Diario La Vanguardia | ||
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| Género | Información general | |
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| Idioma | Castellano | |
| Periodicidad | Diario | |
| Ámbito de distribución | Estatal | |
| Fundación | 1881 | |
| Director | José Antich | |
| Dirección | Barcelona | |
| Empresa editora | Grupo Godó | |
| Querencia | 246.170 (OJD, mediana julio 2007 junio 2008) | |
| Difusión | 205.504 (OJD, mediana julio 2007 junio 2008) | |
| Web oficial | ||
La Vanguardia es un diario en lengua castellana publicado en Barcelona. Fue fundado el 1881 y es editado por el GrupoGodó , propiedad de Javier Godó, conde de Godó. Es uno de los dos rotativos con más difusión en Cataluña y el diario catalán más vendido al Estado español. A pesar de ser un diario en lengua castellana, también publica cartas en el director en lengua catalana.
Existe una página web alternativa que muestra la web de La Vanguardia traducida automáticamente en el catalán mediante el traductor de Google.[1]
Mesa de contenidos |
La Vanguardia fue fundada el 1 de febrero de 1881 , por dos empresarios de Igualada, los hermanos Carles Godó Pié y Bartomeu Godó Pié.[2] Inicialmente nació como medio de expresión de una fracción del Partido Liberal de Barcelona, que aspiraba conseguir la alcaldía de la ciudad.
Siete años después empieza la historia de La Vanguardia como diario plenamente independiente, plural y moderno. El 1 de enero de 1888 , primer día de la Exposición Universal de Barcelona, presentó un nuevo formato, con doble edición por la mañana y tarde.
El periodista que consiguió convertir un diario partidista en el referente de la prensa independiente barcelonesa fue Modesto Sánchez Ortiz, un director andaluz que se integró plenamente a la vida cultural de Barcelona. Fue director de 1888 a 1901 , y abrió las páginas del diario a los jóvenes artistas e intelectuales catalanes mes destacados, incluyendo Ramon Casas, Isidre Nonell, Santiago Rusiñol, Raimon Casellas entre otros. En el año 1900, el diario publicaba la primera crítica de un joven pintor llamado Pablo Ruiz Picasso. Durante aquella época, La Vanguardia contó con la firma de Leopoldo Alas Clarín, Unamuno y los principales escritores de la generación del 98.
El 25 de octubre de 1903, el rotativo se trasladó de la calle Las Hiedras a un edificio modernista en la calle Pelai 28, y renovó el sistema de composición. Bajo la dirección del mallorquín Miquel de los Sants Oliver, La Vanguardia contrató prestigiosos colaboradores del Diario de Barcelona, decano de la prensa continental. Fue el primer diario español que envió corresponsales en París y Berlín . En aquella época se convirtió, con mes de 80.000 ejemplares, en el diario de mayor difusión de Cataluña . Desde en el año 1906 Miquel de los Sants Oliver fue miembro preeminente de la terna directiva del diario, junto con Ezequiel Boixet y Alfred Opisso, hasta que el 1916 fue designado director, cargo que mantuvo hasta el 1920, año de su muerte.
A Miquel de los Sants Oliver lo sucedió el antiguo corresponsal de París, Agustí Calvet, Gaziel. Bajo su dirección y con el empujón empresarial de Ramon de Godó y Lallana, La Vanguardia se consolidó como el primer diario de España y uno de los principales de Europa. Aquel éxito fue posible gracies a que el diario fue pionero introduciendo innovaciones técnicas, la conexión con las principales agencias, lo os de grabado en relieve el 1929, coincidiendo con la Exposición Universal, y la instauración de una amplía red de corresponsales. El 1931, moría Ramon Godó, al que sucedió su hijo Carlos Godó Valls.
El 19 de julio de 1936 , estalló la Guerra Civil Española en Barcelona y la Generalitat de Cataluña incautà el diario, acabando la etapa de dirección de Gaziel, que se exilió. Durante aquel periodo, La Vanguardia fue el principal medio de expresión del Gobierno de la Generalitat, y después del Gobierno de la República. Ilustras intelectuales estamparon durante la guerra su firma al diario, como Antonio Machado, Pere Bosch y Gimpera, Iliá Erenburg, André Malraux, Max Aub y Ramón J. Sender.
