Joan Roís de Corella (Gandia o Valencia , 1435 - Valencia, 6 de octubre de 1497 )[1] fue un religioso conocido por su obra literaria. Tanto su vida, como su obra, están condicionadas por las transformaciones socioculturales que se produjeron en el siglo XV con el paso de la época medieval al Renacimiento. Hijo mayor de un noble caballero (Ausiàs Roís de Corella) estaba emparentado de lejos con el conde de Cocentaina y tuvo una íntima relación con el poeta Ausiàs March, treinta años más grande que no Joan Roís. Así, el 1443, fue uno de los testigos en el contrato matrimonial entre el poeta y su segunda mujer (Joana Escorna). De la madre sólo sabemos que se decía Aldonça. El matrimonio tuvo cuatro hijos: Joan, Manuel, que se hizo fraile, Lluís y Dalfina.
Roís de Corella era el hijo primogénito de una familia de la nobleza y tenía que dedicarse, por lo tanto, a la carrera militar (caso de Ausiàs March) o a la diplomacia. No podía ser ni abogado ni médico, profesiones reservadas al estamento burgués. Y todavía menos indicado era entrar en la carrera eclesiástica. Según los estudiosos parece que Roís de Corella rompió toda esta rígida distribución, puesto que no fue militar, y por el contrario, hacia la madurez ingresó en el estamento eclesiástico. Dato esta interesante de tener en conde para desprendido poder entender algunos aspectos básicos de su obra. Por una serie de documentos notariales y testamentaris, datados entre 1468 y 1471 , sabemos que al menos a los 35 años, Joan Roís de Corella ya era maestro en teología: el reverendo e magnífico Padre Joan de Corella, caballero e maestro en sancta Teología. Lo cual, tal y cómo remarca Martí de Riquer no quería decir qua ya fuera sacerdote, puesto que parece que la intitulació de reverendo y de maestro en teología no suponían haber sido ordenado in sacris.
De muy joven, por los vuelos de la veintena de años, entre 1453 y 1456 , se inició en el ejercicio de la escritura. Una muestra interesante de esta práctica seria, entre otros, el debate epistolar con el príncipe Carles de Viana, quien elogiaba la destreza del joven Roís en las artes amatòries y literarias.
Su vida sentimental fue muy intensa, puesto que a partir de las numerosas aventuras amorosas anónimas a que hace referencia a lo largo de sus escritos, han podido ser documentadas varias experiencias. Así, las mantenidas con Caldesa, dama no identificada pero que debió de ser un amor de juventud; las de Iolant Durleda; las de Lionor de Flores, viuda de Vallterra y, finalmente, las hagudes con Isabel Martines de Vera. Con esta última dama, de quien no sabemos nada referido en su estado, las relaciones tuvieron que iniciarse al menos a partir de 1473 , puesto que en el año siguiente los nació un hijo. En aquella fecha, Roís de Corella ya debía de haber entrado en las órdenes sacerdotals, único motivo que posiblemente le impidió de desposar la dama. Esta hipótesis viene ratificada por el proceso seguido para otorgar testamento. El 30 de agosto de 1478 , padre Joan Roís de Corella hizo testamento a favor de su hermana Dalfina. Entre los objetos que había, estaba la biblioteca del escritor. Un total de 780 volúmenes fueron dados a su muerte a los frailes del convento de Sant Francesc de Valencia. Aun así un golpe muerto el poeta, los herederos reales fueran los hijos haguts con Isabel Martines de Vera. Cuatro días desprendido de la defunción, Dalfina hizo donación voluntaria de la herencia a Joan Roís de Corella, donzell, y Estefania Roís de Corella, doncella. Lo cual nos ratifica qué, por los alrededores de 1473 , devers los cuarenta años, el escritor ya había sido ordenado sacerdote y no podía testar ni a favor del amistançada ni de los hijos naturales.
Al morir Roís de Corella tenía una cámara a su disposición al convento de Sant Francesc, prueba de su creciente religiosidad a medida que se fue tirando viejo. Efecto todo ello del arrepentimiento que debió de sentir de la pasada vida mundana. (2)
Esta vida tan agitada nos da a entender que la dedicación religiosa no fue producto de ningún tipo de vocación, sino un refugio para evitar las actividades políticas y militares. Mantuvo relaciones literarias con los escritores de la aristocracia valenciana de la segunda mitad del siglo XV, con Bernat Fenollar y con el príncipe Carles de Viana.
