, de la primera resoplada de esfuerzo, si examinamos el itinerario que ha seguido este tren de la canción el balance tiene que ser satisfactorio. Se ha conectado toda una red de sentimientos y de ideas que de otra manera habría sido difícil y más lento de ligar. Y desde el punto de vista artístico, se ha conseguido hitos de una calidad impensable en los momentos iniciales.  »

Joan Ramon Mainat, en el cuerpo del libro, destacaba trece autores o grupos: Núria Feliu, Ovidi Montllor, Lluís Llach, Guillermina Motta, Francesc Pino de laSerra , Maria del Mar Bonet, Marina Rossell, Joan Manuel Serrat, Raimon, Pau Orilla, Sisa, Pere Tàpias y La Trinca . Sin ser ningún estudio sòcio-político, ni literario, ni musical enmarcó el panorama de los artistas más populares de la canción cantada en catalán con autores de Los Dieciséis Jueces (las raíces francesas), del Grupo de Folk (las raíces anglosajonas) y otro surgidos a los márgenes de estas opciones, con música de gresca y humor, alejada de los temas dramáticos (La Trinca, nacida el 1969, fue un referente) [24][25]

La crisis musical de los ochenta

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Miquel Pujadó, canción de autor surgida a los ochenta.

En el año 1989, treinta años después del artículo Nos hacen falta canciones de ahora de Lluís Serrahima, una treintena de cantantes de la Asociación de Cantantes e Intérpretes Profesionales en Lengua Catalana, entre los cuales había Maria del Mar Bonet, Raimon, Lluís Llach y Marina Rossell, protagonizaron una cerrada a la sede del departamento de Cultura de la Generalitat de Cataluña para exigir comprensión por su trabajo. Es un momento donde no se hace música comercial ni de baile en catalán, el pop-rock es escaso y la aceptación por parte del público de grupos de este género como Duble Buble, Detectores, Gay Gay, Griego o La Madam es bastante exigua. Faltaba público y en algunos casos calidad; calidad difícil de lograr sin la maduración que comporta actuar en directo. Pervivía el cantautor, un cantautor evolucionado que ha dejado el taburete y la guitarra para buscar algo más de profundidad musical con qué envolver sus canciones.[26] También hubo debuts interesantes: Orquestina Galana, Joan Bibiloni y Miquel Pujadó, entre otras. El Orquestina Galana, impulsada por Jaume Arnella, confeccionó un repertorio ballable basado en las músicas autóctonas. Por su parte Joan Bibiloni grabó la primera referencia de una nueva compañía discográfica mallorquina: Producciones Azul. Finalmente, Miquel Pujadó debutó con un disco titulado El tiempo de las farolas en flor, un trabajo con una fuerte influencia de la canción francesa que presentaba un cantado que se caracterizaría por su interés por unas letras muy elaboradas.[27] En Pujadó fue uno de los pocos representantes de la generación de los 80 que consiguió construir una carrera densa y con títulos interesantes.[28]

Finalmente fueron pocos los cantautores de los dieciséis jueces que, a finales de la década de los ochenta, continuaban en activo: Joan Manuel Serrat, Lluís Llach, Maria del Mar Bonet, Guillermina Motta y Francesc Pino de la Serra, a pesar de que estos dos últimos con una carrera muy irregular, con frecuentes paradas y regresos. El resto de jueces fueron abandonando progresivamente la canción por voluntad propia o del público. Si se toman los nombres que nunca se incorporaron al histórico grupo, se ve que de en el año 1965 únicamente continuaban cantante Raimon y, sin haber tenido nunca la misma continuidad e incidencia, Maria Cinta, y, en otro orden de cosas, Núria Feliu y Toti Soler.[29]

La canción va deambular perdida en una crisis de identidad y sequía de propuestas, además las discográficas españolas sufrieron una bajada después de la defunción de la movida madrileña. Todo ello dejó el pop-rock a manos de los ritmos anglosajones.[30] Aun así, todo va cambiar muy rápido: Los Cena de Cabra debutaron discográficamente a mediados de 1989 con un álbum homónimo. Dos años después, el mayo de 1991 , pusieron a la venta el título de Bien adentro, que llegó a la cifra de 90.000 copias, y aquel mismo año recibieron el premio Nacional de Música otorgado por la Generalitat de Cataluña por su contribución a la popularización del rock catalán.

