Euskaldunon Egunkaria ("El diario de los bascoparlants") era, desde el 1990 y hasta el momento de su cierre por orden judicial al 2003, el único diario que se publicaba íntegramente en èuscar. Su único antecesor como tal fue el breve Eguna (enero-junio del 1937), editado por el Gobierno Vasco en plena Guerra de España. Su lugar en el panorama periodístico del País Vasco, Navarra y el País Vasco francés lo ocupó su sucesor Berria.
Se editaba en Guipúzcoa y se distribuía en las zonas bascoparlants de los estados español y francés. Su línea editorial era de izquierdas, nacionalismo vasco, nacionalista vasca.
Su cierre por resolución judicial y las actuaciones judiciales posteriores han sido rodeadas de polémica.
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Al final del 1989, un grupo formado por más de setenta personalidades del mundo de la cultura y de la lengua vasca puso en marcha una iniciativa denominada Egunkaria Sortzen ("creando el periódico"), con el objetivo de crear un periódico que fuera editado únicamente en vasco.
Durante la primavera del 1990 se llevó a cabo una gran campaña en el País Vasco con un doble objetivo: dar a conocer el proyecto de creación del nuevo periódico y recaudar los fondos económicos oportunos para hacerlo posible. Unas 3.000 personas trabajaron voluntariamente en la dicha campaña, se pusieron en el mercado acciones-participaciones de 30 euros (capitalizando los mismos Egunkaria Sortzen), y para aquellos que quisieran ser accionistas se venían acciones de 3.000 euros. La normativa establecía que ningún accionista no podía poseer más del 10 % de las acciones. En total se vieron involucrados con el proyecto alrededor de 90.000 personas y se recaudaron 300.000 euros. Es así como se creó Egunkaria SANO, la sociedad mercantil responsable del futuro periódico Euskaldunon Egunkaria. El 6 de diciembre del 1990 se edita su primer número, con 32 páginas.
Con el paso de los años el periódico fue consolidándose y encontrando su espacio en el mercado vasco de la comunicación. Llegó a convertirse en un periódico con 70 páginas de media al día, una tirada de 15.000 ejemplares, 44.000 lectores estimados, página web y una calidad periodística equiparable a otros rotativos de más tirada.
El 20 de febrero del 2003, lo juzgo instructor de la Audiencia Nacional, Juan del Olmo, ordenó su clausura temporal y el embargo preventivo de todos los bienes de Egunkaria, para formar presuntamente parte del conglomerado empresarial controlado por ETA.[1]
Ya anteriormente, el 14 de julio del 1998, por las mismas razones, Baltasar Garzón había ordenado la clausura temporal de otro periódico vasco, Egin.
En octubre del 2003, el juez Juan del Olmo tiró una segunda operación policial, en este caso contra varias empresas ubicadas en el mismo polígono industrial donde tenía la suyo Egunkaria (el Parque Cultural Martín Ugalde de Andoáin), en la cual resultaron detenidas otras nueve personas bajo acusaciones similares a las de la primera operación. Después de realizar una primera investigación de los documentos incautats, el juez remitió el caso para una nueva numeración de este y porque sea asignado a otro juzgado, con lo cual queda judicialmente separado del caso Egunkaria.
La clausura y embargo ordenados inicialmente por el juez tenía carácter preventivo y temporal, por 6 meses. Los siguientes meses y años transcurren con sucesivas prórrogas de seis meses de clausura de Egunkaria, y con constantes recursos por parte de la defensa que fueron desestimados.
El diciembre del 2004, Iñaki Uria, Joan Mari Torrealdai, Txema Auzmendi, Xabier Alegría, Pello Zubira, Xabier Oleaga, y Martxelo Otamendi fueron detenidos bajo la acusación de "asociación ilegal" en el momento de la fundación de Egunkaria, y de "pertenencia o colaboración con ETA". Todos ellos fueron liberados de todos los cargos, y ademanes en libertad. El diario fue forzado a la liquidación y sus activos fueron vendidos por administradores designados por los tribunales. Independientemente del resultado final del caso, Egunkaria había cesado de existir.
La clausura de Egunkaria resultó en criticismo esparcido por todas partes, dirigido a las autoridades españolas. El escritor Salman Rushdie denunció el caso como "apaleamiento", y el diario inglés The Independiente hizo una pequeña donación simbólica para la apertura de la nueva publicación en èuscar, Berria.
Una acusación similar había cerrado el diario bilingüe -en èuscar y español- Egin, también de izquierda nacionalista. Gara ocupó el espacio.