Su obra –escrita en verso y en prosa y de temática tanto religiosa como profana– fue muy divulgada por la Valencia de entonces, conocida en tertulias literarias e imitada por otros autores. Los préstamos de Corella que hay por todo el Tirante lo Blanco lo demuestran: Joanot Martorell sabía de memoria algunas de sus obras.
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Roís de Corella es considerado el máximo representante del humanismo renacentista a los Países Catalanes y fue el último escritor importante de renombre hasta la Renaixença .
El amor se convertirá en el centro temático de toda su producción: escribe para aligerar los sufrimientos que le provocan unas agitadas relaciones amorosas. Por eso, los elementos autobiográficos y sentimentales son las características más importantes de su obra literaria, junto con el desarrollo de unas nuevas formas de expresión completamente innovadoras en nuestra literatura y, incluso, a nivel europeo. Escribió tanto en prosa como en verso y aplicó técnicas de un género al otro, de este modo encontramos narraciones cortas y poemas insertados en algunas narraciones.
En Corella es también el máximo exponente de la valenciana prosa: la prosa corelliana sigue el modelo aristocratitzant de los escritores del siglo XV, con el predominio de expresiones ampul·loses y retóricas. Prosa artificiosa pero armónica y elegante que conecta con el espíritu humanista de finales del siglo XV. Un otra característica de su prosa, llamada prosa de arte o prosa artitzada, es el uso de metáforas y descripciones escenográficas, producto de los ambientes renacentistas en que vivía.
En la poesía sigue utilizando el tradicional decasílabo con leves variaciones, pero Corella consigue en los versos un ritmo más ágil y suave que los anteriores poetas medievales; de este modo, se acerca a la poesía italiana.
Su obra en verso se caracteriza para hablar del amor desde una perspectiva desengañada y triste. También escribió poesía religiosa.
Roís de Corella fue un gran conocedor de la literatura clásica y enlazó con Bernat Médico con la voluntad humanística de reconstruir encima de la lengua catalana el prestigio literario del latín clásico. Estos objetivos no se consiguieron porque al llegar el Renacimiento, la literatura catalana culta inicia su bajada. El autor clásico que más se ajustaba a su personalidad enamoradissa fue Ovidi, y de este tomó la temática argumental y el dramatismo sentimental de sus narraciones. En cuanto a los clásicos más contemporáneos, hay que destacar, sobre todo, Boccaccio, de quienes imitará las técnicas de la narrativa sentimental.
La obra de Roís de Corella no consiguió la fama y el prestigio otros autores valencianos del siglo XV porque él escribió para la aristocracia y esta empezó a dar la espalda al catalán y se decantó por el prestigio de la literatura castellana, sobre todo, a partir de la guerra de las Germanies (1520-1522),
La obra literaria de Roís de Corella, por la diversidad de los temas y las técnicas empleadas al escribirla, ejemplifica como ninguna otra los cambios profundos que se produjeron en nuestras letras de finales del siglo XV. Joan Lluís Marfany (Barcelona, 1943), ha calificado su poesía como un camino sin mañana. Y así fue, haciéndolo extensible también a la prosa. Autor de formación y temática fundamentalmente medieval, fue el brillante epígono de un largo periodo de normalidad literaria, que podía haber sido el punto de arranque de la modernidad del barroco catalán. Pero las circunstancias històrico-culturales no lo permitieran.
La aristocracia, clase a la cual pertenecía Corella y de donde procedían la mayor parte de escritores de la época, era la que tenía que haber potenciado la presencia de la obra corelliana en las letras del XVI partiendo, sobre todo, de la gran popularidad que logró en vida y de los nuevos caminos estilísticos y técnicos que ofrecía. Aun así, desprendido de la guerra de las Germanies (1520-1522), la agombolament de aristocracias alrededor de Hermana de Foix, inició un proceso de intensísima castellanización de las letras catalanas al País Valenciano.
Es cierto que la obra de Corella influyó significativamente algunos autores valencianos que se expresaban en castellano (Gaspar Gil Polo), pero la traducción genuina se había roto y Corella y su obra cayeron en el olvido más absoluto o en una mala valoración por parte de algunos eruditos ilustrados, hasta prácticamente nuestros días. Y todavía, recientemente, Jordi Carbonell (Barcelona, 1924) ha podido afirmar: es el menos conocido y el menos estudiado de los clásicos de la literatura catalana.