La emergencia del rock catalán

Artículo principal: Rock Catalán

En el año 1991 fue en el año del boom del rock catalán, etiqueta que no diferenciaba estilos, actitudes y personalidades, pero que conquistaría Barcelona con el concierto del Palau Sant Jordi: el 14 de junio ante más de 22.000 personas y con Tv3 retransmitiendo en directo, Sopa de Cabra, Sau, Sangtraït y Los Pedos pusieron en órbita un fenómeno que batió récords y despertó gran interés del público. A partir de entonces, las ventas de discos se multiplicaron, crecieron el número de conciertos y los protagonistas se convirtieron en los referentes de una generación de jóvenes. La música en catalán volvía a tener buena salud. [31] La trayectoria fulgurante del pop-rock de expresión catalana se dio por la confluencia de un cúmulo de factores: la mayoría de bandas surgieron fuera del área de influencia de Barcelona; la utilización del catalán a los textos escolares consiguió que los jóvenes educados en democracia se sintieran identificados con el mensaje hasta el punto de apropiárselo, y finalmente, por una cuestión más festiva que musical: "era más divertido y más satisfactorio seguir de cerca las aventuras de los colegas que grababan maquetas para después venderlas a los bares donde se reunía la pandilla y que, cada dos por tres, subían a un escenario hecho con cuatro mesas y un par de caballetes al grito de «buenas noches, mal paridos» o «sueldo cojonudos». La fiesta estaba asegurada".[32]

Fuera de los que actuaron en el Palau Sant Jordi también había vida: formaciones incipientes como por ejemplo los Laxo' Busto, los Umpah-pah y los Ya te lo diré... empujaban con fuerza. Empezaba una nueva época por la canción cantada en catalán.

Reconocimientos

El 13 de abril de 2007 , el Parlamento de Cataluña concedió su Medalla de Honor en categoría de oro a Los Dieciséis Jueces, y quedó el compromiso de dar a conocer el trabajo de los músicos catalanes -desde antes y los de ahora-.[33] Desde finales de septiembre y principios de noviembre de 2008, el Octubre Centro de Cultura Contemporánea de Valencia programó la exposición de Jesús Prats Cançoníssima, con motivo de los 50 años del disco en catalán de las Hermanas Serrano.[34] El 2009, en el año del cinquantenari de Al viento y del artículo Nos hacen falta canciones de ahora empezó una exposición de fotografías sobre Lluís Llach y una serie de actas a la Plaza Real de Barcelona, al mismo piso donde el artista vivió durante unos años.[35]

