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| Localización | |||||
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| Municipio de Andalucía | |||||
| Sido • Comunidad • Provincia • Comarca | España
Comarca Metropolitana onubense | ||||
| Gentilicio | onubenses, onubense (castellano) | ||||
| Superficie | 149 km² | ||||
| Altitud | 54 m | ||||
| Población (2009[1]) • Densidad | 148.806 hab. 998,7 hab/km² | ||||
| Coordenadas | (y) | ||||
| Dirigentes: • Alcalde: | Pedro Rodríguez González (PP) | ||||
| Código postal | 21001 - 21007, 21070,
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| Patrón | San Sebastián | ||||
| Web | |||||
Huelva es una ciudad de Andalucía, capital de la provincia homónima. Está situada a la desembocadura de los ríos Odiel y Tinto , a la costa atlántica.
La ciudad ha sido punto de encuentro de diferentes culturas y civilizaciones. En 2006, en la zona del Seminario, se encontraron restos datados entre el 3000 aC y el 2500 aC., muy anteriores a Tartessos .[2] El hallazgo de dos depósitos cilíndricos con alrededor de unas treinta piezas de deidades prehistóricas, la mayor conocida hasta el momento, situarían en la capital onubense "el poblamiento continuado más antiguo de la Península Ibérica".[3][4] A pesar de todo, los historiadores coinciden a señalar en el año 1000 aC como el de la fundación del casco urbano por parte de los fenicios con el nombre de Onoba, en la parte baja de la actual ciudad y situada a extramuros de un enclave tartesio que ocupaba la actual parte alta.
En el siglo XIX, con la compra de las minas de cocer norteñas de la provincia se produce un impactante proceso de industrialización y crecimiento a la ciudad que asume un importante crecimiento poblacional e industrial. Nuevamente, desde el siglo XX la ciudad está también ligada económicamente a la industria química. Por lo tanto cuenta con un amplio Pol Industrial de Desarrollo (industrias químicas, refinería de petróleo, metalurgia del cobre, celulosa y centrales térmicas) que, según unas opiniones ha favorecido el desarrollo económico de la ciudad y según otros es un ejemplo del deterioro medioambiental provocado por la concentración de estas mismas industrias. El sector terciario y al sector pesquero son también considerablemente importantes en la ciudad. Por su situación atlántica -en el Golfo de Cádiz-, posee una importante flota pesquera y una de las mayores flotas congeladores del país.
Al ser capital de provincia acoge a su vez los principales servicios públicos de la zona tanto provinciales, autonómicos como estatales. Por su vinculación al descubrimiento de América también posee un importante sentimiento americanista[5] con lazos periódicos con entidades iberoamericanas.[6]
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El casco urbano ha aparecido con diferentes nombres a lo largo de su historia. Así es común referirse en la ciudad con el nombre fenicio de Ὄνοβα (Onoba u Onuba) -resultante de Onos Baal, "Fortaleza de Baal", dios del solo y el fuego aunque posiblemente también de origen Protoindoeuropeu, al interpretarse el sufijo uba como "agua"- u Onuba Aestuaria una vez romanitzat y que aparece ya en varias fuentes clásicas de autores como Pomponi Mela, Plini el Viejo, Estrabó y Ptolomeu . Utilizando estas fuentes, en el Siglo XVIII, Rodrigo Caro dictaminó que Onuba era la actual localidad cercana de Gibraleón aunque al 1775 Antonio Jacobo de Barco impugnó esta equiparación demostrando que la ciudad onubense era la antigua Onuba. A esta confusión se le había sumado la existencia de otra "Onuba" en la zona de Córdoba , en el actual municipio del Carpio.
El topónimo "Onuba" ha sido usado frecuentemente por varias empresas e instituciones de la ciudad en el siglo XX a lo ha servido para dar nombre en gentilicio oficial de la gente de la ciudad y la provincia: 'onubense'. Anteriormente a estos topónimos también se utilizaron otros como el de Olba' (según el arqueólogo alemán Adolf Schulten[7]). Con la llegada de los árabes a la zona la ciudad tomará nuevo nombre y aunque se han estudiado varios topónimos como Gaelbah o Umba es Welba lo más aceptado.[8] La presencia cristiana posterior va llatinitzar lentamente el nombre de Welba al actual: Huelva.