Se ha designado Corella como nuestro último gran escritor medieval. Siguiendo el uso de estos tópicos, también podríamos decir que es en algunos aspectos el primer escritor no medieval. Fue uno de los máximos cultivadores del que a finales del XV se denominaba valenciana prosa. En definitiva, el término no quería decir otra cosa que una manera de escribir el catalán afectada, culta, ampul·losa y retoritzant. Que sino esta tendencia apenas iniciada podía habernos aconduït, en circunstancias normales, hacia una plenitud barroca con las mínimas influencias castellanas?.
En el plan estrictamente temático, Corella hizo uso como materia literaria de numerosos elementos autobiográficos, sentimentales y referidos al entorno social. Por otro lado, encontramos que aplica en el suyos personajes una incipiente técnica de análisis psicológico, basada, sobre todo, en la expresión de sus sentimientos (amor, alegría, tristeza, soledad, angustia...). Y es también en este nivel donde se sirvió de los elementos de la naturaleza como contrapuntos de los varios estados de ánimo.
Es remarcable, sobre todo a la Tragedia de Caldesa y la Oración para citar sólo dos ejemplos, el interés que sintió Corella para ambientar sus obras de acuerdo con los gustos teatralitzants del Renacimiento. Las acciones se sitúan en el marco de unas cuidadosas escenografías y son narradas con una lengua hecha de imágenes poéticas de gran plasticidad, las cuales hacen pensar más de una vez en un esbozo de pintura. A pesar del que podría hacer pensar esta tendencia al tono grandiloqüent, este siempre es intimista, delicado, lo cual en aquellos momentos significaba una importante innovación literaria.
Corella también fue un innovador en el campo estricto de la poesía. A pesar de seguir la tradición ausiasmarquiana del decasílabo, lo acercó, con el cambio acentual de la cuarta a la sexta o bien, a la cuarta y octava sílabas, verso la nueva musicalidad de la lírica italiana. Cultivó también el virolai y se sirvió de forma esparsa del verso de arte mayor de tradición castellana. A pesar de estos disparos bastante definidores, por Corella no existía una diferencia absoluta de géneros. A menudo, en las prosas cortas aplicaba determinadas técnicas de la poesía lírica, bono e intercalando, además exitosos fragmentos en verso de su producción.
En definitiva, la actitud humana y la obra de Corella, tal y cómo remarca Carbonell, son la encarnación de la crisis del espíritu cavalleresc. Las luchas guerreras han sido sustituidas por las amorosas con actitudes mucho más cercanas al humanismo. El amor pero, ya no responde a los usuales y gastados tópicos del amor cortés trobadoresc. Los esquemas han sido cambiados y, con ellos, en gran parte, los sistemas de valores. Así, Corella es lejos del misoginia medievalitzant. Las mujeres toman un papel destacado en la ficción literaria. Quizás en parte, esta innovación fue debida de al hecho que el núcleo más importante de seguidores de su obra fuera femenino. Recordamos los versos de Jaume Gassull: Dígaoslo ella,/ que del señor Padre Corella / lig lo más días / todas las sudas poesías.
En la idealitat narrativa la mujer es tratada con mentalidad moderna. Aparte de ser las protagonistas de las historias, narran los hechos. Ahora bien, cuando Corella pasa a describir experiencias personales en el campo de las relaciones amorosas, flota la realidad misògina medieval, todo y que con una variada gama de disparos innovadores y personales. Así, cuando tiene que afrontar el engaño del amada, lo hace tomando una actitud de una profunda sinceridad, quedando como cornut y teniendo que aceptar el triunfo de la dama. Una actitud tan teórica como se quiera, pero que prefigurava una modernidad literaria definida por el mismo poeta al final de la Tragedia de Caldesa, como cuando exclama: Aceptando la pluma que a menudo graves males descansa. Así pues, por Corella, la literatura aparte del arte, transmissora de ideas, herramienta moralizadora...era, sobre todo, una vía de desfogament, tal y como lo entendieron muchos años después -según Joan Fuster- los románticos.
Todo el conjunto de aportaciones personales de Corella a nuestra literatura, vistas con una suficiente perspectiva histórica, las encontramos muy alejadas de las modas en boga de la época, bono y prefigurant un caso excepcionalmente singular en la literatura europea de finales del siglo XV. (3)
Comprende obras escritas tanto en prosa como en verso, marcadas casi siempre por una temática amorosa.
