Los Hechos del ¡Cu-Cut!, también conocidos como La Cuartelada acontecieron en Barcelona el 25 de noviembre de 1905 , cuando militares españoles asaltaron y destrozar las redacciones del semanario satírico ¡Cu-Cut! y del diario La Voz de Cataluña.
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Mientras en Cataluña la reacción provocó la creación de la Solidaridad Catalana, en España el vandalismo de los oficiales españoles provocó un movimiento de adhesión a los asaltantes. El gobierno Montero Ríos, ante la crisis provocada por el incidente, adoptó la decisión de castigar los militares. La oposición de la Cabeza de Estado, Alfons XIII, a esta medida motivó su dimisión, y subió Segismundo Moret quién suspendió las garantías constitucionales en Barcelona y, con su ministro de Gobernación Alvaro de Figueroa y Torres (Conde de Romanones), impulsó la Ley de Jurisdicciones que favorecía los militares.
Después de una multitudinaria comida de celebración de la Liga Regionalista al Frontón Condal de Barcelona con motivo de la victoria a las elecciones municipales, gran parte de los asistentes salieron cantando el himno Los Segadors y, pasando por ante un local lerrouxista, algunos manifestados fueron heridos de disparos. El semanario ¡Cu-Cut! publicó un chiste de Joan Garcia Junceda en que, partiendo del título de la comida, Banquete de la Victoria, ridiculizaba las derrotas de los militares españoles. Entonces, unos 300 oficiales de la guarnición de Barcelona destrozaron y prendieron fuego a la redacción del semanario ¡Cu-cut!, a la imprenta-librería Bagunyà de la calle Avignó donde se editaba también el semanario En Patufet, y a la redacción del diario La Voz de Cataluña.
Las relaciones entreel ejército español y el catalanismo eran malas. Durante el mes de mayo de aquel año, el periódico independentista La Tralla había publicado un número extraordinario dedicado a conmemorar la independencia de Cuba, por el cual fueron procesados el director, Josep Maria Folch y Torres, y tres redactores.