Huelva se encuentra localizada en la confluencia de los ríos Tinto y Odiel , en la llamada tierra plana perteneciente en la Cuenca del Guadiana. Su altitud es de 54 metros sobre el nivel del mar y está ubicada en escasos kilómetros del mismo, del cual lo separan una ría y varias islas.
| Nor-este: San Bartolomé de la Torre | Nort: Gibraleón | Nor-este: San Juan del Puerto |
| Oeste: Aljaraque y Odiel. | | Este: Moguer, Palos de la Frontera y Tinto. |
| Sur-oeste El Rompido y Océano Atlántico | Sur: Punta Umbría y Océano Atlántico | Sur-este: Palos de la Frontera y Océano Atlántico |
El término municipal onubense se sitúa en la denominada como zona de la tierra plana o gran llanura litoral perteneciente a la Depresión Bética en zona donde abundan formaciones de Humedales , caños, lagos, llacunas, junto a zonas de arenas . Está formado mayoritariamente por materiales muy finos, normalmente arcillas, y expuestos tanto en la dinámica continental como marítima con materiales todavía no muy consolidados. Es importante su situación en la confluencia y desembocadura de los ríos Tinto y Odiel, los dos más importantes y emblemáticos de toda la provincia. El río Negro, que nace a la sierra oriental de la Andévalo, es un río muerto (si exceptuamos los organismos llamados extremòfils[9][10] debido a la gran cantidad de minerales disueltos que traen sus aguas, producto de la intensa actividad que tuvo lugar en la cuenca minera de Riotinto, situada al norte; a pesar de todo cuando llega a los limites de la ciudad la dinámica del río cambia por la influencia del agua que entra procedente del Atlántico. Protegida del mar por la "Barra onubense", por el sur la ciudad se encuentra delimitada por maresmes, la Ría onubense y las diferentes islas (Saltara, de Enmedio, Bacuta, del Burro...) que componen un importante paraje natural.
Dentro de ya del casco urbano destacan como formación geológica los "cabezos" localmente denominados, montículos aislados por terreno plano plenos de vegetación mediterránea que en algunos casos se han integrado al paisaje como el Cabezo del Conquero mientras otros como el del Molino de Viento, de la Forca o el de la Joya han desaparecido fruto de la mano humana[11] mostrando algunos restos arqueológicos.[12] La altitud varía desde los cero a los cincuenta y cuatro metros sobre el nivel del mar.
Al estar situada en la franja costera onubense, el clima de la ciudad es de tipo mediterráneo (de transición entre el subtropical y el templado) con influencia atlántica. Su régimen de temperaturas es de tipo marítimo, con una media anual de 19,2 °C el que hace de esta ciudad una de las más cálidas de Europa y recibiendo 2.984 horas de sol anuales.[13] El mes más caluroso es julio, superándose los 40 °C en varias ocasiones en verano. El mes más frío es enero, cuando las mínimas rondan los 7 °C y las máximas los 17 °C.
| ene | feb | mar | abr | mayo | jun | jul | ago | sep | oct | nov | dic | MEDIA | |
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Temp. máxima media (°C) | 17 | 17,9 | 20,9 | 22 | 26,2 | 30,0 | 34 | 33 | 29,5 | 25 | 20,9 | 18 | 24,3 |
| Temp. mínima media (°C) | 6,9 | 7,9 | 8,5 | 11 | 15,2 | 17,9 | 20,5 | 22,2 | 20 | 15,9 | 13,8 | 10,2 | 14,1 |
| Precipitaciones (mm) | 62 | 43 | 72 | 40 | 28 | 8 | 2 | 4 | 20 | 52 | 62 | 63 | 462 |
El actual alcalde del municipio es Pedro Rodríguez González, perteneciendo al Partido Popular, que ocupa este cargo desde 1995, cuando ganó las elecciones por mayoría relativa. Posteriormente, ha revalidado su mayoría ganando por mayoría absoluta las elecciones municipales de 1999 , 2003 y 2007 .
Actualmente, los 27 regidores que forman la corporación local pertenecen a tres formaciones políticas diferentes: 15 al PP, 10 al PSOE y 2 a IU-LV-CA.
