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Fascismo

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El fascio romano, símbolo tradicional del fascismo

El fascismo es una ideología y un movimiento político que surgió enel Europa de entreguerres (1918-1939).

El término fascismo proviene del italiano fascio ( 'Fajo romano'), y este a la vez del latín fasc (plural de fascis ).

El proyecto político del fascismo es instaurar un corporativismo estatal totalitario y una economía dirigista,[1][2] mientras su base intelectual plantea una sumisión de la razón a la voluntad y la acción, un nacionalismo fuertemente identitario con componentes victimistes que se conduce a la violencia contra los que se definen como enemigos por un eficaz aparato de propaganda, un componente social interclassista, y una negación a ubicar en el espectro político (izquierdos o derechas), cosa que no impide que habitualmente la historiografía y la ciencia política sitúe al fascismo a la extrema derecha y le relacione con la plutocracia, identificando algunas veces como un capitalismo de Estado,[3] o bien lo identifique como una variante chovinista del socialismo de Estado.[4]

Se presenta como una "tercera vía" o "tercera posición»[5] que se opone radicalmente tanto a la democracia liberal en crisis (la forma de gobierno que representaba los valores de los vencedores en la Primera Guerra Mundial, como Inglaterra, Francia o Estados Unidos, a los cuales considera «decadentes») cómo al movimiento obrero tradicional en ascenso (anarquista o marxista , este último escindido a su vez entre la socialdemocràcia y el comunismo, que desde 1917 tenía como en lo referente al proyecto de estado socialista que se estaba desarrollando a la Unión Soviética); aunque el número de las ideologías contra las que se afirma es más amplio:

« El fascismo tiene sus enemigos agrupados en estos tres frentes: el social-comunista, el demoliberal-maçònic y el populismo católico.  »

—Revista F. E. 1933 (Filosofía.org)

El concepto de «régimen fascista» puede aplicarse a algunos regímenes políticos totalitarios o autoritarios[6] del Europa de entreguerres ya prácticamente todos los que se impusieron por las potencias del Eje durante su ocupación del continente durante la Segunda Guerra Mundial.

De una manera destacada y en primer lugar hay el fascismo italiano de Benito Mussolini (1922) que inaugura el modelo y acuña el término; seguida porel Alemania del III Reich de Adolf Hitler (1933) que lo trae a sus últimas consecuencias, y, cerrando el ciclo, el España Nacional de Francisco Franco que se prolonga mucho más tiempo y evolucionó fuera del periodo (desde 1936 hasta 1975). Las diferencias de planteamientos ideológicos y trayectorias históricas entre cada uno de estos regímenes son notables. Por ejemplo, el fascismo a la Alemana nazi o nacional-socialismo añade un importante componente racista, que sólo es adoptado en un segundo momento y con muy menor fundamento por el fascismo italiano y el resto de movimientos fascistas. Por muchos de estos el componente religioso (católico u ortodoxo según el caso) fue mucho más esencial, tanto que Trevor-Roper ha podido definir el término fascismo clerical (entre los cuales estaría el nacionalcatolicisme español).[7]

Se puede considerar que el fascismo italiano es un totalitarismo centrado en el Estado:

« El pueblo es el cuerpo del Estado, y el Estado es el espíritu del pueblo. En la doctrina fascista, el pueblo es el Estado y el Estado es el pueblo.

Todo en el Estado, nada contra el Estado, nada fuera del Estado.

 »

—Mussolini[8]

Mientras que el nazismo alemán está centrado en la raza identificada con el pueblo (Volk) o Volkgemeinschaft (interpretable como comunidad del pueblo o comunidad de raza, o incluso como expresión del apoyo popular al Partido y el Sido):

« Ein Volk, ein Reich, ein Führer!  »

