Francisco de Quevedo (Madrid, 1580 — Villanueva de losNiñas , 1645) es un escritor del barroco español, de la época del Siglo de Oro, famoso para cultivar la corriente llamada conceptisme basado en los juegos de ingenio y la complicación del mensaje a partir del doble sentido. También es considerado anticatalanista por algunos, por frases como En tanto que en Cataluña quedase algún solo catalán, y piedras en los campos desiertos, hemos de tener enemigo y guerra.[1] Aunque esta frase pertenece a una obra que escribió desde la prisión para gustar a Felipe IV y al Conde Llevo de Olivares, con objeto de adularlos y que lo liberaran.
Criado en la corte, pronto tomó contacto con el ambiente literario de la época y escribió numerosas obras. Destacan las de carácter satírico y moral, donde criticaba los excesos de su entorno. Su estilo se basa en los neologismos humorísticos, la adjetivación rica y la frase de sintaxis clara, así como un predominio de la hipérbole o exageración. Quevedo fue el grande difusor del conceptisme, la escuela poética que buscaba ambigüedades y paronomàsies. Fue gran rival de Luís de Góngora y Argote, patrocinador del cultismo
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Aunque también es verdad que cuando la escribió, al 1641, llevaba ya dos meses agonizado a la húmeda y oscura prisión de San Marc, y siendo anciano, enfermo y medio ciego, pudo perder completamente su dignidad para intentar conseguir que Olivares y el rey Felip IV lo dejaran libre, al menos para no morir sin ver la luz del día, y que por eso atacara a los cuales creía enemigos del rey, con objeto de adularle. Por esta razón tiene que admitirse cierta ambigüedad en la interpretación de esta obra.