Huelva cuenta con 146.173 habitantes (INE 2007). La ciudad tuvo un importante despegue poblacional a raíz de la explotación de las minas de la provincia el siglo XIX y la construcción de Pol de Desarrollo ya en los años 60 del siglo XX. Si al 1787 la ciudad contaba con 5.377 habitantes y al 1857 con 8.519, a partir de 1887 se produce un importante crecimiento llegando la población a 18.195 almas. A partir de allá este aumento de habitantes es significativo, desde los 21.359 el primer año del siglo XX a los 56.427 cuarenta años después. Al 1960 logra los 74.384 habitantes censados y diez años después, con Pol ya en funcionamiento, se llega a los 96.689.[14] A partir de aquellos años se produce una explosión demográfica: 127.806 al 1981 y 144.479 al 1991.
En los últimos diez años se ha producido otro aumento poblacional causado tanto por la inmigración extranjera cómo por la gente de la provincia que se traslada a la capital. Así la ciudad supera en 2007 la barrera de los 145.000 habitantes y con suyo área metropolitana frota los 221.000, englobando las principales localidades del cercando (Aljaraque, Moguer, San Juan del Puerto, Punta Umbría, Gibraleón y Palos de la Frontera). El censo de 2007 indica una población extranjera en el casco urbano 5.654 personas, la mayoría de ellas (15,14%) procedentes de Marruecos .[15]
| 1996 | 1998 | 2000 | 2002 | 2004 | 2006 |
|---|---|---|---|---|---|
| 140.675 | 139.991 | 140.985 | 140.862 | 144.369 | 145.763 |
Desde el mítico reino tartesio de Argantoni hasta el Imperio Romano, la colonización vandálica y visigodo o el asentamiento de culturas como el árabe dieron esplendor al sur peninsular y convirtieron la provincia onubense en un auténtico crisol en que se funde el que hoy es la realidad andaluza.
Ha sido frecuente relacionar la onubense Isla de Saltara con la capital de Tartesios. Así lo hizo, en la suya Ora Marítima[16], el poeta romano Rufo Festo Avieno en el Siglo IV cuando podría referirse a ella como la "isla entre dos ríos". Anteriormente, Estrabó (III,5,5) hablaba de los viajes de los marineros fenicios a la zona desde el Siglo VIII aC Lo cierto es que entre la leyenda y la referencia bíblica -el Tarschish de "El Libro de los Reyes" -, Tartessos contacta con el mundo griego a mediados del Siglo VII aC.
Tradiciones y mitos movieron a no pocos románticos e investigadores, como Adolf Schulten,[17] a buscar en estas tierras, entre el Guadiana y el Guadalquivir, tesoros de valor incalculable que se atribuían en este pueblo asentado en la rica tierra de Tharsis o Tartesios. Queda claro en todo caso, y ha contrastado arqueológicamente, que en estas tierras floreció una cultura avanzada gracias al contacto con el elemento indígena, dedicado al pastoreo y la agricultura, con otros orientales, fenicios, resultando una relevante cultura metalúrgica y comercial en los albores del bronce final. El esplendoroso reine tartesio desaparece entre 530 y 508 a. C. cuando los Púnics consiguen prohibir el comercio griego con esta zona. Aquello implica una posible crisis en la ciudad que hunde la economía y demografía. Pero todavía en crisis, la ciudad continúa permanentemente habitada al ser su situación (minas, río, mar) estratégica para nuevos pueblos.
| « | ... a flumine Ana litore oceani oppidum Onoba, Aestuaria cognominatum, inter confluentes Luxiam te Vrium. | » |
| —Plini el Viejo | ||
La investigación científica de este periodo tuvo su momento culminando el 2000, al encontrarse una necrópolis en el antiguo Colegio Francés que permitió delimitar la ciudad de manera más precisa.[18]
| « | Wadina Welba, poco considerable pero muy poblada, ceñida por muralla de piedra, proveída de bazares en los cuales se hacen negocios y se ejercitan en varios oficios | » |
| —Al-Idrisi Geógrafo árabe | ||
| « | (Welba es) una alqueria situada al occidente de A el-Andalus, en una cala del mar de las Tinieblas | » |
| —Yakut. Geógrafo Árabe | ||
La investigación histórica sobre la época visigòtica en Huelva es muy escasa y llena de lagunas por el que es mucha más conocida la llamada "Welba" de la época musulmana.