Discografía

Referencias

  1. 1,0 1,1 Artículo La Nueva Cancó a la Enciclopedia.cat
  2. 2,0 2,1 2,2 2,3 2,4 Vilarnau, Joaquim (2009, enero). 50 canciones de la Canción. Medio siglo de canciones. A la revista Enderrock (núm 159). (página 45).
  3. Josep Espar y Ticó presidió la constitución de Edigsa, sociedad promovida por él que es la primera que se dedicó a la edición de discos exclusivamente catalanes.
  4. 4,0 4,1 Planas, Xevi. "Al viento de la Nueva Canción", a la revista Òmnium. núm. 12, otoño'09. Página 23
  5. Passola, Ermengol (2009). Los Jueces y los otros. Al libreto del CD Los Dieciséis Jueces. Audiencia pública. Edición 2009.
  6. Passola, Ermengol (2009). Los Jueces y los otros (texto original de 1966). Al libreto del CD Los Dieciséis Jueces. Audiencia pública. Edición 2009.
  7. Vilarnau 1965: pág. 12
  8. Vilarnau 1966: pág. 7.
  9. Vilarnau 1966: pág. 12
  10. Edigsa, la editora, lo consideraba un disco poco comercial y no se decidió a lanzarlo en el mercado hasta que Raimon consiguió para la portada una obra realizada por Joan Miró expresamente para la ocasión.
  11. Vilarnau 1967: pág. 15
  12. Vilarnau 1967: pág. 22
  13. Vilarnau 1967: pág. 13
  14. 14,0 14,1 Vilarnau 1967: pág. 21
  15. Vilarnau 1967: pág. 7 y 8
  16. Este último, en Pau Orilla, descendente de una familia burguesa catalana y nieto del poeta Carles Orilla, bien pronto se rebeló contra la historia familiar y se acercó a las corrientes contraculturals. Después de ser rechazado para formar parte de Los Dieciséis Jueces, fue uno de los fundadores del Grupo de Folk.
  17. Vilarnau 1966
  18. Vilarnau 1967: pág. 8
  19. Vilarnau 1968: pág. 9
  20. Vilarnau 1968: pág. 15 a 19
  21. Vilarnau, Joaquim (2009, enero). “50 canciones de la Canción. Medio siglo de canciones”, revista Enderrock (núm. 159). Vilarnau, para elaborar la lista de las 50 piezas indispensables de la Nueva Canción, reconoce "que de forma interesada lo alarga hasta el 1970 para no dejar fuera algunas composiciones que también consideramos esenciales".
  22. Joan Manuel Serrat, a su disco Banda sonora: De un tiempo, de un país (BMG-Ariola, 1996), disco de homenaje a la Nueva Canción, lo alarga hasta en el año 1975.
  23. Mainat, Joan Ramon (1982). Trece que cantan, Barcelona: editorial Mediterránea.
  24. Mientras La Trinca cantaba "Ave venga, venga, venga, llega La Trinca para salvar la humanidad, hemos inventado una medecina, quién la toma ya está curado", en Raimon hacía temas dramáticos cómo Cuando cruces que ya se acaba o Por la noche a casa.
  25. Mainat, Joan Ramon (1982). Trece que cantan, Barcelona: editorial Mediterránea. (página 162).
  26. Jurado, Miquel y Morgades, Lourdes. “Dos situaciones diferentes y un único objetivo”. Cuaderno, suplemento del diario El País, jueves 28 de septiembre de 1989. página 2.
  27. Vilarnau 1982: pág. 21
  28. Vilarnau 1982: pág. 44
  29. Jurado, Miquel y Morgades, Lourdes. “Aquello que el viento no se llevó”. Cuaderno del diario El País, jueves 28 de septiembre de 1989. página 1
  30. Hernández Ripoll, Josep Maria 1991. El rock Catalán 1980-1994. Ahora Libros/Hoy. 2008. Página 11
  31. Hernández Ripoll, Josep Maria “1991”. El rock Catalán 1980-1994. Ahora Libros/Hoy. 2008. Página 1
  32. Hernández Ripoll, Josep Maria “1991”. El rock Catalán 1980-1994. Ahora Libros/Hoy. 2008. Página 12
  33. «Entrega de la medalla de honor de oro a Dieciséis Jueces» (vídeo) (en catalán). Tv3, 13-4-2007. [Consulta: 4 octubre 2009].
  34. «Cançoníssima - Días de vinilo y canciones» (en catalán). Octubre Centro de Cultura Contemporánea de Valencia. [Consulta: 4 octubre 2009].
  35. «La casa de la plaza Real donde vivió Llach exhibe fotos del artista» (en castellano). El periódico de Cataluña, 7-1-2009. [Consulta: 4 octubre 2009].

Bibliografía

Enlaces externos

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