También se pueden encontrar elementos del fascismo fuera del periodo de entreguerres, tanto antes como después. Un claro precedente del fascismo fue la organización Action Française (Acción Francesa, 1898), el principal líder fue Charles Maurras; contaba con una ala juvenil violenta denominada los Camelots lleva Roi y se sustentaba en una ideología ultranacionalista, reaccionaria, fundamentalista católica y antisemita. Con posterioridad a la Segunda Guerra Mundial reaparecieron movimientos políticos minoritarios, en la mayor parte de los casos marginales (denominados neofaixstes o neonazis ), que reproducen idénticos o similares planteamientos, o que mimetizan su estética y su retórica; a pesar de (o precisamente como reacción a) la intensa demonització que se sometió a la ideología y a los regímenes fascistas, considerados principales responsables de la guerra que condujo a algunos de los mayores desastres humanos de la historia. En muchos países hay legislaciones que prohíben o limitan su existencia, sus actuaciones (especialmente el llamado crimen de odio), su propaganda (especialmente el negacionisme del Holocausto) o la exhibición de sus símbolos.

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Definición

La concepción más correcta y más muy definida históricamente es la restrictiva, en la cual sólo el régimen italiano es fascista. La concepción más extensa supone más dificultados ya qué estos regímenes presentan características propias en cada Estado, adaptándose al nacionalismo de cada uno. Así en la Italia fascista el Estado es la base, mientras que en la Alemania nacionalsocialista su régimen se centra en la idea de la raza y la España franquista se basa enel integrismo católico. Además las circunstancias internacionales juegan también un papel importante en cada momento. Así, el Italia fascista se ve influida por el nazismo y adopta tardíamente sus principios raciales debido a la dependencia política y militar del régimen fascista respeto el Tercero Reich durante la Segunda Guerra Mundial.

En el caso de España y Portugal sus regímenes dictatoriales sobrevivirán durante décadas a la Segunda Guerra Mundial y se irán adaptando, adoptadora características fascistas en sus inicios y perdiendo estas características un golpe hayan sido derrotados Alemania e Italia, de tal manera que estos regímenes ya no se pueden considerar fascistas cuando menos desde mediados de década de los 50. En América latina aparecerán regímenes dictatoriales a imitación de España (cómo lo de Pinochet en Chile), pero lo hacen posteriormente e imitando un franquismo que ya ha dejado parte de sus principios más fascistas, de forma que sería erróneo considerar estas dictaduras como fascistas. Para ver la complejidad del fascismo como ideología más allá de Italia hay que hacer mención a la existencia de ideologías ultraconservadoras y ultranacionalistas en Europa tanto antes (desde el último cuarto del S. XIX) cómo después del periodo de entreguerres. Estas ideologías existen en estados políticamente más avanzados como Francia (es el caso de Action Française de Charles Maurras, con postulados racistas, antisemitas y juventudes violentas) como países más atrasados como España, donde el conservadurismo ultracatòlic tenía gran fuerza aunque no fuera fascista. Las mezclas entre el pensamiento de ultradreta de cada estado y los postulados propiamente fascistas dan a cada lugar un fascismo diferente, que hace mucho más compleja la definición de fascismo y también hace mucho más complejo decir quién es y quien no es fascista a cada estado concreto.

Por todo esto se considera más correcto definir el fascismo como la ideología y el régimen político italiano sólo. La concepción más extensa se usa desde el mismo momento de la aparición del fascismo y de los regímenes dictatoriales fascistas y es seguramente el más tendido. Por este motivo tiene que ser considerada también correcta, aunque en este caso tiene que ser vista en toda su complejidad. También hay que tener en cuenta que esta complejidad ha sido usada desde el negacionisme histórico para justificar de alguna manera regímenes fascistas. En cualquier caso, no hay unanimidad entre los historiadores y mientras por unos el fascismo es sólo el movimiento y régimen italiano y, por ejemplo, el Nazismo es otro movimiento aunque con muchas similitudes, por otros es una ideología a nivel internacional, el movimiento italiano le da el nombre por el hecho de ser el primero y, siguiendo con el mismo ejemplo, el nazismo sería un tipo de fascismo.