A comienzos del siglo VIII el sur de la península es ocupado muy rápidamente por los árabes, siendo el casco urbano onubense conquistado en 713 por Abd-en-Aziz. A partir de la ocupación podemos considerar dos cascos urbanos o ciudades:
En 1012, Abd al-Aziz en-Bakri, erige el reino taifa onubense otorgándose el título de señor de Umba' y Xaltis' (Huelva y Saltara). El reino fue durante cuarenta años económicamente seguro y fuerte hasta la guerra con el reino de Sevilla. En 1052 madriguera el reino taifa de Niebla a manos de a el-Mutadid y Abd en-Aziz se tiene que retirar siendo confinado en la isla de Saltara.
En cuanto a la época cristiana se sabe que la ciudad fue tomada, primero, por Iñigo de Mendoza en 1238 y por las tropas de Alfons X, finalmente, al 1262. A partir de allá será gobernada por varios nobles como Juan Mathe de Luna, Diego López de Haro o Juan Alonso de la Cerda incluso que en el año 1351 se le confirman sus derechos como ciudad de cierta importancia. María de la Cerda, señora onubense y de la Isla de Saltara, de la Casa de Medinaceli, aportó en dote la villa onubense al matrimonio con el I Duque de Medina-Sidonia, pero al morir sin descendencia, su casa le reclamó al duque la devolución de la villa, el cual no se llevó a cabo por parte de los guzmanes. Por eso, entorno a 1466, surgió un largo pleito sobre la villa entre ambas casas que no finalizaría hasta 1509 cuando, a la muerte del III duque, Ferran el Católico autorizó a los gobernadores de la distinción a abonar 10.000.000 de morabatís en la Casa de Medinaceli en compensación por Huelva, que permanecería bajo la distinción jurisdiccional de la Casa de Medina-Sidonia hasta la abolición de las distinciones el 1812.
Esta Huelva bajomedieval del estuario del Tinto y el Odiel, relacionada con las poblaciones vecinas y con Portugal, y una serie de bases científicas y técnicas desarrolladas en los últimos años del siglo XIV, le harán ser testigo y agente de un hecho trascendental para la historia de la humanidad: la llegada española en América.
Desde el Tratado de Alcaçovas de 1479 , las costas africanas estaban vedades a los marineros castellanos y, por lo tanto, a los de las costas onubenses. Pero la fuerte expansión demográfica y económica de Castilla, junto con los nuevos adelantos y técnicas de navegación, permitieron que estas tierras y su gente se convirtieran en los más interesados al realizar las futuras expediciones atlánticas. La llegada de Colom a La Rábida y el apoyo, junto con la Corona, de varias familias de las localidades de Palos de la Frontera y Moguer hicieron posible una gesta a que, la semillas pequeña ciudad onubense, aportó buen número|número de marineros.
Si todo pueble se siente orgulloso de su "pequeña historia", las mencionadas localidades onubenses lo están de una gesta que protagonizó gente de la tierra. El Descubrimiento de América y las relaciones entre la provincia y las tierras del otro lado del océano son, y han sido siempre, un poco presentes en la memoria colectiva de este pueblo. Decía Pierre Chaunu que "Colom llegó a Portugal cincuenta años demasiado tarde y en Inglaterra y en Francia medio siglo demasiado pronto".[19] A las costas onubenses llegó en el momento oportuno. En estas tierras colombines quedaron los reflejos de esta apoteòsica aventura que marcó la idiosincrasia y cultura de generaciones de onubenses.
El 2 de marzo de 1967 , se declaró, por decreto ley, conjunto histórico-artístico a los "Lugares colombinos" onubenses.[20]
Marginada del tráfico en América en beneficio de Cádiz o Sevilla, la ciudad a pesar de todo continúa desarrollándose. El puerto crece y se construyen instalaciones importantes, hoy tristemente desaparecidas, como el Arco de la Estrella, que servía de puerta de entrada a la ciudad desde el puerto. Pero a finales del siglo XVI la ciudad deja de crecer, sobre todo, si se la compara con la mayoría de las ciudades del reino. Las razones de este hecho son algunas pero destacan sobre todo el importante flojo|flujo migratorio hacia América, los ataques de piratas berberiscos o las recurrentes epidemias de peste .