Con la victoria franquista, la propiedad recuperó el control financiero del diario, pero, debido a la censura, no podía influir en la línea editorial. El diario fue obligado a cambiar la cabecera a La Vanguardia Española y se impuso como director a Luis de Galinsoga, que no era de Barcelona incluso se declaró públicamente enemigo de Cataluña. Aún así La Vanguardia mantuvo su hegemonía a la prensa catalana. La sección de Internacional, encabezada por el prestigioso periodista Santiago Nadal, fue de las pocas pro-aliadas de la prensa española durante la Segunda Guerra Mundial. La dirección de Galinsoga llevará hasta que Franco decidió relevarlo el 1960, debido a la movilización popular en contra. El 1963, fue sucedido por Javier de Echarri, director hasta el 1966. En aquella difícil etapa de transición política, el nuevo director, Horacio Sáenz Guerrero, inició una valiendo apertura para conseguir un diario plural y democrático. Entonces empezaron a colaborar prestigiosas firmas, como Antoni Tàpies, Ramon Trias Fargas, Joan Fuster, Baltasar Porcel o Fabià Estapé, que reflejaban el espectro político mes avanzado de la sociedad catalana. A partir de aquel momento, el diario apoyó al cambio democrático, la instauración de la monarquía y el restablecimiento de la Generalitat de Cataluña. El 16 de agosto de 1978 , recuperó su nombre antiguo: La Vanguardia.[3]
El diario celebró el 1981 el primer centenario con un profundo cambio tecnológico impulsado por Javier Godó, hijo de Carlos Godó Valls. Se incorporaron vídeo-terminales a la redacción y otros departamentos. El 30 de junio de 1983, siendo director Lluís Foix, se publicó el último ejemplar con tipografía realizada con plomo. El octubre de 1989, bajo la dirección de Juan Tapia, La Vanguardia culminó la reconversión tecnológica presentando un nuevo diseño rupturista, proyectado por el creativo de Manhattan Milton Glaser, autor del logotipo de la ciudad de Nueva York. Aquel cambio culminó con una nueva rotativa en offset color.
El abril del 2000, José Antich sucedió a Juan Tapia en la dirección del diario, en el marco de un relieve generacional que coincidió con la expansión del GrupoGodó . Alfredo Abián sustituyó como director adjunto a Lluís Foix, que pasó a La Vanguardia Digital. Antich reestructuró la redacción, ampliando la red de corresponsales en Pekín, Buenos Aires o La Habana , incorporó nuevas firmas a las pagines de opinión como Quim Monzó o Carlos Ruiz Zafón, e introdujo temas semanales de debate. La oferta dominical del diario se incrementó con un suplemento de economía, una guía de clasificados y una remodelación de la revista del domingo. Durante el 2002, empezó a publicarse el nuevo suplemento Culturas, que cada miércoles recoge la información de libres, artes y nuevas tendencias.
El abril de 2004, La Vanguardia cambió de sede, después de más de cien años a Pelai 28, y se trasladó a la Diagonal, 477. Fue el momento de renovar totalmente el material, ordenadores y servicios tecnológicos, ganando espacio, confort y luminosidad. Parte de los servicios auxiliares del diario se trasladaron al edificio del Poblenou, donde está la planta impresora. En un local de la calle Pelai se inauguró un punto de atención a subscriptores y lectores.
El precio de La Vanguardia ha ido aumentando poco a poco durante todo el siglo XIX. Con el llegada del euro pronto el precio se estabilizó a 1 €. Al inicio del 2009, el precio se igualó a otros diarios situándose en 1,10 € de lunes a sábado y de 2,20 € los domingos. El 2010 es de 1,20 €.
Antigua sede de La Vanguardia en la calle de Pelai, actualmente convertida en hotel. |
Actual sede del Grupo Godó y redacción de La Vanguardia. |
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