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| Localización | |||||
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| Datos indicadores: | |||||
| Sido • NUTS | SE11 (región norte) | ||||
| Capital | Santiago de Compostela | ||||
| Gentilicio | gallego, gallega | ||||
| Superficie • Total • % España | Posición núm. 7 29574 km² 5,8% | ||||
| Población • Total (2006) • % España • Densidad | Posición núm. 5 2.767.524 hab. 6,28% 93,57 hab/km² | ||||
| Coordenadas | (y) | ||||
| Estatuto de Autonomía | 1981 | ||||
| Fiesta nacional | 25 de julio | ||||
| Organización Org. territorial Forma de gobierno • Presidente autonómico: Representación • Corts Generales • • Congreso • • Senado | Provincias y comarcas Xunta (parlamentarista) Alberto Núñez Feijoo (PPdeG) 25 diputados 19 senadores | ||||
| ISO 3166-2 | GA
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| Himno | Hueso Pinos | ||||
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Galicia (en gallego y castellano Galicia; no oficial Galiza) es un país[1] de la Península Ibérica, constituido como comunidad autónoma de España, y situado al noroeste de la Península Ibérica. Geográficamente, limita al norte con el mar Cantábrico, al sur con Portugal, al oeste con el océano Atlántico y al este con Asturias y Castilla y León. El himno de Galicia se refiere en Galicia como nación de Breogán ; el Estatuto de autonomía, en el artículo primero, aun así, reconoce la identidad nacional de Galicia como nacionalidad.
En Galicia pertenecen el archipiélago de las islas Cies (formado por la isla del Faro, isla de Monteagudo y la isla de San Martiño), el archipiélago de Ons (formado por la isla de Ons y la de Onza), el archipiélago de Sálvora (formado por las islas de Sálvora, Vionta y Sagres), así como otras islas como Cortegada, Arousa, las Sisargas, o Malveiras; la mayor parte de las cuales pertenecen en el Parque nacional de las Islas Atlánticas.
El punto más occidental es la Cabeza Touriñán.
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El término Galiza es un topónimo histórico usado en la edad mediana en gallego. No obstante cayó en desuso en favor de Galicia (el cual se ha mantenido como el topónimo oficial y habitual tanto en gallego como en castellano, tal como recoge el Estatuto de autonomía de Galicia) hasta que en el siglo XX fue recuperado por el nacionalismo gallego (Galiza es el topónimo usado habitualmente por el Bloquee Nacionalista Galego y el único que aparece en su propuesta de reforma del Estatuto). Galiza es también el topónimo único para Galicia para los reintegracionistes.
Después de la aprobación por parte de la Real Academia Gallega de la normativa de la concordia el 2003, Galiza fue aceptado también como un topónimo en gallego. Hay varias opiniones respecto a si Galiza es también un topónimo oficial. Por un lado, el texto de la reforma normativa establece una distinción entre ambos topónimos, aludiendo únicamente como oficial en Galicia («Se mantiene Galicia como voz legítima gallega, denominación oficial del país y forma mayoritaria en la expresión oral y escrita moderna. Galiza se considera también una forma legítimamente gallega, ampliamente documentada en la época medieval, que fue recuperada en el gallego contemporáneo»). Además, no ha habido ninguna reforma o ley que haya hecho de Galiza un topónimo también oficial (la Constitución española) determina, en el artículo 147, que "Los Estatutos de autonomía tendrán que contener [...] la denominación de la Comunitat que mejor corresponda a su identidad histórica"; el estatuto de autonomía gallego no ha sido reformado). Por otro lado, también puede ser argumentado que, dado que la Ley de Normalización Lingüística gallega establece que los topónimos oficiales serán los topónimos en gallego, tal ley o reforma no es necesaria en absoluto, puesto que al haber sido reconocido Galiza como un topónimo en gallego, es ya de hecho un topónimo oficial, al mismo nivel que Galicia.
La cultura megalítica fue la primera gran cultura identificada, caracterizada por su capacitado constructora y arquitectónica. La cultura megalítica dejó enormes monumentos de piedra de carácter funerario: dólmens. Tuvo el máximo esplendor al tercer milenio a.C.