El siglo XVII tampoco trae nada bueno; la guerra con Portugal, la caída del duque de Medina Sidonia o la nueva peste de 1650 que él se trae por delante a casi la mitad de los habitantes continuarán estancando la ciudad. No será incluso el último cuarto del siglo cuando se haga evidente una recuperación demográfica y económica. Así, en 1658 el rey Felipe IV declara en la ciudad como "libere y exenta de quita y saca de gente para la milicia".
| « | Empezó por un ruido grande sótano, acompañado de un estremiment violento de los edificios, como otros temblores, que hemos sufrido, y esto duraría como un minuto. Habiendo flaqueado por breves instantes, repitió el ruido mucho más espantoso, siguiéndole un movimiento de ondulación, o hacia un lado, y otro de todas las paredes, que fue agrandando cada vez más, y en su mayor fuerza se cambió en otro movimiento, que hacía levantarse la tierra hacia arriba, y con ella saltaban las torres más fuertes y edificios | » |
| —Jacobo de Barco, 1756 | ||
El 1 de noviembre de 1755 a las 10.00, se produjo un inmenso terremoto (8,5 de la escalera Richter) a la bahía de Lisboa. Su duración fue de seis minutos que sacudieron ciudades y almas de la mayoría de la Península Ibérica. En la provincia se sintió de manera especialmente fuerte y a la capital acabó con la vida de ocho personas y dejó afectadas la mayoría de las edificaciones.
A su obra Sobre el terremoto de primero de noviembre de 1755 el vicario onubense, Antonio Jacobo de Barco, describió los efectos de un seísmo que cambiará la mayor parte de la fisonomía de la ciudad. La destrucción de los edificios, mayoritariamente templos, y el lento crecimiento de la ciudad en aquellos siglos hizo que gran parte del patrimonio de la capital previo al seísmo desapareciera al resultar seriamente dañadas las iglesias de San Pedro,[21] la Concepción o el Convento de la Merced e incluso monumentos ya desaparecidos como el Castillo o el Arco de la Estrella.[22]
| « | En este lugar [...] se comprende cuánto delicioso y útil puede apetecer para la vida humana. [...] hay campañas fertilísimas de todos grandes, [...] abundantíssimes pastos que son las mejores para los ganados, las carnes del cual pacidas allá son de exquisito sabor. Tenía bellas dehesas, abundantes abeuradors, campaña dilatada... | » |
| —Juan Agustín de Mora Negro y Garrocho, 1762 | ||
En el primer cuarto del siglo XVIII la costa onubense se hace más segura y sobre todo se produce una modernización en las técnicas y artes de pesca. Además, el hecho de trasladarse la Casa de la contratació a la ciudad de Cádiz permite aumentar considerablemente el número de embarcaciones que recalan y se proveen al puerto de la ciudad. Es este siglo cuando se abre la aduana y los Duques de Medina Sidonia ubican en Huelva su tesorería. Después del terremoto de 1755 la ciudad se reconstruye y crece rápidamente y pasa (ya en 1811) a manos de la Corona española. Sería en 1823 cuando se realizaría la división por provincias que hoy existe. El antiguo reino de Sevilla se divide en partes creándose dos nuevas delimitaciones administrativas: Huelva y Cádiz. Diez años después se convierte en capital de provincia según la división administrativa de Javier de Burgos.
Desde el último cuarto del siglo XIX -debido a las importantes explotaciones de la Cuenca Minera al norte de la provincia a cargo de Rio Tinto Company Limited- la ciudad se convierte en un pequeño territorio inglés. Así, en 1873 el gobierno de España permite la venta de las milenarias minas de Riotinto, la construcción de un ferrocarril hasta la capital y un muelle|mojada de embarcament para la salida del mineral hacia el Atlántico.
Esto permite una importante expansión de la ciudad debido a la llegada de trabajadores del resto del país (sobre todo de Andalucía, Badajoz y Galicia) e incluso de la cercana Portugal. Así el núcleo crece y se hace necesaria la población de las zonas más cercanas a las maresmes creándose las barriadas de Las Colonias y del Matadero. Es en esta época cuando la ciudad empieza a dar la espalda a la Ría de la Odiel porque las vías del ferrocarril cierran la expansión del casco urbano. Así mismo el Onuba antigua -ya seriamente dañada después del Terremoto de Lisboa- va a ir desapareciendo mientras que la ciudad crece muy desarticulada y empieza a conformar su característica forma de "media luna" que no normalizaría hasta inicios del Siglo XXI.
A pesar de todo el ambiente de la ciudad cambia enormemente, de una villa marinera de construcciones pequeñas y modestas nacen con motivo de este legado: La Casa Colom, lo Valle Reina Victoria o Barrio Obrero, la Plaza del Velódromo, la estación de tren de RENFE, los Muelles del Tinto, de Levante y de Tharsis así como las cocheras del puerto.
