| Joan Salvat y Papasseit | |
|---|---|
| Nacimiento | 16 de mayo de 1894 Barcelona, Cataluña |
| Defunción | 7 de agosto de 1924 (con 30 años) Barcelona, Cataluña |
| Sepultura | Montjuic, tramo 7è, avda. Sant Jordi, nicho 563. |
| Nacionalidad | catalana |
| Otros nombres | Gorkiano, Joan Salvat-Papasseit |
| Educación | Autodidacta sin estudios regulares. |
| Ocupación | Escritor |
| Mujer/s | Carme Eleuterio y Ferrer (Barcelona 1894-1967) |
Notas Frase: Yo no prometo nada, sólo ando. | |
Joan Salvat y Papasseit (Barcelona, 16 de mayo de 1894 - Barcelona, 7 de agosto de 1924 ) fue un escritor barcelonés de extracción humilde, espíritu rebelde y altamente autodidacta. Conocido como poeta de Vanguardia, tuvo también una prolífica actividad como redactor de artículos de crítica social en castellano y catalán simpatizante con las corrientes anarquistas y socialistas de la época. Su estilo enérgico e impulsivo contrasta con una vida de obligada rutina y repós debidos de a los problemas de salud. Murió de tuberculosis a los treinta años, dejando una obra que durante décadas fue poco conocida.
A partir de los años sesenta su figura fue popularizada sobre todo gracias a autores de la Nueva Canción que pusieron música a algunos de sus poemas. Hoy en día es considerado uno de los escritores catalanes clave del siglo XX y su compilación de poemas El poema de la rosa a los labios es de lectura obligada a la enseñanza secundaria de Cataluña.
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Hijo de Joan Salvat Solanas, nacido al Plan de Santa Maria, y Elvira Papasseit Orovitx, de Miravet . El 1901, con siete años, tuvo que afrontar la muerte accidental de su padre, fogoner embarcado en el Montevideo de la Compañía Transatlántica. La viuda ingresó Joan y su hermano al Asilo Naval. Debido a ello, sacado de una breve estancia a los salesians, el futuro escritor nunca fue a la escuela, aprendiendo a leer y escribir a batzegades.[1] Desde muy joven tuvo que trabajar en oficios como aprendiz de adroguer o tallista de escultura religiosa.[2] A raíz de este último trabajo empezó a asistir a clases en la Llotja, pero la afición no duró:
(...) su vocación de tallista se esfumó como por encantamiento. Entonces, instintivamente, cogiendo los papeles que siempre traía al bolsillo para dibujar, empezó a escribir cosas incoherentes, desatadas, con un estilo seco, malforjat y cantellut, que fue siempre la tónica característica de su prosa.
—Emili Eroles, Memorias de un libro viejo, 1971
El ambiente social tienes en Barcelona y especialmente el hechos de la Semana Trágica el 1909 motivaron la politización de Joan Salvat.
En el año 1911 conoció el librero y simpatizante anarquista Emili Eroles, que tenía una parada de libros viejos al Mercado de Santa Madrona. Allá compartió tertulia con Joan Alavedra, Antoni Palau y otros apasionados de los libros y la política.[1] En este contexto empezó a leer obras de los autores que, en su diversidad, irían definiendo su línea ideológica y sus temas de interés: Nietzsche, Ibsen y Gorki , entre otros.