Hay que destacar la Tragedia de Caldesa. Se trata de una novel·leta muy breve, escrita en los alrededores de 1498, que narra la infidelidad de una doncella, amante de Corella, de nombre Caldesa. La acción se acontece en la cámara de la doncella donde el autor está esperándola, y observa desesperadamente desde una ventana como Caldesa festeja con un joven de más baja condición social. Una vez ella ha acabado, se presenta ante el poeta cómo si nada hubiera pasado. La respuesta de Corella concuerda con el título genérico de la tragedia con un discurso donde expresa patéticamente la sensación de engaño y decepción. En la obra se insertan unos perfectos versos para completar hiperbólicamente los sentimientos del poeta hacia el desenlace con Caldesa. La reacción de Corella en esta historia justifica la honestidad y la sinceridad de un autor moderno completamente alejado del amor cortés medieval.
El Parlamento en casa de Berenguer Mercader es una obra original donde describe una velada literaria entre personajes reales de la ciudad de Valencia, los cuales tienen que contar una historia amorosa de la mitología clásica, la mayoría sacadas de la Metamorfosis de Ovidi. La obra presenta muchas similitudes en cuanto a la estructura con el Decameró de Boccaccio .
Las obras religiosas fueron escritas durante su madurez; también alterna la poesía con la prosa. La prosa religiosa, igual que la poesía, son escritas con las mismas técnicas que en la literatura profana.
Estos poemas son también una prueba de la falta de vocación religiosa del autor, puesto que, igual que en otros poemas religiosos, se observa un tono desapasionado y distante.
La vida gloriosa de santa Anna se trata de una amplificada y dilatada biografía de la madre de la Virgen Maria. Aparece el tema del matrimonio que durante muchos años no tiene descendencia. En cuanto al estilo, hay que señalar que esta obra no presenta el característico estilo pompós y retóricamente complicado propio de Corella, probablemente porque iba dirigido a una mujer inculta que tenía que entender el texto.
A Historia de la gloriosa santa Magdalena narra la historia de santa Magdalena, bebiendo de fuentes bíblicas, y después acoge las divulgadas leyendas de penitencia de la antigua pecadora. Esta es una narración de tema y espíritu completamente medievales, pero relatada con un estilo renacentista y recaragolat sintácticamente y retóricamente.
La historia de Josef, hijo del gran patriarca Jacob debió de ser creada cuando Corella ya tenía el título de maestro en Teología. Se trata de una gran amplificación de los capítulos del Génesis, que narran los hechos de Josep.
El cartoixà, que se trata de una traducción de la Vita Christi, fue escrito por el cartoixà Ludolf de Saxònia, datado entre 1348 y 1377. La traducción corelliana apareció imprimida en cuatro entregas y reisqué fabulosamente: despertó incluso el interés del rey Ferran el Católico.
El Psalteri se trata de una traducción de salmos sobre el texto de la Vulgata, con cultismos procedentes del latín.
Poesías marianes se trata de la única obra religiosa en verso creada por Corella. Dentro de este grupo hay que mencionar la Vida de la sacratíssima virgen Maria con rimas.
La Vesió es un escrito que tiene tres propósitos: razonar teológicamente la pureza de la concepción de Maria, describir un nuevo retablo de la capilla de Nuestra Señora de Gràcia (que se veneraba enla iglesia de Santo Agustí de Valencia), y alabar padre Fernando Díeç.
Es en las prosas mitológicas donde Corella se luce como escritor y donde la muestra literaria está más marcada por el estilo. Pretende acercarse a los más típicos términos de la antigüedad clásica para reflejar estados passionals. La narración mitológica permite todo tipo de filigranas retóricas y de exhibiciones de maestría en la elegante ordenación y cadencia de las palabras. En estas obras Ovidi ejerció una gran influencia sobre Corella.
Lamentaciones de Mirra e Narciso e Tisbe es una trilogía que recoge tres desafortunados amores que Corella compara con su propio fracaso amoroso. La primera parte explica la historia del amor incestuós de Mirra por su nodriza. Está narrada en primera persona y la encontramos en forma de llanto. La segunda parte es la lamentación de Narciso, causada por su propio enamorament al verse reflejado al agua clara. La tercera parte se centra en el largo parlamento de los dos jóvenes, Tisbe y Píramo, para encontrarse fuera de sus casas respectivas.
En Historia de Biblis , quien se enamoró de Cauno, hermano suyo, Corella conserva la intención de aquellos versos, aunque actualizó diferentes detalles a la realidad cotidiana del s.XV.
El razonamiento de Telamón e de Ulixes en lo asedio de Troya ante Agamenó aprendido muerto Aquiles sobre las sudas armas. Los razonamientos son unas piezas de tipos oratori, de estilo elevado y contundente, con hallazgos en la expresión y un cierto dramatismo.