Entre el 1900 y el 1500 a.C. llega la metalurgia , especialmente el bronce y el cobre, aparecen las herramientas e las armas de metal. También son de esta época los llamados "petroglifos" (grabados rupestres en piedras al aire libre). Las comunidades ya dominaban la agricultura y los frutos los depositaban en cerámica y ya se comercializaba con otros países atlánticos. Durante el primer milenio la cultura megalítica irá evolucionando hacia una cultura más autóctona norteño oeste de la Península ibérica: la cultura castrexa. Contribuirá a la formación de esta cultura el comercio con otros pueblos del Atlántico y del Mediterráneo. La característica más peculiar de esta cultura son los asentamientos llamados castras, los cuales son poblaciones murallades, donde predominan las formas circulares y situadas de manera estratégica en lugares fáciles de defender.
El 137 aC los romanos visitaban por primera vez el territorio castrexo, a través de una expedición, al 61 o 60 aC Juli Cèsar llegó con sede potente ejército a aquellas tierras, y finalmente en el año 26 aC, Augusto conseguirá el dominio total de la Gal·lècia, que quedó dividida en tres conventos (conventus iuridici): Lucus Augusti, Asturica Augusta y Bracara Augusta.
Durante las invasiones del siglo V, Galicia cayó en manso de los sueus el 411, los cuales formaron un reino. El 584 el rey visigodo Leovigild invadió el rey sudáis de Galicia derrotándolo e incorporándolo al control visigodo. Durante la invasión musulmana de España, los musulmanes establecieron una guarnición, pero fueron echados por Alfons Y de Asturias el 739.
Durante los siglos IX y X, las cuentas de Galicia fluctuaron en su obediencia a su rey nominal. Al mismo tiempo los normands y el vikingos atacaron las costas gallegas. Las torres de Catoira en Pontevedra se construyeron como fortificaciones para evitar que los vikingos atacaron Santiago de Compostela. El 1063, Ferran Y de Castilla dividió su reino entre sus hijos. Galicia pasó a manso de Garcia Y de Galicia. El 1072 fue forzado a anexionarse, y permaneció como parte del reino de Castilla y León, aunque con un grado importante de autonomía.
El último episodio de la independencia gallega fue el conflicto dinástico entre Isabel de Castilla y Joana la Beltraneja (Xoana a Beltranexa). La reina Isabel, durante su reinado en Castilla acusó, sin que la historiografía lo haya comprobado, que Joana era hija bastarda de Beltran y la antigua reina (y por lo tanto fue conocida como la Beltraneja). Después de las luchas políticas que se produjeron, Joana y los nobles que le daban su apoyo perdieron, abriendo el paso a la dominación castellana. Galicia perdió su iniciativa política y su autonomía económica. Fue designado un gobernador o capitán general y corregidores para las principales ciudades y se constituyó una Real Audiencia, consolidando así el poder monárquico centralizado. Con Borbones, la Intendencia asumió las competencias de hacienda y militares, y los corregidores las de policía y justicia. Desde 1500 ya existía una Junta, una especie de parlamento, pero sin ningún poder real.
Con un crecimiento demográfico mucho más sostenido que los reinos vecinos, a mediados del siglo XVIII Galicia triplicó la densidad de población de Castilla. Sin embargo, durante este periodo, el 90% de la población era rural. De hecho, a mediados del siglo XVI sólo Pontevedra, Compostel·la y Ourense superaban los 1000 "vecinos" o habitantes.
El 1833 Galicia perdió su representatividad como unidad administrativa y desapareció la Junta del Reino de Galicia. El territorio fue dividido en cuatro provincias bajo la administración del gobierno central. En ese siglo surgió el primer movimiento político para defender Galicia de la pérdida de estos poderes de autonomía. A lo largo del siglo también se organizó un movimiento de la defensa de la cultura gallega y la afermament de la conciencia de diferenciación cultural paralelo a un ideal político. El movimiento también proponía la recuperación de la lengua gallega como vehículo de expresión culto.
Después de los periodos, algunos breves, de provincialismo, federalismo y regionalismo de finales del siglo XIX, el 1907 surge la etapa de la Solidaridad Gallega, hasta la Primera Guerra Mundial, con el objetivo de conseguir un frente electoral unificado para eliminar con el caciquismo y lograr la representación gallega que, aun así, fracasará.
Una primera etapa, hasta Primo de Rivera fue marcada por las Irmandades daFala , "Germandats de la Parla", con una preocupación fundamental para la defensa de la lengua. Al extenderse, confluyeron con una idea política de galleguisme . Vicente Risco y Otero Pedrayo trabajaron en el aspecto cultural y tuvieron su contrapart política en las figuras de Porteira y Lois Peña Novo. Después surgió la Xeración Nós, "Generación Nosotros", alrededor de la revista homónima.