Eroles, Alavedra, Palau y Salvat se afiliaron al Ateneo Enciclopédico Popular, entidad en la cual Salvat llegó a ser secretario general, miembro de la sesión de cultura y bibliotecario. El Ateneo le facilitó el acceso además lecturas, tanto del ámbito internacional (León Tolstoi, Émile Zola, Piotr Kropotkin...) como catalán (Jaume Brossa, Valentí Almirante, Joaquín Costa, Jacinto Verdaguer, Joan Maragall o Dídac Ruiz). Allá también conoció y escuchar en directo personas como Ortega y Gasset, Salvador Seguí, Francesc Layret, Marcel·lí Domingo, Gabriel Alomar, Andreu Nin, Lluís Companys, Peius Gener, Eugeni de Ors, Josep Maria de Sucre, Àngel Samblancat y Joaquim Torres-Garcia, considerado su iniciador artístico en los movimientos de vanguardia.[2]
También el 1911 los mismos cuatro amigos crearon el Grupo Antiflamenquista Pro-Cultura, asociación informal que tenía como objetivo la publicación de panfletos que enganchaban en las calles. Una tarde de domingo repartieron hojas de mano en protesta de las cursas de bravos a la Plaza de las Arenas.[3]
El 1912 empezó a festejar con Carme Eleuterio y Ferrer, una chica de su barrio, con quien se casó el 1918.
El 1913 hizo amistad con Daniel Cardona, el cual lo introdujo en los ambientes nacionalistas radicales.[3] El 1923 Salvat-Papasseit escribe el prólogo del libro de Cardona La Batalla, donde el poeta ya manifiesta una simpatía hacia posicionamientos claramente separatistas.
El 1914 su afición a la escritura ya era consolidada y a finales de año entró con Eroles a la redacción de la revista libertaria LosMiserables , subtitolada Eco de los que sufren hambre y sed de justicia, en la cual colaborará hasta el 1916. Esta revista "de agresión y escándalo"[1] era impulsada por Fernando Pintado, Àngel Samblancat y Lluís Capdevila. Empezó a firmar sus artículos con el pseudónimo Gorkiano, por la admiración que sentía por Máximo Gorki.
Estas colaboraciones no eran remuneradas. Para obtener ingresos empezó a trabajar como vigilante nocturno al Muelle de la Madera de Barcelona, actividad que años más tarde evocaría al poema Nocturno para acordeón. Entonces su salud ya empezaba a ser delicada, y las noches de invierno al puerto no lo ayudaron.
Salvat se afilió a la Joventud Socialista Barcelonesa y empezó a colaborar a las publicaciones del entorno socialista Justicia Social, de Reus , y Sabadell Federal. En esta revista publicó las Glosas de un socialista repartidas en diversas entregas escritas durante el 1916.
El 1917 empezó a publicar el "hoja de subversión espiritual" Un enemigo del Pueblo (ver compilación digitalizada) (nombre tomado del título de una obra de teatro de Ibsen), que salió hasta el 1919.[4] Salvat-Papasseit fue el redactor en ninguno y autor de varios artículos, escritos ya en catalán. La revista contó con un equipo bastante regular de colaboradores. La temática principal continuó siendo política, abordando sobre todo el anarquismo y el pacifismo, pero cada vez tienen más cabida los temas culturales y la creación literaria.
El 1918 Joan Salvat publicó una recopilación de artículos de cariz político redactados en castellano titulada Humo de Fábrica. Su primer libro, con prólogo de Samblancat, fue posible gracias al apoyo de las Galerías Laietanes donde Salvado trabajaba. En el epílogo de esta obra Salvado insinúa su paso de la crítica política a la creación poética.
Desde el 1919 fue un escritor totalmente en catalán.
Murió de tuberculosis a los treinta años. Bajo su almohada encontraron una serie de poemas inéditos que fueron ordenados por Agustí Esclasans y publicados por el promotor artístico Joan Merli el 1925 bajo el título Osa Menor.[5]
Optimista hasta el último momento, Salvat casi no transmite a los poemas su delicado estado de salud. Su conval·lescència se dejó entrever en contadas ocasiones, a «Todo el enyor de mañana» (del irradiador del Puerto y las gaviotas), que trata el tema del enfermo que tiene ganas de quitarse, y «El oficio que más me gusta» (de Osa Menor), donde, impedido para el trabajo físico, expone la belleza de cinco oficios. La única ocasión en la cual trata directamente el tema de la muerte es al poema Missenyora la Muerte, publicado a La Columna de Fuego el 1919.