Características generales del fascismo

La principal característica de los regímenes de tipo fascista es que el nacionalismo se radicaliza y se trae a sus últimas consecuencias. La nación se pone por encima del individuo, negando a este incluso sus derechos más elementales, los Derechos Humanos. El individuo tiene que servir a la nación y mediante la demagogia esto se reviste de progresismo y un cierto aire revolucionario puesto que nación y pueblo se identifican, de forma que el servicio a la nación se presenta como la preeminencia del conjunto de la población sobre los intereses individuales. Como consecuencia de este nacionalismo traído al extremo, otra característica es el totalitarismo. El Estado, manifestación institucional de la nación, está presente en todos los aspectos de la vida de sus habitantes, incluyendo los más privados. Hay una absoluta carencia de libertad y el concepto de ciudadanía , con todo el que esto comporta en los regímenes liberales, es nuevamente sustituido por el de servidumbre como enel Antiguo Régimen, aunque en este caso es servidumbre a la nación, el régimen y su líder y no a un monarca.

Otra característica del fascismo es su desprecio tanto por los regímenes parlamentarios como por el comunismo. El fascismo se presenta como la tercera vía entre los dos. El desprecio al sistema parlamentario se basa en el hecho que por definición este sistema provoca división en la nación ya que por que este funcione hace falta la existencia de varias fuerzas políticas enfrentadas, con parte de la población arrastrada detrás suyo. Además, el parlamentarismo es visto como una cosa completamente aliena a la sociedad, a la Nación "real", es corrupto y profundamente elitista. Para entender este argumento se tiene que tener presente que en la mayoría de países los regímenes parlamentarios son más liberales burgueses que no verdaderamente democráticos todavía. En los países más avanzados y con un espíritu democrático más o menos consolidado habrá movimientos fascistas, pero que no tendrán ninguna posibilidad de acontecer movimientos de masas. En el caso del comunismo, este es internacionalista, no cree en las naciones. La única división real es la de clase social: el mundo se divide sólo en opresores y oprimidos. Esto convierte el comunismo en el auténtico demonio por el fascismo ya que por un lado niega la nación y de la otra también provoca división dentro de esta, en este caso divisiones de clase, cruz en la lucha de clases hasta el punto de traer los intentos revolucionarios que suponen enfrentamientos entre individuos de la misma nación con el objetivo de crear un orden internacional.

El fascismo es un movimiento de cariz transversal, que como cruz en la nación sin divisiones internas tiene que ser propio tanto de las clases populares como de las benestants. El liberalismo es un régimen de origen burgués y el comunismo es de origen proletario, propio sólo de las clases sociales más bajas. El Fascismo, con su carácter nacional, pretende ser el movimiento de todo el mundo y es un auténtico movimiento de masas donde consigue el poder. En Italia y Alemania llega al poder con el apoyo popular, en Italia con la Marcha sobre Roma y en Alemania mediante una victoria electoral. En España llega por la fuerza, mediante una victoria militar en la Guerra Civil, pero esto no puede hacer perder nunca de vista el hecho que aproximadamente la mitad de España será cercana al régimen, aunque territorialmente de forma desigual y por motivos diversos.

Si no hay de haber divisiones políticas porque estas dividen la nación y lo debilitan sólo podrá haber un único partido político. En Italia el partido único será el Partido Nacional Fascista, en Alemania el Partido Nacionalsocialista de los Trabajadores Alemanes (NSDAP) y en España el Movimiento Nacional o Falange Española Tradicionalista y de lasJONS . Evidentemente un régimen totalitario, de partido único, donde no se acepta la pluralidad política y sin derechos políticos reconocidos a los ciudadanos es un régimen dictatorial. Los regímenes fascistas serán por definición dictaduras. Los dictadores que las dirigen suelen ser generalmente los ideólogos del régimen, líderes carismáticos con buenos dotes de oratoria. El régimen defiende la nación por encima de todo y todo el mundo, de forma que nación y régimen se identifican. El partido único es el partido de la nación y cualquiera otro partido político será enemigo no sólo del régimen sino de la nación y será prohibido. Todo aquello que no sea el propio régimen fascista es el enemigo y será perseguido por el bien de la nación. La represión de la oposición (a menudo brutalmente) es también una característica de los regímenes fascistas. No hay lugar para la discrepancia ya qué por el Fascismo pueblo y nación se identifican, el pueblo (conjunto de individuos) es el cuerpo y la nación es el espíritu colectivo. No es posible llevar la contraria al partido porque es llevar la contraria a la Nación y por lo tanto, es traición.