En la Segunda república española había dos tendencias fundamentales: una relacionada con la Organización Republicana Gallega Autónoma y la otra del Partido Galleguista (PG). El PG surgió de la unión de varias tendencias representadas en las figuras de Vicente Risco, Otero Pedrayo y Ramón Cabanillas entre otras. El 1936 el PG, para conseguir la aprobación de un Estatuto para la Galicia, se alió con el Frente Popular. El Estatuto se presentó a las Cortes poco antes del estallido de la Guerra Civil Española.
Después de la transición a la democracia, Galicia fue reconocida como nacionalidad y se constituyó como comunidad autónoma con la aprobación de su Estatuto de Autonomía el 1981.
El Estatuto de Autonomía de Galicia establece que los poderes de la comunidad se ejercen por medio del Parlamento, la Junta y la Presidencia:[2]
Aunque históricamente era dividida en 7 provincias (La Coruña, Santiago, Betanzos, Mondoñedo, Lugo, Ourense y Tui), actualmente Galicia está conformada por cuatro provincias:
Las provincias, a su vez, se subdividen en comarcas, que agrupan municipios. En la actualidad hay 53 comarcas gallegas: 18 pertenecen en la provincia coruñesa, 13 en Lugo, 12 a Ourense y 10 en Pontevedra. También se han implementado 315 consejos, la administración básica más cercana a los ciudadanos: 94 pertenecen en la Coruña, 67 en Lugo, 92 a Ourense y 62 en Pontevedra. Finalmente, el territorio también se divide en parroquias, 3.778 en total.
La economía de Galicia es fuertemente enlazada a los recursos naturales; de hecho, históricamente, las actividades del sector primario han sido predominantes en la economía gallega e importantes para el consumo y la ocupación. Sin embargo, como es la tendencia de las economías desarrolladas, su importancia ha sido disminuyendo despacio. El 1930, el valor agregado sucio de la agricultura y la pesca representaba el 31,3% del total; el 2005 se había reducido al 4,75% del total.[3] La productividad, aun así, es baja, por lo cual, este sector encara ocupa el 9,39 de la población económicamente activa.
El sector secundario aporta el 28,8% del Producto interior sucio gallego. destacan las contribuciones de la generación de energía y la industria de la construcción. También hay que destacar la construcción naval en Vigo y Ferrol , la industria automovilística y la textil , así como la industria relacionada con la manipulación del granito.
En cuanto al sector terciario, en la actualidad, Galicia se encuentra en un fuerte proceso de renovación turística.
Actualmente cuenta con unos 2,8 millones de habitantes empadronados (2002), además de cerca de tres millones que han emigrado, mayoritariamente a las otras comunidades autonómicas españolas y enla Argentina, sin olvidar que hay en Uruguay, Venezuela, Cuba (Fidel Castro es hijo de un gallego), Brasil, México y los países de Centro Europa.
Vigo es la mayor ciudad de Galicia, siendo las Rías Bajas el área con mayor densidad poblacional. La organización tradicional de la población en Galicia es sustancialmente diferente de la del resto de España, y se basa en villorios, parroquias y comarcas (hay cincuenta y tres comarcas).
A diferencia del resto de España, Galicia, a pesar de no ser de las comunidades más extensas, cuenta con numerosas ciudades de considerable población:[4]
El idioma propio de Galicia es el gallego, siendo oficial junto con el castellano. El gallego tiene con el portugués un tronco común (galaicoportugués) y mantiene viva una tradición de elementos celtas, heredada de los celtas, en la cultura de los castros, antes de la llegada de los romanos.
Un movimiento lingüístico (el reintegracionisme) sostiene que el gallego y el portugués sólo son diferentes variedades del mismo idioma gallego-luso-brasileño y que la actual separación de la normativa portuguesa y la normativa oficial gallega sólo se debe de a la castellanización normativa del gallego (única variedad galaicoportuguesa con ortografía parecida a la del castellano). Algunos lingüistas comparan el caso con el neerlandés de los Países Bajos y el neerlandés de Flandes, conocido también como flamenco.
Recientemente se ha encontrado el documento más antiguo escrito en gallego que se conserva, el cual data de en el año 1228, se trata del "Foro don bueno burgo don Castro Caldelas" otorgado por Alfons IX en abril del dicho año a la villa de Allariz, a Ourense .
Su uso ha decaído con el paso de los años a las áreas rurales debido a la influencia del español en las urbanas. Todavía así, según lo más reciente estudio sobre las costumbres idiomáticas de la población gallega, el conocimiento del mismo se sitúa entorno a un 80% de la población. Es el idioma porcentualmente más hablado de entre los propios de las nacionalidades históricas.
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