| beato Mauricio Proeta | |
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| religioso, confesor | |
| Nacimiento | Comienzo del siglo XVI, Castelló d'Empúries (Alt Empordà) |
| Muerto | 1544, Palma de Mallorca |
| Entierro | Convento de la Virgen María del Socorro (Mallorca) |
| Venerado en | Iglesia Católica Romana |
| Beatificación | Desde mediados de siglo XVI; culto confirmado por la diócesis, pero sin beatificación oficial |
| Festividad | 20 de febrero |
| Hechos destacables | Misionero en Túnez y Argel |
| Orden | Agustins |
| Iconografía | Hábito agustinià; sacando ropas de color de la tina de teñir |
| Patronazgo | Tintoreros (en Barcelona) |
Mauricio Proeta (Castelló d'Empúries, Alto Llevó,comienzo del s. XVI - Mallorca, 1544) fue un fraile agustí, misionero al norte de África. Es venerado como beato porla Iglesia católica y es patrón del gremio de tintoreros de Barcelona.
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Nació en Castelló d'Empúries en una casa de la calle de Santo Marc, hijo del tintorero Miquel Proeta y de Elionor. Entró al convento augustinià de Santa Magdalena de Castelló, de donde fue a Barcelona y en Lleida para completar los estudios, y se doctoró en teología en Toulouse. Se dedicó a la predicación por tierras de Cataluña y fue a predicar en Argel y Túnez . Al volver, la nave hizo parada en Mallorca, donde Mauricio, enfermo, murió el 1546. Fue enterrado el convento agustí, denominado después de la Virgen María del Socorro.
Muerto en olor de santidad, es venerado como beato y su culto ha sido aprobado por diferentes obispos. Su festividad es el 20 de febrero. En Castelló d'Empúries, desde 1550, se veneraba una imagen suya en la cámara donde había nacido, llamada Cámara del Fraile y que su madre había dado al convento de la orden.
Los tintoreros de Barcelona lo escogieron patrón de su oficio a raíz de una leyenda pietosa. Su padre era tintorero[1] y debido a una ausencia del padre, Mauricio, entonces un chico, tenía que hacerse cargo de teñir unas prendas de ropa. Mauricio, entregado a sus meditaciones, no había hecho el trabajo cuando el padre volvió y, para ahorrarse regaños mezcló tintes y ropas; ante los ojos del padre, pero, sacó cada pieza del color que deseaba el cliente, sin que hubiera habido necesidad de separarlas, deshacerlas ni siquiera sacar lo forro.