La Nación se sitúa por encima de los intereses económicos individuales y de clase. Para conseguir la supervivencia y supremacía de la nación sobre las otras en el mundo contemporáneo son necesarias una economía y una industria fuertes, de forma que los regímenes fascistas las protegerán y potenciarán. Pero los intereses individuales siempre se ponen por debajo de los de la nación, de forma que no se permite libertad económica a los burgueses. El Estado dirige las actividades económicas importantes en una situación parecida a la economía de guerra y controla las relaciones laborales de forma paternalista mediante documentos como la Carta del Lavoro (Carta del Trabajo) de Mussolini o el Fuero del Trabajo (Fuero del Trabajo) de Franco, que incluyen la constitución de sindicatos verticales. Tanto burgueses como trabajadores están por debajo y tienen que obedecer el estado. Los regímenes fascistas crean un sistema corporativista al estilo de los gremios medievales, que tiene representación en parlamentos no democráticos y sin atribuciones, ya que no se cree en el parlamentarismo y sólo es un vínculo más entre el Estado y la población. La Nación tiene que ser basta fuerte para sobrevivir económicamente por sí sola, con los frutos de su agricultura y ganadería, su industria y su comercio interior sin dependencia económica del exterior. Por este motivo el Fascismo cree enla autarquía económica, pero los estados fascistas no tienen suficientes recursos naturales como para poder sobrevivir sin nada procedente del exterior. Si se tiene que sobrevivir con los propios recursos sin sacar nada del exterior y a la vegada el territorio del Estado no dispone de suficientes recursos naturales, la única consecuencia lógica es el imperialismo. Los regímenes fascistas se caracterizan para ser imperialistas. En un contexto histórico con grandes imperios coloniales los estados fascistas reclaman su lugar como potencias porque tienen capacidad para serlo a la altura de Gran Bretaña o Francia .

Otra característica del Fascismo es la exaltación de la violencia entendida como un método de regeneración. La violencia moviliza la nación, se deshace de elementos más débiles físicamente o en cuanto a voluntad, la presencia de un enemigo más real o menos provoca un sentimiento de adhesión a la Nación y a la élit que la dirige, ayudando a destruir el "caduco y corrupto" estado liberal. La apología de la violencia entronca también con el pensamiento vitalista de Nietzsche . Los partidos fascistas tienen juventudes violentas tanto en los estados donde triunfan como a los que no y tanto antes como después de triunfar. La apología de la violencia se manifiesta también en el militarismo así que los partidos fascistas sienten predilección por la estética y rituales militares y tienen agrupaciones paramilitares. Son frecuentes los enfrentamientos de las juventudes fascistas con las comunistas. Estas organizaciones paramilitares vinculadas a los partidos fascistas protagonizan episodios de gran violencia contra los "enemigos" de la patria (adversarios políticos en general y en el caso de Alemania también a minorías étnicas) y abren el camino a la victoria a los regímenes fascistas. Toda esta apología de la violencia y militarismo enlazan con el imperialismo ya citado.

Iglesia católica y fascismo

Pius XI y el entonces cardenal Pacelli (futuro Pius XII) inaugurando Radio Vaticana en 1931.

El papel de la Iglesia católica es muy controvertido al respeto. La intervención de los católicos en política había dado origen a partidos confesionales católicos como el Zentrum (Partido del Centro o Centro Católico de Heinrich Brüning en Alemania, con especial presencia en Baviera, donde tuvo una escisión, el Bayerische VolksPartei (Partido Popular de Baviera) , y el Partito Popolare Italiano (Partido Popular Italiano de Luigi Sturzo y Alcide De Gasperi); ambos reprimidos por nazis y fascistas respectivamente. En Italia, el Vaticano promovió la sustitución de la militancia en el prohibido Partito Popolare por la de Acción Católica, la finalidad política era más discreta. Más adelante, el deseo de Mussolini de prohibir esta fue frustrado por el encíclica papal Non Abbiamo bisogno (No tenemos necesidad, 1931).

