Un espermatozoide es una célula haploide que constituye el gameto masculino en los animales. Su función es encontrar el gameto femenino, para volver a formar una célula diploide que dará lugar a un nuevo individuo después del desarrollo pertinente.
En aquellos momentos se propusieron dos teorías para explicar su función, la primera consideraba que el espermatozoide contendía una copia en pequeño del nuevo organismo, pero con los estudios embriològics ganó pes la segunda, que considera que sólo aporta parte de la información necesaria por el proceso, concretamente la mitad del material genético nuclear.
El espermatozoide humano, de tipo flagelado y modificado, consta principalmente de dos partes: la cabeza y la cola. La cabeza contiene los cromosomas, mientras que la cola es la encargada del movimiento. Hay, pero, dos tipos de espermatozoides en lo reino animal. Se denominan flagelados los que tienen cola, como los humanos, pero también existen los aflagel·lats, sin cola. Dentro de los flagelados, además, se pueden distinguir los primitivos de los modificados. Los primitivos se caracterizan para ser más simples.
En la especie humana, los espermatozoides se forman en el interior de los testículos, específicamente dentro de los túbulos seminífers. Las paredes de estos túbulos se encuentran tapissades de espermatogònies, que, por meiosis, se diferencian en espermatozoides siguiendo un proceso que se denomina espermatogénesis. Dado que los espermatozoides tienen una función muy especializada y toda la estructura está destinada sólo a aportar el material genético, sufren un proceso de diferenciación celular muy importante, eliminando gran parte de los orgánulos que normalmente encontramos en una célula y modificando la mayoría de los que restan.