Se puede destacar que debido a su extensa población anglosajona y alemana la capital ejerció un importante papel durante la II Guerra Mundial. Así fue notable la existencia de numerosos espías aliados y nazis (hombres de negocio de la ciudad y diplomáticos) que se controlaban entre sí y que consideraron la ciudad un enclave estratégico gracias a su puerto. En este sentido fueron numerosos los barcos aliados que sufrieron sabotajes e incluso fueron bombardeados por aviones alemanes procedentes de la base de Tablada (Sevilla). Prueba de esto es el pecio existente a la desembocadura de la ría.
Pero donde fue realmente importando el papel de la ciudad es en la conocida como Operación Carne Picada aliada, cuando el servicio secreto británico dejó a la próxima Punta Úmbria los restos de un presunto soldado inglés con documentación falsa que fue interceptada por los Nazis gracias a la ayuda de las autoridades locales cómo bueno había predicho lo ejercito británico. El hecho que los alemanes creyeran este montaje fue finalmente crucial para su derrota.[23]
| « | Cómo hemos venido a la Capital, he querido que Platero vea El Vergel... Llegamos poco a poquet, verja abajo, en la grata sombra de las acacias y de los plátanos, que están cargados todavía. El paso de Platero resuena a las grandes losas que enllustra el riego, moratones de cielo a techos y a techos blancas de flor caída que, con el agua, exhala un gandul aroma dulce y fina. Qué frescura y qué olor salen del jardín, que empapa también el agua, por la sucesión de claros de yedra gotejant de la verja! Dentro, juegan los niños. Y entre su oleada blanca, pasa, llamativo y tintineador, el cochecito del paseo, con sus banderetes moradas y su toldillo verde; el barco del avellanosa, todo engalanado de granate y oro, con las eixàrcies engarces de cacahuetes y su chimenea humeante; la niña de los globos, con su gigantesco carràs volador, moratón, verde y rojo; el barquillero, rendido bajo su lata roja... Al cielo, por la demasiada de verdor tocada ya del mal del otoño, donde el ciprés y la palmera perduran, más muy vistos, la luna amarillenta se va encendiendo, entre nubecillas rosas... | » |
| —Juan Ramón Jiménez, Platero y yo, elegía andaluza, 1914 | ||
El Huelva de lento desarrollo de siglos pasados iba a partir del siglo XX a cambiar tan rápido que sus condiciones orográfiques empiezan a verse como un impedimento. Por eso, las zonas vecinas a la ría empiezan a separarse de parte de la ciudad con la construcción de ramals ferroviarios y algunos cabezos -las pendientes de los cuales traían habitados siglos- empiezan a ser desmontados.
Las primeras décadas del siglo XX son una continuación de los cambios desarrollistas iniciados a finales del siglo XIX. Se trata de una ciudad que va conformando lentamente su fisonomía y El Instituto de Enseñanza del cual "La Rábida" acoge los primeros estudios de un joven vecino de la próxima población de Moguer: Juan Ramón Jiménez.
Durante la Guerra Civil española, la capital fue ocupada por el ejército sublevado contra la II República el día 29 de julio de 1936 , once días después del golpe militar, momento en que el comandante de la legión José de Viena declara el estado de guerra. Se estima que durante la sublevació y los años siguientes de represión fueron asesinadas seis personas por el bando republicano y unas setecientas cincuenta por el bando nacional.[24]
Durante la dictadura militar, y para revitalizar la zona, es cuando se construye el polo químico, que traerá a la ciudad a gran número de emigrantes procedentes del resto de la provincia. Así, entre los años 1960 y 1981 la población de la ciudad aumenta vertiginosamente incrementándose en más de 50.000 nuevos habitantes.
Es con la llegada de la democracia cuando se consolidan las instituciones de la ciudad, nacen asociaciones vecinales y la ciudad crece en servicios.
Según acuerdo municipal de 28 de marzo de 2003 y posterior resolución de la Junta de Andalucía de 29 de septiembre de 2004 ,[25] la heráldica municipal de Huelva es la siguiente:
Aunque la descripción heráldica aprobada no incluye la referencia en los colores de los esmaltes, estos tradicionalmente han sido: atzur para la bordura, àncora en sable, castillo en oro . Además siempre se ha presentado cargado sobre pergamino de oro.
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