El mismo papa, Pius XI, que había condenado el agnosticismo de Maurras (1926), e incluso excomulgado a los miembros de Action Française (1927), tuvo pero una relación pública con Mussolini que podía verse cómo cálida (Pactos de Laterà, calificación de hombre enviado a nosotros por la Providencia, petición de voto a los fascistas a las elecciones de 1929), a la vez que condenaba a la encíclica Dilectissima nobis el laicismo agresivo de la Segunda República Española;[9] aunque se ha llegado a encontrar un apunte suyo en un diario secreto describiendo su oposición íntima a nazismo y fascismo.[10]

Pius XII siempre se ha visto como un personaje más tibio, menos expansivo y más contemporitzador. Especialmente sus relaciones con Alemania (que conocía bien por haber sido allá nunci apostólico) se han llegado a calificar de complicidad, especialmente para no condenar de manera clara el régimen nazi y la persecución de los judíos desde un primer momento. Sin embargo, el encíclica Mit brennender Sorge (Con viva preocupación, de 14 de marzo de 1937), que redactó por Pius XI siendo todavía sólo el Cardenal Pacelli, y que se leyó a las 11.000 iglesias católicas alemanas, contiene una alusión en términos genéricos a cuestiones que pueden interpretarse como alusiones al fascismo, nazismo o totalitarismo equiparando con la idolatría:

« Todo el que tome la raza, o el pueblo, o el Estado, o una manera determinada del Estado, o los representantes del poder estatal u otros elementos fundamentales de la sociedad humana [...] y las divinidades con culto idolatrada, pervierte y falsifica la orden creado e impuesto por Dios.  »

La identificación de Pius XII y la iglesia católica española (sometida a una violentísima represión que se llegó a calificar de persecución religiosa) con el bando sublevado a la Guerra Civil Española (calificada de Cruzada) y el régimen franquista posterior fue explícito (Carta colectiva de los obispos españoles, Concordado español de 1953), llegando a acuñar el término nacionalcatolicisme para definir un de sus disparos ideológicos y una de las principales familias que le sustentaban. También se levantó la excomunión a Action Française (1939). Mientras tanto, importantes intelectuales franceses católicos anteriormente cercanos a este movimiento, como Georges Bernanos y Jacques Maritain, se habían distanciado de él y pasaron a oponerse al fascismo.

La postura del Vaticano a la Segunda Guerra Mundial empezó por una débil condena de la invasión de Polonia (país fuertemente católico) que los aliados consideraron demasiado cautelosa. El mantenimiento de una postura neutral y los intentos de mediación fueron interpretados como un apoyo oculto en Alemania, al marginar a ellos en Estados Unidos y la Unión Soviética.[11] De hecho, desde el Vaticano se atribuye a la propaganda soviética el mantenimiento de esta acusación.[12] También ha causado algunos problemas con las relaciones entre el Vaticano y el estadode Israel.[13]

Después de la derrota de las potencias del Eje a la Segunda Guerra Mundial, muchos criminales de guerra huyeron en Suiza y enla Argentina con la ayuda de religiosos católicos (algunos con pasaportes del Vaticano y disfrazados de sacerdotes).[14], siendo el Vaticano un escenario destacado de las llamadas ratlines. Cómo también la iglesia católica ayudó a judíos, y a personas de todas las nacionalidades recibieron salvaconductes, se especula con que el Vaticano tuviera algún conocimiento respecto a la situación de las minorías religiosas y étnicas dentro de Alemania y de Italia antes del final de la guerra, a diferencia otros gobiernos aliados. Tal situación se ha considerado en algunos casos como ejemplo de una actitud de la Iglesia comprometida con los perseguidos; en otros casos se ha criticado que, teniendo noticia de las atrocidades que se cometían, no condenara expresamente los regímenes nazi y fascista durante la guerra. También se ha investigado la relación de monasterios y otras instituciones católicas con el trabajo esclavo al cual se sometió a diferentes colectivos.[15]

El 1998 el papa Joan Pau II realizó una autocrítica de la postura del Vaticano ante el Holocausto, pidiendo perdón, aunque defendió Pius XII, el proceso de beatificación inició al mismo tiempo.[16]