Fue uno de los principales poetas de la literatura de vanguardia. Fue influido por los caligramas de Apollinaire y por el futurismo de Marinetti , notablemente en sus primeros libros, donde es patente la atracción que en los futuristas provocaban los inventos: el telégrafo, las olas hercianas, el tranvía, etcétera.
Desarrolló una línea lírica que lo acerca a la poesía popular -la canción - y a la evolución que llevó a cabo parte del movimiento noucentista, con el cual mantiene más relaciones que las esperadas. A pesar de que empezó como poeta vanguardista, escribiendo caligramas, finalmente deriva hacia formas clásicas.
La trayectoria de Joan Salvat-Papasseit invita a especular hacia donde hubiera evolucionado su estilo. De manera significativa, su obra póstuma Osa Menor llevaba el subtítulo Fino de los poemas de vanguardia.
Salvat-Papasseit partió de su realidad cotidiana y de las novedades que le llegaban a través de la prensa o de cartas para elaborar tanto sus escritos en prosa como buena parte de su poesía. "Soy, como hombre de letras, de imaginación escasa, más bien elemental; todo lo he visto o vivido", escribió.[6] A estos elementos cotidianos aplicaba su sensibilidad y pasión, destacando detalles y situaciones que convertían un instante en una vivencia única y especial. "Todavía no he escrito nunca sin mojar la pluma al corazón, esbatanat.", afirma en el mismo escrito.[6]
El tratamiento del amor y el erotismo es un disparo distinctiu de la poesía de Salvat-Papasseit. El libro El poema de La rosa a los labios ha sido calificado como uno de los mejores poemas eróticos de la literatura europea. Joan Salvat-Papasseit es quizás el poeta que ha tratado el sexo y el erotismo de una manera más limpia.
El mar, el puerto, el marinero, el pirata y el ambiente marinero forman una línea temática marcada por un espíritu nómada y aventurero. Buena parte de su vida transcurrió cerca del mar, concretamente cerca del Puerto de Barcelona. También lo marcó la figura de su padre, marinero muerto en alta mar.
Mostró un gran amor y respecto a los niños, en los cuales veía las esperanzas de un futuro mejor. Alabó la nueva generación de pedagogos, la expansión de la escuela pública en catalán y los artistas que trabajaban para los niños. La mayor parte de relatos y poemas relacionados con este tema fueron publicados a la revista infantil La Chiquillería el 1921. También se han conservado decenas de postales que escribió a sus hijas Salomé y Núria desde sus estancias a varios ambulatorios.
Joan Salvat fue una persona de opiniones políticas e ideológicas marcadas, a pesar de que cambiantes e incluso contradictorias.[3] Durante un tiempo militó en las filas socialistas, a pesar de que su talante individualista y el sistemático rechazo en programas políticos lo movió a posiciones anarquistas. De todas maneras Joan Salvat no tuvo ni defendió nunca una línea política unívoca, moviéndose entre el cristianismo, el socialismo, el anarquismo y el catalanismo separatista [7] durando diferentes épocas.
Un elemento ideológico común a lo largo de su vida fue la defiende de la educación y la cultura como herramientas básicas de revuelta y emancipación, ya fuera nacional o de clase. En el centro de sus críticas estuvieron tanto los represores de la cultura como aquellos que la ignoraban. Sus escritos más viscerales contra España se basaron en los ataques contra la cultura y la exaltación de la incultura, del flamenquisme, que, a su entender, promovía la clase gobernando española.
A los años sesenta, cuando la obra impresa de Salvat-Papasseit todavía tenía muy poca circulación, algunos de sus poemas fueron recuperados en círculos catalanistas y, generalmente, de izquierdas a través de lecturas grabadas y versiones musicalitzades.[8]
El primer poema grabado del cual se tiene constancia es Nadal, recitado por Rafael Vidal y Folch a Antología poética de Nadal el 1963.
El 1964 Josep Palau y Fabre y Jordi Sarsanedas publicaron el disco Joan Salvat-Papasseit, poemas, donde recogen diez poesías la mayoría de las cuales serien musicalitzades en los años siguientes por los impulsores de la Nueva Canción: Nada es mezquino, Todo el enyor de mañana, Nadal, Nocturno, Porque has venido, Nocturno para acordeón, Si fueras lejos, Omega, Pantalones largos y El oficio que más me gusta.