A Plant doloroso de la reina Hécuba, razonando la muerte de Príamo e de Policena e de Astianacres Corella coloca en boca de la reina Hécuba la descripción del fin de Troya.
Toda la obra de Historia de Jason e Medea es puesta en labios de Medea, que explica la ingratitud de Jason para dar ejemplo a las mujeres.
La Historia de Leànder y Hero es escrita en prosa con la particularidad que intercala versos estramps.
Desprendido de toda una corriente humanística que arranca de Bernat Médico, el principal interés del cual era la moralización y la enseñanza con importantes dosis del pensamiento medievalitzant, surge la figura de Roís de Corella, quién influido por los nuevos aires italianitzants quiso hacer en ciertos aspectos del Humanismo una asimilación puramente literaria, estética. En este sentido, Ovidi del Ars amandi, de las Heroides y de las Metamorfosis fueran la fuente clásica más destacada. De la influencia de los humanistas del cuatrocientos italiano, hay que destacar Boccaccio, de quien tomó el ejemplo del periodo ciceronià y las técnicas de la narración sentimental, que en el caso corellià estuvieron tan impregnadas del tono autobiográfico.
La prosa de Corella es original temáticamente en condados casos. Aspecto este que tenía muy poca significación a la época. Solía elaborar sus prosas a partir de temas extraídos de los clásicos, haciendo, esto si, unas recreaciones a veces personalíssimes. (4)
En primer lugar hay que referirse a la Tragedia de Caldesa de contenido autobiográfico. Es una pieza más bien corta pero la más exitosa literariamente del conjunto. Por una referencia histórica del texto sabemos que fue escrita por los alrededores de 1458 . La acción se sitúa en la ciudad de Valencia y narra como una doncella de mucho tiempo deseada por el autor, cierra esta en una cámara mientras ella festeja con un otra hombre de condición villana. El autor tiene que contemplar el engaño por una pequeña apertura con la consecuente indignación y nerviosismo. Se descarga emocionalmente mediante un poema, que se puede considerar de los mejores de la producción corelliana. La dama tiene que admitir su culpa con una total sumisión.(5)
Corella escribió las muestras de este género muy probablemente entre 1456 y 1462 . La primera y más extensa es el Debate epistolar con el príncipe de Viana, escrito emtre 1456 y 1458 /61, que contiene elementos temáticos que lo relacionan con la Tragedia de Caldesa. El tema del debate es el de tener que elegir entre dos damas, una que estima y no es correspondida y, la otra que es deseada pero que en cambio no estima.
Letras de Aquiles e Policena (volumen IV, pàgs. 31 y 32), Letras a Iolant Durleda y Lletra consolatòria pueden, por su estilo, ser datadas verso 1458. Iolant Durleda, dama no identificada, podría, según Riquer, ser la misma Isabel Martines de Vera. Le dirige dos breves letras. En la primera le pide respuesta para concertar una entrevista; en la segunda constata la joya del amante de haber visto secretamente el amada. Las dos se cierran con versos, y son los de segunda: Yo deseo ser vuestro, e la suerte mia / no lo quiere que lo sia que insinúan la posibilidad que Corella ya fuera eclesiástico.
A la Lletra consolatòria dice Corella: E por ço hermano e señor, he tomado la pluma para responder a vuestra muy razonada letra, referencia que podría hacer pensar nuevamente en el príncipe de Viana. El tema trata del consuelo para el hermano e señor que ha sufrido un conflicto amoroso. Corella bescanta las mujeres que buscan el hombre que pueden dominar y se alejan de quien las quiere submises.
De La letra que Honestat escribe a las mujeres, datable verso el 1462, sólo nos ha pervingut el fragmento final, sobre la muerte de una mujer virtuosa. (6)
El Triümfo de las mujeres es un largo parlamento de la Verdad, personaje al·legòric, en defensa del sexo femenino. Obra a contracorriente de la misoginia de la época, fue escrita como consecuencia de la polémica suscitada por el Maldezir de mujeres de Pere Torroella. El título parece manllevat a conciencia del Triunfo de las donas del castellano Juan Rodríguez del Padrón. La obra se cierra con 18 versos dirigidos a la Virgen.
Hace falta mencionar dos epitafios breves. Uno en prosa, datable el 1482, dedicado a la Sepultura de padre Francí de Aguilar. El otro, en verso, dedicado al caballero Perot de Penarroja. Los dos caballeros valencianos muertos en la guerra de Granada . (7)