Una montaña es cualquier elevación natural, acusada y abrupta del terreno. La formación de las montañas tiene varias causas: los plegamientos tectónicos, las erupciones volcánicas o la erosión causada sobre parte de las masas sedimentarias son las más características.
Porque una elevación pueda ser considerada montaña tiene que existir una diferencia de nivel importante entre la base y el punto culminante, al menos de unos centenares de metros. Elevaciones poco importantes reciben de encomendero el nombre de colinas o cerros.
Es menos determinando la altura total. Esta en todo el mundo se mide (en pie o en metros) a partir del nivel del mar. Por extensión se da también el nombre de montaña a los zonas y comarcas en general montañosas.
En el mundo existen muchas montañas, la mayor parte de origen tectónico. Las más altas y extensas son a la cordillera de la Himàlaia. Otros de muy importantes son: los Andes en la América del Sur, los Alpes y los Pirineos en Europa, las Montañas Rocalloses en Norte-América.
Las de formación volcánica son numerosas a puntos de Asia (islas del Japón y del Pacific Sur) en Europa (Italia), al norte de África (Islas Canarias) y en general son de menos levantada que las cordilleras producidas por plegamientos.
Las producidas por la erosión –del agua normalmente- sobre terrenos sedimentarios son frecuentes a las grandes explanadas: la región del Colorado en Norte América es el caso mas vistoso. Se trata normalmente de montañas más bajas, pero a menudo mucho escarpades.
El hombre habita y saca provecho de la montaña desde siempre. A latitudes frías o templadas se dan históricamente habitaciones permanentes hasta 1500/2000 metros. En zonas mas desérticas (Tíbet y Nepal, Chile y Bolivia) pasa y sobrepasa los 4000 m.
Los aprovechamientos se dan –pero- en alturas mucho más importantes: la tala de madera, la caza, los pastoreos, incluso la agricultura de temporada son actividades que históricamente se han llevado a cabo allí donde los recursos lo permitían.
En la actualidad nuevas actividades han encontrado su terreno de juego a la montaña: el alpinismo, la escalada y el esquí son las más representativas.
Más indirectamente de la montaña es saca provecho también como almacén de agua (la nieve de los heleros y los lagos), por instalaciones hidroeléctricas, por estaciones turísticas…
Al ser las montañas zonas de difícil colonización por el hombre, la natura resta –todavía hoy y en muchos lugares- intocada. Actualmente esto tiene un valor y este valor, como tantos otros, ya se mometitza, empresas y corporaciones se lo aplican reglas de rendimiento financiero, ya es motivo de codicia y de enfrentamientos con personas y organizaciones que pretenden la defensa o la conservación de las montañas.