Joana de Castilla dicha "la Beltraneja" (Madrid, 28 de febrero de 1462 - Lisboa, 1530), niña de Castilla y princesa de Asturias, reina consorte de Portugal (1475-1479).
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Cuando nació era la única hija del rey Enric IV de Castilla y su segunda esposa Joana de Portugal.
Enric IV había sido denominado por sus adversarios "el impotente", no tanto por no haber tenido descendencia con su primera esposa, Blanca II de Navarra, sino por ser de dominio público el abandono que hacía de sus obligaciones conyugales.
Cuando su segunda esposa, Juana de Portugal, dio a luz una niña, esta fue atribuida a una supuesta relación adúltera de la reina con uno de los privados del monarca, Beltrán de la Cueva; este es el motivo por el cual la niña castellana tuvo el apodo de la Beltraneja.
Fue nombrada heredera de la Corona el mismo año de su nacimiento gracias a las Cortes de Toledo. Durante las revueltas nobiliàries contra Enric IV, los enemigos de este la acusaron de ilegítima y tomaron partido por el hermano del rey y príncipe de Asturias, el niño Alfons de Castilla, y una vez muerto este por su hermana Isabel de Castilla. El monarca intentó solucionar la situación casando su hija Joana con Alfons, pero los nobles sublevados no lo aceptaron. Los levantamientos (1464-1468) acabaron con el Pacto de los Toros Guisando, por el cual Enric IV reconocía su hermanastra Isabel de Castilla como heredera del trono, en perjuicio de su propia hija.
Dos años después, el 1470, al tener noticia del matrimonio secreto de Isabel con Ferran de Aragón, denunció el pacto subscrito y nombró Joana heredera de Castilla y fue nombrada Princesa de Asturias.
Enric IV de Castilla murió el 1474 con el reino dividido entre los partidarios de Joana y los de Isabel. Joana se casó el 30 de mayo de 1475 a Plasència con su tío Alfons V de Portugal, con la ayuda militar del cual intentó hacerse con la corona castellana que le disputaba su otra tieta Isabel de Castilla. De este matrimonio, pero, no tuvieron descendentes.
Isabel de Castilla venció a la Batalla de Toro y por el armisticio del 4 de septiembre de 1479 , conocido como Tratado de Alcaçovas, Alfons y Joana perdieron todas sus opciones al trono castellano.
El Papa Sixt IV decidió disolver la unión entre Joana y Alfons por el vínculo de consanguinidad el 1479. Los Reyes Católicos quisieron entonces casar Joana con su hijo primero y heredero el niño Joan de Aragón.
Joana se opuso a casarse con su primo, cosa que encontró vejatoria para su posición de heredera natural. El hecho de tener que casarse con el heredero de aquella que le había robado el trono, hizo que optara por la opción "anti-isabelina" de las dos que se le ofrecieron -sin margen de maniobra- al Tratado de Alcaçovas. Joana entonces se enclaustró en el Convento de Santa Clara de Coimbra , del que salió unos años más tarde para ir a establecerse en Lisboa, donde permaneció hasta su muerte, en el año 1530, haciéndose denominar siempre reina de Castilla.