El hedonismo es una corriente filosófica que busca el placer como fuente de felicidad y sentido de la propia existencia. Nació con Epicur y se prolonga hasta la actualidad.
El placer es un término que no tiene una definición clara. Hay autores que piensan que hay una serie de experiencias que dan universalmente placer y otros que creen que es totalmente personal. Los primeros citan la satisfacción de los deseos de los instintos (por eso el sexo daría placer) o la aprobación de la comunidad. Los segundos afirman que todo depende del sistema de valores de la persona, hay gente que extrae placer del que otros consideran dolor, mientras que no pueden disfrutar de determinados actas porque la conciencia los hace sentir remordimientos, por ejemplo.
Las corrientes más idealistas clasifican cualitativamente el placer, de forma que los más espirituales serían los más puros y los que proporcionan la auténtica felicidad (John Stuart Mijo es un firme defensor) mientras que aquellos relacionados con el cuerpo están en la base de la pirámide. Pero los críticos los reprochan que olviden el carácter animal del hombre, que busca el placer igual que otras especies.
El hedonismo ha sido muy valorado por los epicuris, Nietzsche, Hume o Michel Onfray, mientras que las principales religiones lo consideran un movimiento primitivo y que resta dignidad a la persona, esclava de sus deseos en vez de buscar la felicidad por la vía racional o espiritual. Asocian el placer a satisfacciones simples. Esta connotación negativa pervive en la actualidad, cuando se reprocha a determinadas personas, especialmente jóvenes, el hecho de tener una moral demasiado hedonista.