El fascismo en el gobierno por países

El Eje

Artículo principal: Potencias del Eje

Estados títere del Tercero Reich y de Italia

Artículo principal: Gobierno títere

Otros países

Ved también

Referencias

  1. ¿Qué se lo fascismo?, por Humberto García Larralde, El Independiente
  2. Más políticas fascistas, por Alberto Benegas Lynch (h), El Independiente
  3. León Trotsky: IX. «¿Qué se la URSS?», en La revolución traicionada (1936).
  4. Roderick Long: Liberalism vs. Fascism. Ludwig von Mises Institute.
  5. «Según Ignacio Ramonet, ya en los años treinta se hablaba del surgimiento de una «tercera vía», el fascismo, alternativa a los dos mundos nuevos que surgieron tras la Primera Guerra Mundial», citado en Enrique Fernández M., Guidens, Blair y Lagos, la tercera vía.
  6. El término autoritarismo (que implica la concentración del poder sin aceptación de oposición, pero la admisión de un cierto pluralismo en sus apoyos y la carencia de una intención o capacidad de homogeneización total de la sociedad) surgió como opuesto a totalitarismo (que es el que reivindicaba para si el fascismo), en los análisis posteriores, sobre todo el de Juan José Linz, en muchas de sus obras, por ejemplo Totalitarian and Authoritarian Regimes, Rienner, 2000.
  7. H. R. Trevor-Roper: «The phenomenon of fascism», en S. Woolf (ed.): Fascism in Europe (especialmente pág. 26). Londres: Methuen, 1981. Citado en Roger Eatwell: Reflections donde fascism and religion.
  8. Son dos frases de diferentes discursos. La primera de 1934: «Se va hacia nuevas formas de civilización, tanto en política como en economía. El Estado vuelve por sus derechos y su prestigio como intérprete único y supremo de las necesidades nacionales. El pueblo es el cuerpo del Estado, y el Estado es el espíritu el pueblo. A la Doctrina fascista, el pueblo es el Estado y el Estado es el pueblo»(18 de marzo de 1934). La segunda, del llamado Discurso de la Ascensión, 26 de mayo de 1927 : «Nosotros confirmamos solemnemente nuestra doctrina respecto al Estado; confirmo no menos enérgicamente mío fórmula del discurso en la Scala de Milà: Todo en el Estado , nada contra el Estado, nada fuera del Estado ».
  9. Enric Sopena, «De la Rosa de Oro a la flor envenenada», El País, 12/03/2007.
  10. «Pío XI se opuso a Hitler y Mussolini, según archivos secretos del Vaticano», ABC, 20-9-2006.
  11. ARTEHISTORIA - Grandes Batallas - Ficha Pío XII
  12. « la representación de Pius XII como un papa indiferente a la suerte de las víctimas del nazismo, los polacos y sobre todo los judíos, o inclús como «el papa de Hitler», es un ultraje sin fundamento histórico, que fue difundido y sostenido por los soviéticos y por sus colaboradores en las democracias europeas durante la guerra fría.  »

    —Tarsicio Bertone (secretario del Estado vaticano), citado en «El papa defiende a Pío XII y critica el antisemitismo. El Vaticano avanza a velocidad de crucero en la beatificación de Pacelli», El País, 11 de noviembre de 2008

  13. El Papa no visitará Israel mientras no se suprima una frase sobre Pío XII en el Museo del Holocausto. Un epígrafe en el museo cuestiona la conducta del Vaticano ante el exterminio nazi, El País, 18 de octubre de 2008
  14. Michel Faure Sur la piste des derniers nazis La Express, 09/04/1998. Traducido aquí al castellano.
  15. El cardenal Karl Lehmann presentó el día 8 de abril de 2008 en Maguncia un informe encargado al historiador Karl-Joseph Hummel. Juan Gómez La Iglesia empleó a 6.000 judíos esclavos en el nazismo, El País, 09/04/2008.
  16. Noticía al diario Clarín. Reflexión crítica de Francisco Umbral.

Enlaces externos

Obtenido de «http://ks312095.kimsufi.com../../../../articles/a/l/p/alpinisme.html»
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