Núria Espert grabó El oficio que más me gusta al disco Poetas catalanes contemporáneos (1966) y Nocturno para acordeón a Los poetas explican la Cataluña moderna (1967).
Tres décadas más tarde, el 1998, fue publicada otra monografía de poemas recitados, con formato de libro y CD: Pesombra (Poemas de amor, pasión y muerto), de Sílvia Brossa, Óscar Rabadán, Mercè Recacha y Lluís Soler.
Muchos de sus poemas han sido musicados, empezando por las primeras composiciones de Eduard Toldrà y llegando a la popularidad con los autores de la Nueva Canción a los años 60 y 70.[8]
Eduard Toldrà fue el primer músico y compositor que puso música a los poemas de Salvat-Papasseit. El 1927 ganó el premio Concepció Rabell con una compilación de poemas musicados de varios autores catalanes que incloia Platxèria. Esta versión fue grabada por Manuel Ausensi dentro de Canciones catalanas (1957) y ha sido grabada posteriormente por las sopranos Montserrat Caballé (Eduard Toldrà, 1963 y Montserrat Caballé a la Unesco, 1982) y Carme Bustamante (Orquesta de cámara de l'Empordà, 1990).
El 1936 Toldrà obtuvo el premio Isaac Albèniz, instituido por la Generalitat de Cataluña, por La rosa a los labios, recoge de seis poemas que dedicó a la soprano Conxita Bahía. Los poemas seleccionados fueron Si fueras lejos, Pañuelo de olor, Y su mirada, Y el viento dejaba, Seré a ta cámara, amiga y Viva el amor. La obra musical tuvo que esperar once años a ser estrenada, hasta que Conxita Bahía no volvió del exilio. Montserrat Caballé publicó la compilación en el mencionat disco Eduard Toldrà (1963).
A primeros de la Nueva Canción, Martí Llauradó y Rafael Subirachs musicaron poemas suyos. El 1968, Guillermina Motta incluye dos poemas suyos (Viva el amor y Mester de amor) en el disco Viva el amor.
El 1975 Ovidi Montllor le dedicó el disco Salvat-Papasseit por Ovidi Montllor.
El 1977 Joan Manuel Serrat editó el disco Nada es mezquino, donde musicaba una compilación de poemas e incluía temas ya musicados por Martí Llauradó, Rafael Subirachs y Guillermina Motta. También le dedicó la Canción para Joan Salvat-Papasseit, donde mezclaba textos propios con los del poeta: "Y no soy modesto y estoy enamorado de estos ojos míos pequeños..." El tema más exitoso es Nada es mezquino, que da nombre al álbum. El 1996, el mismo Serrat, recoge poemas de Salvat , musicados por los cantantes mencionados anteriormente, en el disco Banda sonora de un tiempo, de un país.
Lluís Llach puso música al poema La casa que quiero en su disco Y si canto triste... (1974). Esta canción fue recogida en el recital Poetas, grabado en CD/DVD el 2004, donde el cantautor hacía un repaso de los poetas catalanes que habían marcado su carrera.
El 2002, salió a Francia el álbum, "Arco Voltaic", de poemas de en Salvat-Papasseit (plus uno de'n J.V. Foix dedicado al poeta en cuestión), musicados y cantados por el escritor de la Franja, Carles Andreu, con música de François Tusques (piano) y otros (clarinete, saxofón, violonchelo), y libreto con traducciones al francés de Annie Andreu-Laroche y Carles Andreu.
Otras voces populares que han grabado poemas recitados o cantados de Salvat-Papasseit son Maria del Mar Bonet, Loquillo, Feliu Ventura, Toti Soler y Josep Tero, entre otros.
Por los poemas, veáis la página de Joan salvado-Papasseit al viquitext !
joan salvado-papasseit escribióLas chicas del humo una de las suyas abre mes importantes